Carmina marina VI Avanza el mar Si te apagaras, La costa se va, más y más, desprotegida.
en su hablar para nosotros.
¿Lo estás escuchando?
Un coral sinfónico de oro
líquido y libre
es el mar.
Una música de bronces bajo el sol,
un festivo ir y venir de brillos,
un movimiento perpetuo de destellos
es el mar,
su piel de marmórea veta,
su tan desapacible superficie.
Y todo lo que el mar no dice,
cada abismo, cada gruta de la mar,
cada acuático secreto sin final,
que el mar se calla,
está en tus ojos.
XX
si cerrases los ojos,
¿en qué otro brillo,
en qué otro oráculo de luz,
en qué otro arcano
que no sea tu mirada
podré leer el destino
perpetuo de la mar?
XXXI
Ya no son, se difuminan:
raros animales de velada piedra, procelosas
efigies hostiles donde la corriente
bulle todavía, moribunda en la marisma.
Erguidos, óseos promontorios, arrecifes
como huesos, corroídos por la niebla.
Ominosas clavículas de flecha,
huevos y colmillos y rocosos
cráneos, destrozados, abandonados
en tortuosa profusión
por la orillas.
En tanto, pleno del esplendor de los océanos,
pleno del interno fanal de los abismos,
yo viajo por el mar en tu mirada,
yo viajo con vos por el mar
y en tu mirada canto.
Es como hundirse, despojado,
en toda la claridad
de todas las verdes aguas del mundo.
Así, la costa desmañada
se aleja más y más del horizonte.
Y nosotros, en celebratoria despedida,
vamos juntos, de la mano, hacia el amparo
de la perpetua luz. De la luz sin noche.
POEMAS INÉDITOS DE MARCELO DI MARCO
[Carmina marina] [El ábaco de tinta] [El tallado del madero] [Epitafios]