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cuento colectivo
(La historia comienza aquí) En las mañanas, más o menos a las once, volvía lleno de legañas y un poco desgastado después de haber atravesado la intrincada selva de mis sueños.Una vez, tras haber terminado de leer EL TUNEL, regresé algo hipnotizado, observando todos mis hieráticos muebles, mis dos ojos se entrecerraban como si aquel sueño los hubiera dejado nerviosos. A esa hora la ciudad ya había despertado y rugía incesante, las bocinas, el smog, la gente y sus inconsolables lamentos, la maquinal y autómata forma en la que se desarrollaban las cosas, hacían que maldiciera cada vez que mi rostro asomaba a la ventana. 1 A veces, era hora o momento, o lugar en que debía haber terminado mi todo. Quizás, mil veces, maldije la suerte (extraña y ¿quién sabe? estúpida) de Castel. En este momento, mi corazón pasaba por una de sus fuertes y múltiples palpitaciones, al encontrar de nuevo a Pilar... ¡Dios! ¡Pilar! El solo hecho de verla, me revolvía la mente y alteraba mis sentidos.. mil veces la deseé, y otras mil juré ser su mejor amigo. Hasta aquel instante, no sabía a qué atenerme ni adonde ir. Tan sólo, la amaba. 2 Siempre será igual. Hombres y mujeres que se aman, desengaños que se entremezclan con instantes de felicidad, rutina salpicada de espontáneos momentos, vidas que se viven en un mismo camino... siempre será igual... Pilar y yo, Javier y Carolina, Castel y Kelly, ¿qué importan los nombres?, siempre será igual... 3 Ella aseguraba que creía en la amistad entre hombre y la mujer. Yo nunca la contradije, por miedo a que mis palabras me delataran. Y sin embargo, hubiera preferido terminar como Castel que seguir así, en este túnel de sentimientos confundidos. En la tapa del libro, un pedazo de periódico con un número de teléfono. 4 No recordaba de quién era pero la rutina diaria me dejó sediento de un cambio, entonces llamé a ese extraño número, lleno de espectativas llamé, pensando que seria ella, la mujer de mis sueños, pero estos se desvanesieron al enterarme quien era la dueña de esa extraña y áspera voz. 5 Ya lo sé, esa voz no la conocía pero era muy parecida a la de... Dejé de pensar y decidí preguntar: -¿Con quién hablo.? Ella contestó: -Con Julia. ¿Quién mierda es Julia? pensé yo. -Disculpá...¿hablo con el 765-3356? -no, dijo ella, equivocado. Y cortó. Volví a marcar, esta vez con un poco más de precaución que la vez anterior. Empezó a sonar y por fin contestaron: -¿Hola? 6 -Perdona, no cuelgues. ¿Eres Julia? -Sí, soy Julia... ¿Te conozco? Por un momento pensé mentirle, decirle que no y dejar que todo siguiese como antes, pero ... -Sí, me conoces. Quizás no me recuerdes, pero me conoces. -Pues, perdoname pero no consigo recordar tu voz. La historia se complicaba, estaba claro que nos conocíamos puesto que yo tenía su teléfono, sin embargo, ahora yo tampoco lograba identificar esa voz. -¿No te acuerdas?, nos conocimos... 7 Era imposible recordar en esa mixtura de voces, sonidos, perplejidades, nebulosas infinitas, interrogantes reiterados que poblaban mi memoria vacía... Sin embargo, la voz, esta voz... 8 -Ah, creo que ya sé quién eres. Respiré aliviado pensando que de algún modo ella solucionaría alguno de los interrogantes que se agolpaban en mi cabeza. -Ves, ya sabía yo que no podrías olvidarme. -Eres ... ¿Javier?, sí creo que te llamas así. Te dí mi teléfono en la cafeteria del Ministerio de Defensa, ¿he adivinado?. Rápidamente traté de recordar cuándo había estado en ese ministerio, por más que me esforzaba no sabía ni dónde estaba. -Pues, sí, has adivinado. Soy Javier. No sabía muy bien porqué había contestado eso, por supuesto que no me llamo Javier, ni he estado nunca en ese sitio, ni ella me ha dado allí su número, pero ¿por qué no consigo ponerle rostro a esta voz?. -¡Qué alegría!-exclamó Julia- pensé que no me ibas a llamar, después de lo bien que lo pasamos juntos rellenando aquellos papeles, ¿te han contestado ya?. Esto sí que era una sorpresa, ¿qué me tenían que contestar?. Decidí seguir adelante con mi falsa identidad hasta poder recordar quién era Julia. -No, aún no sé nada. 9 De la mano de mi mala memoria venía el recuerdo solido y casi corporeo de Pilar. Confundida siempre entre todos esos personajes del mundo y de los libros, con el pelo despeinado y con la blusa siempre más abierta de lo que dictan las buenas costumbres, suele perseguirme y encontrarme tratando de seguir con mi vida. Ahora mismo no sé quien jodidos es Julia, pero sé que debería saberlo, y todo gracias a esa facultad de aparición divina que tiene el bendito recuerdo de Pilar. La última vez que la vi estaba tendida en una playa, yo leía por quinta vez Abbadón y ella se untaba un indolente coppertone por todo su cuerpo. Recuerdo que me pidió que la untara, pero cuando logre poner a Sabato sobre la arena, Pilar estaba tomando un taxi a ciento cincuenta y tres metros de mí. 153 metros y tal vez veinte años lejos de mí. Ahora recuerdo a Julia. 10 Es extraño, recuerdo a una mujer, oscura y silenciosa, de nombre Julia, pero sigo confundiéndola con Pilar. Ya no tiene su rostro ni su cuerpo, es Julia, pero su desden se me está clavando en el alma como antes lo hizo el de ella. ¿Julia o Pilar?, laberintos de emociones, sobre amor y amistad, hombres y mujeres que incansablemente luchan por mantenerse a flote sin sucumbir al deseo. Pilar, siempre la misma figura en mi cotidiana vida, Pilar fue el amor no completado convertido en forzosa amistad. Julia. ¡Si consiguiese recordar algo más que su rostro!, ¿por qué, perdido en mi memoria, no lograba reconocer aquella voz?. Dios, Pilar, siempre será igual, mezclada en mi como si aún fueses parte mia,¿quien olvida que nunca me quisiste? acaso Julia lo haga, ¿que busco? ¿el olvido? ¿el amor?. Siempre será igual, búsqueda infinita de un momento de felicidad. -¿Javier?, ¿sigues ahí?, esta vez, la voz de Julia me sonó más familiar. -Sí, sigo aqui-. Enredando una mentira que acabará por doler, pensé. 11 -Javier, me encantaría volver a verte. Sentí el impulso de colgar. Quiere ver a Javier y seguramente se decepcionara cuando me vea a mí... a mí ¿pero quién diablos soy yo? Bueno, por lo pronto se que no soy Javier. Pero tal vez logre despertar en ella a Pilar, logre sacar a Pilar de esa máscara llamada Julia. Pilar debe esconderse bajo la piel de Julia. Ella huyó un día de mí y ahora se me vuelve a aparecer con mentiras. Eso es, Julia no es más que una vil impostora... 13 -¿Podríamos volver a vernos? Ya sabes, en el mismo lugar. No logré pronunciar palabras pero tampoco me atreví a colgar. La voz de Julia sonó suplicante : - Dijiste que podrías ayudarme. Sos el único que puede hacerlo. -Sí, claro. -Gracias. Sos mi mejor amigo. Esta vez vuelven a mí unas palabras de Pilar."Siempre será igual", me dijo. Estábamos hablando de Javier y Carolina. ¡Javier! Creo que ya lo recuerdo. 14 Sí, era aquel chico risueño que siempre andaba acelerado en la vida, el que salía con nuestra amiga Carolina. Entonces pensé, no puedo hacerme pasar por él, tengo que decile la verdad a Julia. Pero no lo hice no volví a discar su número, tal vez por miedo al rechazo o tal vez por que me parecía excitante y me causaba miedo, esto le daba un cierto cambio a mi vida, pero nunca pensé en las concecuencias sobre Julia. 15 El hecho, quizás, era que temía de verdad, ver a Julia... ella me recordaba a tantas mujeres que había pasado alguna vez por mi vida... imaginaba su cuerpo, su voz, sus sentidos, la imaginaba toda y... y... el mundo entonces dejaba sus amargos y malhabidos recuerdos... ¡Julia! ¡Pilar! Allí había una impostora, tal vez ambas lo fuesen o quizás las dos fueran una misma. Una misma persona con dos identidades... recordé entonces aquella segunda película de Batman donde aparece el "dos caras"; temía encontrar a alguien así. No sé porque el pensarlo me hizo erizar los pelos de la nuca. Tenía miedo, pero sin embargo, cuando ella respondió, le dije una sola palabra: "Iré". 16 Sin embargo... ¿qué me importaba? Podría afectarme todo, o nada. Temía miles de cosas, entre ellas descubrir en Julia, a una nueva Pilar. Era mi tiempo de ser felíz... Decidí remarcar de nuevo el teléfono de Julia. Aunque... a pesar de todo, y, pese a mi temor, sabía que sólo quedaba una cosa por hacer. El teléfono sonó una, dos y tres veces. Ella respondió, con esa misma voz, que a mí ahora me sonaba a gloria. "Iré" le dije. Por debajo, me preguntaba "¿Dónde diablos es?"... 17 "¿Si?" preguntó ella. No le respondí. En ese momento sí que estaba aterrorizado. Más, sin embargo, en mi mente seguía revolviéndose el asunto de Javier. Era hasta probable que ese idiota me estuviera odiando... no podía dejar de pensar que debí haberlo llamado antes de que se me diera por llamarla. Le dije adiós casi abruptamente, y corté. 18 Por debajo, tenía miedo. Mucho miedo de hacerle daño a alguien a quien ni siquiera conocía. Pero bueno. De alguna manera debía soslayar aquel asunto que iba rumbo a acabar no sólo con mis nervios, sino con mi corazón. Más sin embargo, haría lo debido. Como dicen por ahí, todo a su debido tiempo. 19 Antes de nada debía cambiar el lugar de la cita, inventaría cualquier excusa y trataría de llevar a Julia a mi terreno y, ¿cuál era mi terreno?. Quizás, lo mejor fuese quedar con ella en algún tranquilo y pequeño café, así me sería más fácil explicarle mi mentira sin miradas curiosas cuando ella se levantase para irse, porque de eso estaba seguro, tendría que utilizar mis mejores armas para evitar que se fuera nada más verme. El Cafe del Espejo, ¡sí, era el lugar adecuado!, apenas seis mesas, camareros discretos y buen café, despues de todo, si me dejaba plantado, disfrutaría de uno de los mejores cafés de la ciudad. Marqué el teléfono de Julia y esperé... Bueno, había sido sencillo, le pareció estupendo el cambio. Esta tarde a las siete y media la tendría frente a mí. Decidí escribir un rato antes de prepararme para el encuentro. 20 Nunca imaginé que Julia respondiera sin mucho afán una tercera llamada, hecha quizás de una manera tan estúpida, pero al mismo tiempo tan particular. 21 Las siete y quince. La hora de verla, empezaba a asustarme, y sin embargo, esa cercanía en vez de asustarme más, me daba más y más valentía. Estaba tan cerca del café, y al mismo tiempo sentía tan distante a Julia, que sin querer, le pregunté al viento "¿PILAR?" Tan sólo silencio, y luego el eco "ar?... Ar?..." Siete y veinte. Bebía en el café, un delicioso y humeante café irlandés enorme, sentado en la mesa más alejada de la puerta de entrada. Así podría ver su entrada con mayor tranquilidad. 22 A veces no es fácil lograr que la sorpresa se sobreponga al sentimiento. Quiero pensar que este encuentro sea algo más que un principio y fin abrupto. ¿Depositar mis esperanzas en esto?...No, la vida tiene que darme más, quiero seguir luchando por encontrar algo mejor. Es difícil olvidar...No todo tiene un final ....sino que continúa irregularmente. 23 Entonces entró una hermosa mujer de figuras perfectas, vestida cómodamente con una indumentaria estilo hindú, sus largos cabellos negros y enrulados me hacían pensar en Pilar, y casi sin darme cuenta le dije:-¿Pilar?, y ella dijo:-ya no me llamo Pilar, Diego, ahora me llamo Julia-, Había imaginado muchas cosas sobre este encuentro pero nunca pensé que me iba a aterrorizar tanto al oír su dulce voz decir mi nombre, entonces las sensaciones cambiaron y ahora sentía estar en el cielo, y pensé: se acordó, se acordó de mí, esa mujer tan bella que había cambiado mi vida y una mañana se fue sin decir nada, la había buscado por cielo y tierra, hasta que un triste día desistí y ella jamás apareció. Pero las cosas habían cambiado y ahora ella estaba parada frente a mí, tenía tantas cosas para decirle pero tan sólo pude mirarla a los ojos, a esos ojos tan azules, penetrantes como una puñalada, y no pude decir nada no podía hablar, su belleza me hacía callar. 24 - Olvídalo. Tú no eres Pilar, Julia. (en el fondo, me preguntaba si lo que estaba diciendo correspondía exactamente a la verdad de mis palabras, y a lo que me guiaba mi corazón). Ella me miró con esos ojazos azules que siempre me supieron helar el alma, pero esta vez, no pasó nada. Seguí su mirada como si esto ya no fuera trascendente. ¿Alguna vez, el amor mató a alguien? hasta donde sabía, eso nunca había sucedido. Lo tenía tan claro, que sin exagerar, podría haber hecho lo mismo que Castel, y haberme ido a matar a Pilar, antes de que se transformara en Julia (respecto a eso, quizás estaba demasiado equivocado, o quizás, ella ERA Julia, y no Pilar. Era probable que Julia fuera Julia, pero nunca Pilar. Nunca antes, nunca ahora y nunca después. tal vez, todo fuera un mal sueño) 25 Si, eso debía ser, un mal sueño, como todos en los que aparecía Pilar, despues de todo ¿quien era Pilar si no la peor de mis pesadillas?. Pilar era la soledad, el desamor, la melancolía, el dolor por algo que pudo ser y, sin embargo, nunca pasó.Siempre quise que este encuentro se produjese, Pilar y yo, solos ante el mundo, sin las miradas inquisidoras de aquellos que nunca entienden nada, de aquellos que se empeñan en etiquetar a las personas, y lo que es peor, a las relaciones entre ellas. Yo, de Pilar, quería su amor, su compañia, su amistad más profunda, y ¿ella?, ¿que quería ella de mi?. Nada.¡Como me dolieron sus silencios, sus ausencias, sus secretos!, y ahora frente a mi esta Julia, esta una Pilar irreconocible bajo su nueva identidad, a la que no se si amo. Algo si he comprendido, ya no amo a Pilar, por lo menos, no a esa mujer que, en mis recuerdos, me negó el amor que tanto deseaba... pero, esos ojos azules ... 26 ojos azules que rompieron muchos encantos; ojos que mostraron una forma de amor, y después volvieron su color hacia el odio. Aquellos ojos que me mataban; esos, que me recordaban al amante primo de la "Berenice" de Poe; ojos que me obsesionaban y al mismo tiempo me hacían sentirme infeliz... Finalmente, después de ese profundo y largo silencio, tan reflexivo y tan simple, seguimos mirándonos a los ojos. El camarero llegó y tomó nuestra orden. Ella, pidió un simple coctel, un Alexander; yo, seguí con un nuevo café irlandés. 27 Tomé dos sorbos cortos pero me asquié del arrebatador aroma del odio y la ira 28 En aquel momento, quería... quería... quería... no sé. Maldita sea. La miré a los ojos, y dejé el café ahí. Me levanté casi sin ruido. Volví a mirarla, y decidí irme. Lejos. Lo más lejos posible. Necesitaba estar solo, y más que estarlo, necesitaba pensar. 29 ¿como podia tragar con tal espectacular persona frente mio?, me conto de todo, que casi no se acordaba de mi cara, en fin hablamos durante horas en el café y cuando me fui me pregunte a mi mismo ¿por que no me dijo nada sobre esa mentira de que yo era Javier?, en todo caso no importaba yo estaba feliz y a la vez lleno de rabia por ella: feliz por haberla visto de nuevo y lleno de rabia por que recorde esas malditas escenas en las que ella no decía otra cosa que no fuera "NO'', queria volver a amarla como antes lo hacia pero no pude, no hacia mas que pensar en el odio y me olvidaba de los buenos momentos que vivimos juntos, todas aquellas veces que en que me ayudó, nada de eso pasó por mi cabeza hasta que me encontraba en la terraza del departamento de Julia o Pilar con ella pidiendome de rodillas que no salte, solo en ese momento ma di cuenta que la seguia amando pero tambien que nunca podria ella amarme de verdad y entregarme todo....... 30 No había caso, la balanza se inclinaba por el "NO", era inútil continuar pensando en ella, los malos tragos pesaban mas que los buenos momentos. Debía tomar una determinación: jugarme a volver a esos momentos de altibajos en que, no sabía si era hombre o títere, o seguir mi sendero. Como sea, el tiempo me apremiaba, tengo mas de 30 y aún soltero, así lo ven todos. A veces siento como si llevara un enorme letrero colgando en mi frente, con la palabra "30 años, soltero" bien resaltada. Todos mis amigos habían cambiado el curso de sus vidas y al menos para mí, las tenían encaminadas. Recordaba una estadística que había leído en una revista hacía poco tiempo:hay 9 mujeres por cada hombre, y yo muriéndome por una. Todo mi ser no era capaz de refrenar esos impulsos eléctricos del cerebro, que solo traían a mi mente sus imágenes, su voz, y en oscuro sus defectos, sus vanidades y sus malos tratos hacia mí. Me levanté, até mi pelo con una banda elástica negra y salí a caminar por la concurrida avenida, viendo su rostro en cada rostro de mujer, parecía a propósito pero todos iban en pareja, de la mano, sonrientes, complices y enamorados. Mis pasos seguían solos sin otro taco que acompañe la marcha, las luces de neón se entremezclaban en la incertidumbre del vagar en una búsqueda profunda, la de la verdad que no lograba descubrir: estaba tan enamorado como para entregarle nuevamente mi corazón y mi alma? 31 Bueno... mejor, ¿creía estarlo? Sin darme cuenta, llegué a su apartamento. Ella se había quedado en el café y yo, ahora como un vil idiota estaba ahí. Subí los escalones que me separaban de la entrada y timbré en el 505. Nadie respondió. Un vecino, uno de esos tios que se nota que son entrometidos como ellos solos, me preguntó desde una ventana: - ¿ Puedo ayudarle en algo señor? Quise decirle que se fuera al infierno, pero me tragué mis palabras antes de responderle con voz calmada. - Acá vive la señorita Pilar, o la señorita Julia? - Pues... - el tipo dudó. Me sentí como Castel, y salté hasta esa ventana, que no estaba muy lejos del barandal; deseaba matarlo... a la larga, casi me mato yo. Esa caida fue dura. Durísima. El hombre prosiguió...- nadie sabe quien vive ahí exactamente. A veces preguntan por Julia, a veces por Pilar, y nadie sabe nada porque nadie las ha vista juntas, ni separadas. Créame que me apensa decirle eso así pero... 32 tal vez haya una oportunidad. Muchos muchachos como Vd. suelen venir a preguntar por ellas. Recuerdo que una vez uno se apostó en el rellano de la escalera para sorprenderla cuando entrara a su apartamento. Entonces no vino. El muchacho daba pena, y al cabo de tres días lo hice pasar a mi casa y me contó su historia. El si conocía a Julia-Pilar,habían vivido juntos un tiempo, y todavía conservaba sus fotos y algunas de sus cosas, paró en mi casa por dos días hasta que finalmente, viendo que ella no volvería se dió por vencido. Supo que ella nunca podría quererle como él esperaba, sin embargo le había hecho ensoñar. Tanto, que seguramente había creido que lo que soñaban juntos, podía ser real. Cabizbajo, me agradeció mi compañía, y salió de casa, cuando cerré la puerta tras él, le oí decir..." estás aquí, estás aquí..." No suelo ser curioso, pero aquella vez,... hágase cargo,... él me contó tantas cosas sobre aquella extraordinaria mujer, que no pude evitarlo, me asomé a la mirilla intentando ver a Julia-Pilar. Pero ...no vi nada. Aquel muchaho estaba sólo, hablaba y reía mirando al vació que lo acompañaba hasta el ascensor y con una cara radiante, lo vi marcharse mientras hacía planes para el futuro en voz alta ... 33 Luego de haber permanecido parado en la entrada del edificio por media hora vi que Pilar se acercaba a mi. -Buenas tardes- le dijo Pilar al portero -Buenas tardes señorita Julia- le contestó Mientras que ella se inclinaba a darme un cálido saludo, yo permanecía estupefacto ante esta locura que le había hecho alterar su verdadero nombre, su verdadera identidad. Lo cierto es que Julia ya no era la Pilar que yo había amado, ya no tenía esa mirada jovial, ni esa piel suave e intacta que la volvía aún mas misteriosa y lejana. Pero en algun recóndito espacio de su ser algo de Pilar debía permanecer; Pilar era su escencia, su principio, la base de la identidad de Julia. Julia no podría existir si Pilar no hubiese existido previamente. De manera que opté por seguirla a Julia hasta su apartamento y aceptar la taza de café que me ofreció. El departamento estaba decorado con tapices y reliquias. Habían varios jarrones antiguos que segun me dijo había comprado San Telmo. Luego de beber el café, encendió un sahumerio con olor a rosas y me convido con un cigarrillo. En un momento y sin pensarlo me animé a preguntarle sobre el porqué de su cambio de nómbre. Jamas hubiera creído lo que me contestó: dijo que Julia era su otro yo y que se había encontrado con ella en el banco de la Plaza. Allí fue cuando recordé aquel cuento de Borges: "El Otro", y le pregunté: -¿Que edad tiene ella?. -Tiene 20 años mas que yo- contestó calmada -¿Y como sabés que es tu otro si no se llama Pilar? - Justamente No se llama Pilar porque yo me cambie de nombre. Que locura !!- pensé. Últimamente no sabía si aún la deseaba o si comenzaba a perturbarme. Decidí marcharme con la excusa del trabajo. 34 La mañana siguiente, a las siete quizá, no recuerdo muy bien, el timbre del teléfono me sorprendió con una página en blanco entre mis manos. Estaba tratando de escribir una carta a Julia-Pilar, en la que deseaba explicarle... No lo sé, lo he olvidado. Me aproximé al teléfono de un salto, casi huyendo del papel que antes reclamaba mi atención por completo. -¿Sí? -Hola, Javier. ¿No te he despertado? -No -contesté-. Justamente pensaba en vos. -Ah... ¡Qué bien! -dijo Julia. Su voz era alegre, desenfadada-. Javier, quisiera que me hicieras un favor. -Decime, ¿en qué puedo ayudarte? A partir de ese momento perdí mi identidad. De ahora en adelante sería Javier; un hombre distinto, acaso otra vida, otras costumbres. 35 Quizas esta nueva identidad me identifique mas que la anterior. Lo paradójico de todo esto es que lo que en un comienzo me pareció un acto de locura se tornaba cada vez mas razonablemente positivo. Mi nómbre no cambiara mi vida, y si la cambiara mejor sería, no tengo nada que perder,y solo algo por ganar: el amor de Julia. Será que nosotros los hombres nos tenemos que esconder siempre detrás de un antifaz para mirar a los ojos. Será que uno estando solo no puede contra nada, y Javier me devolvería la fortaleza, el anonimato, lo desonocido, lo expectante y la locura de estar vivo encarnado en otra vida;pero al fin mia. Está vida sería solo mía y tendría un nuevo nómbre, y quizas en esta vida que Julia me regalaba me convertiría en otro, en mi otro; el mismo que Borges y Julia habían conocido. Ahora comprendo lo cíclico del tiempo y de la vida. Muchas veces sentí que mi vida era una línea recta que se alargaba a la medida de mi tiempo;mi edad. Hoy entiendo que no es así, que la vida es un sinfín de círculos concéntricos, uno dentro de otro, que se repiten infinitas veces hacía un único centro; un punto único;la muerte. Fíjense que escalofriante es la vida que hasta uno puede encontrarse con su otro como le pasó a Julia. O sea que los círculos de la vida pueden intersectarse dando lugar al encuentro entre el yo y el otro. Dentro de los muros de la vida se esconde un laberinto, un acertijo, pero sin respuesta, quizas no razonable para el intelecto humano. Solo se que nada puedo hacer, soy Javier y si de algo he de morir será de vivir. 36 Todo iba cambiar, nunca seria igual. 37 Tenía millones de ideas dando vueltas en mi cabeza, traté de pensar una cosa a la vez y lo único que quedó fué: "JULIA-PILAR", tal vez no debí aceptar esa propuesta pero nada me tentó mas que un cambio y lo hice, enconté mi otro yo. Nunca nada fué igual. FIN. 38
colaboradores: 1. Arturo Dioses (a9808591@palas.pucp.edu.pe) desde IP 200.10.66.57 el 20/08/98.2. Edgar Corso (quart_corso@yahoo.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 20/08/98. 3. Bachita (bmayo@itc.cimd.es) desde IP 194.73.29.69 el 21/08/98. 4. Rebeca Cortes desde IP proxy3.rdc.cl el 21/08/98. 5. Analia Lopez (lucialopez@hotmail.com) desde IP proxy.fibertel.com.ar el 22/08/98. 6. Itay Satwski (efimero@hotmail.com) desde IP proxy.coqui.net el 24/08/98. 7. Bachita (bmayo@itc.cimd.es) desde IP 194.73.29.69 el 24/08/98. 8. Eve Baili desde IP 200.32.14.155 el 24/08/98. 9. Bachita (bmayo@itc.cimd.es) desde IP 194.73.29.69 el 25/08/98. 10. Ali Carnasse (mazabi hotmail.com) desde IP pm4b-s28.guate.net el 25/08/98. 11. Bachita (bmayo@itc.cimd.es) desde IP 194.73.29.69 el 26/08/98. 13. Laura (lmerediz@hotmail.com) desde IP nlar1-122.uninet.net.mx el 26/08/98. 14. Rebeca Cortes desde IP proxy4.rdc.cl el 26/08/98. 15. Analia Lopez (lucialopez@hotmail.com) desde IP proxy.fibertel.com.ar el 26/08/98. 16. Edgar Corso (quart_corso@yahoo.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 27/08/98. 17. Edgar Corso (quart_corso@yahoo.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 27/08/98. 18. Leonardo (loebohorquez@mailcity.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 27/08/98. 19. Jorge Mendoza (jotamendoza@mailcity.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 27/08/98. 20. Bachita (bmayo@itc.cimd.es) desde IP 194.73.29.69 el 28/08/98. 21. Jorge Mendoza... estudio derecho en la javeriana (jotamendoza@mailcity.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 28/08/98. 22. Macarena Quart (Quart_corso@yahoo.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 28/08/98. 23. Martin Guzman (mguzman@netline.net.ar) desde IP 209.88.109.2 el 30/08/98. 24. Analia Lopez (lucialopez@hotmail.com) desde IP proxy.fibertel.com.ar el 30/08/98. 25. Jorge Mendoza. Estoy en 2o de Derecho en la Javeriana. Porfa... escríbanme!!!! (jotamendoza@mailcity.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 31/08/98. 26. Bachita (bmayo@itc,cimd,es) desde IP 194.73.29.69 el 01/09/98. 27. Leito (leobohorquez@mailcity.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 01/09/98. 28. lucas tabares (arturo@dynamo.com.ar) desde IP 24.232.1.219 el 01/09/98. 29. Mario (mihalovic@lettera.net) desde IP nat.javeriana.edu.co el 01/09/98. 30. Analia Lopez (lucialopez@hotmail.com) desde IP proxy.fibertel.com.ar el 01/09/98. 31. Carlos E. Colaiacovo (virus@depot.com.ar) desde IP titan.feedback.net.ar el 03/09/98. 32. Edgar Corso (quart_corso@yahoo.com) desde IP nat.javeriana.edu.co el 03/09/98. 33. Lilibeth (Lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 04/09/98. 34. Maria Eugenia (maruclar@hotmail.com) desde IP nppp61.overnet.com.ar el 11/09/98. 35. Salvador Canjura (canjura@zdnetmail.com) desde IP cosuit01.cigxpress.com el 11/09/98. 36. Maria Eugenia B (maruclar@hotmail.com) desde IP nppp64.overnet.com.ar el 13/09/98. 37. Hola a Jorge Mendoza.!! Me causo gracia tu mensaje en este lugar tan particular. Un Beso. Maru (maruclar@hotmail.com) desde IP nppp235.overnet.com.ar el 13/09/98. 38. Analia Lopez (lucialopez@hotmail.com) desde IP proxy.fibertel.com.ar el 13/09/98.
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