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El paciente 46
texto colectivo
el paciente

(La historia comienza aquí)

"El destino del genio es ser un incomprendido, pero no todo incomprendido es un genio..."
Ralph Waldo Emerson

Washington, 1978:
Un carro pasa por la autopista a la velocidad legal de todas las carreteras en el país, en ella iba solamente un hombre de tamaño promedio, tez blanca, pelo castaño, a medida que conducía fumaba un cigarro; de repente alguien, o algo, se atraviesa en la carretera, el hombre para el carro estrepitosamente haciendo que este se parase solamente unos segundos después de pisar el freno, las llantas rechinaban a medida que se acercaba a esa silueta negra. Cuando se detuvo, salió del carro a ver qué era o quién era, pero al salir, esa silueta había desaparecido. Temiendo que hubiera sido una persona y que lo haya arrollado, subió de nuevo al carro y se fue acelerando a toda velocidad, pero de repente y sin ninguna razón el carro de detuvo; se asustó hasta el punto de gritar, y de repente alguien lo agarró de la mano y literalmente lo sacó del carro por la ventana, el hombre sólo veía el asfalto y cuando quizo levantar su cabeza, obtuvo un tremendo golpe dejándolo inconciente.

Nueva York, fecha actual:
Durante una lluvia fría e intensa, Alonso intenta cruzar por la calle pesadamente transitada por taxis y otros carros, protegido solo por una gabardina negra y pesada, llega al hospital, cargando varios libros, sus lentes de lectura, y su paraguas, a la entrada está una enfermera de aspecto no muy agradable, con una sonrisa sarcástica en su rostro.

-¿Temprano?- pregunta la enfermera
-Perdonde Srta. Christie, es que me retrasé por que mi auto no andaba muy bien y...- dijo Alonso, preocupado
-No tengo tiempo para excusas, necesito que venga conmigo- 1
Alonso la siguió con el paso cansado de los que viven arrastrando una vida ajena, como de segunda mano. La seguía a corta distancia y se preguntaba de dónde bebería aquella mujer tanta vitalidad. Tal vez, de su juventud. Sin embargo, él también fue joven hace algún tiempo y ya entonces mostraba los signos inequívocos de este mismo cansancio que le obligaba a mirarlo todo con cierta distancia, como si fuese un espectador que contempla el desarrollo de su pripia vida y que intuye, debido a lo abanzado del argumento, el final que le espera.La enfermera Christie abrió la puerta del laboratorio y le señaló una caja de madera ancha. 2
La puerta se cerró estrepitosamente, era una de las cualidades de Christie, para ella estrellar la puerta era un símbolo de poder, todo el día se escuchaban portazos que ya formaban parte de la diégesis del lugar. Alonso se acercó a la mesa con paso dubitativo, sus anteojos se desacomodaban a cada momento y el brazo que los volvía cargaba la escena de un ritmo incompatible con la armonía. El cuarto estaba a oscuras y sólo una pequeña ventana dejaba distinguir los elementos que tan conocidos le resultaban, microscopios, tubos de ensayo, tarros de sustancias químicas. Se detuvo al lado de la caja y la contemplo extrañado, no había encargado nada y le resultaba inverosimil la idea de un admirador. Distinguió una tarjeta y leyó mientras volvía a acomodarse los anteojos ¨To: Mr. Alonso From: ¨ EL nombre era ilegible, lo acercó al haz de luz que trazaba la ventana, se saco los anteojos y puso el paquete pegado a su ojo, el nombre parecía estar borroneado por la acción del tiempo. Volvío a colocarse los anteojos y recordó una vieja parábola acerca de Cronos, casi reía mientras llevaba el paquete al tacho de basuras, de todas maneneras de seguro era una broma de sus compañeros y a lo largo de los años había aprendido a restarle importancia. 3
A tres pasos del cesto se detuvo. Una curiosidad infantil se apoderó de él y abrió el sobre: "Querido Alonso, sólo quiero informarte que me dirijo a la ciudad en plan de negocios. Quiero verte. Te espero en el Madelleines el próximo martes a las 7:30pm, entre Hogart Av y 5th. Tú sabes dónde. ¿Recuerdas aquella tarde en que comíamos, cada quien con su esposa, y el mesero derramó el Clam chowder sobre tí? Esos tiempos, amigo, esos tiempos."
Alonso había olvidado que tenía esposa, de hecho no recordaba haber estado casado nunca. ¿quién habrá escrito esta nota?
Esa misma curiosidad lo puso nervioso. ¿Martes? es hoy mismo, pensó. Tomó la gabardina, una lluvia fuerte arreciaba las calles neoyorkinas, eran las 6:33pm. Desde el Soho, apenas si tenía tiempo de llegar a la cita. Le extraño la hora, llegó tarde, pensó él, pero no tan tarde. ¿que demonios hice todo este día? 4
Al llegar al lugar de la cita, sólo vio a un viejecito con un sobretodo oscuro. Se dispuso a esperar. El nerviosismo lo devoraba.
Unos diez minutos después, y luego de haber mirado concienzudamente en todas direcciones, el viejo se le acercó.
"No me digas que no me reconoces", le dijo en tono confidencial. "¿Es así como te olvidas de los buenos tiempos y de los viejos amigos?" preguntó.
"Disculpe, pero creo que no nos conocemos", respondió Alonso. A lo cual el viejo reaccionó extrañamente; lo tomó del brazo, juntos se acercaron a un auto gris que estaba parado en la calle, frente a ellos, y le indicó que subiera. 5
Ayúdame a subir, Alonso. Por lo visto no han pasado los años sobre tí. Esa fórmula extraña que inventaste para la juventud ha hecho estragos con tu memoria. Tú mismo me dijiste, hace 35 años, que te buscara en este preciso día. Home, Charles, please, le dijo el viejo al chofer del viejo Bentley en que paseaban. Yes sir!
¿Así que no me recuerdas, eh? No te preocupes Alonso, ahora que regresemos a casa, todo empezará a tener sentido... dijo el hombre con voz macabra, mientras se cubría el rostro con una una vieja mascada japonesa. 6
Alonso subio al coche en la parte de atras y aquel viejo extraño, el cual alonso no recordaba, subio tambien y empezo a manejar. llevaban ya casi media hora y durante el trayecto no habian hablado nada, de repente el viejo le pregunto: porque demorastes en llegar para ver la carta y que le habia pasado al coche durante el camino?. Alonso no supo que responder y solo dijo que habia tenido un contratiempo. Al llegar a su destino, alrededor de las 9:45pm, casi a las afueras de la ciudad por la carretera, se detubieron en la orilla y de repente el viejo que tenia una voz muy ronca le dijo: recuerdas aquella noche cuando hibas por la carretera y sentistes que habias atropellado a una persona y cuando te bajastes a ver que habia sido sentistes un fuerte golpe, te subistes al coche y te fuistes. 7
Condujeron unos cuarena y cinco minutos por el Long Islad Expressway. Tomaron una salida que Alonso no alcanzó a distinguir y luego de diez minutos arribaron a una especie de fortificación colonial.
La puerta de hierro forjado se abrió con un crujido macabro y el auto avanzó lentamente a travéz de un parque desierto.
- Veo que te has adaptado bien - dijo el viejo, luego de un largo silencio -. ¿Quién lo hubiera dicho?
- ¿Quién es usted?
- Todo a su debido tiempo, mi joven amigo. ¿O debo decir "mi viejo amigo"?
Alonso guardó silencio, confundido.
El chofer les abrió la puerta e ingresaron a la mansión.
- Mi humilde morada - dijo el viejo -. Como verás... tampoco me ha ido tan mal.
Una mucama de aspecto robusto e intratable se acercó a recibir los abrigos.
- Would you give me your coat, Sir? - dijo con un acento cargado.
- The coats, of course - dijo el anciano, con una sonrisa forzada. 8
Pero Alonzo en realidad, sentia falta de las calles de New York, el upper west side, caminando por la 86th y Broadway, sintiendose protegido, sin ir mas lejos era como sentirse en Buenos Aires, todo estaba bien, en paz, no miedos o dudas de lo que vendria en el futuro...
Alonzo, frecuentaba el French Roast, por lo menos 2 veces a la semana, encontrando siempre alguien con quien hablar, disfrazando su soledad, al menos por un corto tiempo que traia alivio a la vida desmesurada de problemas.
No se sentia bien con ese anciano, no podia ni sabia confiar, no deberia al menos darse una chance?...
Mentalmente regresar a su barrio, cruzar Broadway en direccion al Hudson River, caminar por la 87th, hasta llegar al Riverside Park, le traia a Alonzo el alivio de sentirse a salvo, pero, que estaba realmente haciendo en ese espacio de tiempo perdido? que era en realidad lo que buscaba en Long Island, tan lejos de casa?... 10
Alonso ya estaba dentro de la mansion, o quiza el castillo, estaba dentro del todo,de si mismo.Se paralizo, sintio como si su corazon dejaba de latir, pero en ese lugar tal cosa no existia, pero en otra parte si.
-Alonso, bienvenido a Alonso...-Se expreso el anciano sombriamente.Espero que no tengas oriblemas cardiacos alla fuera por que...-Aquel lugar estaba lleno de Alonsos crepitantes, las paredes eran espejos donde se veia una y otra vez, en cada etapa de su vida, en cada sentimiento,cada vez que se dedio,cada verga que mamo, estaba tana vergonzado...Todo vino desde aquel encuentro,todo el infierno...
Pero, en realidad fue algo tan lejano?El anciano estaba en el suelo y le veia curiosamente.
Entonces murio,la mente de alonso se quedo en blanco desapareciendo junto con aquella simulacion de su existencia.
El cuerpo de Alonso Gutierrez, yacia en la silla de analisis, con los dedos engarfiados y las muñecas sangrando bajo los seguros,la conexion en su craneo humeaba.Los cientificos y empresarios lo observavan.
-Proyecto cybernetico terapeutico; programa intropeccion;No aprobado.-Dijo un hombre identico al viejo de la simulacion.
Entonces todos se levantaron de las sillas y dejaron el cadaver de Alonso humeando en la penumbra.
Mas su alma segui atrapada en una carcel de masturbaciones y mamadas, mientras Dios lo juzgaba...

FIN?

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El cuerpo de Alonso Gutierrez, yacia en la silla de analisis, con los dedos engarfiados y las muñecas sangrando bajo los seguros,la conexion en su craneo humeaba.Los cientificos y empresarios lo observavan.
-Proyecto cybernetico terapeutico; programa intropeccion;No aprobado.-Dijo un hombre identico al viejo de la simulacion.
Entonces todos se levantaron de las sillas y dejaron el cadaver de Alonso humeando en la penumbra, Alonso signior esta vez...Por que el padre sacrifico al hijo pero el hijo regreso por venganza...

FIN


FIN? 13
- ¡Elemental mi querido Watson! - dijo alguna vez el gran Sherlock.
Y en este caso, era elemental que Alfonso Gutierrez estaba muerto. Pero aparentaba ser un muerto vivo, y por ende, exigía a gritos que lo atendieran y que le practicaran su autopsiade en forma menos ortodoxa. ¡Pobre Alfonso! Y lo peor es que nunca le gusto su nombre. Nunca. Ahora estaba inerte, con una sonrisa larga que le cruzaba la cara, siendo un paciente más de una clínica donde sus únicos entes eran desalmados.
Fue entonces cuando Alfonso decidió resucitar... 14
Y lo logró .Ingresó en un enfermo de cancer terminal que estaba a punto de morir.Su alma entró en la de aquel tipo llamado Andrew Brjuliee 15
Por una vez tuvo suerte. Su nombre y su memoria habian quedado atras. Ahora Andrew tenia que aprender a convivir con esa sensacion de brevedad (cancer terminal) y con el sinsentido de su vida y de ese numero 46 gravado en su brazo izquierdo. Hizo un breve recuento de su vida, habia tan poco, consiguio por fin despertar del todo, la enfermera tenia, entre otras, la funcion de despertador. Andrew le sonrio. Ella le respondio con otra sonrisa y le puso el termometro bajo el brazo sin imaginar de que forma su figura morena poblaba los suenos de su paciente. 16
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Cuando advirtio que estaba dentro de la mansion, deseo no haber llegado a ese lugar que, durante tantos años habia evitado . Sintio que, finalmente, arribaba al final, no le temia como tal sino que, a pesar de eludirlo minuciosamente, estaba experimentando el ultimo momento de esa experiencia a la que no logro en ochenta años (segun el mas benevolo de los calendarios conocidos)dotar del sentido que justificara su devenir. Este desvanecimiento que le invadia rapidamente, repetia monotono, incesantemente: NADA.

FIN 17
la genteeee y los muertos aclamaban el fin.

FIN 18

 

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