La conversación

Era difícil trocar mi profunda mirada en palabras y apenas me surgieron sonidos inconexos, desarticulados, vacíos...
Era difícil, imposible diría, empezar una conversación, que yo pretendía original, única y exquisita, con tantos sentimientos confusos galopando en el medio del pecho.
Siempre había caminado delante suyo, pero nuestras pupilas no se habían fundido jamás en un encuentro.
-Ahora es el momento, pensé cuando volvía la cabeza turbada y temblorosa, pero cada símbolo lingüístico que quería enunciar se cargaba de enorme convencionalidad y caía vencido bajo su propio peso.
Y así fue
Alcancé a decir 1
-Alcanzame el botellón de agua.
Mis manos parecieron no servir. Fue en ese instante donde subí a un trompo multicolor y montaraz y alcance a descifrar una ceremonia casi pagana en lo gestual, el equilibrio bizarro de las palabras hizo que el tiempo no tuviera lugar. Ese momento fugaz, finalizó cuando dijo...
-¿Querés que te sirva..?
Un tiempo lunar, yermo ,glauco, donde la palabra encontro verbo y tiempo, pasó entre cuestión y respuesta.
-Si... gracias.
Ahora se abría hacia adelante una calzada a asfaltar de palabras y mientras bebía, lo terrestre pareció inservible. 2
Quizás sentí la seguridad líquida de tiempos embrionarios, no sé, pero quedé absorto en mis propias reflexiones y me alejé, me distancié, me evadí, me oculté y, hasta un poco, también, llegué a morirme.
La miré y no reiteró la pregunta. Sabía muy bien que hay silencios más elocuentes que las propias palabras y que por otra parte, yo estaba ahíto de alimentos coloridos y sabrosos, pero falto de la riqueza interior que brindan los ensue-
ños ; entonces, le dije:
-Y vos ¿querés que imaginemos juntos?
-Imaginar ¿qué?, me dijo, con esa voz monocorde de todos los días 3
-Con vos es imposible... imposible- dijo mientras prendía un cigarrillo un poco enojada. -No se si te conté, no creo, pero con Juan era diferente. No era como soy con vos, nosotroas podíamos estar horas tirados en los almohadones escuchando a Mozart o viendo colibríes. El silencio no era incómodo ni tampoco indispensable, podíamos también pasar horas hablándo o amándonos. No se por qué te digo esto porque se que te vas a enojar y te vas a ir, porque ni siquiera para pelearnos somos capaces de dirigirnos la palabra-. Ana levantó la pierna derecha y la dobló apoyándola en el aciento, mientras seguía fumando mirando el techo. 4
Solo atinó a seguir ese lejano ruido. Huir como siempre lo había hecho.
Pero Joan, sabía donde encontrarla.
Ann la esperaría. Cruzada de brazos, apoyada en el diván de terciopelo rojo. 5
Ese fue un momento propicio para recordar el primer encuentro....-¿Me podés decir la hora?....¡Pero cuento tarda ese colectivo infame!....¿habrán cambiado su recorrido?...y uno no sabe...ayer me pasó lo mismo!... -chupó fuertemente su cigarrillo y mirando como se diluía el humo, recordó sus ojos...inconmensurablemente oceánicos...que recorrieran lentamente su cara. Y oí un sonido gutural, como ruido salido del interior de la tierra. Mil hojas se arremolinaron junto a nosotros. Un viento helado nos envolvió. Nubes negras presagiaban destinos inciertos....Ecos de timbres extraños resonaron en mi cabeza... desperté de pronto y atendí el teléfono. 6
Era un impertinente son... 7
-Sí..hola.
.....
-Qué te parece que podría estar haciendo a esta hora
(en realidad estaba navegando en un mar de los sargazos de sábanas blancas, libros y soledades)
.....
-Bueno..está bien...a las 9 en la bar de siempre. Bueno...bue..después me contás.
Con suspiro de desasiego, se abandonó a hedónicos descubrimientos superpuestos entre el ensueño y la vigilia Ahora presiente que es otra vuelta más de torniquete alrededor de lo mismo...el mismo y claudicante tema...y se sintió como una res a punto de entrar al corral de lo conocido y singular. 8
-Y..bueno...vamos, siquiera me va a invitar algo de tomar. 9
-No hace que se ofenda para continuar siendo una dama.
-No ciertamente. Preferiría callarme, de vez en cuando.10
Y es así, porque siempre, desde un primer momento, sentí que guardar silencio era a veces demasiado necesario para comprender sus ideas.
-Hola -le dije, y no dije nada más. Me sorprendió que con total sangre fría sólo contestara: 11
-Como si valiera la pena hablar, cuando hablo parece que no escucharas, que no estuvieras presente, o si no...tenés que ir urgente a alguna parte.
El caso es que nunca estás, hasta tengo temor de estar soñando o mirando una película de otra persona.
Sólo te despertás y hablas cuando bailamos un tango...allí sos otra persona, cobrás vida.. tus ojos se encienden, la cara te cambia,el mundo ni se atreve a girar,por eso quiero pedirte un favor, pongamos a Pugliese, y juntos cuando suene"La yumba", conversemos ,mi amor conversemos. FIN 12
Fin fin te digo, si no empezas a cambiar ésto llegará a su fin asi que conversemos o mejor aun bailemos esa musica que tanto nos gusta y simplemente besame que te extraño. Hace cuanto que no me abrazas, no te parece que ya es hora de quebrar este silencio. Conversemos como sabiamos antes, sin palabras, solamente como nosotros bien sabemos.FIN 13
. 14
Fin. Siempre te gusta decir tú la última palabra. Como si el no poder hablar contigo no fuese ya lo suficientemente doloroso siempre te empeñas en oscurecerlo todo con tu lacónico fin. Nunca te ha gustado escucharme. Siempre has hablado tú. Solo cuando bailamos son nuestros cuerpos los que hablan. Y te echo tanto de menos. Ansio abrazarte para poder decirte que sigo a tu lado, que no me importa tu enfermedad, que no quiero juzgarte, que ni siquiera me interesa cuando me has engañado ... pero tu silencio me esta matando. ¿Que será de nosotros cuando no pueda estrecharte en mis brazos oyendo a Gardel ...? 15
-Tal vez,no será nada, tampoco será escabullendo la conversación que evitemos la palabra fin.
-Y creo que tampoco es verdad que me guste decir la última palabra, es que me parece si no peco de ingenuo, que una canción de Gardel lo salva al Neruda del Postino, pero no a nosotros. Pero me parece toda una revelación, seguir hablando como antes sin necesidad de palabras como sólo sabemos nosotros
Ese será nuestro secreto, un calmo, silencioso y potente secreto, conversemos sin palabras....mirame.. 16
Y fue entonces...cuando urgué en las entrañas de mis reflexiones para hallar las palabras...la palabra..., una palabra tan solo una,una sola pero con eco dialógico...
"...una mano
de tus mil manos, una
de tus tres mil esmeraldas,
una
sola
gota
de tus vertientes virginales...", como decía Neruda en su "Oda al diccionario", pero fue inútil. La conversación había muerto precisamente con el nacimiento de mi soledad.-FIN 17
Te empeñas en finalizar lo que no tiene fin, el silencio nos empuja a seguir conversando y tú, siempre tú, decides cuando debo callar ... dejalo, no tiene sentido que intentes terminar todas tus frases con tu repetitivo FIN ¿Crees que no puedo hacerte responder? Aún te tengo atrapado con mi mirada verde. ¿Lo has olvidado? ... Tus ojos verdes me sumergen en un universo de desconocidos abismos que me atormentan ... siempre te ha gustado perderte en ellos.
Gardel, Neruda, Machado, Pessoa, ¿Que pretendes? ¿Envolverme con las palabras de otros? No, no lo acepto. Tu no me dirás cuando ha llegado el fin.
¡Hablame!
¡No ves que soy incapaz de aguantar tu silencio!
¿Que nos ha pasado? ¿En que momento dejamos de oirnos? Sé que todavía te amo.
¡Apaga esa música!
No, no te vayas ahora. Verde, todo es verde. ¿Dónde está tu azul? 18
-¡Ay, Bachita o bachita, bache o ausencia, nadie decide el fin, el fin llega desde el comienzo y, porqué no, quizá para unirnos más...
-¡¿Palabras de otros?!No, eso sí que no, porque nuestra voz siempre es polifónica, en la voz de uno, están todas las voces, conocidas o anónimas, verdaderas o de ficción, armónicas o disonantes, pero siempre discurrriendo, amontonándose, vinculándose, amalgamándose para dar respuesta y cierre a lo que es inútil prolongar.
¡No hagamos un hiato en la urdimbre de las relaciones humanas, pues ellas, como
los ríos, pasan y no retornan nunca al origen...nunca...¡nunca!...
El tiempo es efímero e inexorable, si pretendes estirarlo, caerás en su propia trampa..., pero, si insistes, ahí te lo entrego, es todo tuyo. Detenido el devenir, sólo te resta hacerte cargo de la historia. 19
Eve, quizás no entendí que cualquiera puede dictar el final de la conversación, si es así, tu ya lo has hecho por mi. FIN 20

 

Muchísimas gracias a todos los que colaboraron en este cuento. Ellos son:

colaboradores:

1. Eve Baili desde IP pppd6.citynet.net.ar el 29/07/98.
2. José A.F.Quintela (jfernandez@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 31/07/98.
3. Eve Baili desde IP pppd28.citynet.net.ar el 31/07/98.
4. velia (veliacm@hotmail.com) desde IP inter578.internet.com.mx el 31/07/98.
5. nadja desde IP 200.10.70.172 el 01/08/98.
6. alicia ghenzi (aghenzi@pinos.com) desde IP 200.10.106.2 el 03/08/98.
7. Eve Baili desde IP pppd5.citynet.net.ar el 03/08/98.
8. José A.Fernández Q. (jfernandez@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 03/08/98.
9. velia (veliacm@hotmail.com) desde IP inter526.internet.com.mx el 03/08/98.
10. Santiago Craig (muichkine61@hotmail.com) desde IP proxy.fibertel.com.ar el 06/08/98.
11. Paquitucci (mlonco@usa.net) desde IP 24.232.29.68 el 06/08/98.
12. José A.Fernández Quintela (jfernandez@telefe.com) desde IP 200.16.211.180 el 07/08/98.
13. Maria Eugenia desde IP nppp206.overnet.com.ar el 08/08/98.
14. Maria Eugenia (maruclar@hotmail.com) desde IP nppp206.overnet.com.ar el 08/08/98.
15. bachita (bmayo@itc.cimd.es) desde IP 194.73.29.69 el 10/08/98.
16. J.Fernández Quintela (jfernandez@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 10/08/98.
17. Eve Baili desde IP pppd16.citynet.net.ar el 10/08/98.
18. bachita desde IP 194.73.29.69 el 11/08/98.
19. Eve Baili desde IP pppd30.citynet.net.ar el 11/08/98.
20. bachita desde IP 194.73.29.69 el 12/08/98.

 

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