Ese era el día

cuento colectivo

 

(La historia comienza aquí)

  Empecé a escribir...,¡esto era maravilloso!. Tener libertad, páginas en blanco y todos las palabras atesoradas en el diccionaria del alma.
Era un enigma que enriquecía a diario su misterio, su propia mística...¿quién me seguirá?, ¿José, Alicia o Ernesto pensará que la trama se ha saturado de índices aleatorios o que se ha precipitado el final?...
No lo sé, quizás allí radiquen,como en un nido acogedor, las expectativas, sin
embargo, yo tenía la certeza de que ése era el día y que algo extraño iba a suceder 1

No se por qué tenía aquella sensación, porque aparentemente era una día normal. Me levanté desayuné café y tostadas, salude a Osiris y le di de comer, me bañé y me fuí a tomar el subte para llegar a la oficina.
No se si fue por el viejo que se subió a cantar en el subte, o porque en la oficina había una nota de mi jefe y otra de Fernando, pero decidí salir y hacer lo que quería.
No me importaba si todos pensban que estaba loca, si Fernando decía que me siguiera dedicando a las finanzas o si mis amigos pensaban que mis manuscritos eran una porquería. Iba a empezar a escribir y lo hice, tenía tantas cosas que poner que mi mano no alcanzaba a seguir el ritmo. 2
Es verdad que las finanzas, tienen algo de lúgubre, de certeza de papel moneda, de mejor Juan Gelman que guita.
En realidad de cualquiera de las formas adoptables, tal vez seguiría siendo un seco, y no le tendría tanto miedo al papel en blanco,como cuando pasé esta tarde y aun no tenía título, hay que ser valiente.
Mis manuscritos no son una porquería, y prefiero ser cola de Eve o Alicia, y no un Getty.
Osiris ladra como asintiendo, claro que si hasta el viejo del subte tiene mas razón que la simple razón de hacer guita para otros, o para uno que joder.
Que diría la nota del jefe..ni la leí, ojala que no haya despelote porque con el tema del presentimiento...a ver si en serio hoy es el día y pasa algo raro. 3
Volví....no se bien porqué, algo en mi cabeza sucedió, no pude llegar a mi lugar, el bar, café de por medio, mi pequeño cuadernito de viejas hojas....no pude...
Sin dudas ese era el día. El día de nuestro encuentro. El que tantas veces deseé. Pero no estabas. La oficina, fría, mostraba con crueldad tu ausencia. Esperé. Soñé, recordé los momentos que pasamos juntos. Esperé. Y nunca llegaste. 4
Y así...Intranquilo me quedé esperando en mi eterna soledad que siempre me acompaña desde que te fuiste. Salí y caminé y al fin logré descifrarlo, era muy claro, ha estado simpre en ti, en mí, que si ese fuera el día, tal vez tu, tal vez yo podríamos, no sé.... La verdad dejaré de pensar en esto. Este monólogo me mata, y morir tal vez manaña, pero hoy no. 5
Pero lo ignoto seguía ahí, enraizado en mis pensamientos, apareciendo en cada imagen, descubriéndose en todas mis expresiones, aunque yo me propusiese lo contrario.
-Te saludo, pero algo, ¡algo va a pasar!, dije...
Y, nuevamente allí, en la reiteración y en la redundancia, siempre presente, reduplicándose en mi interior turbado y sorprendido
-No, me dije, esta intuición es sólo eso, algo impreciso, improbable,ilógico, pero
miré hacia el horizonte y vi una negra nube en forma de hongo fatídico y gigantesco.
Me asusté. Un estremecimiento frío mecía mis entreñas desde lo hondo, porque 6
aunque fuera real no lo podía creer, estaba pasando, no lo quería reconocer. Mil palabras me invadieron apocalipsis...armagedon...final, fin, lo habían hecho maldita sea, habían abierto nuevamente la Caja de Pandora..esta vez hasta la esperanza tuvo miedo y certeza del colapso de los tiempos.
No se porque,pero me puse a pensar en el final de las películas, Konec-Finis-Finale-The End- FIN...sería así..?
Un viento como un vomito del infierno, caliente y letal comenzó a soplar cada vez mas fuerte, entendí que ese era el día, este día, hoy ahora aquí y comencé quedamente a llorar... 7
Esta vida me mata!, me mata su absurdo. Si, el absurdo de la rutina me aniquila sileciosamente. La rabia de ser todos los días yo.. la oficina, este maldito escritorio, el vértigo de los ventiladores, la soledad de tantos rostros, simplemente me matan.
Por fin había encontrado mi válvula de escape, escribir y escribir y también escribir. Aunque ser consecuente no era mi mejor virtud, esto no se detendría, esto tendría un fin como el nuestro, después de que todo sea dicho.
Y como detenerlo, si las voces dentro mio no lo hacen, si esta rebeldía recien empieza a ramificarse por mis entrañas, cual tumor maligno.
Ese aire asfixiante me obligó a salir, tal vez a huir. Las calles me acogieron con su ruido ensordecedor, con el frio concreto, con la rapidez y efervescencia de las grandes ciudades consumidas por esta puta globalización... y quien lo hubiera dicho... ahi estabas tú. 8
Nunca llegué a saber con certeza si estabas, por que tenías que estar, o por que yo había inventado que estuvieses. Y nada más verte, comprendí que aún quedaba un resquicio en la caja vacía de Pandora. Un ínfimo agujero por el que poder resistir. Cuando las cosas hubieran terminado de decirse, sólo había que empezar de nuevo con otras cosas distintas, y dejarse llevar por una madeja inmensa de principios y finales encadenados...
Eras como siempre te había visto, sin llegar a verte. No tuve que decirte nada, tú me miraste y comprendiste que te había esperado desde siempre. Tomé tu mano, y me quedé mirándote largo rato, sin saber que decir, absorto, abstrayéndome de la ciudad, de su calor, de la vida.
Entonces tu, me besaste levemente, con una sensación parecida a cuando corto una amapola entre el trigo y dejo que acaricie mi boca, y sonriendo dijiste:
_Ven, es hora de que vivas un poco, por cierto...me llamo Penélope. 9
Y pensé, ¿qué enseñaciones tejerán las esperas en esta Penélope?
¿A qué se deberá su belleza transparente como el aire de los campos vírgenes?
¿Por qué Penélope siendo real era un dibujo onírico de la ilusión más querida?
Penélope seguía ahí, entre sorprendida y feliz, buscando el equilibrio para no evadirse de la realidad y esfumarse en el torbellino de las conmociones económicas, que sacudiendo a un punto del planeta, nos movilizan a todos y a cada uno, en réplica infernal...
No, Penélope era del cosmos cuantitavo, no pertenecía a la pléyade de ejecutivos preocupados por las apareciencias y lo formal.
Penélope era producto de la urdimbre de la esperanza misma... 10
Esperanza. Esperar. Vivencias de lo no medible. Reloj de la vida sin agujas y sin números que nosotros guardamos muy dentro. Tal vez como eco de nuestra experiencia... 11
Era como una flor que asomaba a empujones como sin permiso entre los yuyos. Penélope era, con su sonrisa tan... (¿humana?), como un augurio de esperanza de que todo eso que nos enseñaba la de cuarto existe.
Me acordaba perfecto a la señorita Mercedes diciendo que cuando encontraramos el amor de nuestras vidas, se nos iba a aparecer como una ilusion fuera de contexto. Y eso era Penélope, una mezcla de calidad maternal con bienvenida de vendedor con abrazo de amigo y mirada felina.
Un recreo para mis sentidos golpeados por mi compleja patología pesimista, herencia de la vida en la gran jungla de asfalto.12
Entonces Penélope, tomaba mi mano, y ponía un dedo en mis labios para que yo no hablara, para que hablaramos sólo con la mente, con los recuerdos de tierra y de cenizas.
Y así comprendí que ella también veía la nube negra de muerte en forma de amanita, y escuchaba los aullidos de las almas bajo tierra, que nacían de los tallos de hierba, pero a pesar de todo o precisamente por todo, vivía. Fuera de las letras, y los números de los relojes que intentaban en vano atrapar o medir ese tiempo que nos devora.
-"Haz de disfrutar cada día de un recuerdo, tejer una vivencia única, que te deje un gusto agridulce en el corazón de la boca. Por la noche, cuando duermas, olvida todo. Mañana cuando despiertes, ya no serás tu, ni yo seré yo, pero ahora, ven conmigo y recuerda cómo el viento del norte acaricia tu cabeza mientras galopamos subiendo la montaña." 13
Era la voz profunda de lo ignoto e incomensurable, pero Penélope no se inmutaba, esperaba la caricia de hoy, el beso presente, el torbellino del amor que se conjuga ahora.
Alejada de los ayeres, Penélope era sólo un dorado y prometedor 'ahora'
Por eso atraía.
Por eso era imantada y poderosa
Por eso renovaba quereres, como la primavera flores en los tallos verdes
Y amé a Penélope de una manera... 14 inconmensurable, porque allí se detuvo el tiempo, recorrí con los labios mil veces el camino tierno y ondulado de su espalda, y presentimos juntos cual sería nuestra odisea en la vida.
Destejí suavemente sus largos cabellos, que habían guardado tanta espera, y ningún canto de sirenas, ni el cíclope portentoso, pudo más que nuestro amor incontenible y terrenal. 15
......Un hilo de luz se deslizó por la ventana. Se detuvo sobre el pliegue de la cor-
tina y asomándose sigiloso saltó hacia el centro del sillón. Iba recorriendo una a
una las flores del viejo gobelino. Repentinamente cayó otra hilacha luminosa sobre
los girasoles del cuadro explotando cada uno de los pétalos en coloridos remoli--
nos. La naturaleza toda parecía invadir la habitación. ..Y una sonrisa clara fue
dibujándose en la cara. 16
El silencio dibujaba círculos de sol en nuestras almas cuando el encuentro se tornó pleno. Claro, pensé,esto va a terminar, después de todo no somos sino eso, personajes comprometidos con una trama, pero, sin embargo, capaces de desplegar alas y evadirnos de aquí hacia otros mundos no menos fascinantes.
-Hasta siempre, le dije a Penélope. Ella comprendió que era una despedida definita
Me miró con sus ojos entornados de alejamiento y pena. 17
Casi llegué a ver a los girasoles apuntar a ese hilo de luz, sol, y vida que despertaba la habitación, y a mí, y a Penélope.
Siempre me habían fascinado los primeros rayos de sol que se filtraban a la mañana, y como dejaban ver las partículas suspendidas en el aire; pero este tenía algo especial, algo nuevo, éste la tenía a Penélope.
Sin duda era el mismo rayo de todas las mañanas, pero esta vez sonreía, porque ya sabía que a medida que siguiera subiendo por la cama, iba a poder abrazarla. 18
En ese momento cerre el cuaderno donde había desplegado mis fantasís y volví a leer aquella primera frase: "En realidad de cualquiera de las formas adoptables seguiría siendo un seco..". Releí lo escrito. Me di cuenta que el hecho de escribir mis pensamientos desde un personaje masculino era un hecho reiterativo. Comence a creer que lo que yo en realidad buscaba era a un hombre que sintiera lo que mi personaje siente por Penelope. Me sentía frustrada, y decidí que a pesar de todo tal vez llegaría el día, ese día en el cual Yo pudiera encarnar la juventud de Penelope y el pudiera verme a traves de esa luz osada que se filtra a traves de una ventana. Penelope era yo, Penelope era yo en los ojos de quien seía mi amante. Así quisiera yo que me viera él. Quien sabe, tal vez hoy sea el día. 19
Sí, puede que hoy sea el día en el que la vida de mis personajes se convierta, de una vez por todas, en el propio transcurrir de mi existencia. Sin embargo, tengo tanto frío. No estoy segura de querer que eso ocurra. Quiero ser ella, pero sólo el pensar en los labios de otro hombre recorriendo mi espalda me hace sentir un profundo escalofrío. Si no le quisiera tanto. 20
Desperté sudoroso. La noche había sido muy larga, los papeles pegados a las ventanas estaban mojados como mi frente y el recuerdo de los sueños me agobiaba.La puerta empezó a abrirse suavemente y la gata (¡por Dios, Osiris!)de un salto quedó sobre mis piernas. Imaginé que era ella la que pensaba, la que escribía. No quise mirar el velador, sabía que allí estaba el cuaderno empastado, regalo de mamá y el lápiz bic comprado la tarde anterior en el quiosco del viejo de ojos de gato. Sospeché que desayunaría tostadas y café, así que abrí el refrigerador, tomé una naranja y casí sin pelarla me la comí a tarascones. Volví a la pieza y tomé el cuaderno, leí:
"...Mercedes diciendo que cuando encontraramos el amor de nuestras vidas, se nos iba a aparecer como una ilusion fuera de contexto. Y eso era Penélope, una mezcla de calidad maternal con bienvenida de vendedor, con abrazo de amigo y mirada felina." El día había llegado, pletórico de ambiguedades e interpretaciones. Me asomé al balcón. En la esquina una adolescente me miraba fijo, esperándome. 21
Me apresuré a vestirme, sin saber bien porqué lo hacía, sin pensar en nada. Tal vez éste era el día, esa sería ella y no un producto de mis desesperados sueños. Si era ella, ahora era real.
Mientras bajaba en el elevador me invadió la inseguridad: ¿y si fuera ella, qué le diría?, ¿sería necesario hablar?, ¿como me había encontrado?... Quizás simplemente al verme me reconocería.
Pero al pisar la vereda y orientar la vista hacia aquella esquina me di cuenta que no estaba; y no había nadie excepto un mendigo pidiendo limosna, agitando furiosamente una lata con monedas. ¿Pero cómo podía ser? Yo sabía que iba a ocurrir, que la iba a encontrar hoy. Hoy era el día, ¡yo lo sabía! Lo sabía porque lo había soñado, ¿o había soñado que lo soñaba? 22
O eso parecía. Su mirada me resultó familar, también su cara, sus gestos.¿ Y si volviera a ser Penelope cuando casi niña me esperó en esa esquina sin tiempo, como si yo pudiera ser el refugio y solución a sus dudas.
Qué difícil situación, cambiante por demás, casi androgina, mutando de tu a yo, yo a él, de él a ella, de todos nosotros, presuntos involucrados en una búsqueda apuntada a los cuatro puntos cardinales, y ahora ella...nuevamente adolescente, la historia quería un final, pero insistía en repetir sus gestos.
Puse tanta presión que quebré el lápiz bic, miré mi mano y entendí nuevamente esa sensación pulsatil e insolente que me sobrecoge cada vez que acaricio tu piel sin tiempo...ella seguía allí parada en esa esquina de nuestras vidas. ¿Hasta cuando...? 23
Hasta que pasó un autobús insolente, veloz, casi bordeando la acera, y sin piedad, la empapó con el agua barrosa que quedaba del chaparrón de la mañana...24
Recién cuando la vi mojada, indefensa, impotente, me animé a olvidarme de pensar que tenía que decir, y así, sin pensar, me acerqué preocupado.
-Hace frío -dije- ¿estás bien?
Me miró fijo con sus ojos secos, y se mojaron, y me miró fijo con sus ojos húmedos.
-No sé -dijo 25
Sólo sé que mi luz se apaga ... 26
Sí, la luz se apagaba, la luz de la esperanza se opacaba. Dejé el bolígrafo al lado del cuaderno. Esa hoja siempre en blanco que me remontaba a crear vidas, deseos, o tan sólo a propiciarme una vía hacia lo inalcanzable. "Lo inalcanzable", pensé. Mi mirada clavada absorta en esa línea : ...."Desperte sudoroso...." y la luz del día que se asomaba osadamente a traves de mi ventana. Recordé a Penélope y su cabello brillante por la luz que la invadía. Me levanté de la silla, caminé hacia el espejo y me observé detenidamente mientras que la luz entraba por mi ventana. Me miré a los ojos y lo supe... hoy era el día. 27

-FIN-

Muchísimas gracias a todos los que colaboraron en este cuento. Ellos son:

 

colaboradores:

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6. Eve Baili desde IP pppd27.citynet.net.ar el 05/08/98.
7. José F.Quintela (jfernandez@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 05/08/98.
8. mabel (talita10@hotmail.com) desde IP asy74.rcp.net.pe el 05/08/98.
9. Lilibeth (lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 06/08/98.
10. Eve Baili desde IP ppp8.citynet.net.ar el 06/08/98.
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15. José A.F.Quintela (jfernandez@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 07/08/98.
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