Taxi

 

(La historia comienza aquí)

   Recorrer las calles de esta ciudad resulta algo realmente heroico.La lucha entre los limpiadores rápidos y las heladas gotas de lluvia me recuerda la humedad de tu respiración sobre mi vientre. Ha pasado un enorme camión a mi costado; gruñendo sus motores avisan que no frenara ante la luz roja. Se escucha el chirrido de unos frenos y las llantas patinado en el asfalto negro. Tan negro y pegaso como la muerte. 1
Sonidos a muerte que sobreviven...
Llantos de vida que languidecen...
Simbiosis de opuestos en la ciudad, indiferente, ciega, sosegada ante tanta injusticia contenida.
Recuerdo noches de amor a tu lado y los altos edificios esbozan una sonrisa. Fueron efímeras como el día, la mañana o el instante...
Sin embargo perduran, son los satélites del alma planetaria que me identifica.
Pero en la ciudad soy sólo eso, una forma imprecisa, negra y alargada, a veces, deformada por las luces amarillas de los autos, hasta el momento preciso en que ese taxi, sin saber de dónde provenía, apareció a mi lado... 2
Yo también freno. Miro. No veo nada. Todo es muy oscuro. En un segundo está sentándose atrás y con voz muy quedada me dice --¡A Retiro!-- Yo la miro por el espejito, la cabeza reclinada sobre el cabezal del asiento, sus ojos cerrados y una expresión de infinito cansancio. Entonces pienso: --¿Qué hago? Le hablo. No, no quiero despertarla...--siento que me desconcierta. Vuelvo a mirar, sus ojos se abren y un gemido escapa de su boca.3
Siempre me preguntaré cómo ocurrió. Cerré los ojos y perseveré el sonido estallando desde mis entrañas hasta mis proyectos de dejar de lado este trabajo y terminar mi carrera de filosofía. Después de todo, unos cuantos pesos podían ser auspiciados por algún mecenas o amante que me alejaría de estos peligros que ningún karma me había solicitado. Ella estaba allí cuando abrí de nuevo los ojos, me mencionó la dirección a donde se dirijía y no sin cierto enojo me dijo que por enésima vez me lo repetía. Sus ojos eran de una pesadez que comunicaba aletargamiento. --Calle de los números-- en el centro, tome este mapa. Con cierta sorpresa, tome el papel amarillento. 4
Esa calle no existía... Ese mapa no era el plano de la ciudad ni de ningún otro sitio...
No,no era cartografía terrestre, yo, avezado conocedor de todos los vericuetos del planeta, podía asegurar que el lugar señalado era de otra galaxia...
Fue entonces cuando me pregunté, en silencio:
--Yo, ¡¿soy acaso un TAXI ESPACIAL?! 5
Y si soy un TAXI ESPACIAL, para qué me servirá tener cubiertas nuevas...o ir a Retiro o cualquier otro lugar terreno.
¿Podré volar...? Es cuestión de hacer la prueba, un intento y opppp, pero por las dudas voy a esperar a que se haga la noche, no sea que haga un papelón y me confundan con un taxi común, medio melón de la cabeza.
Ahora voy a intentar ir para el bajo, estoy en Entre Ríos...y esperando que cambie de nombre porque cada vez cantan más fuerte...que la Luna anda rodando por Callao...¿escuchas? ¿Seré yo ese taxi...? Uy, allí anda un tipo con una banderita de taxi libre en la cabeza... y si lo llamo. 6
Temible sensación me embriaga...la veo completamente transformada. ¡Drogas! -Pienso- (Tan bella y ha caido bajo sus lúgubres celdas).¡Pero no!. Es algo peor,-no me atrevo a decirlo-. 7
Todo empezó a las tres de la tarde....y ya son las tres de la mañana. De pronto me vi entrando en la Panamericana la dejé en Gral.Paz y Mitre y yo me dije esas cosas estúpidas que se le ocurren a uno los días viernes ..."¿y porqué no seguir..?". Entonces me vi allí, en el carril del medio. Sin poder salir , palanca en mano, de la primera. Entre frenos y embrages. Vi la señora que pasaba sus delicados dedos por sus cabellos. Y al adolescente desorbitado entre ritmos exasperantes que parecía querer compartir con todos nosotros; quien luego se cruzara con Mr. corbatasaco que agitaba ansiosamente su celular vociferando ininteligibles pero sospechadas palabras. Y así, uno y otro, a cada lado. De pronto el sol que comenzaba a derretirse en hilos naranjas inundó cada techo de los autos, entrando por las vantanillas...8
El sol...la gente alrededor mío preguntando cómo había ocurrido. La muchacha del pelo rubio ya no iba a poder tomar el tren y yo tampoco voy a poder realizar mi sueño de ser un taxi espacial. 9
Mirar por las ventanas del recreo mientras estiro los musculos es una costumbre que me acompaña desde siempre, desde que llego a casa del trabajo, es decir de entregar el auto a Roa para que siga en La Noria, no paran nunca, nosotros tampoco, mañana bien temprano estará él tocando bocina y yo gritando que sí que ya voy, que ya estoy otra vez sobre la Gral.Paz hacia Liniers buscando el pasajero que me lleve para el centro. Ahí está, me digo, tiene que ser, y es, un tipo bajo y gordo, con lentes oscuros y algo familiar en sus gestos, en su manera de llamar a la ciudad y sus calles y en darse cuenta que también yo lo reconocí, aunque hayan pasado los años y este pedazo hijo de puta me salude al bajar y recordando viejos tiempos me diga que no me paga, porque soy yo, capucha, ¿entendiste?.10
¡Que día me espera...Dios...! Así nomás se bajó. Y yo me acordé... sudaba y las manos se me caían del volante. Tuve que parar y bajar y así refugiarme en un bar de mierda y pedir un café amargo como los recuerdos que me inundaban en ese momento...él parado con un pie sobre el banco y hundiendo una cabeza en el balde lleno de agua que yo le sostenía...hijo de puta. ¿Cuántos fueron.....? Cuando me di cuenta el tipo de enfrente me preguntaba algo sobre un auto, ah, un taxi parado en la puerta de ese bar de mierda. Me levanté y me fui. Cinco minutos después estaba subiendo un pasajero y esta vez sí me llevó lejos.11 Sin darme cuentas toda la mierda que había vivido minutos antes se había desvanecido en aquel indecifrable rostro.12
Por fin, un par de mujeres me hace la parada. Una es gorda y la otra es vieja. Seguro querrán ir a la iglesia...
-¿A dónde? -pregunto con indiferencia.
-¡Al hospital de Santo Domingo! -responde la vieja. Giro la cabeza y las miro. ¡Caramba! La gorda está a punto de parir... Aprieto el acelerador y salgo del centro a toda velocidad. Pero, ¿qué es esto? La gorda está pariendo. ¡Dios mío! ¿Y por qué en mi taxi, habiendo tantos taxis en la ciudad?
La vieja me dice que me apresure, que a la gorda se le acaba de romper la fuente.
-¡Cuidado, señoras, que me van a ensuciar el auto...!
-¡El auto ya estaba sucio! ¡Ahora detente -me ordena la vieja- ¡que el bebé ya asoma la cabeza! 13
¡Jodida mala pata, nunca he asistido al nacimiento de uno de mis hijos y ahora resulta que tengo que hacer de partera!. No grite señora, tranquilícese, estamos de suerte, por ahí viene una ambulancia... 14
Con la boca abierta compruebo que por ahí venía una ambulancia, y que como venía siguió. Los nervios me pueden, no soy capaz ni de controlar ni encausar mis nervios que complican la desesperada llegada al mundo de otro inocente. Asustado Grito "¡NO, que no salga! ¡Señora si de verdad es una madre no permita que nazca! 15
La criatura ve la luz en el asiento trasero. Pero no ve lo mismo que nosotros. San Juan y Boedo, como dijo algún tango, es Paseo de Gracia y Diagonal. La FM tango que tanto gustaba a los porteños habitantes efímeros de ese asiento trasero se cambia por la voz de un tertuliano Luis del Olmo, una voz zezeosa y castiza que define, sin lugar a dudas, una transgresión de lugar, que no sólo de tiempo, como podría configurar cualquier alumbramiento. Los taxis son taxis y los tacheros, taxistas. Pero ya no hay lugar. El coche hace un movimiento brusco por la avenida, y el insulto proverbial que viene del otro auto negro dice "¡gilipollas!". En lugar de llegar al Sanatorio Avellaneda, nos encontramos en el umbral del Hospital de Sant Pau, al lado de la Sagrada Familia, Barcelona. ¿El año? ¿Quién se arriesga a apostar? 16
Miro desconcertado al portador del insulto. Una lluvia feroz golpea de imprevisto la calle. Todo se difunde y si antes no supe bien dónde corno estaba, ahora menos.
Sé, tengo la profunda convición de que algo ha cambiado, que nada es igual. El aire se distiende con la humedad, la mujer jadea y los de la ambulancia dicen cosas inentendiles. Estoy tan mojado como la gente que corre en torno a una gran plazoleta que no se bien cuál es. 17
El año....no importa ya. Lo que importa es lo que viene... Ya señora....ya Por favor ...respire hondo...jadee.....otra vez.....¿ve como yo lo hago?...un respiro hondo ...¡saque el aire ya!...ahora...ahora puje, ...fuerza ...otra y otra y otra... Y entonces se produce esa maravilla inaudita de los humanos ..maravilla, sí que en este consternado mundo podamos asombrarnos y emocionarnos con la venida de un crío. Apoyarlo sobre su pecho y verlo dormir. Sí, ya nada es igual. Algo ha cambiado...Entonces imaginar...¿qué estará soñando?...¿de qué "bardo" ha surgido...?. Y esta sonrisa, seguro será la huella del angel sobre sus labios. ¿Será su libreto kármico mensaje de paz y alegría...?...Su regocijo en el amenthe traerá sonoras carcajadas...Sí, ya ...podemos decirle...lo que un hombre desea, así es su destino... 18
...Como un hombre actúa, en eso se convierte....Cerraremos los ojos, más fuerte mente, y veremos a nuestro niño atravesando altísimas montañas surcadas por caminos, algunos de ellos estarán mas transitados que otros...algunos de ellos le permitiran acceder al deseo de ser, otros al del hacer...19
Sin embargo, privilegia el de 'se-siendo', que no es sino, vivir y aprender, tomar y dejar, reír y llorar, hasta configurarse para trascender. 20

FIN

 
Muchísimas gracias a todos los que colaboraron en este cuento. Ellos son:

1. Joseline (Jo-32 yahoo) desde IP 207.249.72.102 el 13/07/98.
2. Eve Baili desde IP pppd1.citynet.net.ar el 14/07/98.
3. alicia gen (age@mixmail.com) desde IP 200.10.106.2 el 14/07/98.
4. marcelo rodríguez leos (marcelo.leos@mailcity.com) desde IP 148.234.49.72 el 15/07/98.
5. Eve Baili desde IP ppp5.citynet.net.ar el 15/07/98.
6. Jose A.F.Quintela (jfernandez@telefe.com.ar) desde IP 200.16.211.180 el 16/07/98.
7. Tato (Tato@sldigital.com.ar) desde IP 209.13.135.194 el 17/07/98.
8. alicia gen (age@mixmail.com) desde IP 200.10.106.2 el 17/07/98.
9. velia (veliacm@hotmail.com) desde IP inter750.internet.com.mx el 18/07/98.
10. carlos (amarlos@ciudad.com.ar) desde IP host142226.ciudad.com.ar el 18/07/98.
11. alicia gen (age@mixmail.com) desde IP 200.10.106.2 el 19/07/98.
12. Hector Santana (hsantana@usa.net) desde IP 206.105.236.189 el 19/07/98.
13. Anna Sylvia Villegas (azuledic@acnet.net) desde IP squid.isinet.acnet.net el 19/07/98.
14. Lilibeth (Lilibeth_m@hotmail.com) desde IP esifw2.tsai.es el 20/07/98.
15. Noemí Graciela Petronacci (noemitome@mx3.redestb.es) desde IP ppp233.196.redestb.es el 21/07/98.
16. Ale (gesarq@bcn.servicom.es) desde IP rdsi111.bcn.servicom.es el 23/07/98.
17. Daniel (pebete@latinmail.com) desde IP ppp-12.itron.com.ar el 24/07/98.
18. alicia ghenzi (aghenzi@pinos.com) desde IP 200.10.106.2 el 24/07/98.
19. alicia ghenzi (aghenzi@pinos.com) desde IP 200.10.106.2 el 27/07/98.
20. Eve Baili desde IP pppd21.citynet.net.ar el 28/07/98.

 

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