Desocupado
cuento colectivo

(La historia comienza aquí)

Llegar de vuelta a casa y encontrar las luces apagadas, un silencio denso y profundo como un sueño, los muebles expectantes ante la visita, empachados de soledad. Llegar de vuelta a casa y encontrarla vacía es siempre desesperanzador, fatal sólo algunas veces. Supongo se imaginan ésta es una de esas veces, tienen razón, lo es. Vuelto del trabajo, calados los huesos de tristeza, acusado por muchos y denodado por el resto abrí la puerta ansioso, sediento de compasión. Nadie, aún más, ni rastro de nadie: superado el envite de su ausencia busqué una nota de Laura por todas partes. Vacío. 1
Vacío. Ese vacío, el más triste de todos, ese que provoca en el interior de la persona un dolor que va creciendo lentamente hasta llegar a los ojos. Sequé las lágrimas con un pañuelo que estaba sobre el televisor. Miré por la ventana y la noche estaba más melancólica que nunca. Me senté en el sillón, el mismo que me había sentido tan felíz unos meses atrás...Trataba de buscar explicaciones a la vida. ¡Qué ignorante!, justo yo iba a encontrarle alguna, ¿Yo? el que siempre la vivió creyendo que conocía su secreto. El instante es el que decide el destino, al fin y al cabo yo fui el que destruyó el mio. La resignación es el más lastimoso de los estados de ánimo, nunca antes habia entendido esa frase. Creo que aun esta vida traidora sigue enseñandome cosas... 2
Aún la extraño, pero pienso que es lo mejor... ¿Lo mejor?, Quisiera yo mismo engañarme, pero no puedo... Es el silencio y este vacío lo que más duele. No se cuanto tiempo la extrañaré, pero en el fondo sé que debo continuar...
¡Ni siquiera una nota!, pero qué, ¿no significó nada para ella?... No lo sé... 3
Laura...saboreo el nombre, corto, intenso...como ella. La mayoría de las mujeres (ya estoy generalizando, mi vieja siempre me decía que no podía generalizar), de verdad, hablan y hablan hasta por lo más nímio...Laura no, siempre que decía algo, parecía que se guardaba otro tanto. Nos conocimos en una exposición un domingo por la tarde, de esos grises de garúa. Nos encontramos delante de una obra que a los dos nos provocó lo mismo..risa!, nos miramos y...sólo ví sus ojos color miel que me atraparon. 4
No dejo de preguntarme que pasó acaso desde esa última vez que la ví, sus ojos miel, su pelo castaño encima de mi boca, su mirada dulce y tierna (traidora, como casi todas las miradas), su semi desnudez, que mil veces fue mía, en fin...
Vacío, un vacío infinito, y desesperanzador. Vacío, la nada. Vacío: todo y nada, oscuridad y luz.
Estar ocupado, pensando en ella, y desocupado sin hacer mnada, recordando los versos de aquella canción de SuiGeneris "me echó de su cuarto, gritándome: no tienes profesión..."
La odié en el primer instante; al segundo, ya no lo sé...
Ni siquiera sé que fue lo que me encantó de ella, de sus ojos, de su cuerpo, de su vida que ahora era mía y de ella y de nadie más... 5
Laura ¿Donde estás en este momento? Te me has convertido en un vicio y sin querer te he ido quemando. Pido verte, quiero verte, pero tengo que encerrarme en el cuarto oscuro atado de pies y manos...la ansiedad me mata. No quiero odiarte como presiento que tú lo has empezado a hacer... y no entiendo por que si he llevado este vicio fielmente, te he querido con el corazón abierto y tu me quemas el alma, rompes mi corazón, me matas a sangre fría poco a poco. He entrado en terapia, tiemblo, lloro, sudo, grito... todo. Así me muera de ganas por verte y de nuevo tenerte a mi lado, me muerdo mis labios, me encierro de nuevo en el cuarto oscuro y me dopo con colores, música y películas. Como decía la última obra de teaatro en la que estuvimos: “No veo, no oigo, no hablo...” por mi bien...
y le aumento: “No pienso... no siento”. Pero... ¿No siento?...mentira, me carcomo por dentro, al fin y al cabo todo vicio es malo y yo hasta ahora empiezo a sentirlo.
6
Creo que fue entonces, cuando comencé a darle vueltas a la idea de matarla... 7
Me sorprendió algo encontrarme dando vueltas sobre un asunto tan estúpido, así que en un principio, intenté dejarlo pasar... 8
Pero las ideas estúpidas son siempre las que arraigan mejor....Y me sorprendía a mi mismo, mirando las luces de los semáforos, los posos del café, las ramas de los árboles, como prendido de musarañas urbanas, mientras pensaba en matarla. La sentia en el trance de muerte, abandonando el ultimo calor, sin un suspiro, sin una mueca, sin esa apariencia de martir de estampita que acostumbran a adoptar algunos muertos violentos de película. La queria muerta, posiblemente porque la quería tanto que, verla muerta a ella ella morirme yo dos veces 9
Y tres que era capaz de morirme con tal de acabar con esta sensación de angustia tan absurda. En buena hora le di la bienvenida aquella tarde en el plató. En buena hora se me ocurrió traerme a casa ese sillón de cretona horroroso lleno de flores, en el que apareció sentada, cuando la confundí con una guionista suplente.
Mira que algo me decía que era mejor que no la dejara volver, que ella era de esas mujeres que van y vienen sin quedarse nunca. Mira que yo entonces andaba, tan tranquilamente, feliz. Tan sin sobresaltos, tan asentado, tan pensando en el futuro y en el trabajo, en las cosas importantes. Y la tuve que joder. Por que es cierto que Laura tiene unos ojos miel que son capaces de hipnotizarme, (como si lo viera, a cualquier hora de la madrugada, entrar contandome cualquier excusa, con esos ojitos de niña que no ha roto un plato, y yo, como un gilipolllas haré que la creo), pero desde que vi ese culo en el plató la primera vez, no he vuelto a pensar nunca más con la cabeza. Antes o después, tendré que matarla en legítima defensa... 10
Pero el maldeamor no se cura con el recuerdo, ni las lágrimas se secan con una sonrisa, porque es el tiempo el maldito culpable, el cómplice de ella, que aun me mira en esa foto casi borrosa que se le olvidó un día en la sala, y que se ha quedado aquí por culpa del tiempo, esa culebra eterna que aterroriza los días manchándolos de segundos y minutos, que al final no alcanzan ni para un orgasmo verdadero. 11
De repente recordé su risa. Con un impulso casi feroz abrí las puertas del balcón y dejé que mil carcajadas me golpearan la cara mezcladas con el viento. Miré hacia abajo. Doce pisos entre mí y el olvido...
Pero no. ¿Qué estoy pensando? Esto de matar a Laura por poco me mata a mí. Caminé sin mirar hasta la repisa en la sala, tomé la foto de Laura, le estampé un beso, la mojé de lágrimas, corrí de vuelta al balcón y con un movimiento ligero y desgarrador la dejé volar con el viento de agosto. La vi alejarse, en un remolino de dolor y alegría. Recordé que alguna vez la quise y decidí dejar de odiarla.
Ahora me voy a cebar unos mates y a terminar el rompecabezas de los barquitos, manana llamo a Matías para ir a pescar y pasado ma...
Pasado manana todavía no sé, pero nunca más quiero estar sin hacer nada. 12
Hacen ya dos meses que maté a Laura en mi rencor. No puedo decir que la he olvidado pero sí la perdoné, o me perdoné yo por haber estado tan ciego.
Ya no necesito compasión y, aunque nadie me espera, al llegar a casa no me siento vacío.13

Pero la presencia del maldito sillón de cetona me sigue oprimiendo...Presidiendo el salón, como un antiguo rey, parece exigirme el sacrificio de mi memoria. Sus botoncitos, como ojos, me siguen desde la entrada, con mirada desaprobadora. Ayer empecé a hablarle, intentando convencerle ( o convencerme ) que lo de Laura era así porque así era la vida; que yo no había tenido arte ni parte en el encantamiento sufrido; que mi amor se debía a alguna extraña droga depositada en la tempura de verduras y que la aparición de su cadaver, quieto, arreglado y blanco como el de Anabel Lee, me era tan ajeno como la situacón geopolítica de Machuria. No me convencía ni yo mismo. 14

Después de todo, el mundo está lleno de Lauras_ me dije.
Y seguí viviendo.
Reconozco que nunca pude tirar ese sillón. De vez en cuando, si estaba aburrido, me sentaba en una silla enfrente y discutía acaloradamente con el sillón-Laura, sobre mis nuevos guiones. Si eran buenos, medianamente buenos, pasables aunque fuese...
Era un sillón francamente altivo y siempre estaba llevándome la contraria. Yo creo que nunca me perdonó haberla confundido con una guionista cuando volvió después de haberla esperado tanto. Por que, es cierto. La esperaba.
Así que un día, no pude más. Perdí la cabeza, es cierto. ¿ Pero quién no lo hubiera hecho en mi lugar?. Estaba harto de que me dijera siempre que no entendía la sensibilidad femenina. Que mis mujeres, nunca resultaban realmente mujeres. Así que cogí la tijera, y con todas mis fuerzas, le propiné un gran tijeretazo.
Las dos grandes amapolas de cretona, crujieron como una herida abierta, pero conseguí mi objetivo. Desde esa tarde, el sillón-Laura perdió un ojo. Un botón salió volando por el aire, como una botella descorchada de champagne.
Veríamos si ahora, seguía siendo tan pejiguero... 15
Roto ahora el sillón, el amor que Laura era capaz de proporcionarme, y yo; perdido el ojo, perdido el corazón y, nuevamente, yo. Lo cubriré con una manta, así dejará de torturarme la ausencia de ese sucio botón, la manta será de hilo... No, más bien una sábana, le daré un nuevo aspecto a las telarañas encodadas de la casa, le pondré luces bajas, limpiaré las alfombras y pintaré la cocina de azul. pero... deberé escojer la sábana... las que me dio mi madre cuando murió el abuelo están un tanto amarillas, de ese amarillo que resguarda el olvido de un tiempo que pasó, deberé comprar unas nuevas... Le pondré un par de almohadones, me recostaré entre ellos los días de frío y me taparé con ellos, me abrazaré a ellos, los cuidaré de las colillas, y del gato de mi vecina, Lulú, tan dulce ella... Siempre acercándome esa sonrisa y ese tiramisú, que le sale tan bien... también los cuidaré del tiramisú y de la tinta del diario... Tal vez, lo venda, rengo, tuerto y maltratado... 16
Juro por Dios que cuando salga de este maldito lugar cambiaré la decoración de mi casa. Continúo atado de pies y manos, pero ya es la hora. Por fin, aparecerá frente a mi la mujer que tanto amo. Ella es toda la pureza que tanto ansié. Con su paso de gacela siempre se acerca para darme la paz que busqué y que nunca me resigné a abandonar. Ella es todo lo que necesito, ella es la único que logró llenar el hueco que sentía dentro de mí. La búsqueda quimérica de una total completud llegó a su fin porque la encontré. Ella me da todo lo que necesito, es el equilibrio que logró detener mis vanas cavilaciones. Ella tiene todo lo que necesito. Con su poder alquímico puedo volar a través de los barrotes de mi ventana y para ello usaré las vendas que me atan a la cama, como si fueran un timón seguro. La puerta se está abriendo. Sí, es ella, quién si no. Es todo lo que necesito, dos pastillas rojas y vaso con agua. 17
A veces recupero por momentos la memoria. O algo parecido a los recuerdos. Unas horas después de las pastillas. O cuando alguna noche, las pongo debajo de la lengua, y las escupo cuando no mira la enfermera. Alguien tuvo la idea de decir que me estaba volviendo loco. Maldita idea. Después de todo, no hice nada raro cuando decidí coger la sierra y cortar las orejas al orejero sillón-Laura. Ya en la antiguedad, los egipcios infligían ese tipo de castigo a los jueces que no emitían un veredicto justo. Y mi sillón Laura nunca supo valorarme en mi justa medida. A la legua se veía que tenía un jucio preconcebido con todo lo que yo hacía. Era un sillón, estrecho,malencarado, corto de vista, estreñido, anorgásmico, y con un gran complejo de inferioridad. Incluso antes de perder el botón-ojo.
La sábana seguía cubriendo mi sillón mutilado dándole un aspecto desvalido, un aire de decadencia que hacía que uno bajara la guardia, pensando que estaba allí sólo temporalmente, en espera de que los traperos dieran con él en un basurero. Sin embargo, en algunas tardes ociosas, se erguía desafiante olbligándome a mantener airadas discusiones Los problemas comenzaron el día en que Marta llegó a casa, y se empeñó en sentarse en el maltrecho sillón. 18
Es cómodo - dijo, despreocupadamente. ¿Cómodo? Se me ocurrian mil calificativos antes que "cómodo"...Como Funes el memorioso, tantos que incluso, más allá de las palabras, me venía a la mente el numero "143", que identificaba con "cretona ligeramente ajada, desvaida en su color, con antiguos signos de pasamanería", o "36", que me acercaba a las tardes de otoño, lluviosas, que empañan los cristales y apenan el alma. Marta....Decir que el sillón era "cómodo" es condensar el Universo en una palabra, innombrable como el Yahvé de los judios, cuya sola mención es causa suficiente de castigo y perdición. Marta, querida, esa palabra quedará aplicada como la causa eficiente del fin de tus dias. Cómodo...Hay que joderse... 19
En ese preciso instante fue que pensé por primera vez en matarla. Una mujer que no encontraba adjetivo más feliz que un desabrido "cómodo" no merecía el don de seguir respirando; al menos en mi pequeño mundo privado. Sentate, Martita, sentate...pensé, y cientos de fotogramas recorrieron mi mente, barajando con deleite las maneras de acabar con esta farsa... 20
Porque me di cuenta de que todo era una farsa. Toda mi casa seguía ocupada por el fantasma de la chica de pelo castaño, que semidesnuda se sentaba en el sillón ahora cubierto. Laura, a la que nuncá maté. Laura, en quien nunca dejé de pensar. Laura, a quien siempre odiaría por no poder quererla. Por eso decidí matar a Marta. Por querer ocupar el lugar que no le tocaba. Por remover mi pasado y molestar a Laura, que bien tranquila estaba dentro mío. Por haber querido entrar en mi vida sentada en el sillón. Marta, quien nunca entendió nada, merecía la muerte. 21
Caramba....¿La muerte?...Bueno...Hummm....¿No estaremos exagerando un poco?...Vamos, que es de respetar las posturas éticas y estéticas, pero me parece un poco, no se, agresivo y excéntrico que se vaya a apiolar a alguien por decir que un sillón es "cómodo"...Vamos....¿Qué me puede ocurrir si digo que la cerveza está "fria", que el dia está "nublado" o que soy un poco "idiota"?

Admitamos que un narrador timorato es un estorbo de primer grado en un relato complejo. Sígase sin su consentimiento.22

En definitiva, que lo que se dice matarla, realmente matarla, yo no la maté. Si te digo la verdad, creo que fué el sillón. Estoy completamente seguro. No sé muy bien cómo, por que todos los recuerdos son extraños, se desvanecen así de pronto entre el humo.
Marta. Un día vino a casa y se quedó. Tal vez cuando dijo:
- Que buena idea si pasara una temporada contigo más cerca, para que nos conozcamos de veras...Mi respuesta, ¿ Tú crees? , no denotó la ironía suficiente.¡ Va a acabar teniendo razón el jodido sillón-Laura cuando dice que mis diálogos no son suficientemente contundentes!.
El caso es que se quedó. Deambulaba por la casa, como todas las mujeres, moviendo de sitio las cosas y poniendo en todo, ese toque femenino, que siempre sale tan cursi. Una mañana en la que yo estaba descuidado, se sentó en mi Laura-sillón y dijo:

- Es cómodo... pero no sé, esta sábana vieja de hilo, tan amarillenta, parece más bien una mortaja, o que preparas una mudanza.
Atónito, no supe qué decir. Fue la palabra mortaja, seguro. Me da un escalofrío cuando la oigo, y me imagino a Laura, tan desnuda, tan fría, tan muertecita ella.
No puede detener su brazo cuando ya el sillón-Laura mostraba su desnudez, tuerta, sus amapolas rajadas y sus orejas amputadas.
- Pero bueno, ¿cómo es posible que conserves este trasto viejo?. Mañana mismo llamo al tapicero. Si es que hay algún tapicero capaz de arreglar este engendro... 23
Si hubiera algun tapicero que me emparchara el alma, pensé y la metáfora se me pegó a la ropa, por lo cursi, supongo. Asentí con la cabeza, automáticamente y sin decir palabra, como aprendí a hacerlo cuando era chico... Laura, Laura, Laura muertecita y ahora el sillón y el tapicero y se me escapaba de las manos y su recuerdo y que ganas de llorar, dios y no poder... 24
Pero ya me lo había prevenido Irineo Zunz Dahlmann sobre no exteriorizar mis sentimientos. Me acuerdo de que me decía cosas que eran casi incomprensibles, como libido, Seminario IV de Lacan y una palabra que ésa sí me quedó dando vueltas en la cabeza hasta hoy: fetiche.
No sé por qué hizo una relación entre vos, el sillón y mi madre. ¿Qué tendrá que ver toda esa ensalada de cosas?
Vos, a ver, decímelo. Dale, por favor 25
Las preguntas continuaron resonando en mi cabeza, pensé que si preguntaba con suficiente intensidad un destello de lucidez podría salvarme. No te salves... El eco de mis palabras continuó intensificándose, hasta que las fibras debajo de mis rodillas eran de dolorosa piedra. Después, silencio. Yo lo sabía, lo supe todo el tiempo. El deseo de matarla no era más que un manotazo de ahogado, en mi adicción por ella dejé de ser yo, y para volver a encontrar a ese hermano que lleva mi nombre debía dejarla. Qué cobarde, no tenía los huevos de dejarla así que en mi escasa creatividad salí con la idea de borrarla de esta línea de tiempo. Desde ahora, sólo apelaré a lo mejor de mi locura. ¿De qué pasta estaré hecho? 26
La enfermera me riñe cuando abre la puerta. Me obliga a subir de nuevo a la cama y tomarme un zumo. No comprende que el suelo a veces es tan blando y confortable como lo era ella, cuando conseguía tocar su piel. Su verdadera piel...

El tapicero hizo un buen trabajo. Marta entusiasmada me enseñaba mi Sillón- Laura, vestido con una tela mezcla algodón-loneta 50%, con largas y estilizadas líneas azules, en las que colgaban, de vez en cuando, rombos extraños de color granate con toques dorados, y pequeños laureles. Todo sobre una finísima capa de crema amarilla, como unas natillas pasadas de punto. Un pastel- sillón, que segun Marta, tenía ahora mucha más clase y a pesar de la pérdida de sus orejas, se había convertido en un sillón moderno y vanguardista, de líneas suaves, simples. Lloré. Marta pensó que de alegría. Es una suerte a veces que seamos todos tan distintos.
No podía dormir, daba vueltas y vueltas en la cama pensando en las amapolas rajadas, en su ojo-botón, en sus muñones orejiles, fue entonces cuando me levanté y descubrí el verdadero arte de los tapiceros: El velcro.
Volteé el sillón y tiré. Los velcros se despegaron como un crujido. Como si en mitad de la noche, alguien estuviese abriendo una herida en dos pieles, separándolas. Fué como pelar un sillón-plátano. Debajo estaba ella, Laura, su piel llena de flores, nuestras heridas, me acurruqué en ella y ... 27
Así fue que lo encontramos. Como no llamaba pensamos que estaba de viaje o con uno de esos ataques de quedarse mudo y borrarse por un tiempo. Bueno, él siempre fué así, un poco raro. No sabemos cuánto tiempo ha estado metido entre los resortes de este sillón viejo. Se ve que también había estado comiendo muy mal, o no comiendo quzás. Con los ojos desorbitados y la boca abierta, dejando caer la baba, trantando de decir no sabemos qué cosa, moviendo solamente los labios...
Ahora lo visitamos poco, total, no nos conoce, nos mira como a bichos raros, en fin. Laura también dejó de venir, al principio lloraba mucho, pero como que se va conformando con el tiempo. Acá lo tratan bien, por lo menos lo cuidan, le dan sus pastillas, él es manso, simplemente existe. 28
De nuevo la puerta que en su recorrido suelta un desesperante lamento, ¡maldita!, el piso frío y una colcha agujerada por el olvido, malolienta por la resignación y esquiva como ella, sí ella, la maldita que un día entró por esa puerta y sin la más mínima caridad se posó sobre mí, riendo, llorando y más aún no estando mientras mi orgullo sufría aprisionado el dolor que en el futuro me dejaría su ausente y muy peculiar estilo de jugar. 29
pero de eso se trata la vida, de jugar y yo no seguí las reglas del juego, me entregué al ocio, me envicié de ella, me convertí en el Desocupado y aquí también todo es vacío, vacío y oscuro. La luz me la daba Laura; Laura, hermoso nombre, aún hay restos de tu esencia en mi alma, restos cancerígenos que me han llevado al borde de la locura, a buscar el frío a ver si llegas a calentarme un poco... Laura, Laura, Lau 30
¿¡Laura!? Ahi estaba justo al lado de mi cama,se movía loca de pasión y me acariciaba con su cabellera larga.Yo estaba inmovil tal cual el sillón recién tapizado que reposaba en la sala.Parecía un tempano de hielo,¡un cadaver!. Sus ojos despedían un sentimiento de soledad. Las lágrimas rodaron una a una,lloró tanto que la habitación se innundo y yo sentía que me ahogaba...¡Subitamente salté de la cama...y desperté, ¡estaba soñando! Corrí a cerrar la ventana de mi dormitorio,justamente había empezado el invierno,las primeras gotas de lluvia estaban penetrando a la habitación,la cual estaba fría y desolada desde el día en que se marcho Laura... 31
Por las noches, a escondidas de Marta, me levantaba y desvestía al pastel-sillón para volver a tocar las amapolas de Laura. Para sentir su herida con mis dedos y curarla con besos viejos. Ponía mi ojo en el hueco de su botón perdido y le contaba, muy despacio, cómo podía haber sido nuestra vida juntos. Entonces, mi sillón-Laura, ya no discutía mis guiones, ni tampoco ponía en tela de jucio si cuando mis mujeres lloraban con la lluvia, era por fín o no, femeninas.
No sé cómo, una noche, Marta se levantó y me vió. Así, aurrucado en el sillón, abrazándolo con una pasión que entre nosotros, apenas habíamos intuído, mientras la obra de su tapicero arrugada en una esquina, dejaba al desnudo una verdad del pasado.
Furiosa, sólo como cuando ellas saben ponerse furiosas en realidad, comenzó a gritar sobre mi estado mental, y las estupideces que había estado haciendo. Fué por una tijera a la cocina, y con alevosía feroz, ante mi estupor, comenzó a rajar la tela y arrancar, una a una, todas las chinchetas que unían la cretona al mullido cuerpo de esponja forrada de mi sillón-Laura. No contenta con haberla escondido a mis ojos, fue despellejándola rabiosa, dejando jirones de ella por todo el salón. 32
Entonces, loco, sí,loco, no pude soportar más aquello, ciego de furia me lancé a la defensa de mi sillón-laura, cogí las manos de Martha, le arranqué de las manos aquella arma infame, yo y nadie más que yo tenía derecho a destruir a Laura (representada en aquel sillón donde juntos pasamos noches inolvidables), aun con la tijera en la mano me avalancé a mi sillón-Laura y traté inútilmente de juntar cada flor,oh!! ¿porqué nunca aprendí tapicería?, en mi mente, en mis ojos sólo podía ver a mi Laura herida y sangrante, sólo quería matar al asesino...Voltee lentamente y vi a la cruel asesina, sus ojos delataban pavor, las tijeras en mis manos me traían unas cuantas ideas a la mente, así que la cogí por los cabellos y se los corté totalmente...era demasiado cobarde como para matarla. Sólo mi Laura merecía morir por mis manos. 33
Yo sientiéndome el peor de los canallas.
Y Marta arrodillada, con las manos abiertas suplicando un abrazo...
_ Dime...¿en qué me he equivocado? , ¿qué he hecho mal?... ¿Sólo por que existo, sólo por que estoy aquí y no comprendo cómo prefieres abrazar un sillón viejo, me merezco esto?
Sólo por que de noche, cuando te abrazo en la cama deslizando mi mano hacia tu vientre, y tú me dices una vez más.." Ahora no Marta, estoy cansado, déjame dormir..", sólo por que en vez de apartarme me quedo pegada a tu espalda besando tus hombros y rozando tus cabellos me mereco esto?
Yo siendo el peor de los canallas.
Y ella sigue llorando sin medida, quizá sólo quiere un beso, tal vez baste con que coja una de sus manos huérfanas que tiende hacia mí con súplica inconsolable.
_ Dime, díme de una vez por qué. ¿Qué necesito hacer para que te des cuenta de que existo, de que tengo piel y sufro, de que si voy cambiando los libros de sitio, poniendo plantas en la casa, un jarrón aquí, una lámpara allá, o si he tapizado tu sillón viejo, era para sólo vieras al menos mi huella en tus cosas, ya que has decidido no verme nunca. ¿ Tanto te duele que exista?
Y yo, más que canalla, un cabrón redomado. No puedo tender un mísero dedo hacia ella. Y el eco de su llanto, se pierde entre cajones que se cierran y se abren en el dormitorio.
Y sí, tienes razón, sillón-Laura de los cojones, yo nunca seré capaz de escribir un llanto tan femenino como Marta. Y me descubro dando una patada a mi sillón, quebrando una de sus patas... 34
¡Ay, ay detente malvado,no ves que estoy agonizando aqui adentro de este viejo y deshilado sillon? Mi alma ha quedado encerrada y ya no aguanto más, me haz mandado a tapizar de nuevo mirame como me encuentro...angustiada,pizoteada,y sobre todo desorientada. Martha se ha sentado anoche encima y como que no anda muy bien de sus intestinos, tuve que pasar una noche de perros! Maldita sea la hora que me mandó a tapizar. Me haz buscado de noche y de día y aqui estooooy, ayudame a escaparme ya no aguanto más. Toma mi cabellera, por este agujero que me ha dejado el boton que salto el otro día, hala, hala... 35
No estoy bien seguro de qué ocurrió después. Una de esas noches de escaparme de Marta,luego de volver de abrazar a mi sillón-laura, encontré una Laura-sillón en mi cama. Toda cubierta de viejas amapolas,un ojo-botón de color rojo...hasta muñones orejiles tenía! La abracé pensando en lo afortunado que era de poder recuperar el pasado de esta manera tan inesperada, única manera de recuperar algo...Pero algo húmedo corría al contacto con piel-amapolas...algo dolía en esta cercanía, algo gemía con un sonido no propio...Encendí la luz, escapando de sus manos, no se por qué se resistía. Entonces entendí, Marta...había arrancado el viejo tapizado y se lo había cosido a su piel, lo que resbalaba por mis manos era su sangre.¡Qué desesperado intento por conseguir mi atención!Por un momento sentí algo parecido a la ternura...hasta que pensé cómo habría quedado mi sillón-Laura...Y nuevamente la odié por querer ser como ella. 36
No puedo hacer más. Es el único mueble que hay en la habitación. Roído, ajado por el tiempo en desuso. Tiene la misma apariencia que yo, a pesar de que se ve despreocupado, intacto, alejado de las cuatro paredes que lo sitian con la intención de golpearlo de manera impía. No tengo la fortuna de repararlo, pues no me interesa sentirme mejor en los próximos días.
Recurro a rodearlo constantemente, lo miro y lo detallo en cada uno de sus pliegues, sus costuras, su estructura y su forma de cuerpo forrado, todo inaccesible para penetrar en él mis dedos, mis ojos. Qué más da, si no ofrendo nada ante su presencia, tan solo yo, desnudo como él, desnudo como me veo mañana por la tarde, en cuatro patas, en dos, de puntillas me acerco con sigilo y lo prendo de sus brazos y me toco, me quedo maniatado en medio de la habitación con su par de paredes y una ventana rota. 37
Y por momentos vuelvo a ver esa oscuridad, ese vacío. Y el dolor regresa. Pero ya no importa, que más da. Al fin y al cabo tengo todo lo que necesito, mi sillón. Ese sillón y los recuerdos que me trae. Recuerdos de Laura, mi Laura. Porque, ¿quién vive sin recuerdos? ¿Quién puede decir que después de haber amado como lo hice, después de haberme entregado así, no podía reclamar lo mío? Y eso es lo que hago. Y me llaman Desocupado... que idiotas. Desocupados son ellos, que tienen vacía su alma, sienten con su cabeza y con su bolsillo. Es cierto, elegí vivir de esta manera, tan "extraña". Que más da... ¿Ellos tienen la verdad? Mi verdad es otra... 38

Llegar de vuelta a casa y encontrar las luces apagadas, un silencio denso y profundo como un sueño, los muebles expectantes ante la visita, empachados de soledad. Llegar de vuelta a casa y encontrarla vacía es siempre desesperanzador, fatal sólo algunas veces. Supongo se imaginan ésta es una de esas veces, tienen razón, lo es. Vuelto del trabajo, calados los huesos de tristeza, acusado por muchos y denodado por el resto abrí la puerta ansioso, sediento de compasión. Nadie, aún más, ni rastro de nadie: superado el envite de su ausencia busqué una nota de Laura por todas partes. Vacío. Siempre lo mismo. 39
A veces me pregunto porqué no pude conformarme con Marta. Si mi sillón Laura la mató es por que sabía que ella no me convenía. Marta era sensible, dulce y apuesto a que si alguna vez le hubiera enseñado mis guiones, me hubiera dicho que eran maravillosos. Una mujer de ese tipo que está especialmente diseñada para hacer feliz a un hombre, mientras va llenando tu casa y tu vida de mentiras dulces, para que uno acabe convencido de que es el mejor tipo que ha pisado la tierra. La clase de mujer que cualquiera en su sano juicio no dejaría escapar.
Pero el recuerdo de su sangre en mis manos, me hace olvidar todo lo bueno que pudo haber tenido. Además, por mucho que intenté recomponer a piel-amapolas de mi sillón-Laura tras arracarle a Marta los jirones que se había cosido a su cuerpo, no conseguí jamás aquel trocito, el del botón-ojo mutilado en el que me gustaba apoyar mis labios y besarle tiernamente, en las noches lentas de insomnio. 40
En las noches de insomnio suelo seguir imaginándola, pero no sé cómo no puedo dejar eso, ella sigue flotando por los lugares en que uno no se imagina, es el amor. 41
Esa es la verdad. Pero cómo es que no me creen. Estos idiotas no entienden nada. Y ese policía que da vueltas alrededor de mi silla, lanzándome bocanadas de odio o indiferencia o las dos. Como si todo esto fuera un formalismo, antes de cerrar el caso. Prende otro cigarrillo. Y la atmósfera cada vez más densa, insoportable. "Es que no se puede respirar aquí". "¡Silencio!"-me amonestó. Ah. Si solo estuviera aquí mi Sillón-Laura, todo sería diferente. Otro policía, más joven pero igual de antipático, con una máquina de escribir portátil, me hace un par de preguntas. No respondo, total, qué más da.
Y este calor sofocante, y la cabeza que me da vueltas. En el trozo de papel leo algo así como: "Walter Ocampo, 32 años, desocupado". Desocupado esa odiosa palabra, otra vez lastimando mis oidos. No vi más, mis ojos se nublaron y me desplomé como un monton de escombros. 42

Pensaba que estaba perdiendo mi sanidad, sabía que tenía que determinar un camino a seguir sin dejarme llevar por sentimientos ,que se transformarían tarde o temprano en algo intolerable.
Decidí viajar a la India y depositar toda mi confianza en la sabiduría más antigua conocida. 43
Así que busqué un bolsito gastado de arriba del ropero que había sido de Laura y limpié como pude las telarañas, como si al hacerlo, lo hacía también con mi vida. Junté 2 o 3 cosas, para qué más y las guardé. Dentró, encontré una vieja bufanda que me había tejido Laura -punto santa clara- y una foto de ella en el sillón. Estaba tan hermosa, el pelo revuelto, los brazos caídos,las piernas abiertas y la sonrisa aún más. Dejadez... No pude soportar el dolor, espinas, puntadas, tacos agujas que se me clavaban. Lloré sin lágrimas, para adentro, con dolor, casi sin tristeza. Lloré con rabia, tanta, tanta rabia. Sentí que me temblaban las rodillas y las manos me chorreaban traspiración. Grité casi con espanto, un aullido animal me estrujaba las visceras. Odié a Laura, al sillón-Laura, a las amapolas, a los botones como ojos que ya no besaría y a Marta, sobre todo a Marta, pero sentí cierto deleite dulzón al recordar a Marta muerta, a Marta injertada (me gustó el sabor de su sangre, olía a ciruelas).
El tiempo se agotaba, a ver si perdía el avión todavía. "Chapita-chapita", estaba al punto del quiebre, no pasaría mucho para que yo comenzará a ver violetas saliendo de las canillas, (¡con lo que me gustan las violetas y con lo que detesto las canillas, sobretodo si gotean!). Salí casi huyendo hacia el aeropuerto (en realidad no estoy seguro de donde queda), envuelto en la bufanda y conciente de que a pesar de este escape, mis espectros sabrían de mí, tarde o temprano, o para siempre. 44
El policía joven vuelve a preguntarme:
_ ¿Entonces dice Vd que su mujer apareció muerta, una noche, sin más, al poco tiempo de que vd la abandonara para irse a vivir con una redactora nueva de su revista?
- Así es- Contesto una vez más, mientras ellos se empeñan en no sé que historia de un sillón con amapolas.

Detesto las amapolas. Ninguna flor debería ser tan llamativa y a la vez tan frágil.
Marta. Abría sus brazos mientras deplegaba sus mentiras agradables. Una corola de pasión
que podía quebrarse en el primer momento en el que viento cambiara de rumbo.
Ella me obligó a trabajar, a aceptar aquel puesto en aquella revista inmunda, todas esas tardes con las crónicas de futbol, todos esos libros que pude haber escrito y no lo hice. Afortunadamente, Laura llegó a la oficina. Con su llegada, me planteé muchas cosas.

-¿ Entonces no sabe nada de ese extraño diario que su mujer dejó sobre un sillón y unas amapolas?
- Le he dicho que no. No tengo la menor idea. Marta no era una mujer normal. Era la mujer más agobiante y asfixiante que he conocido en mi vida. Creo que se volvió loca. Y le aseguro una cosa, si tuviera que comprar un sillón de flores, escogería sin duda, unas azúles anémonas en penumbra... 45

II- Laura evidencia locura senil
Empecé temprano. Marta me acercó la chata, pero yo no la quería. Estaba sucia de la noche. Ya nadie escucha, a nadie le importa si mi locura es lo que es... Ya les parece normal... Pero nadie sabrá nunca... nadie lo sabrá... Quiero un gato. No quiero a este desocupado en mi casa... 46
Al llegar a un lejano lugar Norte de la India, me encontraba solo y aparte no comprendí que por un sillón llegaría tan lejos, sin detener mi mente en lo rudimentario de mi tranpotación (un joven me transportaba a babucha (terminología próxima a extinguir con el nuevo orden) ¡¡sigamos!! dijo el joven y le dije mire usted sabe más que yo, su nombre es Maharat Mashis y me respondió, ¡taaa gueeeeno!, recién allí comprobé que estaba ante un baquiano y me calmé.
Con esta entretenida conversación llegamos a destino, en una casa de Barroca Oriental características, donde un señor de cabellos blancos y una intuitiva barba, llegó a mí y esbozando una sonrisa me dijo .... Pase...
Ya adentro de tal mansión, traté de conseguir una silla; dado el cansancio, poco podía hacer para mantenerme parado, y sin escucharlo me decía que no había sillas, bueno eso es lo que yo entendí, por que no había ninguna en el lugar, una suposición acertada fue al fin.
La niña que nos había traido me miró y en un ademán de agacharse, dijo... Shanté, con ademanes muy finos en una media vuelta (adentro), perdón dije yo, no entiendo un carajo.47
La niña llevaba un kimono.
Las amapolas se esparcían por su cuerpo como una enredadera en movimiento.
Se mueve como un gato, sin hacer ruido, mientras las flores vuelan con cada uno de sus movimientos. Parece que va a hablar.
—Shanté— dice bajo la mirada atenta del viejo de barba blanca.
Yo seguía sin comprender un carajo, pero pensé que sino podía tener un gato, me bastaría tener una niña como aquella recorriendo la casa. Que dijera Sante de vez en cuando, como si fuera un cascabel, que va advirtiendo de su presencia. 48
El anciano mientras caminaba hacia mí, hacía movimientos como si estuviera espantando moscas disimuladamente. Al llegar a mi proximidad, se sentó en el suelo, me miró a los ojos como quien mira una espera, levantó sus manos con las palmas mirando al cielo, y me dijo: "Shanté, pensé que hablaba de la chica de gracia morena", y sonreí
Le pregunté si hablaba mi lengua, me dijo que sí y comenzamos a hablar sobre nuestro encuentro. 49
Morena soy, como decía el poema
morena ha de ser la tierra
que para el hombre sea buena
y la mujer para el hombre
también ha de ser morena

Pero no entiendo nada sobre Santé. Por eso he venido, por que quiero aprender, tienes que enseñarme, por que tú me buscas, y tienes alguna palabra que yo también tengo. 50
De pronto, al viejo se le iluminó la cara y su aspecto rejuveneció como 1000 años. La barba blanca se le volvió violeta y la risa parecía luna llena. Hasta su forma de andar se alivianó. Musitó algo a la niña y esta dio media vuelta (para dentro) y desapareció volando. A esta altura de los acontecimientos a mí ya no puede sorprenderme nada, así que seguí con la mirada su revoloteo sutil mientras se le escapaban del vestido pétalos y más pétalos de amapolas. ¿Coincidencias?, ¿consecuencias?, ¿casualidades?,- pensé. Otra vez amapolas....
Quedamos el viejo y yo solos. Se hizo un silencio casi amarillo pero desde algún lugar se podía oír, a lo lejos, una mandolina que lloraba notas de pena, como deshojando una tristeza en tiernos bocados de humo.
A los lejos, a los lejos, no había más que oscuridad como si a éste, nuestro instante circundante, se lo hubiera tragado el tiempo. Tiempo-trompo, tiempo-esfera, tiempo infinito que gira sin cesar en círculos inagotables, a veces terribles, a veces trasparentes....
Trompo y trampa. Tiempo que cae el la trampa del siempre o del jamás. Trampa que encierra el tiempo en nubes de pétalos de amapolas. Delirio, calma, irrealidad. Me estremezco, soy feliz y el hombre más desgraciado de este universo ¿inventando?.
El viejo me miraba sin dar demasiado importancia a mi estado apocalíptico de embriaguez, feliz-infeliz y comenzó a hablarme como en un susurro: -Shanté.... y me acarició la cabeza. 51
Shanté por lo visto no era el nombre de la adorable niña, sino que sería una palabra, dado que el anciano de barbas ahora color púrpuras, decía Shanté y no concordable tan bonito nombre con la figura, digamos así, del anciano
Ante mi curiosidad repetí la palabra y los dos, niña y anciano, hicieron un gesto de aprobación, y yo había aprendido mi primera palabra de aquella civilización, perdidas en lunas. Su gesto al decir la palabra era algo así como, amagar a empezar a rezar de parada y repentinamente parar, palmas hacia abajo al romper el símbolo hecho por sus manos, luego las llevaba hacia arriba las palmas, hecho este característico de las amas de casa en zonas rurales, al salir a ver si llueve
El anciano permanecía sentado en el suelo con una cara de felicidad, solamente igualada a la de los niños cuando faltan a la escuela; sospeché inmediatamente que este viejo sabía algo. Me acerco también de forma cansina y con pocas ganas de saber si vine por ayuda, o para ayudar .
Ya a su lado le digo "Shanté", me miro y no me contesto, como rebeldía me sente en el suelo también, y sin pronunciar palabra permanecí como aliado al tiempo. 52
Una sensación de paz inundó la habitación.
Las preguntas del anciano, habían dejado en mi,una extraña sensación de batífica sonrisa.
¿Por qué me temes?.¿ Hubiera venido aquí sino es para aprender?
Y en ese instante, como un alef, pude ver el mundo en sus ojos. 53
Vi todos los ríos del mundo como las venas y las arterias en torno a un cerebro; vi tapices, infinitos tapices, cubiertos de escrituras en alfabetos cartilaginosos e indescifrables como pájaros, vi colores que aún no existían y vi todos los rostros ya desaparecidos, mirándome. 54
Y tras preguntar de nuevo el significado de Shanté, el hombre se preguntó si realmente había algo en el mundo que escapara a la contaminación. Una suerte de pájaro capaz de sobrevivir a su canto.

El anciano sintió sobrecogerse sus huesos, con el frío helado de un mordisco del tiempo. El mundo se desparramaba en los cajones, mientras una mano inútil, buscaba recordar unas flores, cálices de dolores y certezas, unas azules anémonas en penumbra...
La niña se levantó y meciendo su cascabel, salió de la habitación en busca de una taza de té. La bienvenida al que se encuentra a sí mismo, y reconoce el lugar por el que transita. 55

Seguí mis pensamientos que ya no eran muchos, y al cabo de unas horas tomo mi posición vertical, camino hacia una ventana poblada de un ramaje tupido que llegaba de un árbol centinela de esperas, de años velando su sombra hacerse en la siesta, su hora querella, de quietud lejana traía sus huellas marcada en sus hojas, un dejo de estrellas que luce de día en la hora de siesta.
Otra vez se escuchó Shanté, me dije que es, miré hacia el viejo y estaba otra vez sentado en el suelo, yo sin comprender, seguí caminando, para no volver, abrí decidido la puerta y encaré la calle, calle es una manera de decir, lo que era en realidad parte de un bosque de árboles añejos, para más sorpresa un chico sentado mirando de frente a una serpiente.
No supe qué hacer, me olvidaba de Laura, y empecé a comprender. 56
Sí, sí comprendí que mientras tuviera fuerzas para continuar mi extraño viaje, Laura se amarraría al olvido de lo irrmediable, haría las veces de puente para recrearme un futuro, o mejor dicho, la posibilidad de reinventar un mañana: sueños y deseos, y por qué no, reconquistar otra vez amapolas? Para siempre amapolas y sanar. Martha?, ella ya era una sombra tajeada a la que ya no temía, apenas odiaba de a ratos cuando sentía la necesidad de reencontrarme con los espectros de mis nostalgias.
Me acerqué al chico y lo miré sorprendido. Intenté preguntarle que hacía, pero él con un gesto me ordenó silencio y con un ademán me invitó a sentarme a su lado. Ahora, ambos contemplábamos la serpiente, que para mi sorpresa tenía ojos y mirada de mujer. Podría asegurar, sin temor a exagerar, que hasta olía dolorosamente a humedad de mujer.... No pude evitarlo, el aroma era tan tentador, tan arrollador, que aspiré todo lo que pude, como si al hacerlo, el olor de todas las mujeres sólo me perteneciera a mí.
Descamarlas, desarmarlas, agotarlas, secarlas.
Mientras me devoraba el aire impregando, los árboles me regalaban sus viejas hojas como una lluvia dorada.
El chico, de pronto me miró y se dio cuenta que me estaba robando a bocanadas, esa esencia femenina a través de la nariz. Entonces me dio un codazo, la serpiente erguida, me tiró un cabezazo, yo me asusté. El chico, nuevamente con la mirada fija en el reptil, me dijo:-Si le robás su aroma, le robarás también la vida. Ella representa a la mujer de tu vida, a la de la mía y a la de todos los hombres, hasta el del último confin del universo. No la mates, sólo ella -una y todas- a través de su mirada verde y fría, puede predecir el futuro o mejor dicho, el amor, el desamor, la soledad, el dolor, la desidia y hasta tu propia muerte y ¿quién sabe? hasta tu próximo renacer. - y agregó-Mírala, penétrala y aprende a ver tu destino, pero no descames su olor, porque todo acabará. Para siempre será noche y la luz del sol para qué nos servirá? 57
Fue entonces cuando decidí regresar a Europa. La estancia en oriente había sido corta y poco fructífera. Pese a ello, algo en las mujeres orientales, hacía que mis sentidos se exacerbaran y buscara en cada una de ellas, el enigma que había dejado inconcluso la tarde en que salí apresuradamente hacia el aeropuerto, dejando atrás una vida con Laura y un pasado con Marta que tal vez ningún expediente policial sería capaz de esclarecer. 58
Entonces mi próxima búsqueda de esclarecer el sentimiento indomable sería el sur de España, en Granada, precisamente en las cuevas del Sacromonte Gitano. 59
Y así una mañana más gris que el color de mi calma, partí. Ya no llevaba equipaje, sólo lo puesto, algunas monedas y la bufanda que cada vez se me hacía más innecesaria pero a al mismo tiempo, no podía dejar de enroscarmela al cuello.
Mi viaje se hizo bastante largo, gran parte de él lo hice caminando y, a veces, tenía la suerte que algún camión de la ruta me juntase y acortara el trecho. De paso, siempre viene bien poder hablar un poco con alguién, como para saberse vivo, como para creerse lo bastante loco para seguir buscando. Así que hablaba poco y casi no comía. De vez en cuando, cuando las fuerzas ya no daban para más y comenzaba a ver gente con panderos y ropas de colores bailando a mi alrededor, comprendía que el hambre -contra mi voluntad- le habría la puerta a mis fantasmas que acudían a las fiestas improvisadas por el desavarío, casi constante, y sarandeaban descomunales, sus cuerpos intangibles de colores brillantes.
Entonces, golpeaba a la puerta de alguna granja y cambiaba un poco de trabajo (casi siempre me tocó limpiar la m........ de los corrales, ni te digo el asco que sentía cuando alguna vez me tocó el de las gallinas, me aterrorizan!) por un poco de pan y un jarro de agua, hasta un día me dieron, creo yo más por lástima que por eficiencia, un plato de guiso aguachiento con algún pedazo de carne. Yo muy agradecido.
A medida que la distancia se acortaba, mi barba crecía en proporciones únicas. Tuve que quitar el cordón de mis zapatillas para trenzármelas y atármela para no pisarla. Mi propio aspecto cada vez más parecía que desaparecía, hasta que un día, comenzé a participar de las fiestas de colores junto a mis espectros. Al principio, tímido casi con miedo; luego me empecé a integrarme como un fantasma más y revoleaba mi pobre esqueleto al compás de los panderos, saltaba y saltaba, y mis huesos volaban. Mis brazos se movían grotescos como desarticulados. Parecía una marioneta a punto de desintegrarse, pero en esos momentos de música, frenesí y desequilibrio, yo me sentía contento. Si llovía, no había baile, sólo las gotas frías y redondas eran mi única compañía. Ahí si me sentía triste, me acordaba de la serpiente con ojos y olor de mujer y creía sentir su aroma húmedo en cada gota que tocaba lo que todavía quedaba de mí y para colmo de males, mi barba se embarraba y yo me encorvaba más y más. En cambio si el sol lastimaba el camino, seguro, seguro los fantasmas y yo (cada vez menos humano y más espectro), nos sacudíamos y cantábamos al son de los panderos.
La planta de mis pies se habían tranformado en una especie de cataplasma violácea y cerca de mis tobillos, las úlceras crecían casi hasta las rodillas, A mi no me importaba nada, mi destino era el sur y yo estaría allí aunque tuviera que caminar de rodillas y las úlceras subieran hasta mi pecho, ya nada podía estrujar mi corazón, ya nada lo lastimaba, era casi un muerto más, un cansado más, un completo desatino,,,
A pesar de todo, yo-espectro, mis fantasmas, mis úlceras ascendientes,y mi corazón desahusiado y los panderos, sabíamos que muy pronto estaríamos ante las cuevas del Sacromonte Gitano y la verdad nos estaría esperando para besarnos la frente o para morir definitivamente, casi en paz con alegría. 60
El sur, el sur... y sin embargo desde lejos volvía la imagen de Laura, deshecha como mi propio cuerpo ahora, que se empeñaba en sostenerse. No podría nunca olvidar que era por Laura que estaba allí y aun alcanzaba a repetirme a mi mismo: No puede ser que no me extrañe a veces, que no deshoje margaritas, no puede ser que no ensalce aquellas breves noches a mi lado. No puede ser que sonría tanta veces (porque seguro que sonríe), que disfrace de locura sus silencios. Acaso fue su amor una mentira, tan cierta como esta tristeza hueca, tan cierta que aun ahora no pueda dejar de pensar que no puede ser que no me extrañe a veces...
61
Loco de mi, la tenia en frente de la nariz pero la desidia del fracaso evitó que mi misma inteligencia fuese abatida por mi siempre acompañante, ¡ la pereza!!. poco tiempo después, luego de buscarla por largas horas ¡diablos!, la encontré, que simple era buscar debajo de mi cama, pero a la vez que jarto, que mamón, buscar debajo de aquel pino de cuatro patas en donde una vez, que ya no recuerdo experimenté el sexo con mi prima Beatriz, la misma cama que me vió masturbándome día y noche en mi tiempo juvenil.
y allí estaba, debajo de los calzoncillos que me dió mi vieja no recuerdo la fecha ahora, allí debajo de esos calzoncillos azul turquí, mal olientes a orín, a semen, estaba el teléfono de laura, mi novia, o por lo menos eso era antes de encontrarme en la cama con catalina. ¡carajo!, por que no me fui cuando debía, culpa mía no es, es catalina la única culpable. Es que, ¿que hombre se puede resistir a semejantes cualidades??, esa boca, esos senos, esa cola, esas piernas, esa poca inteligencia, ¡que a tipos como yo nos fascina!, !bien buena pero bien bruta!, en fin ese no es el caso.
Tengo que llamar a Laura, yo la amo, ohhh, bueno eso creo ; normalmente me recibía en casa, me consentía y con ella en cierto modo me sentía en casa. 62
y jodiéndome, el mismo dedo que me fracturé meses atrás tratando de hacer el amor encima de la mesa de mi estudio, ¡diablo!!, me duelen hasta las creadillas, todo por ser un idiota, aunque que culpa en realidad tengo yo de lo que le ocurre a mi vida??
63
Efectivamente, ¿qué culpa tiene un idiota de ser un idiota?.Y menos aún, si sobrellevan sus días en silencio, sin lanzarse a contarlos como Félix de Azúa.
Repasé mis guiones, últimamente daban pena. Si hubiera tenido enfrete al Sillón-Laura, no hubiera podido por menos que darle la razón pero, en su lugar, no tenía otra cosa que una silla plegable de loneta que los gitanos de Sacromonte me habían dejado a cambio de las cincomil que se llevaron por la buena fortuna.

-¿ Buena fortuna es que la mujer de mi vida nunca me encuentre?

- No lo sabes bien, mi arma,-dijo la gitana- por que si se te echa a la cara, las amapolas esas que me cuentas, van a quedar más tiesas y mejor armadas que tus palabras, payo.

Discutir con una gitana acerca de sus dotes como lectora de fortunas, es ejercicio tan estéril como buscar números de teléfono de sillones floreados de cretona. Pero al final algo tienen en común, en ambos casos, uno saca un adminículo sobre el que sentarse, leer sus guiones y decicidir que sus días como gigolo tal vez sean la solución al problema, viendo que la tapicería también se le resiste. 64
Y, ¡¡que hay!!!, no sé viejo, no sé, sólo sé que no tengo guita y esto me está quemando la cabeza y lo otro, entendés, lo otro, así que largá la pasta porque me pongo loco y cuando me pongo loco sólo veo rojo viejo, rojo y nada.
Yo también tengo familia o la tenía, no se, no te quejés, es al dope ya estoy jugado y va por todo, me importa una mierda el santo padre las buenas costumbres y los niños cantores, ¡una mierda, entendés! Vos te crees que nunca tuve ilusiones, vaya si las tuve, me las quemaron viejo junto con la dignidad, y me convertí en esto ¿vés?, en realidad soy un ciudadano perfecto aunque no lo creas. Soy un trabajador independiente, autosuficiente, no me quejo del gobierno, en realidad soy un demócrata, así que largá los chanchos porque tengo mis derechos, soy un trabajador viejo y la ley me ampara. 65
Hablé a Buenos Aires desde un teléfono pinchado del Albaicín. Las noticias me enloquecieron un poco más. Caminé, el barrio me hizo dar mil vueltas y yo lo compliqué más todavía. Por una de esas callecitas bajaba una camioneta. Era una mudanza. "¿Se perdió?", me dijo uno de los cuatro tipos que iban en la cabina. "Suba atrás, que lo dejamos abajo, en Granada". Heladera, colchones, máquina de coser. Trastos, trastos. Y un sillón de cretona, con flores azules donde me acosté hecho un ovillo. 66

Recuerdo que desperté en la comisaría de Granada, en una celda fría habitada por cucarachas y otros bichos menos agradables. ¿Que es ésto? Pregunté. Ante la mirada indolente de un guarda de excesiva barriga y vellos, volví a preguntar, añadiendo un "¿Por qué estoy aquí?" que salió como un dejo, de aquellos que salen cuando sabes la respuesta pero aún así tienes que hacer la maldita pregunta. ¿No recuerda?, preguntó el infame velludo. Al ver mi expresión confundida, añadió: Se le acusa del asesinato de un sillón de cretona con flores azules.

No pude haber puesto en mi rostro una expresión más estúpida. La barriga con vellos rió con una risa chillona, parecida a la de los cerdos justo antes del sacrificio, y aclaró: es la manera de decirle que esta usted acusado de destrucción de propiedad ajena.

- ¿Qué cosa? Volví a preguntar, pero sabía ya la respuesta.

- Un sillón con flores y otras cosas que iban en un camión de mudanzas, resopló el gordo. Mirándome con burla añadió: Que se siente darle setenta y dos puñaladas a un inocente sillón?.

La risa cerdosa volvió a llenar la inmunda cárcel, mientras me daba la espalda.


67

- Unas leves agujetas en el hombro- contesté mirándole despectivamente.- Los sillones con amapolas se deshojan más fácilmente, las anémonas siempre dan más que pensar.

Como que aquel cerdo barrigudo, iba a pensar en las pieles de las flores, las diferencias entre mujeres como las que jalonaban mi vida, o el valor inmenso que separa una cretona de un algodón mezcla poliester al 50%.

Hay cosas como estas en la vida, reservadas a quién conoce el siginificado del sufrimiento. Y dándome la vuelta, escuché su voz a mis espaldas, diciendo que venía a pagar mi fianza.
68
Sentí que volvía a nacer. Miré a mi alrededor y me arropó una sensación de dèja vu .Las paredes mugrosas, el colchón duro, el excusado maloliente, todo me parecía irreal. Me dí cuenta de que no quería salir de allí. No importa la incomodidad, no importa la comida nauseabunda, no importa las vejaciones del rubicundo carcelero. Todo eso era mejor que salir al mundo, mejor que enfrentar la realidad. Y la realidad era que aquel sillón desmigajado representaba todo lo que he odiado siempre, tus burlas, tus desmanes, tu desamor, tú... 69

Tanto odiaba, que consideré por un segundo la idea de que ella, Marta, pagara la fianza y convertirme en un asesino de sillones de flores,vista mi poca habilidad para perpetrar otro tipo de crímenes.
Entraría en casa de mis amigos, en casa de los conocidos de siempre, en el plató de televisión, si es que algún día podía volver a ese trabajo, y hundiría un cuchillo afilado y brillante, en todos y cada uno de los sillones de flores que encontrara a mi paso. Pronto, mi rabia se extendería a los sillones en general, y no podría dejar pasar asiento de coche, taxi, o butaca de cine, que no probara las caricias de mi cuchillo-.

Y todo, por que sí.
Por que era un canalla, que no había pasado de canallita. Por que cuando Marta lloraba ante mí, sollozando por no ser Laura, no había tenido conjones para arrancarle la tela de la piel y matarla a jironazos. Por que no pude escaparme con Laura, aquella redactora maravillosa, de piel suave como pétalo de amapolas, por que irme al Tibet, que parecía tan buena idea, se me hizo bastante cuesta arriba, considerando que al separarme de Marta y los niños, la pensión marcada por el juez no me dejaba ir más allá del Pirineo, y sobre todo, por que cuando a veces soñaba con irme a rodar por los andurriales, como los gitanos de las carretas, hasta las flores de sus faldas, las hamacas plegables y los cantos, me recordaban a Laura.

Es duro aceptar que uno es como es. Casi tan duro como saber que Laura podía estar ahí, con dos niños de la mano, pagando mi fianza, y nada cambiaría demasiado.
Tal vez mi futuro se centrara en asesinar jarrones de porcelana fina, mientras mis secretos anhelos fuesen para Marta. Viéndolo así, los Ming, deben estarme agradecidos. 70

FIN 71

talvez yo pobre iluso nunca podre vallorar 72

 

colaboradores:

1. Javi Aller (maunalv@iies.es) desde IP selene.etsimo.uniovi.es el 16/03/99.
2. Diego Alejandro (Diego@grandbourg.com.ar) desde IP el 16/03/99.
3. Javier Bocanegra (Javiercito_BG@yahoo.com) desde IP tntmex2-2-101.telmex.net.mx el 16/03/99.
4. snake (dempaque@telcel.net.ve) desde IP proxy03.t-net.net.ve el 16/03/99.
5. Lorenzo Quart (quart_corso@yahoo.com) desde IP el 16/03/99.
6. montero (cgmontero@hotmail.com) desde IP el 16/03/99.
7. Lilibeth (PatriciaD_m@hotmail.com) desde IP escp2.tsai.es el 17/03/99.
8. Lilibeth (Godiva_m@hotmail.com) desde IP escp2.tsai.es el 17/03/99.
9. Torrijos (amantazgo@hotmail.com) desde IP drios.usr.telenet.es el 17/03/99.
10. Lilibeth (Godiva_m@hotmail.com ) desde IP escp2.tsai.es el 18/03/99.
11. francisco henriquez (franiv@aol.com) desde IP spider-tq052.proxy.aol.com el 24/03/99.
12. Tana (tanahere@aol.com) desde IP spider-wo051.proxy.aol.com el 27/03/99.
13. Tana desde IP spider-wd044.proxy.aol.com el 27/03/99.
14. Torrijos (amantazgo@hotmail.com) desde IP 6.240.77.195.in-addr.arpa el 29/03/99.
15. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP escp1.tsai.es el 30/03/99.
16. Laura Pilar Sanucci (laurapsan@yahoo.com) desde IP webserver.ec.gba.gov.ar el 31/03/99.
17. Claudio Montoro (csmontoto@uol.com.br) desde IP el 02/04/99.
18. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP escp2.tsai.es el 05/04/99.
19. Torrijos (amantazgo@hotmail.com) desde IP 6.240.77.195.in-addr.arpa el 06/04/99.
20. jorge doyle (mtomas@perfil.com.ar) desde IP el 06/04/99.
21. la Maga (marikogan@usa.net) desde IP cuy2ppp-455.uc.infovia.com.ar el 06/04/99.
22. Torrijos (amantazgo@hotmail.com) desde IP 6.240.77.195.in-addr.arpa el 07/04/99.
23. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP escp2.tsai.es el 07/04/99.
24. Lejana (Lejana1@hotmail.com) desde IP spc-isp-van-58-04-254.sprint.ca el 07/04/99.
25. Claudio Montoro (csmontoto@uol.com.br) desde IP el 08/04/99.
26. Cristian (rios@math.umn.edu) desde IP pub56k-17-220.dialup.umn.edu el 09/04/99.
27. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP escp2.tsai.es el 09/04/99.
28. vinchuca (vinchuca@arnet.com.ar) desde IP host019151.arnet.com.ar el 09/04/99.
29. J Andres Garcia (lavaperros@yahoo.com) desde IP el 10/04/99.
30. Mila (mcacuariana@hotmail.com) desde IP el 10/04/99.
31. Julia Alvarez (jalvarez44@hotmail.com) desde IP el 11/04/99.
32. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP escp1.tsai.es el 12/04/99.
33. Gina lopez Ayca (Ginaayca@hotmail.com) desde IP el 13/04/99.
34. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP escp1.tsai.es el 13/04/99.
35. julia (jalvarez44@hotmail.com) desde IP p1-79.es.com.sv el 14/04/99.
36. Leticia (lemarpp@hotmail.com) desde IP el 14/04/99.
37. Erik Guarneros (eguarneros@correoweb.com) desde IP el 22/04/99.
38. Diego (diegonalv@hotmail.com) desde IP mafalda.tasa.com.ar el 28/04/99.
39. Javi Aller (abdulbashur@yahoo.com) desde IP ercina.si.uniovi.es el 30/04/99.
40. Lilibeth (Lilibeth_m) desde IP escp2.tsai.es el 30/04/99.
41. Mauro (mfiorimf@yahoo.com) desde IP ing-gioia.ing.unlp.edu.ar el 30/04/99.
42. Victor (frovenius@angelfire.com) desde IP line173.xlnet.com.ar el 30/04/99.
43. Alberto Avila (Pichiavila@aol.com) desde IP spider-th082.proxy.aol.com el 02/05/99.
44. Ana Julia Pérez Gabioud (ajuliapg@hotmail.com) desde IP el 04/05/99.
45. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP escp2.tsai.es el 04/05/99.
46. Victor (victorpla@hotmail.com) desde IP cherokee.sfp.gov.ar el 04/05/99.
47. Alberto (Pichiavila@aol.com) desde IP spider-wd014.proxy.aol.com el 07/05/99.
48. Lilibeth (Godiva_m@hotmail.com) desde IP escp1.tsai.es el 07/05/99.
49. alberto avila (Pichiavila@aol.com) desde IP spider-th043.proxy.aol.com el 09/05/99.
50. Lilibeth (marketing@elpais.es por poco tiempo/ MacarenaMoreno@hotamail.com si consigo recuperarlo, que hoy no abren los hotmails, y no tengo acceso al servidor. ) desde IP escp2.tsai.es el 10/05/99.
51. Ana Julia Pérez Gabioud (ajuliapg@hotmail.com) desde IP line222.comsat.net.ar el 10/05/99.
52. Alberto (Pichiavila@aol.com) desde IP spider-th074.proxy.aol.com el 10/05/99.
53. MacarenaMoreno (MacarenaMoreno@hotmail.com/marketing@elpais.es) desde IP escp2.tsai.es el 11/05/99.
54. Beatriz Vignoli (blotta@citynet.net.ar) desde IP el 11/05/99.
55. Macarena (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP escp1.tsai.es el 12/05/99.
56. Alberto (Pichiavila@aol.com) desde IP spider-tr083.proxy.aol.com el 13/05/99.
57. Alberto (Pichiavila@aol.com) desde IP spider-tr083.proxy.aol.com el 13/05/99.
57. Ana Julia Pérez Gabioud (ajuliapg@hotmail.com) desde IP line233.comsat.net.ar el 14/05/99.
58. Lilibeth desde un ciber (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP mailer.elescribidor.es el 17/05/99.
59. alberto (Pichiavila@aol.com) desde IP spider-wg062.proxy.aol.com el 21/05/99.
60. Ana Julia Pérez Gabiuod (ajuliapg@hotmail.com) desde IP line217.comsat.net.ar el 22/05/99.
61. Alejandra (marigutitovar@hotmail.com) desde IP cf-00-01.cache.cantv.net el 03/06/99.
62. ROSADA (marcela_19761103@yahoo.com) desde IP cache.latino.net.co el 06/06/99.
63. Rosada (marcela_19761103@yahoo.com) desde IP cache.latino.net.co el 06/06/99.
64. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP el 07/06/99.
65. Francisco Sosa (ampi@adinet.com.uy) desde IP el 09/06/99.
66. Susannah (anainesu@yahoo.com) desde IP proxy.interprov.com el 13/06/99.
67. Sebastián D'Arco (sebastian60@yahoo.com) desde IP comwxy187.emcali.net.co el 16/06/99.
68. Lilibeth (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP el 16/06/99.
69. Reinamora (nellyr@excite.com) desde IP el 21/06/99.
70. Macarena (MacarenaMoreno@hotmail.com) desde IP el 22/06/99.
71. carlos (carlos@hotmail.com) desde IP el 30/06/99.
72. carlos (durutslet@mexis.com) desde IP el 30/06/99.

 

otras historias en las que puede participar...

ilustración: "Desocupado", de Ricardo Carpani