Cuatro mundiales con Maradona dibujando, 'gastándola', riendo y llorando, haciendo goles inmortales, goles con la mano, haciéndose echar en la cancha, fuera de la cancha, levantando la copa, gritándole a una cámara, tirando rabonas, besando la camiseta, meando efedrina al sacársela... ¿Y ahora qué? Ahora nada. Ahora la cancha queda para los mediocres eficaces. ¡Bienvenidos Romario, Del Piero, Bergkamp, Kiko, Zidane, Verón, Hassler y Dunga!. Pasen y vean. Pasen y aprendan. Alguno de ustedes quizás levante la copa al final. Pero ninguno de ustedes hará nunca algo que merezca un homenaje como el que sigue.
Una guía casi inservible para
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