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Parques enrejados
cuento colectivo
(La historia comienza aquí)
Amanece. Todavía está fresco, los zapatos de goma, una sudadera,
y a trotar...mientras espero el transportador de cristal que me
llevará 124 pisos abajo, estiro los músculos, lentamente...ya
llega....-Humm.. -Humm...me contestan otros dos pasajeros...en
quince segundos estamos en el nivel de las bandas transportadoras
que me dejan a diez metros del parque...el parque...césped verde,
árboles, plantas...flores.......rodeados de una reja no muy alta,
sólo para establecer límites, total pasar por arriba sería imposible....todo
conservado gracias a los esfuerzos de los arquitectos paisajistas
(una raza en extinción) ...en el 2030 se pensaba que iba a ser
imposible reproducirlos otra vez...... 1
Más sin embargo, pese a la estupidez y la fatuidad de la raza
humana, esta clase de profesionales, logró sobrevivir. En realidad,
no era que me emocionara mucho la idea de compartir "mi" mundo
con cuarenta y dos mil millones de personas más. 2
Por suerte, en este mundo de metal y cemento, de frivolidad y
mentes apócrifas, existía algo sano, algo puro, algo con toada
la luz de una princesa salida de un cuento de hadas. Cada vez
que mi cabeza y mi corazón se ensuciaban con toda la superpoblación
de este mundo, tenía la posibilidad de volver mi alma a Caro.
El amor había llegado a ser, en este mundo poluto, y tal como
habían sospechado en el siglo XX, la única fuerza del lado blanco,
e indestructible que quedaba. Y eso es lo que me daba Caro, amor.
Era amor en todos los aspectos, la sentía en mi cama, en mi piel,
en mis ojos, en mis sueños, y hasta en el estómago, cuando la
extrañaba.
¡Ay! Mi "princesa". Gracias a Dios uno de esos 42 mil millones
de habitantes era ella, y gracias a Dios me amaba también. 3
Cierto, que a veces parecía algo extraña, y un poco alejada del
resto de los humanos, cierto, que no era lo que se dice una persona
emotiva, pero ella era mi princesa...era así, y ya estaba. Cada
uno tenía derecho a ser como era sin que por ello uno tuviera
que dar crédito a toda esa historia de los híbridos y demás. 4
La casi soledad del parque y su reja. ¿Era para preservar, para
defender, para guardar? Dicen que alguien contó, que hace 80 años
el primo de un amigo había visto parada en la reja,una mariposa.Tal
vez haya sidouna proyección holográfica, yo aun dudo que haya
sido verdad.
Caro,sin embargo cree en la mariposa, y tambiéncree que mucho
más allá de la reja, también hay otra vida y otras mariposas.
Que me importa. Me tomo las pulsaciones y comienzo a correr nuevamente,
ya la proyección diaria del sol, me da la idea de media mañana.
El mito dice que la mariposa era de colores, y movía las alas.
La mariposa.¿Cómo va a vivir una mariposa y encima pararse en
la reja, seguro que la dosis diaria de Prozac le hizo mal. Sigo
corriendo...y allí inmutable me acompaña la reja. 5
La reja me dice muchas cosas en su monotonía vertical. Habla en
silencio de mariposas qque se hundieron en el abismo de más allá
de las vallas y de otras, que supieron sobrevivir al desencanto
interno, siempre oscuro y pertinaz.
También me muestra rosas silvestres, que trepan su color aquí
y allá.
Caro corre. Después de todo es precisamente la reja quien protege
a sus sueños. 6
Baaaa, ese inocente hablar de las rejas me trae malos recuerdos.
Esos olores raros, pestilentes a oler en las prisiones; colchones
prensados por el sudor y los orines incontenidos, y a tohallas
humedecidas de por vida, que de por vida conservarán ese tufo
insoportable, a instalarse en las profundidades más inalcanzables
de uno, a perpetuidad. A perpetuidad como algunas condenas, que
me grabaron su desdicha con su acidulada anécdota, permanentemente
recreada. Todo esto, me lo trajo en un milésimo de segundo, lo
de las rejas, tan decorativas en la ciudad y tan dolorosamente
incrustadas en uno mismo, allí adentro, mejor dicho, aquí adentro,
en esta alma mía presidiaria, siempre. Mas, no desviemos la narración,
con futilidades, las de esta vida mía, tan ajena. 7
Observo que Caro corre, y nunca se cansa. Mi princesa siempre
está en forma. No parece que su pulso se acelere, ni tampoco que
su grácil y joven cuerpo, barrunte las penurias que sufre mi alma
junto a la reja. Mi princesa es así, joven, inconsciente... 8
mientras observa a Caro correr, fundamenta su paseo en el punto
siete de la regla de convivencia universal sobreviviente:
1) Estarás aqui mientras podamos y puedas.
2)Comerás cada año, dos veces alimentos no sintetizados.
3)Tendrás derecho a gritar en tu cuarto.
4)Serás informado cuando sea necesario.
5)Deberás donar tu esperma al Banco Mundial.
6)Tendrás acceso a lectura si existe disponibilidad (Leer y escribir
no son obligatorios.)
7) Tienes derecho a pasear únicamente en parques que tengan rejas
8)No podrás tener mascotas, ni imágenes de ellas, ni personas
conviviendo que no estén censadas.
9)En caso de serte asignada pareja, tu progenie será autorizada
por el sistema Universal de Censo.
10) Podrás elegir tu forma de partir
a- -por propia voluntad
b- - por sistema pre-pago
c- -por la fuerza pública
Siguió corriendo y fue cuando la vió..
Cora, tenía razón, movía las alas, saltaba en el aire de la media
mañana como en las holografías del Estado.
Había una vida que se mecía en el aire ...y parecía tan frágil..
9
Era difícil sobrevivir después del holocausto atómico, pero siempre
las reglas se podían evadir (del algún modo,como las rejas, porque
mi alma saltaba allí afuera, repleta el alma de una libertad inconmensurable
que le era intrínseca...)
Cora corría, pero lo hacía de un modo espontáneo, porque amaba
el viento trenzándose en sus cabellos, las miradas deteniéndose
en sus pupilas y las caricias prendidas en cada mano apretada,
soltándose empecinadas por los intersticios...
-Todo final es un principio, pensó Cora
¿Cuál sería el que los tiempos no permitían todavía predecir?
Sin embargo, la mariposa, etérea y ligera, anticipaba... 10
que algunas verdades latían aún ocultas, y que el Consejo de Seguridad
para la Supervivencia, había reservado datos y pruebas reales
de aquello que consideraba peligroso, como las mariposas...Incluso,
las mariposas verdes fosforescentes, que algunos rumores aseguraban
que podían ser capaces de abrirse camino entre los muros o juguetear
en las torres halógenas sin quemarse, podían ser reales. Tal vez
estaban ahí, simplemente esperando ser vistas, esperando que alguien
las reconociera para existir...
Cora siempre pensaba que yo daba demasiada importancia a ese tipo
de cosas, ella nunca sudaba, ni cuando corría, ni cuando hablábamos
de estas cuestiones de tan gran alcance para nosotros. Pero pese
a todos esos indicios siempre estuvo claro para mí, que mi cara
Caro, o Cora, como en realidad se llamaba, era mi princesa, absolutamente
humana y divina, y nada podía hacerme considerar la posiblidad
de que fuera un ser injertado, un híbrido de la bioinformática,
como alguna vez algún compañero había tenido la osadía de insinuar.
Indudablemente, la envidia no había sido aniquilada por el holocausto,
y seguía incrustada dentro de las pasiones humanas. 11
Por lo demás, mas allá de todo aquello, esperaba por las noches
regresar para encontrar a Caro. Algo me hacía creer que por sobre
su eterea blancura e inmaculada pureza, no terminaba de descifrarla.
En esas noches perfectamente climatizadas, sin mosquitos y sin
ruidos, luego de hacer el amor, sin tocarnos, creía descubrir
su verdadero y perverso ser. Ese ser que parecía compadecerse
de mí pero que en realidad me quitaba todas las corazas y me colocaba
a merced del Gran Hermano Seductor. 12
Creo que cuando hacía el amor, tampoco jadeaba, pero eso no quiere
decir nada. Simplemente que eramos algo distintos. Una cantidad
de agua en mi cuerpo superior a la normal probablemente hacía
que yo sudara pese al aire acondicionado, pero ella, mi Caro querida,
no tenia por que comportarse igual que yo. Su cuerpo podía tener
diferentes reacciones sin que ello implicara nada.
Cuando terminaba nuestro contacto sin tocarnos, yo necesitaba
que ella me hablara y me abrazara, pero ella solía abstraerse,
decía que su ánimo se veía invadido por una repentina melancolía,
y no quería hablar ni abrazar a nadie. Si sentía melancolía,tenía
que ser humana...¿no?.
Una tarde, pocos días después de que avistáramos la mariposa,
recuerdo que le pregunté si podíamos vivir juntos. Tal vez el
Consejo autorizara nuestra unión, y alguna vez, podríamos ser
merecedores del privilegio de engendrar progenie. Ella me miró
sorprendida y soltó una carcajada, pero inmediatamente,vi como
se entristecía y no quiso que habláramos más de ello. 13
Y no hablamos más de ello.
Sucedió que cuatro soles más tarde junto a Cora,mi princesa, sin
una gota de transpiración que turbara la diafanidad de su cara
perfect,estabamos corriendo por la parte sur del Parque,cuando
de improviso un lateral de la continua e inmensa reja comenzó
a parpadear hasta que desapareció por completo, es como si de
pronto hubieran apagado una parte del paisaje, reja incluida.
Nos miramos asustados, nunca había pasado algo semejante.
Cora, en un gesto poco común en ella, me tomó fueertemente de
la mano y tironeó como para que nos acercaramos más al lugar.
En ese agujero sin reja, personas desconocidas, vestidas de otra
manera, comenzaron a correr, algunas nos miraban espantadas. Un
sonido ululante, feroz, estridente comenzó a sonar. Y nosotros
tomados de la mano traspusimos la reja..y no nos pasó nada. 14
Me acuerdo de la segunda vez que nos vimos. De la primera también,
cuando nos hablamos en el parque y quedamos en vernos de nuevo,
cuando Cora (ahora Caro), me pidió mis coordenadas.
Pero lo que me acuerdo bien claro es cuando nos vimos por segunda
vez. Yo estaba apoyado en la reja, esperándola, y ella llegó -un
minuto y cincuenta y tres segundos tarde- como si tal cosa, con
su sonrisa radiante que ni notaba su tardanza.
-Estudié tus coordenadas, y también hice una sinastría de astros
entre vos y yo- dijo.
-¿Y?
-¿Sabés que hace mucho, un Emiliano como vos se enamoró de una
Caro?
-...
-¿De ahora en más, me decis Caro? Después de todo, es como si
escribieras mi nombre anagramado, no?
-Bueno...
Y desde ese día se convirtió en Caro para siempre. Hasta me costaba
acordarme de Decir Cora cuando la buscaba en el rastreador del
Consejo, pero lo más lindo, era que era MI Caro. La Cora de todos
los demás, era Caro para mí, y para nadie mas. Caro, mi princesa.
Yo no dudaba de su humanidad, pero a veces habían cosas que me
intrigaban. Me resultaba raro que sus lágrimas no fueran tan saladas,
y también la líquida docilidad con la que se movía. Era casi felina,
y caminaba como sin tocar el piso.
Tampoco me olvido del día en que rompimos la regla de tocarnos.
Nos quitamos los rastreadores y, arriesgándonos a todo, hicimos
el amor como decía en los libros. Ella y yo, y nada más. Entendí
en seguida porqué lo habían prohibido, era, de todo lo que había
vivido, lo más vicioso y tentador. Como ver volar a la mariposa.
15
Y Caro, Cora aún mas se dio cuenta del porque de tan aberradora
prohibición. Hubiese pensado, de acuerdo a lo que había leido
en la supraconinternet, que por ser su primera vez efectíva, le
debería haber dolido. Sin embargo, nada.
Muchos años después comprendí que no le había dolido porque en
realidad había sido iniciada por el GRAN HERMANO 16
Años más tarde se dio cuenta Caro que hacer el amor es lo más
maravilloso del mundo y decidió hacerlo más seguido.Se prostituyó
en Constitución y al poco tiempo, no satisfecha con el sexo heterosexual,
comenzó a mantener relaciones con otras mujeres, llenándose de
lujuria y placer.Ni mil penes podían detener tales ansias de carne
y sexo.Caro nunca fue la misma desde aquel contacto amoroso. 17
Reconozco que a veces me pongo algo histérico con mis fabulaciones.
Después de todo es algo normal cuando alguien como yo, un tipo
normal, de mediana edad, encuentra una mujer tan fabulosa como
Caro. Un tipo de esos que todos llamarían invisible en un primer
vistazo, con una pantera-mujer en todos los sentidos. Uno, tiende
a dejar volar la imaginación y pensar que ella va a liarse con
todos los que nos miran. Recuerda cosas de la infancia y la adolescencia
y prende recuerdos con alfileres a quien no le corresponde. Experimenta
en el miedo de los celos, todas las traiciones pasadas en una
traición aún no consumada, y quién sabe si consumada alguna vez...
Uno se pone loco pensando que todo, absolutamente todo el universo
quiere acostarse con su princesa. Incluso con esos tipos al otro
lado de la reja, que nos miran con cara de terror, vacilantes,
como si nosotros fuesémos los amenazadores y no ellos.
Pero es curioso, no nos pasa nada. Absolutamente nada. En esta
dimensión, todo trascurría sin que aparentemente nada hubiese
cambiado. Podíamos vernos a nosotros mismos mirando una mariposa
que agitaba sus alas en el enrejado, mientras pensamientos que
llegaban desde atrás, comenzaban a invadirnos. Caro cerró los
ojos, y depronto, sin saber cómo ni por qué la vi ahí, hablando...
sin hablar, en una lengua extraña que yo no conocía, y su voz,
sin sonido....era la voz de un hombre.... 18
Qué instante controversial, por un lado esa turbadora actitud
sexual de Caro, tan ambivalente,potente, y ahora esa voz gutural,
hombruna que sale arañando desde sus entrañas.
Un dechado de multiplicidad celular, un ADN complejo diría. Tal
vez Carocora sea un adorable y encantador mutante a voluntad,
un mujerhombre una hombremujer, un efebus mutantia.
-Qué quieren de mi...qué van a hacer de mi...
Voces que comienza a pedir y llamar: Cora...Caro...Juana...Miguel...María...José..Arthur...Laura..Angel...Luz...Roca...Croa...una
anagrámica y distinta seguidilla de llamados y gentes sin rostro
que corren a tomar a Carocora por sus manos, tiran de su traje
plateado, todos quieren llevarse algo, de ser posible a ellael
o elella, consigo.
Es como la imagen interna del objeto deseado. Si se puede arriesgar
una paradoja, es el-la amante perfecta , es la síntesis del amor
carnal...
Caro...cora... 19
Y me quedé allí, observando cómo mi princesa efebo con su no voz
de mujer hombre se dirigía a los extraños seres. Algunos se irritaban
más aún, otros, en calma, sonreían con sus ojos grises, y dejaban
que sus auras de energía positiva nos rozaran. Así estábamos,
viendo cómo nos observaban, observándonos a nosotros mismos al
otro lado, y observándoles a ellos. Y el mundo mientras tanto,
seguía detenido. No sé cuanto tiempo transcurrió, la reja volvió
a parpadear unos instantes y depronto estabamos otra vez mirando
la mariposa. Caro, repetía..." mírala, acércate, es tan hermosa,
tiene unos colores tan increibles..."y tironeaba de mi mano queriendo
acercarme a ella
Y yo la contemplaba con una amargura naciente en el estómago,
parecía tan ajena a lo que acabábamos de saber, de presenciar,
de vivir...Parecía una mariposa contemplada por ávidos entomólogos
frustrados que siempre habían tenido que contentarse con ver fósiles
y hologramas en los archivos del estado, tan delicada ,tan codiciada,
tan eterea...
Fue entonces, viendo su alegría y su sonrisa, cuando comprendí
que algo no era como yo creía. 20
Recordé aquella frase del príncipe de Dinamarca, dirigiendose
a Horacio "Hay mas cosas entre el cielo y la tierra,de las que
tu y yo podemos explicar"
Pero igualmente, algo intuyo. ¿Cómo expresar esa sensación de
no pertenecer, esa sensación que me persigue desde hace ya largo
tiempo, de sentirme extranjero, de olores, de sabores, de vientos
perfumados, de tantas cosas que no puedo explicar...demasiadas.
Ni siquiera me explico el vuelo de la mariposa, ni la sonrisa,
ni la alegría de Caro-cora.
El porqué de la reja..debía sentirme protegido, prisionero, o
exhibido..? Ahora me siento mostrado, falto de intimidad,como
expuesto a algo.
¡¡¡Miren, vean, aquí ante su vista el fenómeno. el único e irrepetible
fenómeno!!!
Caro me extiendo nuevamente la mano y... 21
... pasando la piel tersa y delicada que recubre la zona de sus
manos que recorre desde los nudillos hasta la muñeca por mi rostro,
se lleva impregnada una lágrima de impotencia que comienza a asomar
en mis ojos.
Y no tengo nada que preguntarle. Ella me mira y sabe en qué estoy
pensando, sabe y comprende de golpe todas mis dudas...Entonces,
con una mirada llena de ternura, cogiendome de la mano, me acerca
de nuevo hasta la reja, y encaramándose sobre ella, deja que su
brazo sobresalga por el borde afilado de una de las lanzas picudas
que apuntando hacia el infinito amurallan el parque. Sin pestañear
sigo sus movimientos sin comprender qué es lo que está haciendo.
Entonces, mi Caro, mi princesa, remangándose su metálica y plateada
segunda piel de acetato mezclado con licra, deja su brazo al descubierto
y acaricia con el la afilada punta de la reja. Reprimiendo el
dolor, sonríe, y deja frente a mi su brazo herido, en el que pequeños
hilos de sangre, roja, mortal, común, disipan para siempre los
temores que me habían invadido. 22
Y en ese instante, soy feliz. Feliz de saberla viva, mujer y viva.
Para mí. Siempre mi princesa, mi Caro. 23
Repentinamente en medio de mi alegría por mi reciente descubrimiento..me
doy cuenta que el aura de algunos de los seres grises, se volvían
rojas...recibo su mensaje pensado, que deje a Caro tranquila,
que mi ansia de posesión personal no esta permitida...que es dañino
para ella y para mí..que no sería autorizado a donar esperma al
Banco Mundial, a menos que me sometieran a tratamiento...me dicen...no
entiendo..se alteró y piensa en un código distinto....¿rebelde..?
¿que sinó tendré que partir..?? 24
-Dejame, José, que siga el revolotear de esa mariposa fugaz, que
es vida y color,movimiento y transparencia..., no importa si nos
exhibimos o nos muestran, si CORA-CARO es LA mujer o es sólo un
sueño impreciso y perecedero,porque la reja sigue estando allí,
apostando a la realidad, entre las múltiples, infinitas, incontables
cosas que hay entre el cielo y la tierra, pese al rey de Dinamarca
o al propio y mismísimo Horacio, porque, estoy segura, mientras
siga unida, mediante un misterio hilo de plata a seres como vos,
podré evadirme de la condición de 'homo fictus' o ente de papel,
para ser existencia palpitante y esperanzada, construyéndome,
al mismo tiempo, como el valiente y decidido 'homo existens' capaz
de construir el epílogo de esta ficción, de esta narración artificial,
de este cuento, destruyendo por fin las rejas y echándome a volar
tras ésa, nuestra adorable y libre mariposa verdinegra. 25
FIN
EPÍLOGO
Y Caro comprende entonces, que las cosas no eran tal y como el
Estado había dicho. Los seres híbridos e injertados, si sufren.
Ella ve, como él se llena de ilusiones y no renuncia a pedirle
que sea su compañera. Ella comprende de golpe, que él nunca podrá
renunciar a soñar ese final feliz para el que él ha sido programado.
Entonces, decide apagarlo. Desconectarlo.
Los primeros híbridos bioinformáticos de compañía, fueron creados
para realizar todas las funciones, ( correr, comer, amar, soñar),
pero mantenían un nivel de ansiedad y sentimiento excesivo. Desconcocían
sus propios orígenes, pero llegaban a desarrollar sentimientos
y dolores que ella no estaba dispuesta a seguir provocando. Ni
siquiera a un ser bioinformático. Pronto, además, iniciaría la
convivencia con El Gran Hermano. Su progenie debía fundar una
de las líneas que dirigiera los destinos de la tierra. Él no iba
a poder soportar quedarse en casa, como un híbrido de compañía,
sabiendo que esa era su condición. Su única condición. Los celos,
o la impotencia de conocer la verdad, causarían lesiones cortocircuitales
irreversibles.
Cuando Caro-Cora llegó a casa, decidió despedirse de su híbrido
haciendo el amor una vez más. Tras, terminar su contacto sin tocarse,
esta vez si le abrazó y juntos hicieron planes para pedir la autorización
al Consejo para la Supervivencia. Él quedó dormido, con una sonrisa
de ilusión en sus labios.
Unos minutos más tarde, Caro, se levantó a por un vaso de agua.
Ya en el ordenador central buscó el file "mariposa", dudó un instante.
Finalmente, con una lágrima en los ojos, esta vez, salada,.. pulsó
la tecla "Supr"... 26
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Muchísimas gracias a todos los que colaboraron en este cuento.
Ellos son:
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1. Cris (dempaque@telcel.net.ve) desde IP proxy01.t-net.net.ve el 01/09/98.
2. Leito (leobohorquez@mailcity.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 01/09/98.
3. Emiliano Aloi (emialoi@dynamo.com.ar) desde IP proxy.fibertel.com.ar el 01/09/98.
4. Lilibeth (Lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 02/09/98.
5. José (jfernandez@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 02/09/98.
6. Eve Baili desde IP ppp39.citynet.net.ar el 02/09/98.
7. roberto e. siciliano (robsi @ starsat.com.ar) desde IP titan.feedback.net.ar el 03/09/98.
8. Lilibeth (Lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 03/09/98.
9. josé (jfernandez@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 03/09/98.
10. Eve Baili desde IP ppp87.citynet.net.ar el 03/09/98.
11. Lilibeth (Lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 04/09/98.
12. Jorge (galil@latinmail.com) desde IP proxy.gezernet.co.il el 04/09/98.
13. Lilibeth (Lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 04/09/98.
14. josé (jfernández@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 04/09/98.
15. Emiliano Aloi (emialoi@dynamo.com.ar) desde IP proxy.fibertel.com.ar el 04/09/98.
16. Jorge (latinmail #) desde IP proxy.gezernet.co.il el 04/09/98.
17. Laura Benitez (lbenitez1983@hotmail.com) desde IP a3d17.impsat.net.ar el 05/09/98.
18. Lilibeth (Lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 07/09/98.
19. josé (jfernandez@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 07/09/98.
20. Lilibeth (Lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 08/09/98.
21. josé (jfernandez@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 08/09/98.
22. Lilibeth (Lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 08/09/98.
23. Lilith (Lilith_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 08/09/98.
24. Cris (dempaque@telcel.net.ve) desde IP 206.48.40.54 el 08/09/98.
25. Eve Baili desde IP 200.32.14.137 el 08/09/98.
26. Lilibeth (Lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 09/09/98.
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