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7 o 1
cuento colectivo

(La historia comienza aquí)

Hemos sobrepasado la soberbia. Y con las palmas al cielo imploramos, pedimos, al ocaso siniestro que no revela, antes de esta noche, el terrible destino que nos une. Somos siete y estamos todos iguales; los siete somos el mismo. ¿identidad? la tenemos. Somos un problema definido. Tomamos el últimos autobus a Casas Grandes, Chihuahua, sin olvidar el sombrero. ¿qué será de mí, madre, ahora que estás lejos? 1
y el destino, a donde llegaremos. ¿separarnos para qué?. ¿Acaso pondremos fin a nuestro martirio? si somos uno que será de los demás. Que se queden solos acaso. 2
La sorpresiva tormenta nos obliga a detener por unos momentos la marcha. Y a pesar de los terribles relámpagos mi mente sigue divagando... la vida vista desde aquí me parece tan breve. Quizás el mañana no llegue y he postergado tanto... claro que no contaba con esto, nunca pensé en la muerte. ¿Quién soy? ¿Qué he hecho? ¿Qué es lo que dejo en este mundo? ¿Alquien sabrá que he existido?.
Nunca quise ataduras, siempre anduve viajando, buscando emoción... y aquí estoy ahora sin saber cuál será mi destino, viajando por un país extraño. 3
En el butaca de adelante va sentada una muchacha. Cada tanto, cuando cierro los ojos, y de repente, los abro, veo que me está mirando, y con un movimento brusco se esconde atrás de la butaca.
Ya es de noche y este viaje parece infinito.
Hace dos horas que subió el vendedor de jabón. Parece que no puede estar sin hablar. En cuanto subió, buscó con la mirada a alguien que pudiera escucharlo, y mirándome, se sentó a mi derecha, contra la ventana. Me ha contado que su mujer vive en Manacó y que solo la ve tres veces al año, que tiene siete hijos y que no conoce al último.
Adelante, el chofer va fumando y escuchado una radio maldita que no me deja dormir. Le he pedido que baje el volumen, pero como habla otro idioma, hace como si no me entendiera. 4

Intento concentrarme en sus dedos moviendo el dial, pero el hombre parece haber nacido sólo para sentarse detrás de un asiento y conducirnos a nuestro destino final. El lugar donde se nos será revelado aquello.
La calle se afina, parace una lengua arqueada intentando tragar las migas en un papel. Nos hundimos, salimos otra vez, y empezamos a perder el sentido.
Somos septillizos, varones. ¿cuál de nosotros será el lobo?. Allí vamos, el altar está preparado. 5
Y entonces el vehículo se detiene bruscamente. Todos somos impelidos hacia delante, pero la violencia del movimiento no parece tan grande que provoque lesiones, al menos a mí o a los que veo cerca. El frenazo brusco interrumpe conversaciones y sueños. Sé que mis hermanos están bien porque yo estoy bien. Quizás lo único bueno del susto, pienso en un primer momento, es que el vendedor de jabón deja de hablar de sus siete hijos (¿casualidad conmigo y mis hermanos?, lo dudo) y que la radio parece que ha dejado de funcionar. Después me preocupo por la muchacha del asiento de delante, pero no la veo. Todos nos levantamos, o casi todos, y yo intento mirar por la ventanilla lateral, pero el ángulo de visión no me permite distinguir ningún obstáculo en la carretera. Mirar al frente es imposible porque impiden la visión los que están de pie. Entonces alguien grita:
-¡Dios mio, esta muchacha está muerta!
6
La observo y lo primero que viene a mi mente es la imagen de mi madre: no tan joven como la muchacha, no en un camión, no vestida con pantalón...pero muerta...
Cómo será la familia de esta muchacha?, Habrá dejado también a siete seres mudables en este conglomerado?...

Yo escuche una vez, al pasar por el comedor, a mi madre comentándole a Eugenia que le hubiera gustado tener por lo menos a una hembrita...verle la barriga y tomarla de la mano en el momento en que asomará, el bebé, la cabeza...no sé si se conformaría con saber que a uno de nosotros le gustan los hombres...

La muchacha sigue ahí, y la gente sigue viéndola, y cada quien piensa algo diferente...cada quien recuerda algo diferente.Nosotros...recordamos lo mismo. 7

Sabemos que vamos hacia el lugar. Ese lugar. Y que allí habrá una mujer, la sibila, y una marca nos revelará que es la indicada para liberarnos del estigma de ser 7 o 1, 1 en 7.
Levantan el cuerpo, lo arrojan en una camilla. Boca abajo, grotescamente. Tan así, que abruptamente recordé su rostro mirándome por entre los asientos y sentí que una náusea crecía inexorablemente.
Al cerrar la bolsa de plástico negro, pude ver un tatuaje en el hombro derecho. Era un ángel. Señalaba con su regordeta mano derecha una rosa de los vientos. 8
La imagen de mi madre es demasiado fuerte como para que nosotros no pensemos lo mismo. Todos recibimos el mismo mensaje.Y la imagen de la chica quieta es el vehículo de aquel recuerdo común. Mamá solía contarnos repetidas veces la historia de esa chica de la que papá nunca hablaba.
Sus rasgos eran tan coincidentes con los detalles que mamá nos dio que se me ocurrió pensar que era cierto esa historia de que hay gemelos de uno dando vueltas en el mundo y tal vez la polémica acerca de que la historia es cíclica tiene en este hecho una evidencia más. 9
Una mosca vaga sobre mi cabeza posándose plácidamente sobre mi nariz: si algo detesto son las moscas. He deseado, incluso, que desaparezcan todos los insectos voladores, con sus excepciones desde luego. O más bien detesto a los mozquitos y a las moscas: ambos son irremediablemente turbios en el comportamiento, exasperantes.
Una vez avanzámos. La Cruz Verde rescata los restos mortales de la chica y la olvido. ¿dónde quedó la chica que iba aquí enfrente? Se cambió de lugar, veo. Se ha sentado con el joven aquel de cinto piteado y bota vaquera. Igual olvido el incidente y duermo, imaginándome que pensarán el resto de los hermanos. 10
Duermo.
Y en mi sueño, sueño tibio, una angel coge mi mano.
Y me veo seguirle.
Y me veo sonreirle.
Y me veo llenarme de terror, porque estoy solo.
Solo,pues ha quedado lejana la sombra de los hermanos dormidos.
Me siento liviano.
-"Una rosa!", le digo mirando sus labios de carne y silencio.
Y contemplando mis ojos con mórbida ternura, me coge en sus brazos para susurrarme al oido:
-"Una rosa...una sola... la he arrancado del rosal y han quedado muertas las otras seis..."
Una voz tibia me despierta. 11
Siempre me despertaba la voz tibia de mi madre, pero ahora la pobrecita había quedado atrás, en casa. Pero, ¡ese sueño!, siempre soñaba con lo mismo, desde pequeñín. Yo era el único de los siete que soñaba repetidamente lo mismo. Tal es mi obsesión, que a veces creo que nuestra vida esta metafóricamente asociada al sueño, pasado en limpio: todos moriríamos si alguien por algún motivo intentara separar a uno de nosotros. 12
Más adelante, tras media hora de recorrido, el camión hace una parada para tomar algo; por un momento trato de moverme pero el entumecimiento debido a la posición tan incómoda, me produce un dolor insoportable en la rodilla, al unísono escucho el quejido de mis otros 6, me piden por favor quedarme quieto, ¡hasta cuando esta situación!, ojalá aquella pitonisa pueda librarnos de este maleficio. Tras 5 minutos de espera bajamos a tomar un café. En la sala todo el mundo hace conjeturas del incidente ocurrido. De repente alguien toma mi hombro, ¿y usted joven, qué piensa de lo acurrido?. 13
-"Bueno, yo creo..."
Pero han quedado sellados mis labios sin poder decir nada, pues los siete hemos contestado al mismo tiempo...
Confusión llena mi alma y las otras seis, ¿o somos acaso una sola con siete rostros diferentes?
-"yo creo que mejor se va a la mierda señora, déjenos tranquilos"
Nos ha ragalado una mueca de disgusto antes de mandarse a cambiar, la vieja.
"La pitonisa", esta frase me revuelve el cerebro. 14

Bajamos en Casas Grandes, el esperado destino. Apenas tocamos el suelo vimos la casa de la pitonisa. Espero que acepte cheques, pienso.
Me saluda con un gesto y me doy cuenta de que estoy paralizado, el temor me tiene prisionero. Ella espera paciente. 15
-¿Traes dinero?
-no, ¿tú?
-no... ¿no sabes sí...?
-no tampoco traigo
-tomen inútiles, yo traigo...
-¿crees que sirva de algo esto?
- no sé, espero...
-esperas, siempre esperas...
-lo malo es que nunca llega nada bueno...
-¡ya callense, me enfadan! 16
La pitonisa tomó el dinero y acto seguido lo guardó en un cofre de cobre esmaltado a horno caliente. Su oráculo estaba un poco oscuro y la decoración era grecoromana. Apolo, el divino macho, ocupaba el altar. Era un Apolo tallado en marmol y un poco gastado de tanto manoseo. Mi mente, la nuestra, morbosa, perversa, sádica, me hizo pensar o imaginar las noches de placer que la pitonisa disfrutaba con Apolo, me la imaginaba manoseando su frío cuerpo desnudo. El pene tenía un brillo particular, parecía pulido. Y yo (o sea nosotros) creo que la susodicha solía jugar bastante frecuentemente con semajente instrumento, un poco desproporcionado en tamaño considerando las proporciones de la escultura.
Luego de observarnos y consultar entre unos papiros nos dijo: --¡desnudense!
--Bastará con que lo haga uno señora --le dije-- somos exactamente iguales en todo, el largo, el grosor, la curvatura...
--¡Dije que se desnuden, o para que creen que han venido hasta aqui!
Los siete nos miramos perplejos y poco a poco nos fuimos desnudando..... 17

-"¡Y pensar que todos calzamos igual!...es una mentira...una cruel falacia...es un mito...ahora lo compruebo"
-"¡Pero que Ridiculez!...jajaja...te compadezco"
-"...Es que... tengo f r í o ..."
-"¡Miren!, ese otro lo tiene doblado para la izquierda"
-"Y yo para la derecha...es que yo soy soy zurdo, muchachos..."
-"Ya cayense, la pitonisa puede leernos la mente"
-"Y pensar que todos calzamos igual...¡putamadre!, todos estos años he vivido engañado..."
-"¿Han visto las PROPORCIONES de esa estatua?"
-"¿No que eramos iguales en todo?"
-"Yo siempre cerraba mis ojitos cuando entrabamos a la bañera!"
-"¡¡¡AYUDENME!!!...¡se me han atracado "pelitos" en el "ziper" del pantalon!"
-"¿Otra vez?...nooooo"
-"Y pensar que todos calzamos igual... 18
Bueno ¡a callar todos, que esto es algo serio!.-dijo ella-
Levantó las manos al cielo, pronunció algunas palabras que no entendimos y acto seguido empezó a untarnos ungüento en nuestros respectivos miembros. -Lo que les hace diferentes es la formula para liberarlos de aquel conjuro-. Tras pronunciar otra vez aquel dialecto tan extraño para nosotros. De repente entró una fuerte brisa que apagó las velas de aquel lugar, haciendo que la visibilidad se hiciera nula, después se escucharon los chillidos de algun animal fuera de cualquier clasificación, "no podían ser de un cristiano ciertamente". Al rato, se empezó a impregnar el aire de un fuerte olor a madera quemada. 19

-"¡¡Sube, sube, SUUUBE ESPUMITA!....¡COMO SI FUESES UNA CERVECITA!!"
-"¿Que pasa?, ¿Por que cantas?"
-"La vieja me sigue sobando el unguento en mi cosa...ya no puedo más...que rico..."
-"La vieja esta aqui... alado mio...no alado tuyo"
-"¿¿...???....¡¡AAAJJJJ!!!...¡¡¡Asqueroso!!!....quitame las manos de encima!!!"
-"Pensé que necesitabas una ayudita con eso..."
-"¡Este unguento me ha dejado el miembro super suave y docil!, ¿me lo puedo echar a la carita?"
-"¡Carajo, el primero que tiene que irse de aqui es este maricon de mierda!"
-"¡NO ME VOTES!!....o les digo a todos que tienes tu "cosita" como un MANí"
-"¿¿Como un MANí???...¿¿de PEQUEÑITO???"
-"¡¡NO, de SALADITO!!!!!!!!!"
-"¡AAAAJJJ!!!"
-"¡Silencio , inutiles!....¿que es ese olor a madera quemada??" 20
El olor provenía de la callueja, donde unas chamacas se habían juntado para cocinar quesadillas en honor a la Virgen de Gadalajara. Los siete hermanos fueron lanzados a la calle a medio vestir con la consigna que deberían permanecer en Casas grandes hasta estar seguros que el conjuro había terminado... Lo cierto es que algo ya había cambiado, no eran tan iguales como siempre creyeron o de otro modo: ¿quién les hizo creer que eran tan iguales?
Lo cierto también es que salieron con una calentura muy grande, tan grande que tenian necesidad de terminar con sus sendas virginidades, además ya estaban muy mayorcitos para seguir aparentando ese aire de niños imberbes.
Ahora sentían los penes vivos: grandes, chicos, que si a la izquierda, que si a la derecha, que más da, lo importante es que los sentían y cada uno de una manera distinta. Se unieron a la chamacas, que eran siete, casualidad.
Comieron quesadillas, las acompañaron con buenos vasos de vino y a la cama de postre. La casa de las chamacas, que también eran hermanas, tenía siete habitaciones, todas con sus buenas camas bien mullidas, si bien mullidas donde estos siete descubrieron que en verdad eran siete y no uno , donde estos siete les dieron a probar a las otras siete la gracia de Dios, donde estos siete perdieron la virginidad. Mas vale tarde que nunca.... 21
En la mañana que desperté, fui a orinar, y al sentir ese alivio matutino me observaba el miembro, recién estrenado en el cuerpo de una mujer.
Tomé por natural que "mi" mujer no estuviera en la cama cuando desperté -quizá estaba en la cocina, en el baño, compartiendo su gran experiencia con alguna de las otras...-así que, guardando mi orgullo dentro del pantalón, empecé a buscarla...no estaba en la cocina, ni en la sala, me asomé a los cuartos y sólo ví a mis hermanos acostados, tapadas las nalgas con sábanas blancas...las muchachas no estaban...
Estuvimos esperando...nos mantuvimos en esa casa y nunca llegó nadie. Al séptimo día decidimos partir. Nos regresamos a nuestra casa, en un camión parecido al que nos trajo aquí. 22
otrora hubiésemos querido un poco de más sexo. Pero no importa. Al menos a mí no había agradado mucho el recorrido. Piernas y muslos, como pollería ¡Guácala! No conozco otra expresión de asco mas que esa. 23
Lo cierto es que llegamos a casa. No eramos los mismos y la mamacita se dio cuenta que el viaje había hecho su efecto: éramos 7 personas parecidas pero distintas. Nos hizo sentar bajo la fregadera, como solía hacerlo de niños cuando nos portábamos mal y nos castigaba. Pero esta vez no hubo castigo, hubo una charla que ni por asomo nos imaginábamos.
-- Ahora que son hombres es necesario que les cuente su origen, no soy de aquí, y ustedes tampoco son mexicanos, ni son septillizos. Son producto de un experimento nazi. El proyecto tenía por nombre "manantial de vida" o "lebensborn" en alemán. La organización fue creada para reproducir y
purificar la sangre aria, dar hijos al Furer así como son ustedes: altos, de ojos azules, rasgos nórdicos y tez bien blanca. Luego que se perdió la guerra los niños recién nacidos se repartieron a la buena de Dios, y a mí me tocó criarlos a uds. Escapamos de la Alemania en un barco de carga. Desconozco vuestro origen biológico pero aquí tienen esta carta-- nos extendió un sobre amarillo por los años lacrado con el sello del Fürer-- me la dio la Dra Drosler, contiene la verdadera información sobre vuestro origen genético. 24
-"...!"
-"..."
-"..."
-"..."
-"...?"
-"..."
-"..."
-"...¡BUENO YA!...la verdad es que los encontré tirados en el basural de cabezas de pescado...¡nadie los quiso porque daban asco!...¡ni siquiera sus viejos!...y si quieren saber saber algo más, vayan donde la partera Hermelinda, ella estuvo atendiendo a su madre por 32 horas antes que se le reventara la vagina como una alcachofa para que ustedes pudiesen salir!...
...y ¡ya dejen de mirarme asi!...¿ASI QUE YA ESTAN CURADITOS?...¡TU!, ve a trapear el piso de la cocina...¡TU!, ve a limpiar el baño de la sirvienta...¡TU!, ¿Ya lavaste los suspensores de mi marido?...¡TU!, si el marica, arreglame el cabello que esta noche tengo un compromiso, los otros tres pueden cortarme los juanetes del pie izquierdo!....apurense inútiles......Y USTEDES, ¿QUE SE QUEDAN ALLI LEYENDO ESTO?, ¡IMPOTENTES DE MIERDA! ¡¡ESCRIBAN ALGO O VENGAN A LIMPIAR BAÑOS!!!...¡¡AQUI SOBRA TRABAJO SEÑORES, SOBRA TRABAJO!!!!" 25
-"Ah..por cierto, ese sobre lacrado con el sello del Fürer...¡lo encontré en una caja de cereales!!...así que a trabajar ¡sarta de Zánganos, mantenidos!!" 26
¡¡Hermanos!! — dijo el seis — ¿permitiremos qué nos traten de esta manera? 27
Han pasado siete años, siete, desde aquel dia.
Desde aquel dia no he vuelto a ver a mis "hermanos". La mamacita murio del
disgusto. No lo soportó.
Pero hoy, siento una gran admiracion por ella. Tuvo la valentia que solo
una madre puede tener.
Cada uno seguimos nuestro camino, esta vez no fueron caminos paralelos.
Nos separo todo aquello que nos unió.
En realidad creo que nos separó todo aquello que nunca nos unió.
Mirar sin ver, creo que eso nos pasó.Que extraño, no puedo recordar mi
infancia junto a ellos, solo recuerdo aquellos dias en Casas Grandes, sera
porque fue alli donde mire a mi alrededor y los descubrí uno por uno.
Hoy estoy aqui, en un bar cualquiera de Berlin, faltan siete minutos para
reencontrarnos. Siete. Miro el muro que cayo hace siete años: me pregunto
cuanta gente pudo reencontrarse aquel dia. Aquel unico dia.
Me pregunto de que hablaremos los siete ahora que nuestro muro interior
tampoco existe.
Me pegunto si podremos mirar y ver. Ver que no somos uno sino siete.
Me hubiese gustado tener una maza para derribar el pasado de un golpe.Nunca
encontre a mi familia de origen.Me pregunto si ellos si. 28

Frente al espejo de la barra, veo una cabeza que se gira, como en un prisma
y me devuelve mi imagen. Es uno de mis hermanos. Le sigue otro, y otro, y
otro, en esa cadena interminable hasta el último. Vienen todos juntos.
Serios, callados, mudos.
Con los ojos perdidos en el infinito, mientras yo sostengo una vaso vacío de
whisky en el que flota un cubito de hielo a la deriva.
Sus manos balancean algo. Parece como si tuvieran de pronto, un leve
temblor, un parkinson prematuro que les hace acariciar la nada que se
extiende bajo sus dedos de la mano izquierda. Entonces recuerdo: yo soy
zurdo.
El barman, cierra la puerta del armarito en el que guarda ese bote de
cristal rojo. Ese en el que guarda, para los buenos clientes, las pastillas
que mezclo con la bebida, y me hacen recordar, olvidar, soñar, vivir...
Una vez cerrada la puerta de espejo, se pierde la simetría y desparecen mis
seis
yo, que nunca son yo, y siempre serán yo.
Y aquí estoy, en la barra, sólo, esperando que la muchacha del autobús se
levante, y no ha pasado nada en el accidente.
Los seís niños que murieron aplastados en los hierros la cogen de las manos,
y le levantan la falda, y se ríen, y yo, ya no estoy allí....atrapado en la
silla rodeada de hierros retorcidos, mientras veo desangrarse sus cabezas
abiertas, sus brazos rotos, sus bocas abiertas y sus ojos perdidos en la
nada...
Ya no recuerdo la brigada de tráfico, abriéndose paso entre los amasijos de
latón, y salvandome casi íntegro. Casí.
Lástima de muchacho, pobre...Con un miembro tan hermoso!!! resuena en mi
memoria.
En el fondo del vaso...un cubito, baila perdido entre el whisky.
Éramos siete. O tal vez, sólo fuimos uno.
Ahora, somos medio.
O ni eso. 29
FIN DEL CUENTO 30
Cuando mire el reloj faltaban solo siete segundos para que por fin llegaran
para reencontrarnos luego de estos siete largos años.Me pregunto que encon-
trare de cada uno de ellos.

Aqui llega el nro 1: baja de una limusina color blanco. Va enfundado en
un traje al estilo Elvis Presley. Un vagabundo se acerca a pedirle limosna
pero el le da un empujon y viene a saludarme, a mostrarme su triunfo, a
mostrarme su AVARICIA.

Aqui llega el nro 2: -- Por que la vida fue tan generosa contigo nro 1?
Por que yo no puedo tener tantas cosas como tu?. La ENVIDIA lo carcomia.

El camarero trajo una suculenta bandeja de fiambres alemanes en el instante
que llegaba el nro 3, pero este apenas saludo. No podia moverse de lo gordo
que estaba, se zambullo en la bandeja y se comio todo. Quedo pipon, pipon.
Que GULA!

El nro 4 llego acompañado de tres hembras espectaculares a las que
besuqueaba y acariciaba continuamente. Habia montado un prostibulo en las
afueras de Berlin. Su mente solo estaba ocupada por la LUJURIA.

Llego el nro 5: casi no lo reconociamos, pero yo me di cuenta que era el
vagabundo a quien habia empujado el nro 1. La desidia y la PEREZA habian
llenado su vida.

El nro 6 llego irritado, le molestaba el reencuentro y no aceptaba comenta-
rios de nadie. Fue tal su IRA ante nuestros temas de conversacion que nos
mando a la puta que nos pario.

Y el nro 7? Si, ese era yo. El mejor.
Volvi a casa, la mesa estaba servida, mis hijos jugaban en la acera.
Que satisfecho estaba de mi mismo!Que ORGULLO!
HAGAN CLICK EN ALGUNO DE LOS SIETE PUNTOS SUSPENSIVOS . . . . . . . AQUELLOS
QUE EN SU VIDA HAYAN COMETIDO 1 O 7 DE LAS SIETE PECADOS CAPITALES.

feliz pecado!!!! 31

 

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