La noche de la luna llena
cuento colectivo

(La historia comienza aquí)

Invitación extraña la del Flaco, y enigmática, como él. "A las nueve en Pernambuco. No faltes" escuché su lacónico mensaje en la voz cansada de mi contestador. ¿A las nueve? ¿En Pernambuco? Pero este Flaco pelotudo haciendose el David Copperfield. ¿Qué querrá? Acostumbrado como estaba a su incoherencia no dejó de molestarme su tendencia a la sorpresa y al estrellato. Capaz que era envidia, qué se yo. Y, tarde ya para decidir otra salida, me juré concurrir a la cita aquel lunes tormentoso, después de un largo día oficinesco, que invitaba más al abrigo y al sueño que a la aventura mística del Flaco. 1
Siempre me había fascinado la capacidad del Flaco para el misterio y la sorpresa. Nada en él era casual. Todo aparecía rodeado de un especial halo de esoterismo que le convertía en un verdadero jeroglífico para mí.
La última que le había visto me había sobresaltado su tez pálida y su extrema delgadez. Recuerdo que pensé que parecía haber escapado de una película de terror porque sus ojos estaban inyectados en sangre y, mirándole fijamente, se podían ver todas y cada una de las venas del cuerpo como si un manantial de sangre hubiese surgido de repente bajo la transparencia de su piel. Aquel día me presentó a Adriana. Fue como si un reflejo de luna me atrapase en un instante. Blanca piel envuelta en negro. 2
Era una porcelana viviente. Como moldeada por las manos de un artista, conjugaba la belleza de lo terrenal con la inspiración de los más grandes genios del renacimiento. De todos modos, faltaba algo en ella. Su mirada era tan fría como el acabado de su superficie. Resplandecía, pero juraría que hasta su aura emanaba destellos que invitaban con sus tonos a lo profano más que a la exaltación de los principios de la vida; vida que parecía haber huído hacia el rojo subyacente de quien nos presentara.
Adriana era para mí una irresistible tentación al igual que el Flaco. Sentí una fuerte conexión entre ellos, una especie de mimetismo inexplicable. Tendría que pasar mucho tiempo hasta que descubriera su diabólica unión.
3
Si bien nunca me gustaron las películas de vampiros, hubiera jurado que esos dos se podrían haber sacado chispas en un coprotagónico del género. No sé por qué, la recurrencia de imaginarlos en el celuloide.
El Flaco me miró, como esperando algo más que la expresión de imbécil que mantenía mi boca abierta. Me arreglé el pelo, encendí un pucho, con una lentitud premeditada. Sentí que debía tomarme un tiempo, que cualquier cosa que dijera delataría el impulso de acercarme para verla más de cerca.
El paño del abrigo le inventaba sombras en la cara y parecía ponerle extraños matices en los labios. Mi corazón latía como una máquina barata. 4
Me acuerdo como si fuera ayer, cuando estuvimos de vacaciones en Pergamino, en la estancia Amelita, fueron los dos meses de las vacaciones de verano que fuimos a lo de una tía lejana de parte de su abuela materna.
Ya desde entonces empecé a tejer pensamientos relacionados al comportamiento del flaco. Por la tarde nuestra tarea era traer del campo la manada de ovejas...cómo olvidarme el ansias por las cosas camperas del flaco. Para sorpresa de todos llegé a ser, en unas semanas, un avesado pastor; tanta fue su devoción que llegó a entenderse muy claramente con ellas, fue admiración de los más experimentados.
A la semana segunda ya las llamaba por nombres que con cariño atildaba, una de ellas, "la rulito", parecía que lo acercara al mundo pastoril que las ovejitas que cotidianamente trajinaban en ese verde mar de sustentosa riqueza, ¡Flaco! me preguntaba yo en qué podré servirte, no dejaba de ser algo de características atractivas este nuestro próximo encuentro. 5

Finalmente entré en el bar. De nada hubiera servido quedarme esperando o hacer cómo que no les había visto. Ella había intuido mis ojos clavados en su rostro, y desafiante levantaba su mirada hasta la mía. El Flaco sonreía y me invitaba a unirme a ellos en la barra, mientras sorbían con desgana dos whiskys con hielo.
Traté por todos los medios que ella no se percatara de la aceleracíon de mis latidos, no tanto por provenir de una vieja máquina, sino por su barato origen.
Traté de alisar mi traje gastado y arrugado cubriendo con mis manos las pelotillas que la mezcla de lana y polister habían cosechado junto a los bolsillos. Afortunadamente, en penumbra, era poco probable que se fijaran en ellas.

—¿Llego tarde?— pregunté ante su desgana. 6

Pero de su boca no salía ni una mísera palabra... quise decirte muchas cosas, decirte por ejemplo que hace nada te odiaba, que te odié por 38 horas, por 24 días, por 5 meses, por 5 años... quería pegarte un puño en tu estúpida cara y romperte la mandíbula...que tus dientes se cayeran uno a uno y ver que de tu cara brotaba un chorro líquido de color rojo que se esparcía sobre tu insípido rostro convirtiéndose casi en una máscara de Halloween. Imaginaba que por un corto tiempo de más o menos 24 días, 15 horas, 51 minutos y 10 segundos, perdieras el conocimiento y tuvieras una de esas extrañas pesadillas donde hay un túnel largo, largo, largo en el que observes en una pantalla gigante de televisión Sony Triniton a full color todas las babosadas que me has hecho y nivel bajo cero (en el piso) al que quisiste hacerme llegar y al final del largo túnel la persona que te estuviera esperando fuera yo con un ramo de 27 rosas negras diciéndote: “Hey, imbécil, no te voy a dar una salida tan estúpida...hoy no te mueres”... Y regresas a este mundo con un dolor horripilante como si fueras a parir y con una náusea tan tenaz que se te sale hasta por los oídos. Pedirías clemencia...y no habría. Si, por 38 horas, por 24 días, por 5 meses, por 5 años... odiándote... pero resulta que hace solo unos segundos has estendido tus manos para entregarme un regalo muy especial al que únicamente tu y yo le conocemos el simbolismo... se que estas realmente aquí... doy un suspiro profundo, me doblego y simplemente vuelvo a caer en la misma maldita trampa: quererte tanto y no quererte perder. 7
Pero si hace segundos que te conozco, porqué carajo pienso esto, maldito flaco, quién te pidió que me presentases el amor de mi vida. Sé que es ella... o sólo en sus ojos veo reflejados los míos drenando lágrimas sobre mi mejilla, recordando viejas despedidas y temiendo nuevos encuentros.
No importa, si hay que bailar bailemos... pero bailar con el diablo no cambia al diablo, te cambia la vida.
-¿Te golpeaste mucho?- Le pregunté sabiendo cuál sería su respuesta.
-¿Que?, ¿cuando??
-Cuando te caiste del cielo.-Listo, había roto el hielo y a partir de este momento no habría vuelta atrás, el punto de retorno estaba cada vez más lejos y deje de tener control sobre mi vida.
El flaco y ella rieron abiertamente y sus dientes brillaron con el reflejo de mi mirada que acarició fugazmente su alma.
La noche pasó tan lentamente como un suspiro olvidado, entre anecdotas eternas y títulos de libros mil veces leidos. Macondo se hizo real durante minutos y los senderos bifurcados unieron otra vez nuestros destinos. 8
No podía dejar de pensar en ella. Ella, era todo lo que sabía, no había nombre, bar, música, Flaco, nada, sólo ella de porcelana. Tuve que marcharme. Al siguiente día había un nuevo mensaje en la contestadora "¿porqué te fuiste de esa manera? ahora tendremos que vernos de nuevo porque hay muchas cosas que necesito decirte..." Maldito flaco. Lo último que quería era ver su cara una vez más, ver que otra vez era mejor que yo, que había conseguido justo lo que yo deseaba y más necesitaba: era la historia de mi vida, el flaco se lleva todo y yo relegado a ser su sombra, a no tener nada, ni siquiera un nombre ante los demás, siempre es "¡ah! ¿conoces al Flaco?, saludalo de mi parte" ¿y yo qué? lo peor de todo es que no lo puedo dejar atrás, y soy un cobarde y no hago nada. Pero esa piel de porcelana... 9
¿Qué puedo decir? no sé por qué lo complican al flaco con un personaje incoherente; siempre supo lo que quería y con qué bueyes araba, y esta vez no es diferente, pobre flaco, cómo lo moldean sin gracia, pensaba yo en mis adentros. 10
Sin embargo algo en el había cambiado. Yo no sabía bien qué era, pero el cambio se notaba. Tal vez hubiera sido ella la que malignamente había posibilitado el cambio. El flaco no era así, me decía para mí mismo, pero cuando el cielo se perdió en el horizonte, tuve la certeza de que el flaco, el de antes, se nos estaba yendo para siempre. 11
Al mismo tiempo me parecìa como si estuviera atrapado en un cuento
sin final. Mientras la noche se cosumìa a la luz de la luna llena.
Un trago tras otro, palabras que sigen a otras: una conversacion.
De pronto le dije al flaco:
-Todavìa no me has dicho el motivo por el que me invitaste.
Se tomò su tiempo para responder, mientras Adriana acomodaba en
sus labios el Camel que acababa de prender.
El flaco me respondiò:
12
-"¿Yo te invité?, ¿de qué estás hablando? Estás completamente loco.
-"¿Loco yo?", respondí, "pero si tu me dejaste un mensaje en la contestadora..."
Miré fijamente a Adriana esperando su apoyo pero únicamente encontré su risa burlona que se unía a la del Flaco.
-"No tienes que inventar cosas. Si querías salir con nosotros era sólo cuestión de decirlo"
-"Pero si no estoy inventando nada. No se que pretendes al comportarte como lo haces. Creo que lo mejor es que me vaya..."
-"No, no te vayas. Quédate", dijo Adriana mirándome fijamente con expresión irónica. 13
se fue, nunca supo más de ella, tampoco le importaban ya los movimientos que haría. Ella ya no importaba, él no significaba nada sin ella. Ella no era de él, él ya estaba solo despues de su partida. Poco a poco el falco se fue quadando sin dinero, ya no tenia vida, ni la de él, ni la de ella,estaba tan solo que se conmenzaba a preocuparse por su futuro.

Al cabo de unos cuantos años me conseguí al flaco, andaba bien vestido, con una bufanda gris con rayas oscuras. El flaco no era el mismo. El flaco era marico y periquero. La escena del arrecherón que cogio su mujer lo había cambiado por completo, ahora andaba bestido con trajes relucientes, con corbatas y bufandas de las mas costosas del mercado. Siempre pensé en mi amigo el flaco, ahora creo que ha comprendido los diferentes placeres que estan sujetos al dinero. En estos días me enteré que es uno de los gay más buscados en los Angeles, y es el más buscado por que como me contó Roberto - a él y que le gusta que lo azoten las noches de luna llena, y eso como que le ha dado prestigio, por que por ahí andan unos cuantos tipos de esos que hacen peliculas buscandolo, y que pagan bien - la verdad es que yo no sé si eso de la luna llena es verdad ,por que la última vez que estubimos juntos fue una noche de cuarto menguante y sé que ambos lo disfrutamos muchísimo... 14
Por que en el fondo, aquella tarde en el bar, ella era sólo una excusa que ambos necesitábamos. Bien claro estaba, cuando subimos lentamente entre risas tontas, y empujones suaves, que en aquella angosta escalera, dos ascendían lentamente en sus deseos, y una tercera persona, era arrastrada a una situación extraña.

Todo lo que ocurrió trascurre nítidamente en mi cabeza, basta con que pare un instante y recuerde su olor. Sus brazos firmes sosteniendo los míos, su cuerpo atlético, siempre un poco flaco pero con tanto encanto,mientras trataba de zafarse de los besos rabiosos de aquella joven,y clavaba sus pupilas en las mías.
Pobre Adriana..., todavía recuerdo la página del periódico en la que aparecía su fotografía mostrándola como víctima de un asesinato...Jamás lo creí, se suicidó seguro. 15
Al día siguiente el sonido estúpido del teléfono desbarató mi profundo sueño. Cada timbrazo me taladraba el cerebelo. "Puta madre, otra vez el tequila barato que acostumbra pedir el Flaco". Desde su estancia en México como refugiado político, en donde su afición por la bebida se engendró, crée firmemente que es todo un conocedor y en el bar ese de mala muerte sólo sirven un tequila japonés embotellado en Perú. Muy despacio levanté el brazo y miré mi rolex imitación "Made in Chinatown New York:-". Las 7 y 12, o lo que es lo mismo, 1 hora desde que cerré el ojo. ¿Quién carajos podría ser?"
-"¿Si?"
-"Guido, asesinaron a la Adriana"
La voz del Flaco más ronca que de costumbre me dejó helado. Nada en mí se movía. Traté de preguntar algo pero fue inútil.
Después del largo silencio el Flaco continuó:
-"La cosa se pondrá muy violenta. De acuerdo al reporte forense y por la forma que se dió, todo me conduce a pensar que fue obra del francés. Y eso es muy grave.
-"No te entiendo", alcancé a balbucear, con voz temblorosa.
-Adriana era hija del hermano de Marcelo.
-"No jodas Flaco. ¿Por qué la dejaste sola en el hotel". Mi estómago se retorcía y el tequila fermentado intentaba huir por mi garganta.
-"Por estúpido. Ella sabía que nos seguían y creyó que al no estar nosotros no se atreverían. Guido nos salvó el pellejo"
No podía creerlo. Después de esa orgía salvaje de placer, nunca volvería a olerla, a sentirla...16

y Marcelo desataria la guerra. Una guerra a muerte. El siempre habia odiado al Flaco desde que crecieron juntos en el barrio.Mientras se pasaba el tiempo con su padre aprendiendo como defraudar, prostituir y matar, al fin y al cabo Napolitanos, el Flaco era el perseguido por las mujeres. En resumen el líder natural de todos nosotros. A sus 22, siendo de 5 a 6 años mas joven que nosotros, era el líder, nadie lo interrumpía, todos los respetaban. ¡Qué temple!, ahora mismo su voz no asomaba ni el mas mínimo signo de miedo.
-"Necesitamos movernos inmediatamente", Sus palabras me volvieron a la realidad.
-"A las 4, con Moisés" y sin darme oportunidad de confirmarlo, el sonido agudo de la linea ocupada me llegó. Salí corriendo al Water, el tequila japonés hacia de las suyas. 17
el Water era mágico. La puerta al exilio de los dolores. Creí que el Flaco era otro Flaco. El tequila japonés, según el experto en licores Caldentey, transporta a los más oscuro laberintos del placer. Peor para el inodoro, ya que en mi intento de buscar el equilibrio urinario, pinté de mil colores el pequeño recinto dedicado a los haceres escatológicos. "Puta..." pensé "el tequila es mas bravo que el ajenjo". Mientras tanto un sonido sordo me alertó. La figura que se deslizó hacia mí por debajo del pequeño espacio que ofrece la puerta de los reservados sanitarios me dejó helado."Carajo...llegó El Intruso...mejor me rajo". La velocidad de mis manos no era la mas indicada. El tequila se deja conocer mejor en estos casos. Sólo pensé como escapar de tal situación. La luz de la ventana me dió confianza. Tal vez fuera mi salida. 18
No, ésta es, por el contrario, mi cárcel. Una puta es sólo un amor íntimo y vergonzoso. Una condena a no mostrarnos ni siquiera frente al espejo. Un secreto oscuro que nos carcome la conciencia. La vida... 19
Salí por la ventana y me metí en la que estaba al lado, casi pegada. La luz en la habitación parecía extrangulada, sólo podían divisarse las sombras que escupían los rayos de la luna llena. Mis movimientos eran cuidadosos, a pesar del tequila, y un murmullo que se arratró desde la otra punta del cuarto me obligó a esconderme bajo la mesa. La bomba que está en mi cerebro procesaba una idea espinosa, un idea que a medida que crecía iba tomando forma de maso con clavos en las puntas. Había cosas en el relato del flaco que no coincidían, en las evidencias. El murmullo se hizo palabra y pude notar que una de las personas era el flaco, me quedé escondido mientras hablaban y luego de un rato las dudas que me quedaban se resbalaron una a una. Había sido el Flaco, él la había matado. 20
Pernambuco, Tequila, Pergamino y Amalita. Todo en una misma red. Y en el centro, Adriana y el Flaco. La tarde no daba para rastrear demasiado. Ayer sospechaba del Flaco, hoy todo se desvanecía. "Manana no venga si no tiene una hipotesis creíble. Es su ultima oportunidad". Pero Bernardo se pasó la noche jugando al ajedrez contra la máquina, demoró pensar en las circunstancias, en el itinerario vital del Flaco. ¿Quien era el Francés? ¿Qué vínculo tenía con Adriana? Puso la cinta que ella llevaba, acaso escondida, en la cartera y oyó otra vez el mensaje que alguien le había dejado en el contestador. Ni el Flaco ni los otros sabian de quién se trataba. "Adrianita, aunque haya pasado mucho tiempo, supongo que no tengo que decirte mi nombre. El número es el de siempre. Llamáme". Marcelo no era.22

Allí, en esa voz indeterminada aún, estaba la solución del asesinato de Adriana. Sentía esa seguridad que subía desde su vientre y esta vez no era por el tequila. Estaba seguro de haber escuchado antes esa voz, ¿pero dónde?. Comenzó a recordar los posibles sitios donde había estado con el Flaco y Adriana esa noche... El bar; la farmacia por los necesarios condones, agotados imprevistamente la noche anterior por un ligue pasajero; el restaurante de comida china donde se proveyeron de suficiente Chop Suey para su encierro y luego el edificio... ninguno de estos lugares se asoció con esa voz y menos con algún rostro que le perteneciera. Entonces, ¿dónde la habría escuchado?. Estaba seguro que pronto sus neuronas le darían la respuesta. 23
De repente un leve estallido en el fondo de mi memoria me hizo recordar al
primer amor de Adriana, aquel por el cual sudaba al verlo por el camino, sus piernas temblaban al punto de hacerla desfallecer y decía sentir mariposas en el estómago,sí, seguro ese era, la había hecho sufrir pero sin embargo bastaban
unas cuantas palabras que le endulzaran el oido y se rendía a sus pies.
Sí, fue en aquel entonces un verdadero martirio. ¿Cómo desprenderse? ¿Cómo olvidar?
He de buscarlo y... 24
y... 25
Pensé en principio en un contubernio maldito subyacente en la eterna gracia murguera de la noche...noche de andar en coche con mi amigo Sorroche. ¿Te acordás campeón? el día que embadurnamos de pavadas a la negra morondanga, que vos dijiste:- Gracias a Dios que soy ateo- y todos los colibríes barítonos nocturnos se rieron pulgosos de tu estribillo paradójico. 26
Sandungueros colibríes, que ya no saben ser martirizados entre los dientes. Saltan ahora a las calles, ocupando las noches, con macanudos estribillos silentes, y uno ya no sabe si lo que oye, es lo que oía, o son fantasmas que pueblan de culpas las madrugadas.
No. La jodida voz no era del francés. No era aquel tipo con voz pejajosa y rijosa que nada más abrir la boca, su baba lánguida te subía por la piel como un caracol borracho. Esa voz que sólo a Ariadna le divertía por que decía que sonaba tan chic.
Hay que joderse con Ariadna, a veces no sé, como no la maté yo mismo.27
¿Qué digo....Ariadna? ¿Adriana? ¿La noche de la luna llena? ¿La última cena? Confusiones normales por las circunstancias tan estúpidas de los acontecimientos de las últimas horas. Qué puede importar si esa noche la luna presencio la fatalidad o bien estaba cobardemente escondida para no comprometerse. El flaco, el francés, yo: que carajos importamos. ¿Acaso fue Adriana o Ariadna? Poca importancia tiene. Lo único cierto fue que esa noche de luz o de sombra, fue realmente su última cena. 28
En este momento y, a pesar de todos los esfuerzos, sobrevino el fin del mundo
29
La luna, rosa, se propone en el horizonte. El tiempo se corre entre los pocos relojes que sobrevivieron al holocausto. Unos seres caminan ilusos creyendo que la vida aun tiene valor. Los rayos de plasma invaden toda la atmófera. La tierra se ha convertido en un desierto infernal. Solo pequeñas formas de vida invaden la superficie. Mientras tanto, una pareja de humanos corre entre el humeante paisaje llevando una cuna entre sus brazos. La cuna tiene un nombre bordado: Adriana.30

FIN

 

colaboradores:

1. Nina (arcadias@ba.net) desde IP colon.ba.net el 14/05/99.
2. Bachita (Marielab@latinmail.com) desde IP el 15/05/99.
3. Willow (FOTOGENIA@COPETEL.COM.AR) desde IP dig-ppp86.copetel.net.ar el 15/05/99.
4. Shadow (marie@fibertel.com.ar) desde IP headend-vlan2-cm165.fibertel.com.ar el 16/05/99.
5. Alberto (Pichiavila@aol.com ) desde IP spider-th012.proxy.aol.com el 17/05/99.
6. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP mailer.elescribidor.es el 17/05/99.
7. laclau (claugm@ciudadinternet.com.co) desde IP el 17/05/99.
8. Napoleon (arcadias@ba.net) desde IP colon.ba.net el 18/05/99.
9. Nena (paantebajo@hotmail.com) desde IP t2s209.data.net.mx el 18/05/99.
10. Alberto (Pichiavila@aol.com) desde IP spider-wg053.proxy.aol.com el 21/05/99.
11. MACAK (YSYS@HOTMAIL.COM) desde IP telent.bcr.com.ar el 21/05/99.
12. sebastian (a9316061@pucp.edu.pe) desde IP lcobo.pucp.edu.pe el 21/05/99.
13. Olivia Zerón Tena y Olivia Tena Guerrero (tena@servidor.unam.mx) desde IP el 22/05/99.
14. luis manuel pimentel (lupema26@yahoo.com) desde IP el 24/05/99.
15. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP el 26/05/99.
16. GDD (galo_7@yahoo.com) desde IP el 01/06/99.
17. Zenda (gdd@platino.com.mx) desde IP el 02/06/99.
18. martin jauregui (martinja@usa.net) desde IP 200.41.35.58.impsat.net el 09/06/99.
19. Alonso (bergame@hotmail.com) desde IP el 09/06/99.
20. Carolina Lieber (mlieber@arnet, com.ar) desde IP host045120.arnet.net.ar el 10/06/99.
21. Susannah (anaine@interprov.com) desde IP proxy.interprov.com el 13/06/99.
22. Susannah (anainesu@yahoo.com) desde IP proxy.interprov.com el 13/06/99.
23. Sebastian D'Arco (sebastian60@yahoo.com) desde IP el 16/06/99.
24. Sandra (Sandruska555@yahoo.com) desde IP inter1122.internet.com.mx el 17/06/99.
25. pepo (salinario@hotmail.com) desde IP noc.uncu.edu.ar el 22/06/99.
26. pepo (salinario@hotmail.com) desde IP noc.uncu.edu.ar el 22/06/99.
27. Lilibeth (Lilibeth@teleline.es) desde IP el 02/07/99.
28. Zenda (galo_7@yahoo.com) desde IP inter169.internet.com.mx el 02/07/99.
29. Golmer Vivas (coljota@eudmail.com) desde IP el 03/07/99.
30. martin jauregui (martinja@usa.net) desde IP host060040.arnet.net.ar el 04/07/99.

 

otras historias en las que puede participar...

ilustración: "La noche de la Luna llena", de Gorriarena (1982)