No, viejo, claro que no es mejor. Lo que digo es que al menos ahora tengo un problema más grande que los demás, un problema abrumador. Un único problema. Mi vida gira ahora en torno a esto en lugar de salir disparada en mil direcciones como en los últimos meses. Claro que no estoy diciendo que me vino bien que se muriera. No seas boludo. Sé que entendés lo que digo. Te digo más, Ariel, creo que ahora que puedo pensar sólo en ella, volví a amarla, como años atrás. Te pareceré un enfermo, pero es lo que siento. Y escuchame bien, porque estas cosas nunca las diría si no fuera porque estoy tan cansado y sensibilizado que no tengo fuerza para esconderlas... Está bien, ya sé que te incomodo un poco. Bueno. Después hablamos. Ahora me voy a dormir un poco porque me desplomo. Bueno. Chau.
Colgué el teléfono y de inmediato apareció Inés, que debía estar esperando en la cocina, evitando ser testigo de mi charla con Ariel. A ella no puedo contarle lo que siento tan directamente, pero a la vez estoy seguro de que ella entiende mejor que nadie...
1
Inés podía ser a veces tan sensitiva que me dejaba sorprendido cuando hacía algún comentario después de que le haya recitado todas mis quejas diarias,las listas de impuestos sin pagar y el tráfico pesado que cargaba conmigo al final de la tarde. Pero ella iba más allá de esas pequeñas cosas y muy metafóricamente decía en dos o tres palabras todo lo que yo no me había animado a contarle, pero que rogaba a gritos dentro mio, pudiese entender. Quizás por todo eso es que esa noche sentí miedo, un miedo que jamás había experimentado, cuando al mirarla a los ojos ella se dió vuelta, evitándome como nunca antes lo había hecho. 2
-- Después de todo, no se por qué me miras así Ines. ¿Tengo o no tengo derecho a volver sobre mi pasado y las cosas que algún día dejé pendientes?. Yo no lo maté, murió de una enfermedad que no se la desee, es cierto ¿cómo no voy a pensar en María si siempre la amé?.
¿Por qué me miras así Ines?. Siempre piensas en tí ¿verdad? ¿Qué temes? ¿Quedarte sola?.
Después de todo es mi vida y estoy harto de relegar todo por tí. Estoy harto de trabajar y trabajar tan solo para mantener esta casa en la que no aportas ni medio centavo. Nuestros padres ya murieron y si no te lo dije nunca, creo que es el momento de decírtelo. ¡Tienes que hacer tu vida, salir al mundo y después de todo dejarme vivir en paz!.
¡Contesta Ines! ¡Dime algo! ¡Dime algo después de todo!Ella se paró sobre sus muletas y haciendo una fuerza sobre humana decidió contestarle.... 3
-¡Pero por Dios!, ¿que quieres que haga? no puedes dejarme como como un objeto inservible si yo siempre fui el pilar de la casa antes de que nuestros padres fallecieran, pero tu y tu afán de regresar a un olvido, un recuerdo que solo eso es, me das pena Ariel. Ahora te tocará a ti valerte por ti mismo, la verdad no se que vaya a ser de ti sin mi "don" como lo hemos llamado, no se como le vayas a hacer sin alguien que pueda ver más allá de lo que otros pueden ver, pero con la misma fuerza que me sacas, la misma utilizaré para ser algo más que un destino desviado...- En eso Inés, con trabajo, empezó a subir las escaleras para acomodar sus cosas para irse... 4
Es que ella es tan ella, que dificilmente lograría poder cambiarla siquiera un poco. 5
porque sabe que yo la maté, siempre lo ha sabido. Lo noto en su mirada acusadora y a la vez esquiva. Inés, la siempre tan callada Inés, Inés la complice silenciosa que pareciera condenar pero que con su silencio me acusa y no me deja olvidar al Amor, al Amor que con estas manos un día deje sin vida... 6
Ella es tan ella, tan sensitiva que había logrado irritarla. Ya en su habitación comenzó a hacer uso de ellos. Sus poderes mentales.
Los objetos comenzaron a volar por toda la casa, los cajones de los cubiertos se abrieron y los cuchillos volaban tal dardos al blanco. Yo me había convertido en su blanco, tal cual ocurre luego de cualquier discusión. Las ventanas se sacudían y ráfagas de viento helado penetraban como bostezos enfurecidos. 7
Pero de todas formas yo sabía que sólo era un berrinche, otro de sus enojos pasajeros, ella era incapaz de hacerme daño, jamás utilizaría sus poderes para lastimarme...y al fin y al cabo tampoco se iría...
Aquella noche también se había enfadado mucho, recuerdo su mirada penetrante, profunda, furiosa, como empujándome... y esa sensación que tuve... tan... tan extraña... nunca entendí que fue lo que sentí...
Y si ella... 8
si ella no había actuado movida por los celos. El refulgente furor en sus ojos pardos así lo proclamaba; sus mudos gestos trazaban en el aire las ominosas formas del empecinado rencor, del tibio odio incubado en su bajovientre incestuoso, cargando la habitación con el inevitable recuerdo, la pegajosa escara que empantanaba nuestras pecadoras almas. 9
que sin embargo en el último tiempo y con la reaparición del viejo y nunca olvidado amor, pareciera haber limpiado mi alma, sin embargo, ella, llena de rencor y amor, no puede aclarar lo que en realidad siente sin poner en evidencia su amor y complicidad, sin delatarse a sí misma, sin delatar el sentimiento ignominioso que en su ser albergaba..... 10
Me retiré a mi habitación, pensando en el incidente con Inés y sabía que tal pensamiento no me habandonaría ni en mis sueños. Porque es así, la complicidad que habíamos jurado se volvió contra mí y aparecieron los fantasmas de si en verdad la muerte de María sería descubierta, qué podía hacer, amaba demasiado a Inés no podía cometer otra locura. Al día siguiente, me levanté como siempre y mientras me tomaba un café sonó el teléfono, era otra vez Ariel. 11
....pero siempre me llega puntual e inevitable, la hora de balances, exordios, mamtras y recapitulaciones; argumentar al vacío razones de causa y efecto, girar mil veces alrededor del entramado, tejido empastado de hechos, malentendidos y ausencias; capas sucesivas acumulándose como trastos viejos, sordos e indiferentes a mis súplicas, a mi pordiosero interrogatorio.
Y si seguramente ese rencor de origen remoto nos enlazaba en el silencio primigenio de su adolescencia confusa, deseosa de trofeos y emociones; había sido cebado en el devenir de los sucesos, entre su desfile de novios (a los que apenas yo saludaba con monosílabos), amigos, fiestas, y mi interminable lista de fracasos.... 12
Estaba cansado de todo ese juego de ajedrez donde no entendía de que pieza jugaba.
Siempre me gustó ser Rey, ni pensar en ser alfil, nunca me gustó ir en diagonal y mucho menos hacia atrás. Salí a caminar, hacía frío, estaba muy despejado y la luna parecía caerse al horizonte, era enorme y de color naranja, nunca la había visto así. Me senté en un banco de la plaza San Patricio cuando el aroma me invadió. Nunca había olvidado aquel aroma a violetas tan particular que usaba María. Estaba ahí, DESPUES DE TODO, estaba ahí olvidando nuestros desencuentros, los nuestros y los que otros nos hicieron vivir a lo largo de estos años de tormentos. Y digo tormentos y no tormentas porque aunque se diferencien en una sola letra, las tormentas pasan, pero los tormentos duran hasta el fin de la vida.
Seguía ahí, parada esperando mi reacción.
No lo crean, no tardé en reaccionar, fui a su encuentro, la abracé, me abrazó, nos besamos, rodamos sobre el césped y volvimos a ensayar el acto del amor que siempre busca mayor perfección. Luego reímos, reímos mucho hasta que llegó el momento de preguntarnos ¿Y ahora qué?. .. 13
¿Y ahora qué?. Nos habíamos preguntado Inés y Yo a la muerte de nuestra madre ¿Ahora qué? Y no una hubo una respuesta en el momento, pero nuestras almas se unieron dentro de esa casona de la colonia Roma. Se habían jurado amor eterno. "¿Verdad que me amarás hasta que la muerte nos separe?" le había preguntado Inés mientras lo abrazaba con esa calidez que a él lo hacía perder cualquier grado de cordura. "Te amaré siempre" dijo él y la besó tiernamente en los labios...
Y luego llegó María. Había tocado a nuestra puerta y yo, al abrir la puerta, me quedé como idiota, con la boca abierta, frente aquella mujer que era idéntica al icóno de la virgen que mamá idolátraba en su salita. 14
Y pensar que pese a su semejanza con la santa su fogosidad fue el desancadenante de lo sucedido aquella noche. El recuerdo me perturba..., sus deseos sádicos se me incrustan en la memoria llavándome a vivir repetidamente la incontrolable situación. Ella, desenfrenada ante a las atrocidades que obligaba a hacer y yo fuera de mi observando desde el rincón la obediencia de mi cuerpo. Cómo decirlo, María había logrado total dominio sobre mi materialidad. Y sintiéndome etéreo inicié la puja, para recobrar lo mío y frenar su autoflagelación. 15
Aunque ahora que lo pienso, no sé de qué sorprendí. El sadomasoquismo no es más grave que el incesto, creo.
Al menos eso es lo que la sociedad predica. Me duele un poco el vientre, mariposas, dicen las niñas de secundaria cuando pasa el chico que les gusta.
En mi caso particular no es un chico, son dos bellas mujeres, ambas excelentes amantes: salvo que una es mi hermana y la otra sin fuete no hay orgasmo.
Le preguntaré a mi amigo Jacinto, el entiende de estas cosas. Tal vez lo que hago está bien, o no está mal, y los míos son sólo prejuicios de un puritana educación Jesuíta: maldigo a las escuelas privadas. Ése será mi manifiesto: arriba la educación laica.
Santo Dios, bajaré la voz. Que el gritar como loco en medio de esta plaza no le ayuda mucho a mi reputación. 16
Me levanté de aquella silla de plaza acomodé mi compostura y con ambas manos en los bolsillos del jean encaré hacia la acera,cierta elevación hacía que mis piernas se apresuraran como aquellos tormentos que venían persiguiéndome en esta incierta vida que me tocaba cicatrizar...
Me detuve ante aquel árbol de tempestuoso follaje y no sé cómo se apareció ante mi lábil imaginación su rostro,el rostro feroz de la difunta. De María. Y cierta voz, dulce sintonía que me pedía que fuera a verla. Pero cómo...¡Cuánto hastío me conllevaba inexplicablemente a la humildad!
Lo sospeché. Iría al Cementerio y en su sepultura me reencontraría con ella. Después visitaría a Jacinto. 17
El camino al cementerio fue atropellado por los inumerables recuerdos de ella que habían llenado mi cotidianidad, ya yo me había resignado a su perdida, pero aun me preguntaba que habría pasado si ella no hubiera escapado por la puerta facil, ¿habríamos tenido hijos y tal vez en la vida habría yo podido hacer algo mas que preocuparme por la oficina y las cuentas, a ese hijo si lo podria proteger?. Porque a ella no la pude cuidar y eso me duele, me revienta recordar qeu hize caso omiso de sus señales de desesperacion y hastio, me obsesiona pensar ¿que habría pasado esa noche? si en vez de pasar al bar de siempre, a tomar las copas de los viernes de siempre, hubiera encaminado mis pasos a la casa en donde ella me esperaba para romper su rutina y dejarse consolar y yo inconsolable someterme a la larga lista de quejas y reproches, por eso decidí ir con Ariel y con los demás. Pero ¿qué habría pasado?. Cuando entre al departamento oscuro y en desorden, me invadio ese olor a sangre fresca que me hizo estremecerme y mi olfato aun no olvida el shock aromatico de la muerte. 18
Mi torrente de pensamiento en desorden se dió de bruces con la tapia húmeda
del cementerio. Un estremecimiento helado me detuvo al instante, como si to-
do el organismo no hubiese obedecido una orden proviniente de mi cerebro,
sino de una velada y alerta conciencia, pero como exterior a mi ser y ante-
rior a su devenir. ¿Era realmente yo, Anselmo Suarez, argentino, nacido el
20 de marzo de 1964 en la ciudad de Buenos Aires en el barrio de Caballito,
como rezaba mi partida de nacimiento, quien animaba la incoherencia y el ab-
surdo de todo este tinglado cotidiano? María, Inés, Ariel, Salvador y su car-
go de Jefe en la oficina, las cuentas sin pagar, la farsa consuetudinaria,la
muerte acosadora y el desaliento fulminante; todas figuras hieráticas de un
mismo y maquiavélico mazo de naipes cuyas reglas de juego mi indiferencia ig-
norará por siempre.... 19
Era al fin todo un sueño. Quiero decir, la parte normal. La parte que podría parecer insana a cualquier lector resultó terriblemente vívida y real. El maquiavélico mazo de figuritas de naipes era la pura. Lo que nos duele, generalmente duele peor porque participamos sabiendo que dolerá más de la cuenta. Creo que pagué mis mezquinidades un poco intentando salir de ese cementerio. cuando logré quebrar la madera, la tierra no fué menos difícil. Como no fue posible ver que hora era, no calculé que saldría cerca de un grupo de personas que reverenciaba una "amada" lápida. (Como se puede querer una cosa tán lúgubre!) Pero nosotros los argentinillos somos amantes de la sangre y los cadáveres por tradición. Y así tuve que esperar que cerraran y esos loquitos sepultureros vagonetas se fueran. El sereno, embotado en pastillas, nunca vió cómo salí del cementério ni que aspecto tenía. Ahora, sabía finalmente a quién ir a buscar, y tenía la oportunidad de tal vez comenzar una nueva vida. Volví a la casa y no pude entrar hasta que estaban todos dormidos. Esos pseudofamiliares ya duermen en mi cuarto como si fuera de ellos. Les robé una tarjeta con seña, y un efectivo. Saqué más dinero del banquito y me reí del tonto que guarda la seña junto con la tarjeta. Así tomé el tren a San Luis, y fuí hasta la iglesia del padre Jonás. Lejos de sorprenderse con mi prescencia, siguió cargando el balde en el algibe y esperó que me sentase. -Qué, entonces me escuchaste por fin, hijo?-
-Padre, morí dos veces, y sigo en este mundo, debe ayudarme!-
-Ven a la heremita, tengo una escondida por aquí, cerca de un cerro. Tuviste un agraciado destino después de tus vanas costumbres, tu ser continuó porque estás como arrepentido, y entonces ahora en esa catatonia viajas como un tonto. Pero ahora es hora de crecer.-
Y así me quedé un tiempo, vestido de capucha. Tomando leche de cabra, comiendo bien, comprendiendo mejor lo que es ser un "endemoniado". 20
Y ahora amigos ¿qué es ser un endemoniado? Bueno, no creo que resulte tan difícil de comprender. Pero antes, debo hacer una advertencia: aquellos que se encuentren bajo el ala de lo que yo llamo "pureza cultural" (moralismo al fin de cuentas) más vale que se den una vuelta por ahí y eviten leer estas líneas.
Porque ser un endemoniado es simplemente hacer lo que se te viene en gana. Ustedes saben que tengo una hermana que se llama Inés. También saben que en ocasiones acostumbramos manifestar nuestro afecto de manera ¿poco común? ¿les gusta ese término? La cuestión es que cada tanto- eso sí, por conscenso de las partes- hacemos carne ese dicho de que "la familia es lo primero".
Por supuesto que ser un endemoniado no es un escalón tan bajo. Hay ciertas prácticas que serían catalogadas de aberrantes, inmorales, animales, demoníacas, y demás epítetos, de las que no tengo demasiadas ganas de hablar. Aunque quizá en un rato les comente algo. Soy algo ciclotímico, como se habrán dado cuenta. 21
Y es Ines la culpable de mi ciclotimia. Después de todo nadie debe enterarse de lo que ocurre entre dos hermanos, aunque los vecinos estan comenzando a "hablar", ya saben, las comadres de barrio principalmente y siento sus ojos sobre mi nuca cada vez que paso junto a ellas. El otro día les escuché decirme "degenerado" muy despacito pero igual las escuché. Quizá yo y mi hermana no hayamos madurado, quizá un psicólogo nos vendría bien, después de todo eso que tanto perseguimos y que llamamos MADUREZ no es más que el acomodamiento de unas cuantas perspectivas.
¿No lo creen así? 22
Ser endemoniado es algo menos aberrante que el matrimonio. Tan felices que éramos Inés y yo. ¿Porqué tiene que ser tan débil la carne? ¿Porqué sí habíamos construido nuestro paraiso terrenal en nuestra casona tenía que aceptar a aquella mujer como criada? y ¿Porqué tenía que casarme luego con ella a pesar de las maldiciones de Inés? Y por más que me hago preguntas no puedo ya hacer nada. Ni siquiera puedo acomodar en mi mente las cosas como quisiera. Desde entonces vivo en el infierno. Ni siquiera es que me duela la muerte de María, me duele la locura de Inés. Después de todo mamá nos pidió que nunca nos separáramos, que simpre nos mantuviéramos juntos, hasta que la muerte nos desligara. No, ser endemoniado no duele tanto como el infierno que llevo dentro. Es más, no duele. Lo que duele es el recuerdo. 23
Mas que el recuerdo la culpa por haber errado,por haber dañado tanto lo que uno quiso tener.
Torturarse con el recuerdo equivalía a morir cada día en esas añoranzas inexplicables y tan equívocas... 24
Caminaba casi deslizándose, no cabía en este extraño mundo,era trculento, la violencia atisbaba en cada esquina, los faroles lloraban sangre, sólo imperaba él, el bestial macho. ¿Dónde habían quedado ellas?. La diosa yacería en las catacumbas. ¿Cómo era posible sobrevivir en ese mundo?. Se despidió rápido y corrió a subir al autobús, miró rebosante de alegría el letrero. Próxima parada. Creta neolítica. Ese era su mundo, nunca debió salir, aunque hubiese sido hermoso embrujar a los de este siglo, otro gallo habría cantado, de hecho, no habría existido ninguna dictadura de mierda. 25
En esa dictadura, en todas las dictaduras, la maldad era idiota. Imperfecta y burda demostración de poder a cargo de una sarta de imbéciles con medio dedo de frente. En otra época no habrían servido ni de bufones, ni siquiera los habrían utilizado como carne para las hienas. Pero claro, tuvieron un terruño bajo su poder y desplegaron toda su artillería bananera, sus metralletas de espejos de colores, creyendo que la impunidad significaba patriotismo. Hablando de Dios y Nación cuando querían decir bolsillos cargados y asesinatos masivos. Payasos. Bolsas de pellejo de color verde, sin ningún relleno. 26
Desperté empapado y temblando, con los miembros no más ateridos que mi alma. La visión onírica había llegado inofensiva al principio, agazapándose confusa luego y arañando finalmente despiadada mis resguardos inútiles.
La luz era difusa y de otro tiempo, en oscuros tonos de sepia iguales a los de esas recónditas fotos de parientes antiguos, que nos contemplan con la expresión vaciada de tiempo, rostros de abuelos olvidados, serios o sonriendo desde sus sempiternos sarcófagos exhumados por capricho, tedio o melancolía.
En el centro de un patio con claraboya, tal vez en la vieja casa de mi abuela paterna, pude verme sentado en la silla de madera con los pies en una palangana.
El sonido eran los añadidos a un silencio impuesto, váyase a saber por QUIEN o QUE, pero pude escuchar un llanto entrecortado y jadeante, acompasado a mi propia ansiedad; a un costado sobre el frío mosaico se descomponía alguna mascota o juguete de peluche,la gusanera atraía insectos y comentarios sardónicos en breves y solapados murmullos. María avanzó silenciosa,como si levitara apenas sobre el suelo, y su figura se transportaba involuntaria, con una jarra y un paño blanco cuidadosamente doblado y tendido sobre la boca del ahuecado recipiente. Simplemente me lavó los pies,agachada, murmurante y agraciada; al contemplarla entre restos de vapor, noté que sus desmesurados senos colgaban desnudos, su murmullo devino en llanto contenido, con palabras que aludían a la catequesis, la comunión inmaculada y la virtud; un monólogo sordo e invariable y que solo cambiaba en sus distintas entonaciones,distribución de cesuras y énfasis, ahora con carcajadas impúdicas impuestas al monótono discurso, que hostigaba mis sentidos en una abyecta vorágine, hacia el estallido testicular de mi yo. No sé si la tenía tomada por detrás, cuando supe que era Inesita la que hablaba, pues estaba ante mí,pequeña e indefensa, abrazada al osito putrefacto,haciendo pucheros; una Inés anterior al sexo y las muletas, me dejaba a solas con mis desperdicios, una palangana aún humeante de agua negra y semen derramados. Abrió con su manito la puerta de la habitación contigua donde la grave luz bañaba la mesa servida del chocolate caliente de la tarde y sus comensales,las tías, un cura, una monja y la abuela. Aún recuerdo su frase, como una sentencia, entrecortada con los típicos mohínes del llanto infantil: "Anselmo, manda decir Tía María que cuando vayas de putas no te olvides de pasar a darnos un beso..." 27
...y ahora siento que todo es confuso, no se si María es verdaderamente María y si Inés es la pequeña Inés de siempre. Acaso no maté a María, todo pasó tan de prisa...Si mal no recuerdo fue Inés la que despetó de pronto y abrumada por un fuerte dolor de vientre entró a la salita en la que María y yo compartíamos una copa de licor. Inés estaba como poseída, detrás de ella pude ver a Ariel, sin ropas y desencajado. Fue entonces que alguno de nsosotros comenzó a gritar histéricamente, pero ahora no logro recordar quien. Me invade un fuerte dolor de sienes, siento que van a estallarme. Presiento que otra vez... 28
Y ahora que lo recuerdo mi pequeña Inés salía de aquel cuarto con Ariel y yo no tenía por qué enfadarme ;pues yo se lo había enviado.
Él era un amigo,que necesitaba mujer y quizás por esta esquizofrenia que me invade(de creerme Dios)se lo envié, tramé todo para unirlos.Todo para que mi hermana fuera feliz,pero olvidé en aquel mar de locura a la esposa de Ariel y a su hijita.
¡No me explico como pude haberlo hecho!
Es que él me manifestaba que no era feliz,pensé que era lo mejor para los dos.
Y mientras María Luz y yo disfrutábamos de aquella copa de licor,tranquilos...envueltas las miradas el uno en el otro...¡Sí,creo que ahí fue!(Si mal no recuerdo)Inés me vió y sintió lo que nunca había sentido antes...celos!.No comprendo,si las pautas de nuestras relaciones eran tan claras o al menos yo así lo creía...Por eso estoy mal...Ella terminó enamorándose de mí y esa no era mi expectativa.Aunque ahora...ya ni sé lo que quiero...
Es mas supongo que creo haber matado a María Luz,cuando en realidad Inés la sintió su rival y como la despreciaba,intentó matarla o hasta la mató.Había un arma,forcejeamos...¡Rayos y centellas!Este dolor intenso en el occipital me destruye otra vez... 29
¡Carajo! ¡No soporto este dolor! ¡Me atormentan los fantasmas! ¡Inés! ¡Inés! ¡Puta, déjame, aléjate! ¡Ay! ¡No puedo más! ¡Sí, está bien! ¡Lo confieso! Yo la maté. No soporté aquélla noche húmeda tan llena de silencio que me despertó. María no estaba en mi cama y salí a buscarla a la cocina, pensando que habría bajado por un vaso de agua. La luz de la luna entraba por la ventana y la cocina estaba vacía, pero hasta ahí, en donde estaba parado, llegaron a mis oídos sus risas y jadeos. Imaginé la escena de sus rostros besándose y sus cuerpos amartillándose calientes uno sobre el otro. Veía en mi mente como hablaban de mí, del hombrecito de la casa ¡jajajaja! No podía permitir aquello, así es que tomé el cuchillo con el que descuartizaba los puercos que criábamos en el patio y me dirigí impávido al cuarto de Inés. Abrí la puerta sigilosamente y casi tropecé con Inés, quién mostrando sus pechos desnudos me señalaba hacia su alcoba, en donde estaba desnuda María, sonriéndome, invitándome a matarla. 30
Lesbianas asquerosas!!!!! no pude evitarlo y la maté, pero la maté por amor, por traición, por hipocresía, porque la doble mentira duele dos veces, porque ahí me di cuenta que la imagen en el espejo nos devuelve una imagen invertida,porque en definitiva me sentí una mísera pieza en un juego de ajedrez donde ellas dos eran alfiles corriendo en diagonal y hacia atras, solo hacia atras.... 31
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El inspector Fagundez interrumpió la lectura de los manuscritos ensayando la muec a para un bostezo que no vino, como queriendo remediar el insomnio ya inevitable en la avanzada madrugada. Se llevó a la boca el apagado cigarrillo consumido, ya inútil."Pensar que a este idiota le da por desaparecer justo en este momento, principal sospechoso de una muerte no aclarada, y para colmo dejando sus papeles en un monasterio; como si su confesión absurda fuese a expiar nuestras cóleras y excesos,como si nos hicera falta su impúdica exhibición"
Habían transcurrido doce días desde su segunda desaparición definitiva en el monasterio de San Luis,(la primera ocurrió indiferente en Buenos Aires,se dice que algunos lo vieron con el desencajado rostro, en el mostrador de algún café fantasmagórico de una esquina perdida),cuando el inspector Fagundez habría arrivado a San Luis. Balanceando su cuerpo engordado abrióse paso entre matas, cardos y arbustos hacia la puerta del monasterio.
El padre Jonás lo contempló llegar silencioso desde su sillón de mimbre a un costado del gran umbral como a una figura fuera de lugar, móvil e inquieta, como dedesasida de la brisa renovadora, la frescura y solemnidad del paisaje inmutable.
-Buenas tardes Padre- profirió a modo de saludo,cabezeando-inspector Fagundez ante usted, del Departamento de Policía regional para el MERCOSUR.
-del MERCOSUR has dicho hijo?
-No se extrañe Padre, ahora hasta la Policía se está globalizando. 32
¿en qué le ayudo? -dijo el párroco sobre el mimbre- este hombre que sé que por aquí escondes... (se acomoda el sombrero) es culpable de asesinato.
¡Pero qué grave! -dijo el párroco, ahora de pie- No sabía que fuera asesino, yo lo confesé justo antes de su muerte y no me lo dijo.
¿o sea que ha muerto? -preguntó Fagundez, ahora sin sombrero- el imbécil se ha suicidado. Parece que sólo aguantó la carga de su crímen por 15 días ¿eh?
¿15 días? -preguntó el párroco, regando una Gladiola- pero si este hombre murió hace tres años Detective... Fagundez.
El Detective se colocó el sombrero de nuevo. Miro de reojo al padre, "pero usted me quiere tomar el pelo" -rascándose la calva sobre el sombrero- "¿cómo es posible que este hombre haya cometido un asesinato, hay testigos, lo vieron... como que ha dejado de caminar entre los vivos, mi querido sacerdote?
¿Y quién le dijo que él ha dejado de caminar entre los vivos, Detective Fagundez? 33
"Está ganando tiempo, me sumerge en acertijos, paradojas metafísicas propias de su oficio inservible y yo acá parado, en la nada después de haber viajado una punta de kilómetros, para soportar las triquiñuelas de un comehostias que proteje a un loco ezquizoide" Muy bien padre,-sostuvo el sombrero por su copa, parodiando ligeramente un saludo reverencial-festejo su fe y propongo que juntos alabemos la gloria eterna de nuestro Redentor, Anselmo Suárez:bautizado según los santos sacramentos; se arrastró como una babosa indiferente por el mundo, eyaculó,mató, fue crucificado en el barroso Gólgota de la desvergüenza para el perdón de nuestros pecados,¡se sabe!,resucitó al décimoquinto día, o a los tres años, o al enésimo milenio y está sentado a la derecha del Padre, repleto se sexualidad saciada. Amén.
El Padre Jonás lo había estado barajando con una expresión de dolor poco a poco demudada en odio súbito, hasta la explosión de su repentina sentencia:
-¡¡No blasfeme, Desgraciado!!.
-Le informo por si le interesa, mi querido sacerdote, que encontramos restos de semen en la víctima, pobre señora, con el cráneo roto en un baño de sangre y la vulva aún húmeda.
-Cállese de una buena vez; mire allá, después de esos dos cerros, abajo entre los pinos, era su celda.-Alargó su flaco brazo, ofreciendo la sobria llave de hierro, despojada de toda connotación hogareña, fría, guardiana de la eterna soledad.-
-Se agradece Padre.
Fagundez aguantó con su ancho cuerpo el viento serrano recién levantado, como el obligado epílogo de un diálogo,que ahora sabían ambos concluído. Protegiendo el sombrero con una mano, emprendió camino cuesta arriba. 34
A medio camino, el Detective sabía que tantos años de empanadas no habían servido de mucho, tal vez el mate le fue también perverso a su corpulencia. Afanosamente camina el Detective cuesta arriba y 10 gotas de sudor se mecen sobre su barbilla respingona y partida, a la derecha una voz: ¿va en busca del muertido, verdad?
El detective se detuvo y de reojo preguntó: ¿perdón?, como si no hubiese escuchado. Le pregunto que si tiene sed, que si quiere agua.
Donato Fagundez Arizmendi se detuvo por completo y asintió con la cabeza. No lo había notado pero atravesaba sobre los cultivos de mate de aquel hombre. ¿quiere agua? también le puedo ofrecer un mate frío, si así lo quiere. DFA asintió de nuevo, jamás he tomado un mate frío -pensó-. El hombre gritó algo hacia la casa y una muchachita joven de unos 13 años salió de la casa con una charola, dos vasos y una jarra. El sol hacía sudar a cualquiera y la chica no estaba exenta de la temperatura corporal. Fagundez observó con lascivia aquel joven cuerpo que la naturaleza había desarrollado desde temprana edad: ¿cuanto ofrece por ella? -el pregunto el hombre al Detective- Fagindez puso cara de haber escuchado: no finja demencia mi buen hombre, todos la desean, hasta el padrecito. Pero no a todos les alcanza para poseerla. Así que dígame mi señor: ¿cuánto ofrece? Y le advierto que aquí no cobramos barato. 35
Donato volvió el rostro hacia su interlocutor y lo miró fíjamente a los ojos.
-¿Cómo se llama?. Preguntó.
- Aquí las cosas no tienen nombre, menos las personas. Respondió el viejo, riéndose hacia sus adentros. Pero si eso lo deja más tranquilo llámeme Oscar. Entonces, ¿cuál es su oferta sobre la chiquilla?. Insistió.
- Mejor le voy a leer sus derechos: tiene derecho a guardar silencio hasta que lo defienda un abogado, pero por el momento queda detenido por ejercer la prostitución y por corrupción de menores. Dijo, sin alterarse, mientras sacaba y le mostraba su charola de policía del Mercosur. Estaba a punto de sacar las esposas cuando se acercó la niña y extendiendo sus manitas le ofreció un mate. Donato vio que el rostro de aquella niña era pavorosamente hermoso. Sus grandes ojos azules lo miraban de tal suerte que empezaron a temblarle las corvas. Era esa una mirada sin adjetivos. Era imposible, porque todo tenía un adjetivo en esta vida.
-Cómo te llamas?. Le preguntó el detective, sacando fuerzas de algún ignoto lugar de su ombligo.
- Inés. Respondió inocentemente la niña y su respuesta desató el chuvasco más grande que jamás hubiese caído sobre la grasosa espalda de Donato.
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A pesar del chubasco, nadie se movía. La niña, impávida, sostenía el mate frente a Donato: "tómeselo, señor. verá qué bien le sienta con este calorcito."
el Detective dudó unos segundos, tomó el mate con ambos ambos y lo acercó a su rostro, lo rosó con los labios y fingió que bebía: "tómele más, señor" decía la niña, "sabe mejor de buche, que de trago en trago" Donato lo acercó de nuevo a su rostro y ligeramente percíbió el olor almendrado del Láudano. Lanzó el mate al suelo, tomó a la niña del brazo y apuntó la 38 súper hacia el padre de la niña. "¿pretende asesinarme hombrecito? ahora sí que queda usted arrestado".
Suéltela señor detective. Una voz y el amartillado de un gatillo se colocó a escasos centímetros de la nuca del Donato. "parece que su muerto ha regresado, señor detective, dijo el padre de la niña, ahora sí, dígame: ¿cuánto quiere por la chamaca? 37
Hmm... nos olvidamos -creo, no estoy seguro, porque leer toda la obra sería demasiado, teniendo en cuenta del calor que hace donde estoy- de decir que el detective parecía haber salido de un cuento suburbano, de los años cincuenta, imprescindible oír la melodía, lánguida, prohibida, que de algun poro escondido sobrepasaba lo sobrenatural, era como escuchar a Erik Satie -tristes Ginnossiens- en ese escenario argentino entre las calles angostas de Buenos Aires, porque el cuento es en Buenos Aires, ¿no?...
El detective dejó caer el mate en un movimiento indeseado, de muerte, títere asustado del propio titiritero dejando caer las cuerdas, dejando el muñeco sin vida y ridículo en un rincón del cuarto, que olía a miseria y decepción...38
Sin perder un momento el detective, sujetó a la niña, en un movimiento brusco, sin piedad, olvidándose de que la pobre niña era nada más que el resultado de esa sociedad, exiliada en la pobreza, en el desespero constante -como la eterna Rueda de la Vida- de sobrevivir, el fruto de ese padre, meticuloso, brutal, sin medidas. La niña, miró a su padre, con miedo, no sabía qué era peor, sentir la mano del detective apretando su brazo, frágil -con un futuro oscuro y desengaños, parte de toda su humanidad- o la mirada estricta y maligna de su padre, que de todas maneras no la dejaría escapar del castigo atroz de la sexualidad sin ángeles, el mero asqueroso acto del estupro que vendría en un futuro muy cercano, nunca ella podría imaginar en su frágil mundo de porcelana quebrada iría imposible e inevitable ser roto.
Los dos hombres, separados por el cuerpo de la niña, iniciaron una lucha silenciosa de miradas agudas, conteniendo la respiración, presionando fuertemente el delicado cuerpecito que los separaban. 39
Mientras aquella niña trataba de salvarse a manotazos en aquel negro mar de penumbras...Intentando olvidar tantas flagelaciones,tanta violación a su virginidad perdida repentinamente...
Y le pareció haber querido olvidarlo todo.Sin embargo todo regresó a su mente y tan intacto :aquellos tres viejos ebrios que la ultrajaban sin temor,la sangre emanando de su angelical pubis...Los aberrantes pedidos que su padre permitió ante tanto alcohol y resaca que lo enceguecían.
La niña cerró los ojos.Aquellos dos que forcejeaban entre ella ya no existían,sólo yacía el duro recuerdo como un sueño.Un sueño que debería de olvidar tarde o temprano.Un brutal sueño que seguramente alguien debería de hacerle borrar... 40
Inés se incorporó serena, como si su delicado movimiento de sonámbula delatase un cuerpo ajeno y exiliado, lejos de la atroz pesadilla que recién había estremecido su cerebro; baúl sepultado de recuerdos añejos, mudas impresiones cristalizadas en el caos de su alma. El estrezante timbrazo telefónico quebró sorpresivamente la soledad reinante en la casa. Inés atendió en la cama desde el inalámbrico luego de haber dejado que sonara dos veces más,innecesariamente, como supersticiosa cábala tranquilizadora de su expectación.-Si, diga.
-Inés, Ariel te habla. tengo noticias de Anselmo; parece que lo localizaron por San Luis aunque el tipo no me confirmó que hubiesen dado con el todavía. Tengo miedo que haya hecho una locura, vos lo conocés...su reciente megalomanía no presagiaba nada bueno...
Inés permanecía en silencio,con el auricular sin rozarla, ajena a sucesos inevitables, a la fatalidad que ella intuía como certera vidente pero nunca podría cambiar.
-Inés ¿me oís? ; todo se va a arreglar, sabés como te necesito, hablame por favor... 41
Inés, no podía hablar, los recuerdos pasaban por su mente como hormigas, incesantes en su labor, sonidos, olores, palabras y frases fueron dando espacio al miedo contenido, a lo inevitable. Ella sabÌa del grande riesgo, del peligro que corría. Anselmo, nuevamente en su memoria, invadiendo su libertad, la llaga abierta una vez más, pero San Luis, no es en Buenos Aires, y kilómetros de distancia le darían tiempo para pensar en alguna alternativa de escape, huir de ese hombre, que sin asco se vengaria de la manera mas sutil y silenciosa, dándole vuelta la cara como respuesta a su más baja y perversa actitud. Anselmo corría el riesgo de ser entregado a las autoridades e Inés corría el peligro de ser entregada a sus miedos. 42
Todo era un riesgo total, pero Inés no debía vacilar. Si bien caería en los miedos en los cuales ya estaba plenamente empantanada,no había nada que perder. l contrario había por ganar :entregar a ese perro a la policía, para que no se atreviese a repetir la historia con otra adolescente.
Después de todo,que tenía para perder... Sólo los miedos para huir a San Luis. Y tal vez una buena coartada que quizás sólo Ariel podría darle. 43
Huir... una y otra vez, pendiente a lo inseguro -fatal acto-, sin saber que podría encontrar mas allá. Bruscamente Inés sintió ese frío atroz corriéndole por la espina, mil puñales en un sagrado frío de hielo, abriéndola por dentro. Los escasos segundos en el teléfono se tornaron sin espacio-tiempo en al agitado ritmo de su corazón. Podía oir la voz de Ariel, pidiéndole una respuesta, pero no sabía, no podía escuchar, imágenes borrosas se confundían con los olores del pasado, gemidos del pasado, dolores intermitentes, constantes. -Inés, por favor, ¿estás ahí? decime qué hacer, por favor, ¿hola?... ¿Inés?...La voz de Ariel, la imagen repugnante de Anselmo, el recuerdo deforme. Ariel, Anselmo... 44
Saliendo de su letargo, Inés respondió con la ambigüedad vocal que quizá solamente Anselmo registrara como detalle conocido, entre innumerables gestos que él decodificara pacientemente, y que conformaban como el reticulado de un mensaje en clave, para él o para nadie, la cifra secreta del alma de Inés, tal vez enmascarada, para él y para todos.
-Gracias Ariel, no sabés como te agradezco lo que hacés por nosotros.
La voz de Inés, teñida de un ronroneo persuasivo pero grave a la vez, dramático, desconcertaba las latentes pulsaciones en la expectación de Ariel, alimentada días atrás; tal vez semanas de cosquilleos esperanzadores en su estómago, secretas contemplaciones de Inés, su bello rostro angular, sereno y pálido, todo cristalizado en ese vértigo que nos acelera, nos alienta o nos despedaza pero que jamás nos será revelado su prodigio y su misterio infinito. 45
Ariel, profundamente entregado a la voz suave de Inés, contuvo la respiración, su amor por Ines iba mas allá de toda expectativa, era como sentir cierto consuelo, a pesar de todo, a pesar del dolor que los separaba, del silencioso y secreto sentimiento, que de alguna manera no tendría ningun retorno para él. 46
Con los ojos clavados en el ama, sin movilización alguna de pestañas y cejas, Ariel se atrevió a decirle algunas palabras: "Inés, creo que debemos dejarnos de niñerías. Creo que es momento de que hablemos de lo que tanto miedo tenemos. Es tiempo de poner las cartas sobre la mesa... Es tiempo de hacerse un poco el valiente, ¿no crees?" 47
Es posible, pero que hablando, no haremos más que aumentar el dolor. No tenemos salida, ¿no te das cuenta? Es tarde, la vida nos lleva por diferentes caminos
Ariel no entendía (o no quería entender). Todo puede superarse. ¡Vámonos de de aquí!. No se trata de escapar. No podremos escapar de nosotros mismos.
48. Su. (sucaprara@uol.com.ar)desde IP el 9/09/00 48
Y era claro.Ninguno de los dos podría escapar de aquel sauce tortuoso.Así viajarían y viajarían kilómetros tras kilómetros;pero nunca podrían volver a mirarse a los ojos,ni hablar.
Ambos temían las más inesperadas reacciones ante el indirecto reencuentro.Lo anhelaban y lo temían a la vez.Pero¡Qué ambiguos eran,después de todo!
Porque Ariel e Inés no podían eludir sus sentimientos con excusas paralelas.Y a la pareja se la percibía como a través de un monóculo absurdo que intentaba mantenerlos unidos,así en la monotipia de palabras.
Todo resultaba un montículo de dudas intransitables.Cierto 'still'congelaba a los enamorados,sin que ninguno se animara a jugar la primera carta para morigerar la tensa situación.
Pero. ..era que acaso estaban gobernados por un hechizo terrible y un encantamiento inexplicable? 49
Ariel abandonó la cabina telefónica desde la cual había platicado con Inés. El se encontraba a unos cuantos pasos del consultorio de Lucrecia, quién le administraba un tratamiento de inhaloterapia cuántica. Eran aproximadamente las once de la noche y la luna mostraba su plenitud iluminado a los gatos que cachondeaban sobre una sucia barda pintada con grafitis. No es que él creyera en esas seudociencias pero el siquiátrico nada había podido hacer con él, salvo confundirlo más. Su condición no había cambiado. El recuerdo de su hermana era una húmeda herida que no podía secarse. Ni la separación de su hermana ni el tiempo lejano jugaban de su lado. Sacó un cigarrillo, lo encendió, caminó algunos pasos y finalmente tocó a la puerta metálica del número 15. Abrió una mujer como de cuarenta años. El olor rancio del perfume de esa mujer siempre le producía un cosquilleo en la nariz. Ella era gorda y usaba una falda estrecha. Sus ojos azules se movían inteligentes detrás de unas enormes pestañas que distaban mucho de ser naturales. Tenía el pelo pintado de rojo y saludó a Ariel con un cálido apretón de manos. 50
"¿Cómo estás? ¿Cómo es que pudiste distinguir quién era?" decía Ariel abriendo apenas los labios... Los ojos de la mujer se tornaron más curiosos, se hicieron muy grandes y bastante maliciosos. Alzó un poco su ceja repintada de marrón, hizo un ceño por demás extraño y movió la boca de manera que daba asco, negando cualquier posibilidad de respuesta. Ariel no aceptó ese gesto e insistió: "Vamos, tenemos un trato y este no es momento para desconocerlo". "Se que me hice el desentendido cuando me buscaste esa vez en Córdoba, pero ahora estoy aquí y necesito que me ayudes". 51
-Siempre has sido tan apretado -respondió ella, mascullando el "apretado" como si estuviera masticando entre sus dientes un pedazo de carne rancia.
-Ok, dijiste que podrías ayudarme, llevamos ya 5 sesiones de las que salgo muy perfumadito y muy relajadito pero esa sensación se me quita apenas camino tres pasos fuera de tu casa.
- Vamos ternura - le dijo ella, recuéstate. Al decir esto toma la cabeza de él entre sus manos y la deposita con ternura sobre un cojincito de franela. Al reclinarse ella por la parte de atrás pone sus enormes senos entre la cabeza de él. Ella continúa hablando pero su voz va volviéndose como una enredadera que crece rápidamente dentro del seso de Ariel. Una enredadera con sus raíces muy profundas y ahí en esa profundidad donde anidan los topos y las tarántulas Ariel platicaba con su madre, envuelto en una indescriptible combinación de aromas frescos. 52
Veía a su madre de pie, la inmaculada silueta estática del portarretrato en el living de su apartamento, una imagen de pasado para mitigar su desolado presente; olía los malvones del fondo, sentía el sabor del café con leche y tostadas vespertino, vió a Casandra, la perrita marrón jugueteando con el trapo sucio en el jardín y la impávida luz de ocaso que lamía la mesa.
Ella hablaba desde su conciencia, como si las imágenes discurriesen independientes de las palabras dichas, del modulante vociferar que esbozaba el comienzo de un diálogo: -Arielito, un día te vas a mirar al espejo y vas a descubrir a un hombre reflejado en él.
-Nunca supe porqué lloraste en el consultorio aquella vez que me llevaste al médico. ¿Fue por ese hombre? Siempre me pareció un suceso misterioso; el hombre sentado atrás del escritorio, parodiando sus medicinales términos, no queriendo enterarse de tus lágrimas, intercalando tal vez un "señora" como acuso de recibo. ¿Tal vez fuese por mí?. Tuve algunos problemas motrices.¿No mamá?-
-Que vas a tener, te hicieron abrochar esos botones ¿te acordás? y patear la pelota.
-Entonces, ¿que pasó esa vez mamá?
-Tengo que decirle a tu padre que arregle un poco el jardín. Está tan descuidado.
En el jardín llovía repentinamente; una rezagada taza de té se inundaba temblando sobre la mesita de hierro y mármol, Ariel podía escuchar el ruido del agua chocando contra la loza.
El gran reloj familiar en la pared de la cocina donde tantas distraídas miradas se posaron, enseñaba ahora su esfera sin agujas.... 53
Mientras tanto la madre de Ariel se alejó. Se dirigió al baño. Peinó su pelo y acomodó sus pestañas (¡era tan superficial).
Observó la canilla del lavatorio,perdiendo y con sus amplias manos la cerró y de inmediato expresó:
_Tendré que decirle a tu padre, que hay que revisar los cueritos de la canilla.Esa gota que chorrea me provoca dolor de cabeza. Especialmente cuando quiero combatir mi insomnio...
Su hijo, Ariel,la miraba sin verla.La escuchaba,sin oírla.Siguó pensando en el agua de lluvia que discurría por las canaletas.Miró por el ventanal del inmenso living y se detuvo su pensamiento.Éste quedó encerrado en una burbuja de una gota de lluvia que se desplomó contra la laja del pasillo externo.
Pasaron unos segundos,tal vez minutos,quizAs cuartos de horas hasta que Ariel regresó su mirada hacia el reloj de la cocina,sin agujas como si su madre se las hubiese quitado para que no le marcaran las horas...(Pero su locura no le impedía olvidar que eran las once de la noche cuando había ingresado a lo de Lucrecia)
Era evidente que su madre continuaba en un monólogo absurdo y nefasto,sin importarle en nada los sentimientos o desdichas de su hijo...
En ese instante Ariel abrió más sus ojos y regresó donde estaba.Su cabeza descansando sobre el pálido cojinillo de franela,y esos grandísismos senos que oprimían sus ideas,las faldas ajustadas de la regordeta Lucrecia...
Por un lado era mejor,no tener la obligación de observar ese rostro tan maquillado excesivamente,tan enmascarado; que de alguna manera lo había hecho regresar a aquella conversación con su madre,por la transpiración de su cabello o quizás por el pesado aroma del sahumerio que su "psicóloga" solía prenderle con el fin de relajarlo. ¿Sería aquella la famosa inhaloterapia cuántica o Lucrecia le proveía secretamente de "achís"?
Se incorporó rápidamente de su posición relajada y volvió a inquietarla con un asaltante interrogante:
-Ya te lo dije,vamos por la sexta sesión de terapia y nada.Salgo de aquí, sigo abrumado,aterrado e indefenso como al principio!!!¡¡Estoy aca porque los psiquiatras no tienen nada qué hacer.Estoy para que me ayudes!! ¡¡Y no para hundirme bajo tus senos caídos y aterrorizarme de tu rostro de cuarentona frígida!!-gritó Ariel salido de sus cabales,con todo el rostro y el pecho empapados de un colérico y equizofrénico sudor que posteriormente lo llevaron a una convulsión incontrolable que lo hizo revolcarse numerosas veces por el alfombrado de la sala. 54
Parecía que de un momento a otro Ariel escaparía de esta vida. Se le volteaban los ojos, se le veía salir claramente el alma del cuerpo. El pobrecito estaba a punto de partir. Se escurría por los huequitos de esta vida... ""¡Plas!" El ruido de la puerta chocando de manera escandalosa con la pared, distrajo a Lucrecia del espectáculo funesto que estaban apreciando sus ojos. "¿Pero qué hacés? ¡No te quedés como una idiota! ¡Ayudáme a incorporarlo un poco, por aquí debe estar su medicamento!" Los cajones se veían abrir y cerrar, el placar estaba en igual situación. Estaba desesperada, buscando ese frasquito color verde paja con la medicación recetada. Movía todo, revolvía cuanto podía y nada. "¡Un momento! Su remera negra! ¡Ahi debe estar!" Corrió como una desesperada. La arrancó de la percha la prenda uruguaya y si.... ahí estaba, en el bolsillo izquierdo. Sin pensarlo más, tomó un poco de jugo que había quedado y con un gran esfuerzo levantó la cabeza de Ariel y le introdujó la pastilla de una manera tal que pudiera tragarla. Le movío la cabeza para provocar que se abriera la garganta. La tragó y casi ahogándose, tosiendo un poco, Ariel empezó a volver en sí..."Lucr... Dond..¿Pe.. Per... Pero de nuevo estas boludeses?"y la tos le seguía, ahí, en el suelo. "Ariel ¿estás bien?" le dijo la que le había arrancado la opurtunidad a la muerte de llevárselo. 55
Ariel salió finalmente de esa bruma mental que lo perturbó por unos instantes pero que para su frágil mente asemejaban la eternidad de segundos congelados, malditos, lacerantes. Le costó entender el nuevo escenario con las cosas revueltas y con esta mujer junto a Lucrecia. ¿Quién era? Había algo familiar en su rostro, algo que no lograba comprender; y ese aroma, esa apestante fragancia que se metía por sus fosas nasales sin permiso, la famosa inhaloterapia cuántica parecía confundirlo más.
-¿Estás mejor ahora? -preguntó la mujer mientras sacaba un cigarrillo y lo prendía
-¡Apagá esa porquería, Laura! -dijo Lucrecia- Sabés que me carga el humo del cigarrillo. Ariel se incorporó lentamente y arreglándose un poco su ropa le arrebató el cigarro y lo colocó en su boca. Laura se apresuró a darle fuego.
-¡Pero están sordos ustedes! Ya dije que destesto el hum...
-¡Callate, puta! -ladró ariel mientras soltaba una rauda nube de humo en la cara de la regordeta y pintarrajeada terapeuta. ¿De dónde sos, por qué me parece conocerte? preguntó en voz baja el hombre dirijiendo su mirada a los verdes y almendrados ojos de Laura. La bella desconocida sonrío y mostró sus blancos dientes. La escena era algo extraña, había una tensión bizarra en el ambiente, tres personas en una habitación con olores mezclados, mezclados como sus destinos, mezclados como sus trozos de existencia.
Yo me llamo Laura, eso ya lo sabes, vivó acá al lado y de seguro me conoces porque...
La puerta volvió a abrirse de golpe, las tres miradas se volvieron a un mismo tiempo y apuntaron en la misma dirección como puñales prestos a atacar. 56
Una corpulenta sombra saludó desde el umbral, de gabardina y con el sombrero ladeado.
-Buenas Noches. ¿Qué pasó con nuestra cita muchachas?
Su ominosa presencia generaba un temor colectivo que apocaba los gestos y deslizaba suspicaces y nerviosas miradas, cómplices solidarias de la trampa en la que tal vez todas estuviesen implicadas.
Ariel reconoció inmediatamente al inspector Donato Fagundez que al instante acusó su presencia:
-Oh, que sorpresa señor Mastrangelo; creo que usted y yo teníamos una entrevista pendiente, ¿cierto?.
Ariel sitió desvanecerse nuevamente.
-Tiene mi teléfono inspector llámeme cuando crea conveniente; disculpen se me hizo tarde.
Tomó el abrigo y salió sin llegar a ponerselo, rodeando al detective que casi bloqueaba la puerta.
-Bueno mi querida Lucrecia, parece que terminó la hora de los pacientes, te necesito para mis pesquisas.
-Donato sabés que hasta que no te pongas al día no voy a seguir colaborando con vos.
-Se que lo prometido es deuda y te traje un anticipo. Vamos a ver como te portás hoy.
Laura amagó escurrirse por la puerta, Donato la detuvo autoritario:
-Adónde vas nena; vos te venís conmigo al MONK'S, hoy te toca y sabés bien que a los clientes no les gusta esperar.... 57
El MONK'S lucía como cada noche, pestilente, grosero, incoherente. Se encontraba en uno de los barrios más criticados y señalados por los que se decían de "buenas costumbres". La gente lo conocía y lo desconocía al mismo tiempo. "No era bien visto" que el nombre de este hediondo lugar figurara en la sobremesa del almuerzo. Eso era de gente de las villas y de putas, sólo de putas... de Laura. ¿Cuántas veces se había dejado tocar por dedos asquerosos? ¿Cuántas veces sus senos habían sido atacados por manos petulantes? ¿Cuántas? No lo sabía. Sólo se le venía un dolor al pecho al reconocer que su carrera por las bombillas rojas, ya era muy larga... Como largo era el colmillo de Donato. Laura nunca se dió cuenta del momento en que el miserable de Donato, o el “El Príncipe" como le llamaban por esos rumbos, llegó a gobernar su vida. Simplemente lo obedecía. La hacía meterse con cualquiera. No importaba que la noche anterior la hubieran golpeado. No importaban esos labios masticados por la brutalidad. Sólo era importante el que ella jodiera con cualquiera pues, ¿quién le haría ganar más pesos que ella? ¡Nadie! Sólo ella le daba lo necesario para el Fernet, para emborracharse hasta el cansancio, para tirarsela a diestra y sinestra. 58
Para él era una mina de oro. Una fontana repleta de pepitas que con el tiempo pasarían a ser el petróleo que enriqueciera su tierra.Sí,la de "el príncipe".Ya que si la perdía no soportaría abandonar su espíritu hambriento por el riesgo de la aventura.Aunque el riesgo fuera de Laura:obsenidades que daban arcadas,golpes de inmensos machos que sólo lastimaban antes de penetrar,orgías empapadas de cieno...
Si Donato hasta recordó el día que la descubrió,como cuando Vespusio gritó tierra al divisar las Antillas.
Fue de la forma más perversa,aprontando su videocámara aquella noche en que la conoció.Esa vez,supo a los diez minutos de filtreo que era una mina de oro.
Su energía sexual le figuraba un látigo de plumas inentendible,agobiador que jamás pudo borrar de su caliente y sudoroso cuerpo de hombre.Entonces no vaciló ni un segundo y la convenció.Mejor dicho la obligó con su sarcástica y depravada actitud a que trabajara para él.
La citaba a reuniones en su departamento y estudiaban aquellos videos pornográficos aleccionándola de las mejores posturas,acciones,actitudes para satifacer plenamente a sus clientes.
Después sobrevevenía la prontitud de su deseo y sin fingir nada nuevo la envolvía en la dulzura de sus manos que tocaban la suavidad del cuerpo celestial de Laura.Revolviéndose en la estrecha cama al pie del televisor.A veces,con su consentimiento y otras obligandola con gran dureza varonil,bajo la luz carmesí de opalinas.Y Laura se sentía ignominiosamente atada a aquel destino tan bajo y estúpido al cual había asido arrastradapor el socarrón 59
Sin embargo, había una puerta de escape para esa vida oscura, Laura lo sabía bien, después de todo era de aquellas personas que piensan que el destino lo hace uno mismo; qué agradable destino se había forjado para sí, pensó tristemente mientras se llevaba un cigarrillo a sus labios de alquiler. La solución siempre estaba allí, a su alcance, visitaba sus pensamientos cada cierto tiempo para escabullirse luego entre los pasillos de su mente, de su deprimida conciencia. ¿Cuándo tendría la oportunidad de sacarle partido al punto débil de Donato Fagundez? ¿Cuándo sería lo bastante valiente como para cambiar las reglas del juego? De pronto la imagen de una niña caminando de la mano de su abuelo se dibujó en su cabeza formando un recuerdo. Ella, Laura con pequeños 8 años escuchaba atentamente, pero sin comprender mucho, las sabias palabras del viejo. "Sí querés hacer tus sueños realidad, debés estar despierta" le decía con su voz pastosa, Laura asentía y lo miraba con ojos grandes, llenos de inocencia. Exaló lentamente el humo mientras una lágrima le rasguñaba el alma. Donato era un hijo de perra, de eso no había duda, por lo tanto, para hacerle frente había que ser más hijo de perra aún, atacarlo donde más le dolía y eso no era otra cosa que su excesivo miedo al fracaso, había que hacer que toda su investigación se fuera al diablo, dejarlo en ridículo frente a todos, principalmente ante sus superiores, lograr, tergiversando los hechos, que él mismo se convirtiese en su peor enemigo. 60
Entonces Laura debería sólo tomar el suficiente valor par denunciar al desgraciado de Fagúndez por haberla usado para una estúpida Investigación a las Prostitutas?a Delirantes?a Soñadoras? o a Luchadoras de la Vida?.
Ahora lo entendía todo...después de todo.Entendió cuando con sólo 8 años la llevaron al psiquiatra porque oía voces y cuando la medicaron erróneamente.Ya se daba cierta luz en su pensamiento. De repente intentó dar un grito ensordecedor,total nadie la oiría.Pero...para qué si nada parecía real.Aunque pensara que estaba despierta aún oía las voces...que siempre oyó.Que en ocasiones pudo desterrar un poco ;pero que ahora regresaban.Entonces pensó en qué mejor que plasmarlas en escritos de papeles,de revistas,de cartas y por qué no de cuentos interactivos.
Después de todo muchos/as en su situación le dirían:
-Tank you for all,it's glad to find friendly people
Fagúndez fue un reverendo perro...era verdad. 61
La vida es repetitiva en ocasiones, y muchas veces esto resulta de un error. ¿Y cuál es el resultado? Un eco de tres párrafos idénticos que visitaron la mente de Laura como si fuera un único sueño, pero que no la sacaron todavía de la tiniebla emocional en la que estaba postrada.
Fumar era para Laura una forma de catarsis que funcionaba de la siguiente forma: El humo ingresa cálido hacia el interior portando la nicotina que adormece sus preocupaciones. El humo permanece un breve instante en sus entrañas. El humo sale tibio llevándose consigo parte de la dura escencia, haciendo más liviano el pesar interno que acongoja su alma.
Una luz se encendió, de pronto, en la mente de la mujer. El humo, el humo era la respuesta... Ariel era el humo de su vida.... Había ingresado cálido, permaneció sólo un breve instante, salió dejándola más tranquila. Las comisuras de los labios de Laura se alzaron en una bella sonrisa, ahora sólo bastaba que Ariel quisiera ayudarla.
64
Cuando Ariel salió de aquella sesión de aromas en la que había revoloteado su conciencia por los túneles del recuerdo, camino por una calle totalmente húmeda y cálida, solitaria y oscura, en donde las ratas hurgaban las bolsas de basura que los vecinos solían amontonar en la banqueta. Le dolía el cuerpo, pero no podía sacar de su mente la última plática que había tenido con Inés. De hecho ya se había excedido del plazo que ella le diera. Recordaba con detalle las instrucciones que recibiera de su hermana, cuyos ojos no podía sacárselos ni aún en sueños. Iba meditando en esto cuando por el camino se le cruzó un minisuper al que entró para comprar una botella de brandy. Otra vez en la calle sin importarle las miradas moralistas de los transeúntes con los que tropezaba la abrió y tomó grandes sorbos de ese brandy rancio y barato cuya marca no recuerdo. Tomó un taxi y ofreció la botella al taxista quién aceptó unos sorbos. Cuando llegaron al MONK'S Ariel sentía que su cachola estaba cómo iluminada. Se apeó, le pagó al taxista, se despidió de él y cualquiera hubiera pensado que Ariel era una persona simpática. Tranquilamente subió a una barda que estaba frente al antro, en donde una lámina que anunciaba la CocaCola (aguas negras yanquis, pensó para sus adentros) y la noche oscura lo protegían perfectamente bien de las miradas de los trasnochadores. Dejó su botella recargada sobre la pared y de una bolsa de papel que había tenido cuidado de depositar ahí un día atrás, sacó una pistola. Ahí esperaría hasta cumplir con las instrucciones de su hermana Inés. 65
2:45 AM. Fagundez arriva al MONK´S a la hora acostumbrada.
Abrióse paso taconeando,en esta oportunidad acompañado por Laura, entre trasnochados cadáveres apenas vislumbrados bajo la escasa y sórdida luz.
Cruzó su mirada al dueño o alguno de los socios atrás de la caja, y fue derecho a sentarse a su mesa del fondo, llevando a Laura de la mano, cuya ajustada y corta falda recortaban el trasero más apetecible del lugar, digno de azuzar los demonios de cualquier padre de familia descarriado.
El hombre atrás de la caja fue personalmente a llevarle su consabida medida de ginebra; era delgado de pelo negro ensortijado y peinado a la gomina, de tan sutil femineidad en sus ademanes, solamente el ojo más avizor detectaría su condición de gay declarado. En la jerga de toda esa fauna noctámbula se lo conocía con el nombre de Chirola. El hombre saludó al acercarse:
-¡Salud Donato!,¿Te decidiste a marcar tarjeta?. Sabés que la noche es dura sin tu protección.
-No te hagás el tonto muchacho. Sabías bien que esta noche vendría a reclamar lo mío.
-...Por la blanca habrá que esperar a Gabito, sólo el tiene de la buena.
Donato carcajeó forzado palmotendo los muslos de Laura.
-Si caramba, eso estará bien para Laurita, pero voy al grano con mi asunto: ¿Que hay para el dossier Anselmo Suárez Iribarne? Había preguntado haciéndose el canchero pero con torrencial furia contenida.
El hombre a quien denominaban Chirola vaciló.
-..aah, sí, esperame un segundito.
Donato Fagundez suspiró tranquilizando a medias su ansiedad, como si en instantes por fin le fuere revelada, o al menos en parte, su ansiada búsqueda.
Encendió un cigarrillo parsimonioso, sin ofrecer a Laura, ido de ella y de la inmundicia que lo rodeaba; saboreaba de a sorbos la ginebra escuchando la música, (una retrocomercialada de música disco setentera, tal vez cantara Donna Summer), y
dejando que por inercia su mirada se pose incuriosa en la desgraciada de siempre que se contoneaba en cueros contra una barra vertical, parodiando los sítomas de una fiebre erótica sin convencer demasiado.
El Chirola regresó con una carpeta repleta de papeles en sus manos.
-Es lo que dejaron, textos, poemas, esas cosas. No se si sabías que Anselmo colaboraba en una revista literaria undergraund, MALDOROR si mal no recuerdo.
Donato miraba callado la carpeta sobre la mesa; algunos testimonios coinciden en observar la súbita aparición de todos los colores en su rostro.
Se puso de pié apoyando los puños cerrados en la mesa y conteniendo las ganas de golpearla para no llamar la atención exclamó:
-Mirá putazo de mierda, dejáte de jugar la gato y ratón conmigo; me tienen hasta los huevos con los papeles de ese imbécil, primero me encuentro con su diario, luego me sugieren un eventual escondite prefigurado en no sé que carajo de novela, y ahora la carpetita con sus poemas, cuando bien saben que no me asignaron un caso
para realizar exégesis literarias.
Había sacudido la carpeta con ira y algunos folios habían escapado sobre la mesa , una silla y hasta el suelo mugriento.
-Pero escucháme Donato.....
-Escucháme vos a mí mariconazo, ¿así me pagan la sobrevivencia de este andurrial?, recuerden que tenían los días contados y yo los saqué del pozo, teníamos un trato, hasta con putas colaboro(-señalaba ligeramente con el mentón a Laura-) y así me lo agradecen.
Chirola aprovechó el respirar agitado de Fagundez, quizá resabio de un asma antigua, para fundamentos inútiles:
-Donato sabés como son, aportan lo que pueden pero no dan la cara ¿entendés?, no se quieren quemar.
-Decile a esos intelectualoides de mierda que me dejen de mandar papelitos. Quiero un testimonio certero ¿entendiste?, de gente que lo conoció bien.Te doy hasta la semana que viene para conseguir algo consistente, si no hay novedad va en serio, despídanse del MONK´S para siempre.... Ahora andá a la caja, no vaya a ser que alguno te afane.
Chirola se alejó mascullando insultos, puteando en voz baja.
Donato desplomó su gordura en la silla, encerrado en un aura impenetrable su ser taciturno-"Desgraciados , se empeñan en hacerme masticar su basura, cuando lo único que digiero bien en materia literaria son las columnas de carreras de algún periódico vespertino".-
Envolviéndose de humo que lo hacía más anónimo, leyó distraído el folio suelto sobre la mesa justo enfrente a sus ojos. Un texto virulento era rematado con una imágen tan inesperada como bizarra: En una tarde lluviosa cierto viejo pillete con las galochas puestas, se enculaba frenético a una blanca adolescente en calcetines rojos. 66
Lo levanto y vio que debajo de este se encontraba una papel azulado:"¡Oh Isis! Te has perdido en esta inmensidad y no se como ayudarte para que resurjas nuevamente como lo has hecho diariamente cuando Ra no esta".
Se quedo inmovil. Se preguntaba que tenia que ver Isis en todo esto. Cuando era niño leyo sobre Isis, pero Isis y Ra, era extraño, la luna y el sol que tenian que ver en el asunto. ¿Y Osiris? Pero en fin, no era lo que buscaba ¿o si? 67
Mitología egipcia,no. No creo que eso tuviera que ver salvo que relacionaramos...No, no. Sería una verdadera tontería. 68
O quizás sería profundamente sabio... sólo que a veces el espejo nos muestra lo contrario. Los espejos son odiosos, pues atestiguan nuestra existencia- pensó Roberto.
E inmediatamente el lector se preguntará: ¿quién es Roberto? Roberto somos todos, caro lector, Roberto es aquel a quien temes mirar. Roberto es el centro, el alfa y el omega, Roberto es todo y Roberto eres tú. Roberto es hincha de Dálmine y todos los sábados se cuelga al alambrado y despotrica contra la justicia y la injusticia, olvidando así las miserias en las cuales está inmerso. Roberto tiene dos hijas y Roberto votó a la alianza. Roberto come los domingos asados, aunque el medico se lo tiene prohibido. Roberto sueña con sodomizar a su vecina, pero no se atreve, Roberto lee revistas pornográficas a escondidas, Roberto escribe cuentos y cree que así podrá conquistar a alguna señorita ingenua. Roberto juega de wing izquierdo, pero nunca, mandó un centro decente. Roberto te odia, lector, pero Roberto eres tú. No olvides a Roberto, que no se relaciona con el cuento, pero se relaciona contigo... ahora vuelvan los poetas a escribir sus triquiñuelas. 69
Y Roberto creció, creció como crecen los árboles o los cacuies, creció hasta alcanzar las estrellas. Y su vida habría sido feliz si no se hubiese inmiscuido con ese mal que nos aqueja a nosotros, los que portamos orgullosos un falo, como Olaf. Ese mal innombrable y eterno, nuestra primera perdicion: Gumersinda 70
Pero Roberto no era Dios. Menos que eso... Era un pusilánime asqueroso que creía que su vecina iba aceptar la sodomía que él le proponía.
Ja,ja,ja!!
¡Además era tan lento!Ya que no creía que ella sabía que él estaba conectándose constantemente con ella,de alguna manera,quizás a través de alguna nueva tecnología que urdió junto al técnico de computación.O tal vez a través de los simples pensamientos.
Pensaba que ella no conocía lo de las lentes convergentes y divergentes o lo de los reflejos en el espejo.¡Qué poco sabía de la inteligencia de aquella que creyó una pobre infeliz!
Si hasta la vecina de Roberto lo había visto,desde su habitación (utilizando un telescopio viejo) cuando se intentó reflejar en el de su dormitorio.No era nada, nadie,sólo un espectro,un vampiro:un maléfico chupasangre.
A pesar de todo sus derroches literarios iban atravesando muros,puentes,redes...pero...con qué objeto.Si no existía editor alguno que se interesara por publicar sus delirios.71
Y antes de mandar la continuación de su escritura la máquina le contestó:
ERROR:¡No has escrito un pepino!.
Ahora Rosario, la que escribía, estaba más segura aún de sus alocadas sospechas... Debería cuidarse mucho e investigar cada paso previo antes de actuar. 72
Ante el clamor popular, me veo obligado a aclarar algunos aspectos con respecto a Roberto: Roberto, muy a pesar de todos, es dios. Es Dios en el sentido bíblico, pues el buen libro reza con trazo firme y fuerte linea que "Dios es todo", ergo, Roberto es Dios... Esto es atemorizante, pues implica que Dios también es el calefón y los calcetines. Pero esa es otra historia.
Ahora, en cuanto a los delirios de publicación que se le inculcan a Roberto, sólo puedo decir que Roberto no era tan miope. No es necesario ni leer el prólogo de 20 poemas para ser leídos en el tranvía para saber que el escribir con fines de publicación es odioso. Roberto, dentro de su infinita ignorancia, no tenía alma de Stephen King ni de Paulo Cohelo. Roberto no tenía alma, de hecho. De cualquier forma, el escribir con delirios de publicación (definicion acertada de Girondo) es un error. Roberto no era un batracio, por desgracia. Roberto no era de esos que nunca encontraron un editor o q, si lo encontraron, nunca pudieron hallar un lector. ¿Escribir para los otros? Gracias; no -decia Roberto- yo escribo solamente para vengarme. Y mi venganza es solitaria, como mi odio.
Y decía esto aunque sus escritos no tenían mucho de vengativo y sí bastante de onanismo... Recordad que sólo son cuentitos para conquistar señoritas ingenuas.
Les entrego la historia de Roberto y menosprecio las críticas, pues las críticas nunca lograron callar al escritor ni tampoco pudieron nunca imponerlo. No les temo, no los quiero, no los necesito. Simplemente les tiro mi historia y, quizás, alguien sienta el impacto del latigazo que conlleva.
y no es conveniente quedarse en el aspecto de la sodomía que a Roberto atañe. Intentad alejaros un poco... Id un poco más allá y encontrareis en Roberto algo que ningún personaje les ha dado todavía. No puedo decirles qué es. Es su misión encontrarlo.
una vez, la vida beso a Roberto en la boca.
Una sola vez. Øacaso la vida no tiene mas besos? Roberto no lo sabe... 73
ese beso de labios carnosos fue propinado por una mujer q era la vida misma y mas q la vida misma para roberto. El dia q roberto conocio a gumersinda fue un jueves. recuerda el rojo del sol, el azul del cielo y el dolor de la patada q le pego tras haber cruzado tres palabras con ella...
Quizas mi reproduccion del dialogo no sea textual, pero creo q fue asi...
Roberto:
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En este momento despierta la conciencia del narrador omnisciente, único DIOS, de la invención literaria por lo menos.
Lo habían encantado, inmovilizando su ser creador en un pesado sopor,mediante hordas furiosas de hechizos concertados por los parásitos del cyberespacio, asquerosas larvas que nunca tuvieron que ver con el arte y la literatura y siempre elijieron el chabacaneo sexual, antes que desarrollar búsquedas poéticas reales que lleven a estados contemplativos necesarios para desentrañar parcelas de VERDAD.
Llegados a tan lamentable estado literario, ya que la poética aparente desplegada en los últimos párrafos, enmascara un descarado filtreo sexual, un operativo de conquista barata, el narrador omnisciente, el DIOS verdadero, anota lo siguiente:
Roberto caminaba por la maldita avenida cuando sorpresivamente una caja fuerte blindada se le cae encima; muerte súbita y se acabó el problema,coherente final para un erotómano que cree descargar sus instintos interfiriendo en la creación ajena. Al final encontró su TANHATOS, Porque tal vez....¿no sería mejor mandarlo a chatear a la sala de sexo, así se masturba mejor?...
Ahora os invito a seguir con nuestra historia....... 75
"Que triste es la vida de las letras cuando son manoseadas por inexpertos dedos mentales, que triste es la vida de las palabras escritas, que al no tener sonido, soportan estoicas su incierto destino de vagabundas, sin poder quejarse siquiera de los que se creen dueños de su mágico poder, de los que atentan a su significado sin medir las reales consecuencias" Esto decía otra hoja azul, junto a la de ISIS y RA, la mente del regordete proxeneta era todo un lío. Estaba claro que este par de papeles, ajenos a los demás, eran una pista; el olfato policial de Fagúndez era una de las pocas cosas que le iba mejorando con los años. Rápidamente tomó ambas hojas y las llevó al bolsillo interno de su abrigo impregnado con olor a cigarrillo. Una mirada a Laura bastó para que ella comprendiese que debían actuar con cautela. Desde una esquina Charola seguía puteando en silencio al inspector. Donato garabateo unos nombres y teléfonos en un papel, sacó un arrugado dólar desde su bolsillo y detuvo a una de las meseras del lugar.
-Rosario, llevale este papel al mariposón de Charola -dijo tajante mientras guardaba, sin ningún respeto, el sucio billete en el amplio escote de la mujer.
-Gracias, "príncipe" -respondió la mesera con una forzada sonrisa. Se alejó moviendo insinuante sus caderas, le susurró algo al oído al homosexual mientras entregaba el mensaje. Luego se perdió entre el maremagnun de gente.
"I will survive, I will survive" se escuchaba cantar a Gloria Gaynor ahora en la música de fondo del MONK'S. Laura movía su pie al cadencioso ritmo setentero. Un extraño hombre se acercó a ella. Donato Fagúndez, frunció ligeramente el ceño.
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Por supuesto, no se puede aceptar un final tan burdo para un personaje tan noble como Roberto. Un incomprendido, por supuesto. Y la mejor manera de acabar con lo que no se comprende es eliminarlo. Tenemos aquí carne de Hitler, un proyecto de franco, un adorador de Videla. Hombre que amaría ver los tanques nuevamente en las calles, nuevas desapariciones, nuevas muertes...
Pero no. Nosotros, los hombres sensibles de esta patria, nos sentimos en la obligación moral de seguir la historia de Roberto. Dios se ha comunicado conmigo y me ha encomendado que siga a Roberto hasta el fin de sus días y es lo que debo hacer. No importa cuántos pusilánimes intervengan, o cuántas veces quieran matarlo. Roberto no puede morir, no así al menos, pues la muerte de Roberto es la muerte de uno mismo. El mal que atañe a Roberto es demasiado como para que un imbécil sin talento ose acabar con él, pues no tiene el genio suficiente como para darle un astuto giro a la historia.
El arte es la expresión sensible de Roberto y Roberto es bello, profundamente bello en su interior.
El fachista debe acabar con la flor naciente, pues no soporta su belleza. Debe acabar con todo árbol que crezca, pues su sombra esta condenada a opacarlo, por poco que crezca este árbol... Debe hacerlo porque hay verdades ocultables, pero mentiras evidentes. Y no se hable más. El que quiera seguir con una historia que ya se ha arruinado hace mucho, hágalo. No está en mí, ni en ninguno de los que amamos a Roberto pues nos vemos como tal, arruinar su felicidad. No inventaremos cajas fuertes iracundas, no acudiremos a golpes bajos, no menospreciaremos a los demás ni nos iremos al (tan fácil) campo sexual. La historia del hombre es la historia de sus represiones, somos seres sexuales que viven por impulsos sexuales y que mueren por eso. Lo de Roberto es la pequeña perversión del sutil onanista, nada más... Creí que ni hacía falta explicarlo, pero los autoritarios nada entienden y hay que tratarlos como niños de pecho... 77
Bien hablado, compañero, te has expresado bien. Y para no dar más nada a aquellos que nada merecen, me bastará hablar directamente de la historia que tiene verdadero significado: la historia de Roberto.
Sepan que este cuento, el cual se abre entero mientras uno se detiene titubeante, como ante la vagina de la amada, este cuento es soberbio. Es un cuento desolado Cuento triste, cuya soberbia no pide ser imitada. Su tristeza no quiere ser consolada. Su inmensa desolación no teme ser superada. Árido como el desierto amargo, como la raíz del lignaloa, áspero como la hoja del castus.
Así es él.
Es una acuarela siria, cuento de afirmaciones, no de emociones. El amor aparece en él, como es siempre en la vida: fatal e irredimible.
La mujer cruza por la intemperie de estas páginas como pasa siempre por la existencia de los hombres: inconscientes y trágica. Flor de Lascivia y Desventura.
El alma que solloza en este libro desafía con sinceridad los pudores celigados. Se presenta a ellos desnuda, profunda y formidable como el Mar.
COMPRENDER ES IGUALAR.
Y el dolor que aquí aparece va hacia las almas capaces de comprenderlo.
Ve, cuento mio. Ve, lucha la batalla de tu Ideal.
Tu no encantarás a los amadores del Ensueño y del Amor. No aumentarás el Éxodo de las almas sensibles al País de la Quimera.
No eres hecho para la adolescencia soñadora.
Son los vencidos del Amor, los dolorosos de la Vida los que han de leerte.
Ojos bellos no se posarán en tí. No eres cuento de adoración a la mentira. En tí no hay himnos. Las deidades (excepto una) no han de amarte. Eres templo sin dioses (excepto uno) y sin cultos. Tu soledad austera, no cautiva.
Eres bello como acuarela sugestiva, eres suave como aguafuerte de Docoriowtz.
No eres tierno como un poema: eres doloroso como un drama. No serás amado por almas amantes.
Vete, libro mío. Hay áspides en el desierto: no los temas. No temas a Livor la Furia triste.
La Verdad es serena como el mármol.
La lengua de la sierpe no es cincel. Lame, no talla. Su mordedura es caricia para el mármol formidable.
Ve, cuento mio, cumple tu Destino.
Cada cuento, como cada alma, tiene el suyo.
HABEANT SUA FATA LIBELLI 78
Después de todo.... DESPUÉS DE TODO... todo sigue igual, que triste destino para un cuento con un título que daba para mucho más. 80
FIN