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Darwin en las pampas
cuento colectivo
Darwin

(La historia comienza aquí)

Los años previos a la escritura de su "Origen de las especies", durante su extenso viaje por Sudamérica —en donde comenzara a esbozar su Teoría de la Evolución—, Charles Darwin pasó más de dos años en suelo argentino. Estas son las páginas de su diario, apócrifas en su mayoría.

19 de septiembre, 1832.
Durante la noche llovió copiosamente. Al arribar a la posta el dueño nos comunicó que de no tener pasaportes convencionales, debíamos seguir de largo, porque había tantos ladrones que no habría de confiar en nadie. Pero al ver el comienzo de mi pasaporte, que leía "El naturalista Don Carlos", su respeto y civilidad fueron tan amplios como sus sospechas anteriores. Qué sería un "naturalista", ni él ni sus compatriotas –sospecho– tenían la menor idea; pero probablemente no fuera motivo suficiente para quitarle valor a mi título... 1

20 de septiembre.
Quizás deba hacer valer mi título de naturalista más seguido: por la mañana, el dueño de la posada nos recibió con el desayuno preparado. Todo era exquisito, a excepción de un extraño brevaje que se empeñó en hacerme beber. Una infusión tosca y amarga que bebía ruidosamente y con sorbete de lata. "Es el té de nuestra Patria, Mr. Darwin", dijo alzando la voz. "La favorita de Don Juan Manuel de Rosas". Si eso era té, pensé, yo sería Lamarck. ¿Quién sería el tal Mr. Rosas?. No lo sabía, pero supe al poco tiempo que no era un naturalista. 2

21 de septiembre.
El capitán del navío, era ni más ni menos Juan Manuel de Rosas, quién me avisó que muy pronto comenzaríamos la expedición por las extravagantes pampas sudamericanas. Era un hombre esbelto, su rostro reseco y bronceado, parecía haber soportado treinta años en el mar. ''¿Esta preparado para salir?'', me preguntó mientras preparaba mis instrumentos de investigación en mi camerino. ''Por supuesto'' - le conteste -,''ahora mismo me pondré mi abrigo y saldré''. El clima se había mejorado y la ventisca era tenue, ya empezaba a salir el sol.
Las inumerables montañas y espesos boscajes de álamos y pinos nos mostraban un paisaje natural y alentador para la expedición, sin embargo temía que pudiera haber percanses durante la exploración en tierra pues todo el territorio estaba saturado de montes y tupida selva; nuestro primer destino era el poblado de San Egido, donde se había instalado una pequeña colonia inglesa que nos falicitarían instrumentos de viaje y mapas de mar y tierra. Una hora después abandonamos la embarcación rumbo al poblado, el capitan iba junto a mí y el señor Jon Johnson, el contramaestre, dirigía la expedición. Cada minuto avanzabamos escasos tramos de tierra, a nuestro paso disfrutabamos el desolado y endémico paisaje natural. 3

21 de septiembre, bis.
Y desde luego que la nada se mostró presente aquella tarde, yo esperando la tundra de tierra que es la pampa. Un bicho picó a Jakobson hace un par de horas y su temperatura se eleva incómodamente. ¡Pero si soy naturalista no médico!, le grité a Rosas cuando me reclama la salud de Jakobson. Parece que muere, pero la expedición, en bien del hombre, del mundo (de mi reputación, faltaba menos).
— Mister Darwin... Jakobson is dead. We shall better bury the ol' chap, less God be cometh down upon us!!
— I don' believe in Dios, you idiot! Bury him. We shall camp here, the night is upon us. 4

22 de Septiembre.
So they buried the poor Jakobson. And, inmediately, comezaron a pensar si aquella picadura, produciría, tal vez alguna enfermedad contagiosa.
Durante el día de la marcha, los sudores y los rigores del camino, se vieron acentuados, y también, sus ánimos algo más exaltados de lo habitual.
Cualquier buen médico hubiera achacado los síntomas a la larga marchar prolongada bajo aquel sol implacable, pero se hubiera asegurado primero, tomando unas simples muestras de sangre.
La expedición contaba sólo con naturalistas, por lo que , naturally, nobody has to take any care!....No hay problema.
Sobre cómo comenzó aquella encarnizada pelea junto a hoguera, que acabó con una puñalada en el costado de ellos...Poco se podía achacar al sol, estando la luna llena, sonriendo, mientras la picadura comenzaba a trasmitir sus efectos... 5

22 de septiembre.
...y llegó nomás la noche, y con ella la tormenta. La expedición se sumergía en un único gemido desolador, mientras los árboles caían alrededor nuestro y se formaba una laguna a los pies.
- Shit!!!- Grité. -What kind of place is this?.- Porque las cosas que estaban sucediendo se ponían realmente aterradoras, sobre todo cuando pude escuchar los gritos de Mr. Rosas que decían...
- Mr Darwin, Mr Darwin!!! Jakobson is gone!!!
- I know he's gone ass-hole, he's dead!!!
- No, Mr Darwin, his body... he has disappeared!!!!
Desolador, realmente desolador e inconcluso. De modo que había desaparecido y nadie pudo haberselo llevado.
La noche sería larga y el cuerpo de jakobson había desaparecido... 6

23 de septiembre.
Apunto en mi libreta: no olvidar la misión superior que me atrajo a esta frontera de civilización. No sin pena atiendo la pérdida de Jakobson, pero no será con asistentes débiles que escribiré esta historia. La desaparición de su cuerpo me tiene sin cuidado. Mr. Rosas. Éste sí que me preocupa. Pero no precisamente su salud, sino la mía. He oído hablar más de lo necesario sobre su crueldad y prepotencia. Su mirada tensa me inspira desconfianza. Si mi teoría de la evolución ha de resultar cierta, habré de encontrar una explicación científica para la especie que representa. Rosas no parece descender de los primates, sino de las hienas... 7

24 de septiembre. 8.00 am.
La lluvia no cesa. monzón! monzón! alguién grita a lo lejos.
Un rugido extraño se escuchó en la madrugada, and scared the hell out of me. Mr. Rosas salió con la bayoneta mientras uno de los hombres era arrastrado, dice él, hacia los árboles. Hacia arriba de los árboles. You´re going crazy, ol´chap. le dije a Mr. Rosas, quién me mira perplejo por su pobre inglés. "Que dice Mr. Darwin que estás pendejo", thank´s for your help, le dije al traductor.
Caminamos unos metros el cuerpo destrozado de Jakobson colgaba, péndulo, de un árbol. What the hell is going on here? 8

24 de septiembre
Escribo estas notas por la noche, a la luz de las velas. La inquietud provocada por los acontecimientos anteriores, se ha sosegado. No sé si escribir en inglés, mi lengua materna, o en castellano, para que, en caso de muerte, los habitantes de esta región sudamericana puedan rescatarlos y en su oportunidad hacer entrega de ellos al gobierno de mi país. Nunca imaginé que encontraría personas de esta naturaleza. Nosotros los científicos sólo estamos interesados en aportar contribuciones al conocimiento del origen de nuestra especie. Porque ¿será verdad que el hombre es producto de inspiración divina? De ser así, ¿por qué existe una parte no conocida de la personalidad de los hombres? ¿Cuáles son los rasgos que se mantienen en su cuerpo y que hacen pensar en vidas pasadas? ¿Es que el hombre, cuando está solo, aislado y sin más armas que su inteligencia, regresa a su estado animal que pienso, alguna vez tuvo? Son muchas las preguntas que me han surgido al ver el comportamiento de Rosas y la tripulación. Pareciera que Rosas, aunque no se ve que sea un hombre fuerte, los marineros le temen. Será tal vez que es despiadado y con su trato, quiere mantener el control sobre cualquier situación. De cualquier manera, estaré pendiente porque el objetivo de mi viaje a estas tierras se cumpla. Son las doce de la noche y la luna ilumina la pampa de una manera que no había visto en ninguna latitud en la que estuve antes. 9

Tengo la sensación que he dormido una eternidad, sin embargo han pasado sólo dos horas después de la media noche; es curioso que mi cuerpo y alma estén tranquilos dado los últimos acontecimientos pasados hace un par de horas nomás. Ni siquiera puede representar en mi mente el cuerpo colgado de Jakobson. Será que yo he perdido la vida también, o será que estoy navegando en una pesadilla Freudina. No sé qué me ocurre pero no estoy atemorizado.
La luna ha desaparecido, y siento demasiados ruidos de silencios. Dónde está la vida humana, habrá sido todo un sueño, Rosas, Jakobson, La pampa, seré incluso yo Darwin o simplemente seré Juan Domingo. 10

Finalmente la noche dio lugar a un sol implacable, cargamos nuestras cantimploras con agua y seguimos viaje. La pampa era inmensa y no podíamos dilatar más nuestro recorrido. Un camino polvoroliento como línea recta que terminaba justo en el horizonte, un horizonte que nunca terminaba y que finalmente terminó en un río: un pequeño cartel le daba el nombre de Colorado.
Una balsa se acercó y una hermosa mujer en ropas livianas me invitó a subir, su mirada me invitaba a una travesía quizás nunca inmaginada.
La expedición armó un campamento a orillas del río mientras yo me alejé en la balsa con la Ona, así me enteré más tarde que se llamaban. Remó mucho tiempo sin decir una sola palabra. Aquel río parecía no tener fin y su ocura piel pronto se confundió con la noche, fue entonces cuando me invitó a bajar en una pequeña playa que ofrecía el río, juntó ramas, troncos y armó un fuego espeso y caliente. No estaba nada mal, había refrescado. Luego, ante mi mirada, se desnudó y se zambulló y nadó. Podía verla por el replandor de la luna. Me había quedado dormitando cuando sentí su cuerpo mojado sobre mí, sus labios húmedos me invitaron a amarla y a una noche de placer en mitad de la pampa. Fui su esclavo, fue mi esclava, fui el extraño, fue la especie más desconocida, pero juntos fuimos el fuego, la noche y una lujuria que terminó tan despacio como el sol asoma por el horizonte. Fue entonces cuando se alejó en su balsa, pero no me invitó a subir. Recopilé en mi libreta los datos del lugar, más tarde se acercaban mis compañeros en una balsa y remontamos el río hasta su naciente en la cordillera. 11

II PARTE

25 de Septiembre
Sentados, esperando el alba, nos preparabamos para seguir nuestro recorrido cruzando la cordillera. Ya todos estabamos listos. El capitán Rosas propuso que no engullir ningún tipo de alimentos pues nuestras reservas se estaban terminando. Yo aún no podía olvidar lo que me había sucedido la novhe anterior. Y todo el trayecto me pasé pensando solo en aquella mujer, sirena sin rumbo, perla de los mares, diosa de la noche...
Llegamos, de improvisto, a una aldea poblada de nativos, cazadores, rústicos y desnudos. Nos hicimos amigos de ellos muy pronto. John Jonson, el contramaestre, en uno de sus incontrolables ratos de exitación terrenal le pidió al jefe de la aldea que le hiciera menester unas cuantas aldenas para acostarse con ellas. Aquello no fue negado por el jefe, ya que en el poblado era costumbre saciar el deseo sexual y, era un ''pecado'' retenerlo. Por suerte yo no tuve deseos, me bastaba solo con pensar en mis deberes como científico, además aquellas féminas selváticas no eran de mi agrado. 12

26 de Septiembre.
Algo en el cráneo de Rosas, rememoraba esos dibujos sobre los monos langures. Todavía resuenan en mis oídos las historias terribles que contaba Mr Jackobson sobre ellos, y su voracidad. Cómo eran capaces de asesinar sin escrúpulos ni conciencia alguna a cualquier vástago no engendrado por ellos. La abnegada actitud de las hembras lagures, que arriesgaban su propia seguridad, pudiendo llegar a ser heridas por machos más fuertes y sanguinarios, no menoscababan, sin embargo, el hecho de que éstas, a veces, tomaran a la criatura indefensa bajo su custodia.
Relatos como ese, conciliaban mi deseo de entroncar con las bestias, cuando mirando la comitiva que me acompañaba descubría sin emoción, que los impulsos de liderazgo de manada, de conquista y defensa del territorio, de procreación y aplastamiento del contrario, campaban a sus aires, sin el más mínimo atisbo de consciencia.

Sin duda, entre los monos que observaba y reproducía en sus dibujos y las anotaciones que pude leer en el cuaderno de Jacokbson, péndulo oscilante para siempre entre nuestras cabezas, existía más cohexión y unidad de destino, de la que se palpaba en aquella miserable expedición en busca de la fama, la gloria o el exilio.

Mientras los demás hombres se acomodaban al nuevo poblado, me acerqué hasta una cueva en la que una hembra orangutana, retozaba jugando con su cría, y poco más atrás,pude observar la inaudita presencia de un pequeño ... 13

26 de septiembre.
Estoy profundamente agradecido con los nativos de ésta aldea, pues el favor sexual que han otorgado a los hombres de mi expedición a logrado quitar de sus mentes el terrible recuerdo de Jakobson y a decir verdad, creo que a mi me sucedió lo mismo con aquella mujer ya casi inexistente pues estoy seguro que nunca volveré a verla.
Por otro lado estos nativos cazadores-recolectores resultan de un modo muy interesante un objeto de estudio y tengo que grabarmelo en la mente... a eso hemos venido a estas tierras... 14

26 de septiembre. bis.
Hemos encontrado algunas pinturas en las rocas, y una inscripción fascinante:
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27 de septiembre
He descubierto que la inscripción que encontre quiere decir: "Aqui estuvo Mr.Jakobson" 16

27 de septiembre. bis.
Creo que alguien está intentando sembrar algún tipo de miedo supersticioso en mis hombres. Debo entonces, no comentar a nadie el significado de esas escrituras. Confío muy poco y cada vez menos en la "buena intención" de Mr. Rosas. Sospecho de él más que de ningún otro. Debo, quizá, descubrir que se trae entre manos, y no creo que sea algo favorable a la expedición.
Lo que más me aterroriza es la extraña visión de la cueva, ese pequeño no debe haber sido mas que mi imaginación... Estaré sugestionandome también? "Ho God! it is not what I thought!... 17

28 de septiembre
No puede dormir en toda la noche pensando en la visión que tuve de ese pequeño y muy temprano regrese a la cueva. Ahi estava nuevamente esa visión y los dos hombres que me acompañan también pueden verla...se acerca a nosotros...es un pequeño aborigen!!
No se si hice bien trayendo a este pequeño aborigen al campamento, pero es que me ha simpatizado mucho y se me ha ocurrido que se llame "Viernes". 18

29 de septiembre.
Haciendo uso de mi memoria y esfuerzo, retomo la inscripción. Desde luego que no dice "Aqui estuvo Mr.Jakobson", sino "Ojalás que disfrute de su propio dolor, al amarse a sí mismo". Aunque me gustaba más la primera idea... esta última no hace mucho sentido y espero que no sea una premonición terrible de lo que sucederá. 19

29 de septiembre bis.
Releo la nota anterior. Siento que ahora soy yo el supersticioso. Yo, un hombre de ciencia plagado de miedos infundados. Hace un par de horas Viernes gritaba fuertemente. Salimos, y otro de los nuestro, Bonifaz, yacía tendido en un charco de su propia sangre. Un hendidura en el pecho, del tamaño de mi puño, marcaba la herida mortal. 20

29 de septimbre bis-a.
Hemos decido atrapar al hijo de su puta madre que nos ha estado acozando desde el inicio de la expedición. Soy de ciencia, pero soy un hombre that´s noy going to take anymore fucking bullshit from NO ONE. 21

30 de septiembre.
Mis sospechas divergen, estos nativos aparentemente tan amistosos, son además excelentes jinetes. Aparecen de repente, en la línea de ese horizonte que en esta pampa nos rodea como un círculo. Tal vez no hayan estado siguiendo, tal vez no aprueben nuestra presencia extranjera en sus tierras. La sensación de amenaza es tan concreta como este paisaje desolado, como ese cielo celeste sin una sola nube donde abrigar los ojos. Ayer vi Rosas hablando con el que parecía ser el cacique, se reían, cuando me vieron el indio clavo sus talones en la ingle del caballo, y salió al galope, achicándose de a poco hasta desaparecer.22

Así transcurrieron los días en aquella gentil aldea de exóticos nativos, pero ya era hora de marcharnos. El capitan Rosas reunió a toda la tropa para que deshicieramos las carpas y recogieramos nuestras pertenecias y una vez listos, el jefe de la aldea, tan prudente, tan sabio, nos entregó un par de aldeanos para que nos guiaran y ayudaran a cruzar la peligrosa selva.
Según los planes del capitán, ahora nuestro rumbo era la costa noroeste, donde se encontraba el pueblo de San Egido. Era fundamental para mí llegar hasta allá pues carecía de tinta y papel. "Y un científico debe escribir lo que descubre"
Partimos al dia siguiente, temprano por la mañana, con la llegada del alba, cruzando rios, lagunas, trepando palmeras, subiendo montañas y esquivando rocas. La expedición no era detenida ni por el candente sol ni por las relampagueantes lluvias. La brujula del capitán Rosas marcaba el rumbo exacto: "hacia el pueblo de San Egido". 23

Era importante llegar cuanto antes a San Egido, Viernes me informo que en ese lugar se encontraba el Templo de la Perdición el cual aparentemente era solo un viejo tugurio pero dentro guardaban el Arca perdida. Tengo que llegar antes que Indiana Jones. 25

1 de octubre.
Llegamos por fin a San Eguido, casi con el sol de media tarde ardiendo sobre la expedición. La impresión fue colectiva. Un pueblo, una civilización perdida, extinguida, con razgos inauditos. Inicialmente creo entender que su evolución fue concretamente distinta a las conocidas, y no tiene nada que ver con los estadios barbarie-civilización ni nada de eso. Debo estudiarlo mejor. Por suerte encontramos suficientes instrumentos en una aldea vecina y mucho papel para anotar. Las ruinas son fascinantes... 26

Después de perder, lo escrito, repasé de nuevo cómo los integrantes de la expedición, hablaban en su delirio, con muertos vivientes como Viernes, o seguían su ambiciosa ruta hasta esa jungla en la que las pirámides ocultas hacían presagiar todo tipo de misterios.


Bajo mi mano, seguían los cuadernos de Jacokobson. Admirado, seguía sus explicaciones sobre cómo la escasez, afectaba la conducta de los monos, haciendo que éstos se volviesen cada más agresivos, para obtener los necesario.
Al contrario que las aves, que no peleaban por marcar sus territorios en el aire, y si acaso eran impelidas a defender únicamente los lugares en los que han decidido poner sus nidos, los monos tenían imbuido en su código genético un fuerte sentido de dominio del territorio.
Adiré los dibujos y explicaciones de los monos distinguían fundamentalmente entre los monos urbanus y los monos ruralis. En este sentido pude admirar los bocetos y comentarios que sobre los monos reshus había realizado una amplia investigación.
Este mono originario de la India, solía agruparse en manadas silvestres, que errantes, recorrían los espacio comiendo cuanto encontraban y la naturaleza tenía a bien depositar en sus manos. Eran pues, monos socialmente amistosos y pocos dados a problemas no ligados a lances de apareamiento.
Sin embargo, existía en la India la costumbre de endiosar a los monos resus, confinándolos a los templos en los que tantos feligereses y visitantes, les arrojaban golosinas y dátiles. En esos casos, esos monor urbanus " causae
mayoris" reaccionaban con furia, para pelearse por los despojos y eran capaces de entrar en encarnizadas batallas para proveerse de cuanto ansiaban.
Lamenté que nuestra especie hubiera arraigado, probablemente, en una tribu de monos urbanus, sometidos a los más violentos condicionantes, desapegados ya de la naturaleza.
Miré hacia la luna, que refulgente en el cielo, me sonreía. 27

2 de octubre
Después de haber estudiado todo el día de ayer a los monos hoy me he decidido a investigar los restos de esta civilización perdida.
He pedido a Viernes que me acompañe y he notado cierto temor en su mirada, no me imagino a que se debera.
Finalmente Viernes accedió acompañarme. Me encuentro fascinado con todo lo que veo a mi alrededor y no me he dado cuenta que Viernes ya no esta a mi lado, he tenido que salir a buscarlo.
Buscando entre las ruinas alcanzo a ver a lo lejos un anuncio luminoso que dice "BAR EL TEMPLO DE LA PERDICION"...no puedo creerlo he llegado!!! 28

Qué ideas raras que tengo ultimamente. ¿El Templo de la Perdición. Estaré volviendome loco. O será es esfuerzo de mi aventura?
Parecía que San Egido era fácil de encontrar. No ha sido así. El entorno se nos enfrenta: llevamos varios días bregando contra alimañas, fiebres, fantasmas, soles y lluvias. Mis hombres tundidos y trasijados parecen fieras salvajes.
Mi mente, en las pocas horas de descanso, se ha tornado muy activa. mi pasión es elucubrar despierto y trabajar dormido. las ideas de monos indios, monos civilizados y nuestra capacidad de superviviencia me acosa. Como si esto fuera poco, desde hace varios días sueño con los pormenores de mi viaje en el Beagle y mi visita a Las Encantadas: James, Indefatigable, Narborought y la isla gigante Albermale son recuerdos recurrentes: todas ellas repletas de pinzones de diferentes tamaños y picos diversos. Logré encuestar 13 de ellos. Las tortugas Galápagos también son muy extrañas allá. Se han especializado y tienen caparazones muy diversos. Son raras, pero lo mejor de ellas es su sabrosa carne. Extraño los guisos de tortuga gigante. Una sóla vez estube en la isla Chatam en donde junto a un gran cráter de agua dulce, como una inmensa laguna, habían cientos de tortugas. Parecía un paisaje prehistórico... 29

Qué días aquellos, recordaba, tan impredecibles, sostenía: en las islas encantadas pareciese que el tiempo dejara de existir, pero, ¿existía en realidad?, ¿o es que mi mente se entrelazaba con la naturaleza volcánica, virgen, ancestral u original del archipiélago?
Fue mi primer expedición antes de llegar a las pampas, desde entonces yo frisaba la edad del tigre, era ágil, explorador y curioso. De tanto oír las eufóricas palabras de mi padre al morir: ''Anda hijo, ve y anda; no importa a donde, solo anda'', me hice tripulante del Beagle, pues tenía decidido empezar mi carrera de escritor escribiendo temas de la naturaleza. Era mi oportunidad de relucirme ante mis camaradas, que degustaban de la política y vida social, apenas escribían de sus experiencias del ''viejo continente''.

El Beagle, en aquellos años, era la única nave capaz de resistir las temerarias e indomables aguas oceánicas: ni tifones, ni tormentas detenían su armazón de madera gruesa, un navío ejemplar, me sentía como Cristóbal Colón rumbo a América.
Partimos del puerto, pues, en una tibia noche sucumbida de aura lunar, era mi primer viaje marino, mi primera experiencia en las islas Galápagos, que, ''de no ser encantadas por Dios, yo las hubiera encantado...'' 30

Y encantados o no. Los monos y las tortugas, comenzaron a estudiar esa extraña raza de estudiosos, que tanto los escrutaban, y pese a mostrar francos gestos de indolencia en unos casos, de amistad y mansedumbre en otros, vieron que los hombres estudiosos, no tenían remedio.
Miraran cuanto miraran, no llegaban a ver nunca.
Resignados, les dejaron seguir siendo sabios. 31

Darwin deliraba. No podían bajarle la fiebre. "¡Olimpio Pintango de Monalia se nos muere!", decían complacidos algunos tripulantes del Beagle. "¡¡¡Qué se muera, por un hombre sin Dios no doy dos céntimos!!!" El joven con aspecto de recién egresado del San Carlos tomó nota del apodo. "Algún día me va a servir lo que dicen estos animales", pensó. "Bestias, más que bestias, y creen que las bestias son los monos o los indios". Preocupado, se acercó adonde estaba el naturalista. Pasó la mano por la libreta de notas, tirada en el piso de la cucheta: "Mi religión es esta".
La historia lo hizo testigo de algo que muchos libros ignorarían: las frases aparentemente deshilvanadas de su maestro, que a las tres de la tarde pasaba a los 40 grados de temperatura. Lo recordó en el puerto, hablando con ese periodista, D. F. Sarmiento, que parecía saber más que ellos de cualquier tema. Hablaban fluidamente en inglés, barajaban opuestos como "civilización" y "barbarie", pasaron revista a la beatería del medio, a las acusaciones de "sectario", "ateo" y "materialista". Apoyados en la baranda y mirando las aguas frías y de un azul intenso, días más tarde Darwin le había confesado cómo lo había impresionado la información y capacidad de análisis de Sarmiento. Lo había dicho a sabiendas de que el federal que rondaba por la cubierta los estaba escuchando.
Mojó el paño en el agua fría y se lo puso en la frente. Su mente volaba también. Lo veía tan mal que no podía evitar pensarlo muerto, homenajeado con sobrios discursos por él y el periodista sanjuanino en el Círculo Médico Argentino. Pavadas de la mente, por qué ese ámbito, por qué el protagónico de los homenajes póstumos. Se acercó Fitz Roy, el comandante. En pocos días iban a anclar para hacer el segundo viaje exploratorio. "Pero si este hombre no mejora..."
"De lo simple a lo compuesto, de lo embrionario a lo complejo, de la forma informe a la belleza acabada. De todo ello surge mi teoría, ¿sabe?" Le dijo Darwin a Holmberg, quien se levantó la cabeza y recorrió la altura impresionante de Fitz Roy. "No parece un delirio". "¿Quièn dijo que estoy delirando?; ¿Por qué no me traen algo para comer?", y se incorporó tratando de sentarse. "No hay nada más incómodo en los viajes como estos camarotes". 32

6 de octubre.
He dejado de escribir en estos días pasados a raíz de una fuerte fiebre que me azotó durante mis primeros descubrimientos aqui. No obstante, ahora recuperado podré seguir mi investigación. Pero debo decir que nada recuerdo de como y cuando llegué a estos lugares remotos, Por suerte poseo mi anotador, pues sino ni siquiera podría saber quien soy. Solo recuerdo que en mi delirio transite por momentos anteriores como aquellos en los que me ví envuelto en un estado similar y que comente el 2 de octubre. Pues mucho me temo que estas violentas fiebres me esten haciendo perder la cabeza. 33

Recuerdo Londres. Lo recuerdo en esta mañana seca, calurosa,salvaje en la temperatura y en la gama de los colores pardos de la Pampa.
Recuerdo mis botas en una calle adoquinada cercana a la Mullins Street.
Recuerdo un brillo de ojo negro del Támesis y una onda dispersarse bajo el puente.
El musgo descolorido, las mujeres demasiado blancas, hermosas, otras fofas y paliduchas como solo Albion sabe hacerlas.
Un cabriolé ruidoso sobre esa misma calle.
El rumor de Irlanda al pasar por un tugurio.
Cuando deje de recordar esas impresiones tan dispares de Inglaterra, sera mejor que me ponga a buscar mis botas. El polvo reseco y la paja brava me han cuarteado las plantas y lo que es peor, no recuerdo habermelas sacado nunca. 34

Recuerdo el camino a Stratford. Lomas suaves, verdes, las ovejas pastando. El paso por la granja de Hannah y después la casa de la esposa del Dr. John Hall. La Iglesia de la Trinidad, mi respeto a su deseo: déjenme en paz. reventarme de ganas de entrar y no hacerlo. No, Williams, no te traiciono. Viene una y otra vez ese recuerdo: el largo recorrido hacia el oeste. El que alguna vez hizo él, pero de ida y buscando un destino. Como yo ahora. También vuelve la fiebre, más débil que los días anteriores, pero vuelve. Salgo de Inglaterra: Voy desde el laberinto al río azul. Y de los dos, de esas dos puntas, qué extraño, sale mi nombre. 35

Sin embargo, vuelve atrás sus pasos, y mira hacia un destino un tanto incierto, viendo que los monos, sabían disfrutar más de su viaje.
Se sienta, y en el fondo de su oído, escucha el palpitar de la tierra que mira a la luna, pidiendo que no envíe su reflejo. Duele la luz en los ojos del mono, y la luna se pregunta si no hubiera sido mejor, dejarle rumbo a Londres, o a los altos pastos....
36

8 de octubre.
La útima fecha del diario no es corriente con esta. Pero me hacía falta estirar un poco las manos.
El caluroso sol de la pampa me ha despertado molesto, malhumorado. La cantimplora, vacía, implora un grito de agua corriente. Uno de los muchachos me acerca una palangana de agua fresca y la bebo irremediablemente. Harto estoy de sueños guajiros (dumb assed jokes, I might add), decido que nada nuevo hay que descubrir en este horrible hemisferio. No dudo que los habitantes de esta región se ofendan, pero como investigador tengo que aceptarlo, y enviar mi reporte al "Weekly Science Journal" de Inglaterra: nada nuevo hay, bajo el terrible sol de la pampa.
Empaquen mis cosas muchachos, nos largamos.

Chin chin al que se raje. 37

12 de octubre
Los nativos están nerviosos. Juntamos nuestras cosas y terminamos nuestros aciertos con el Beagle bajo la mirada de los pampas.
Mientras termino de comer mi último almuerzo en el Pampa, un aborígen de pelo enmarañado, voiz de águia, me grita "Chichén Pinzém malacó hui!", y cosas del género. Señaló varias veces para el oeste, donde existe una cadena de montañas tan alto como el Himalaya.
Luego se fue al galope gritando a su caballo.
Fitz Roy mandó avisarme que me espera sólo hasta mañana, pero me quedé mirando hacia las montañas por un buen tiempo... 38

Hoy releí algunas de las páginas de este diario.
Creo que mejor me voy a las Galápagos. 39

No, nada de galápagos. Cuando salí de Inglaterra me había puesto por meta llegar al confín del continente americano. La tripulación estaba cansada y con poco espíritu aventurero. Las fiebres habían debilitado mi liderazgo pero había llegado el momento de volver a imponer mi autoridad, autoridad emanada por la Reina. Debía sequir clasificando todas las especies botánicas de este extraño mundo. Decidí reducir la comitiva y quedarme sólo con Mr.Johnson y Fitz Roy (Mr.Johnson... did I mention he joined us in Tierra del Fuego?). El resto fueron embarcados a Inglaterra y poco me importaba que se perdieran por mares tan inmensos.
Cargamos los caballos y sequimos la brújula hacia el sur. Conocimos a un grande, al Perito Moreno. Se pasaba los días dibujando cartografías, rutas lagos y montañas, parecía conocer cada roca y cada rincón de semejante geografía. --sigan mas al sur-- nos dijo --sigan hasta el fin donde sale fuego de la tierra, allí se encontrarán con los onas, son muy amables y les develaran grandes misterios nunca inmaginados.-- ¿Onas? aquella mujer que me entregó su cuerpo era una ona. ¿Sería posible volverla a encontrar? --¿Habrá alguna para nosotros?-- preguntaron Mr.Johnson y Fitz Roy Los miré y no les contesté. No estaba dispuesto a compartirla con ellos. Fueron muchos días a caballo, atravesamos los paisajes más hermosos jamás vistos, fue como ver a Dios dibujando a cada paso su grandeza. Glaciares impresionantes avanzaban entre las montañas y flores multicolores nacían entre el hielo eterno. Bosques de Lengas se erguían al pie de la cordillera. Y finalmente llegamos al fin, al borde del continente, donde el estrecho de Magallanes salpica con fuerza las costas acantiladas, donde el viento con furia erosiona la roca dormida en el tiempo, donde bocanadas de fuego parecieran digerir el centro de la tierra. Un grupito de onas salieron a recibirnos y nos echaron unas mantas de piel en la espalda para devolvernos un poco del calor disipado por semejante espectáculo. Nos condujeron por unos senderos subterráneos hasta su ciudad oculta. No podía creerse que allí abajo existiese una ciudad tan bella, con gente amable y sabrosos frutos de mar. Mr.Johnson y Firz Roy tuvieron luego sus onas para amar. Los condujeron a unas recámaras donde creo que estuvieron confinados durante días y días. Y no sé si les bastó para disipar tantos días de calentura retenida. Yo por mi parte fui recibido por Ella, que no era otra que la reina de los onas. Si aquella bella que invadió mi cuerpo a orillas del río colorado era ni más ni menos que la Reina. La alimentaban con frutos especiales. Nunca antes los había visto, me dijo que era centolla y me dio a probar .... La centolla ejercía en nuestros cuerpos un efecto afrodisíaco y los coitos se prolongaban horas y horas y nuestros cuerpos permanecían unidos, imposible de separar. Ahí comprendí El origen de la Especies, no es otro que esta necesidad de placer y de perpetuarnos en el tiempo. Luego los genes harán lo suyo, su recombinacion será responsable de la evolución y aunque no los veamos estan continuamente haciendo lo suyo: evolucionando. No sabemos hacia donde pero seguramente hacia un mundo mejor, más perfecto, más sano, mas bello. para la humanidad
Charles Darwin. 40

Recordemos que la primera anotación ajena al diario es la número 32 (2 de octubre "Darwin deliraba..."). Ahora nos encontramos con la Nota 41, correspondiente al 12 y 13 de octubre:
"Tachó lo escrito hasta romper el papel. Las últimas palabras no parecían surgidas de la mente de un científico: se había dejado ganar por la subjetividad, eran apreciaciones poéticas, pero completamente irrelevantes para sus estudios. En realidad, el enojo tenía que ver más con la Reina que con sus investigaciones. Fantásticamente alimentada por los súbditos, debía iniciar cada mes a los siete jóvenes mejor dotados para la caza y la pesca. Recordó con bronca y tristeza la despedida. Lo había abrazado, le había dado un beso suave en la boca, uno de esos besos hasta entonces tan extraños a su cultura, y se había ido --feliz-- a cumplir con la ceremonia a la que se entregaba con patriótico fervor indígena.
Jakobson y Fitz Roy bufaban también por el abandono repentino de sus amantes. Las alegres naturales, mucho más ingeniosas que las inglesitas románticas de la época, se preparaban para la ceremonia en la que les estaba encomendado repetir con otros jóvenes el ritual de la reina.
Esa noche volvió a darse lo que en el diario constituye una auténtica parataxis. Los tres tuvieron pesadillas. Fitz Roy caía en un abismo del Himalaya, que no sabe por qué se convertía en el Nilo, a la altura de Luxor; Jakobson fue sorprendido por un mensaje críptico que una voz decía de varios modos: "No será para siempre". Darwin se despertó gritando: había tenido la horrible visión de un cementerio que llevaba su nombre. Al despertar, no sabía si las siluetas fantasmales de los jóvenes que recorrían la isla casi deshabitada del sueño eran los mismos que ahora, ciento cincuenta años antes que la fecha que figuraba en las cruces, bailaban y hacían el amor felices en un lugar cercano al paraíso.
A la mañana siguiente decidieron que debían seguir el viaje."
14 de octubre.
El frío nos ha...
41

CHARLES DARWIN pensó entre sus manuscritos y dijo ¡¡qué ironía!!, pensar que yo soy un hombre como todos y la bajeza que me hizo ese hombre no es ser hombre es ser otra cosa, en cambio pensar que uno es superior a otro porque estudió la evolución del hombre es una bajeza, qué puedo decir yo de bajeza si bajez es ser una bajeza que clase de bajeza que hacen los hombres porque esto es una real bajeza, ¡¡qué bajeza por DIOS, qué bajeza!!! 42


Observación a nota 41: Donde dije "Jakobson" debí haber escrito "Dr. Johnson" (Paddington, 14/07/1922).

Nota del editor (Paris, 1968): No hemos podido identificar al autor de la nota 42. Tampoco parece claro el porqué del estallido que le atribuye a Darwin, a menos que la vinculemos con el episodio que refiere en su diario, muy brevemente, el día 14 de octubre. Es evidente que no es a Johnson a quien alude.

14 de octubre.
El frío nos ha congelado las ideas. Nos cruzamos con un grupo de galeses que nos agredió. Inspeccionaban tierras. No les habíamos hecho nada que pudiera molestarlos. El ser humano es extraño: habló de bajezas, de la suya, de la nuestra. ¿Habrían bebido de más? No lo sé. Yo, que averiguo el principio, que quiero saber el origen, es posible que alguna vez pruebe mis presunciones, pero nunca voy a saber del hombre real, de sus reacciones, qué circunstancias lo hacen ver fantasmas donde no los hay. Quedé mal después del episodio. Siempre me pregunto si ofendí sin querer, si interpretó mi respuesta cortante (coherente con mi timidez) como un desaire. Mi conciencia pide disculpas, si corresponde y aunque nunca lleguen a saberlo.
Me llevo muy bien con Fitz Roy. Lo vi confuso y triste como yo después de la situación que atravesamos. Johnson, en cambio, es un gran egoísta que vive encerrado en su isla. Parco para comentar sus hallazgos, ávido para tener en cuenta mis razonamientos. Me molesta, y mucho, que luego los repita como propios. Si intenta confundir aquí, que somos tan pocos, ¿qué no hará cuando expongamos públicamente nuestros puntos de vista? A esto sí puedo llamarlo "bajeza". 43

Reviso de nuevo el diario. Me doy cuenta que ni una sola nota sobre la fauna y la flora. Estúpidamente me la he llevado en sexo, emociones, delirios de poética, infamias y bajezas, persecuciones fantasma.
Qué bajeza.
Incluso esto es poco científico.
Me doy asco. 44

15 de octubre.
creo que las vivencias en las pampas han hecho de mi un cambio profundo en la manera de ver las cosas, un cambio que va de la lógica objetividad cientifíca a la subjetividad que emanan los sentimientos de un hombre cuando lo superan infinita cantidad de sucesos increibles. Creo que comienzo a dudar de la razón. Eso está muy bien en Londres, pero aquí es absolutamente distinto. No hay nada preestablecido, y todo lo que puedo decir de las pampas es acerca de sentimientos que van desde la muerte de Jakobson y sus apariciones (tanto físicas como en mis escritos) hasta los onas. Un hombre no puede hablar de ciencia cuando no piensa como tal. Y yo ya no estoy pensando como científico, He pasando de lo Apolineo a lo Dionisico. Años de estudio son destruidos por un par de vivencias. Vivencias que no pueden dejar de ser tomadas en cuenta y que están comenzando a Hacerme dudar de todo. 45

Y eso que todavía no había conocido a los Patagones. Qué digo yo, no entiendo como con semejantes atributos su nombre hacía referencia a sus patas (recuerden que eran indígenas, más cerca en la escala zoológica a un animal bípedo que al ser humano). Suele escucharse acerca de las bien guardadas proporciones entre un empeine y la curvatura masculina; y es verdad que se hicieron famosos por las huellas de sus pies, pero déjenme decirles, que no era lo único que mismo en posición vertical, dejaba marcas. En un principio, al sólo depararnos con sus huellas, pensamos que se trataba de una tribu de mismísimos diablos. Entre las marcas de sus caminar, un largo surco que en estas tierras extrañas imaginamos pertenecer a la cola de un mefisto que no se interesa en ocultarla. ¡Si estuvise nuestro querido Jakobson! ¡Todo tan lleno de picaduras! 46

16 de octubre
No sé hasta cuándo podré seguir con estos apuntes. Entre los pampas y los galeses perdimos gran parte de nuestros pertrechos. Debemos continuar a toda costa nuestro viaje a los Himalayas australes y por lo tanto es impensable cualquier desvío para abastecernos. Fitz Roy es una mole que se altera cada vez que le pido un cuaderno para continuar escribiendo. El Dr. Johnson está desarrollando el extraño hábito de tomar notas sobre los comportamientos más cuestionables de nuestro viaje. Dice que es parte de un proyecto a largo plazo que piensa acabar en Londres, maestría mediante. Por lo tanto tampoco puedo contar con su colaboración en el racionamiento del papel. Los pampas, además, ya están un poco cansados de seguir con nosotros hacia territorios cada vez más fríos. El mayor problema es que se termina la zona del ombú, prodigioso árbol (aunque los nativos insisten en que es una hierba) que da sombra, alimentación y agua. Parece ser el único cultivo de los pampas. Cualquier día de estos Rosas junto a Fitz Roy, el Dr. Johnson y los nativos me darán un disgusto. Debo evitar que se levanten contra mí, debo ocultarles estos escritos.

17 de octubre 47

Esa mañana, al levantarme decidi que era necesario para el feliz desrrollo del viaje dialogar con Rosas, asi que a posteriori de los amargos matutinos (como ven ya me habia familiarizado con los mates patagonicos), ir a visitar a Rosas.
Grande fue mi sorpresa cuando pude encontrarlo luego de una ardua busqueda por el lugar haciendole un felatio al mas dotado de los patagones.
Al notar mi presencia Rosas, en un arranque de colera comenzo a golpear al aborigen hasta que este cayo a sus pies.
Luego se excuso argumentando que havia sido obligado a cometer tal falta de estilo, esto influyo notablemente en mi teoria. 48

Día histórico. Para mí, al menos. Que Rosas sepa que lo vi me pone frente a severos riesgos. No menor es el riesgo de que Johnson haya presenciado también la escena. Ambos son hombres "terribles", y no creo equivocarme. El primero, jugueteando siempre con armas de fuego o con puñales. Se deleita ofreciéndoles detalles a los interlocutores, que como tiran, que los cargadores, que la cacha es de tal o cual material, que el filo, la empuñadura. No creo equivocarme al percibir una directa relación entre sus obsesiones y la escena que presencié. Hay, sin duda alguna, una asociación íntima que no llego a desentrañar, y un elemento en común es la forma...
Johnson y Rosas hacen migas. Fitz Roy oyó, entrecortadamente, una conversación en la que Rosas le ofrecía exponer conclusiones en la Sociedad Científica de Buenos Aires. "Estos hallazgos nos pertenecen. Como que han sido hechos en mi tierra".
Hablando de cosas más pedestres, a mi amigo le divirtió ver cómo mientras aseveraba esto el brigadier masticaba las hierbas que iba cortando del pasto. "A red cow, no doubt". Dije que Fitz Roy me cae cada día mejor. Este sí es un hombre. Lástima que suela encerrarse en sus pensamientos, que a veces sea tan huidizo. Durante el viaje en barco noté su pasión por las profundidades del mar. Un ser muy noble, a quien conmueven las injusticias y se molesta por el tono de "patroncito" que subyace a la supuesta familiaridad de Rosas hacia el "criollaje". Me cuesta dar a entender en nuestra lengua los matices que percibo en algunas palabras de la región, aunque no domine el idioma. El conocer el contexto ayuda a saber cómo esas voces empleadas configuran un mundo y un sistema de ideas extraño al nuestro, pero muy próximo al de los españoles, de quienes se independizaron no hace dos décadas todavía. Bien se las han arreglado para excluir de su cultura la del indio, con el que tienen severos problemas en la lejana "frontera", mucho más al norte de donde estamos ahora. 49

Si, nosotros, ingleses, españoles, portugueses, holandeses, y algun otro
llegamos a estos continentes imponiendo a golpes y espada nuestra cultura.
Nos creimos superiores casi dioses, como ibamos entonces a aceptar sus
extrañas culturas? Como no ibamos a evangelizarlos?
Desde el primer momento estuvimos dispuestos a imponer a nuestro unico Dios
y por El derramariamos toda la sangre necesaria, por El decidiriamos que
estos extraños seres eran seres inferiores a los que habia que domesticar
y someter y expropiar.
Total, no habia nada que podian enseñarnos. Nada absolutamente nada.
Que equivocados llegamos a tierras de las que nos nombramos Descubridores.
Que distinto hubiese sido el destino de este planeta si no hubiesemos
interferido o si tan solo hubiesemos llegado dos siglos despues.
Rosas y Johnson parecian compartir la misma necesidad de destruccion, eran
la fiel estirpe de todos aquellos que habian llegado arrasando a su paso
toda la cultura indigena.
Pero en fin, yo no habia llegado a estas tierras para hacer un tratado de
antropologia, mi mision era hacer un relevamiento botanico, que la verdad
sea dicha ya habia tenido bastantes atrasos. El tiempo que restaba no era
mucho, debia volver a Londres con mi trabajo terminado.
Asi lo entendieron tambien Johnson y Fitz Roy.Los dias que siguieron fueron
de absoluto trabajo, costeando el mar subimos el continente hacia el norte
la diferencia de flora era totalmente distinta a aquella vista en la cordi
llera, las mesetas patagonicas que caen al mar aridas, arenosas desarrollan
una vegetacion pobre de pastizales. Si es muy rica en fauna marina que llega
a la costa: poblaciones enormes de pinguinos pueden verse anidar en matorra
lles costeros, tambien llegan mamiferos marinos como ballenas y delfines
oscuros.Las aves pueblan los cielos y estoy seguro que son las mismas que vi
en America del Norte, vienen migrando 10.000 km en busca de alimento y climas
propicios para la reproduccion.
Finalmente la naturaleza es lo unico que los conquistadores europeos no pudie
ron cambiar en sus ansias de destruccion. Al menos por el momento.
Al menos por el momento America toda se levanta en el mundo como un continen
te lleno de misterios. Misterios que lamentablemente tendremos que descubrir
solos, ya que aquellos que podian explicarlo fueron cruelmente eliminados y/o
marginados en nombre de nuestro Dios. 50

18 de Octubre.
Releo la nota anterior y me percato que, en un arranque de tremenda estupidez, me acerqué demasiado a la crítica vulgar de la conquista. NADA científico. Arranco la hoja y la quemo: no pensará su majestad que estoy en contra de la investigación y la expansión, además ¿quién soy yo para criticar a la historia? 51

19 de octubre
Lo pensé mejor. Yo, como escribí ayer, no debo criticar la historia porque estoy haciendo historia, o para ponerlo de otro modo, con ayuda de su majestad quistando. En este afán, volví a intercalar unos apuntes correspondientes al 17, intentando referirme a la conquista española tan furibundamente como los holandeses lo supieron hacer. A medida que continuamos nuestro camino, compruebo en carne propia que los holandeses eran muy generosos para con los indios y entiendo la saña de los españoles contra estos. Estorban mucho por estas tierras patagónicas. Si a algún francés no se le ocurre asociárseles en contra de los criollos, algún hombre de Buenos Aires, hecho de la misma materia que Fitz Roy, se encargará de ellos. Si no, llegará el turno de su majestad británica. De algún modo u otro, para eso estamos aquí Rosas, Fitz Roy, Johnson y los demás.
Sigo avanzando, en un overo rosao. 52

20 de octubre
Sí, seguimos avanzando, aumentando el tamaño de nuestro herbario, y clasificando géneros y especies desconocidas nunca vistas en nuestro viejo continente. Por momentos creí que la taxonomía me quedaba demasiado chica, pero debía clasificar cada ejemplar dentro de las normas conocidas, quizás una vez en Londres podría sugerir introducir algun género nuevo como me sucedió en centro américa con las solanáceas como papa y tomate o como zea para el caso del maíz.
La avanzada primavera de Octubre hacía sentir su rigor y habíamos acabado con la última gota de agua. Nuestro paso hacia el norte se hacía duro y lento, habíamos dejado la península Valdés hacía un día y según nuestros croquis nos quedaba por lo menos otro para llegar hasta Río Negro. Todo a nuestro alrededor era desierto y la poca saliva se mezclaba con la tierra suspendida por el viento.
Nos sentimos realmente solos en un mundo deshabitado y la angustia nos dominaba. Caímos rendidos bajo unos algarrobillos (Prosopis) otro género americano, pero que por lo menos nos depararon sombra. Pronto sentí los ronquidos de Fitz Roy y Johnson, semejantes moles también fueron derribadas por la extensión patagónica. Cerré mis ojos y no me dormí, sólo dormité, consciente de mi ser, de mi existencia.
Rememoré mis años de estudio en Cambridge y mis experiencias sexuales con la ona, pese a quien pese, mis experiencias. La civilización y la barbarie presentes en mi vida. Yo todo un científico también conocí lo salvaje, lo prohibido. Y realmente si en este momento tendría que elegir me quedaría aquí. Total, qué me espera en la vuelta a la civilización, cómo explicarles que la vida es una constante dicotomía donde a veces no se elige lo que se presupone como más razonable.
Los truenos y relámpagos me sobresaltaron y al abrir los ojos una intensa lluvia nos azotó, no por mucho tiempo, pero sí el suficiente para llenar nuestras cantimploras y darnos una ducha reparadora.
Seguimos nuestro viaje y llegamos al Puerto San Antonio. Nuestros ojos se iluminaron cuando vimos al Queen Victoria pronto para zarpar a Londres
--¿Que hacemos muchachos? --les pregunté a Johnson y Fitz Roy --¿nos embarcamos o seguimos investigando? 53

21 de octubre
Dura y dificil desición, sobre todo para Fitz Roy que cada día se mostraba más sumergido en el bien de la expedición. Pero difícil porque Johnson no tenía la menor intensión de continuar aquí. Solo quedaba saber, y esperar, sobre todo, si Rosas se iría tambien con Johnson. Era obvio que Mr Rosas no viajaría a Inglaterra pero podía arreglarse para que el Queen hiciera una escala en Buenos Aires. "Idea fantástica". Dijo Rosas. "Pero me iré a Buenos Aires cuando usted y su tripulación abandonen por completo estas tierras".
Idea fantástica pues, ayer despedimos a johnson y seguiremos investigando un tiempo más. 54

La decisión llegaría demasiado, cuando hora y treinta después, aquella llovizna rejuvenecedora se convirtió en tromba tropical. Nadie se lo explicaba, el clima, la región, no es propicia para una tormenta tropical.
Despertamos molidos a la mañana siguiente: el Queen Elizabeth había sido arrasado por el agua. Si hubiésemos zarpado antes, el naufragio hubiese sido nuestro destino. Partiremos a caballo a Buenos Aires. 55

Lo haremos cuando podamos. Por ahora, estamos refugiados en este pequeño pueblo, un caserío que quiere crecer a orillas del mar. Los vientos y la lluvia persistente no nos dejarán partir por unos cuantos días. Voy a dedicarme a mis anotaciones científicas, quiero bosquejar un taxón. Sin duda muy incompleto por ahora, pero me ayudará a organizarme luego de tantos descuidos generados por mi atención dispersa en tantos otros problemas.
Extraño Europa. Siento que estos últimos años son muy importantes para la historia de la humanidad. Anoché preoseguí con la lectura de "Peau de Chagrin". Hace dos semanas que no podía abrirlo. Qué razón tiene Balzac con esto de que "el público está harto de España, del Oriente y de la historia de Francia a lo Walter Scott".
Hoy es un buen día, mirando este cielo encapotado de las pampas sureñas, para que mi diario guarde también esas palabras de Charles Rémusant que tanto me impresionan: "El hombre no ha sido creado solo para cantar, creer y amar... La vida no es un destierro, sino una llamada a la acción..." (Globe, 12.03.1825).
Bueno, a mis clasificaciones, a reformular la taxonomía. La experiencia en estas tierras ha descentrado mis estudios previos y me ha hecho cuestionar algunas de mis certezas. Después de todo, por algo soy un científico. Empiezo por analizar mis dudas, no las certezas, pero sé de antemano que ese análisis puede borrar de un plumazo cualquier cosa que haya dado por segura. 56

Me parece que es 27 de octubre,
perdemos el sentido del tiempo entre salvajes, selvas e incomodidades. Qué no daría por una ducha caliente y unos calzoncillos limpios. Me rebajaría la barba incluso, ya parezco Marx. (nota mental: borrar estas bobadas del diario antes de entregárselo a la Su Majestad)

27 de octubre.
Iniciaré clasificando a una extraña tortuga que no parece ser de aquí: Género: Reptil, Especie: Tortuga Xilängàa (utilizando el término local); Orden: Chelonias. Descripción: Animal de caparazón grueso, color verde parduzco; su mandíbula --
Darwin se pone de pié, precipitoso. El agua arrecia y la tortuga se ha ido con el susto del trueno.
— Que Su Majestad me perdone, pero estoy harto de estas tierras Argentinas. Sthendal visitó alguna vez este país, lo leí en sus "memorias" y habla maravillas de él, incluso presume haberse inspirado en estas selvas para algunas descripciones de plantas y jardines de "Le rouge et le Noir"; el imbécil no sabía de qué hablaba. 57

28 de octubre
Darwin no daba más. Ya sólo pensaba en el sexo después de tanto tiempo de soledad en la Patagonia.
Llegó ese día un contingente de estudiantes para colaborar, entre ellos una antropológa mexicana a la cual no podía dejar de observarla.58

Rosario. As’ se llamaba ese ejemplar mejicano que tanto me atra’a y me fascinaba. Y porquŽ no decirlo, yo tambiŽn le atra’a, su mirada me perforaba.
Ella tambiŽn necesitaba un momento de distracci—n. Los cient’ficos somos as’, parecemos asexuales pero llevamos el placer y la morbosidad metida en las sienes. Somos capaces de tener un orgasmo s—lo con el pensamiento.
Pero aquello era algo para ser vivido m‡s que para ser pensado. La noche estaba estrellada y la invitŽ a subir a mi caballo. Fuimos cabalgando despacito rumbo a la playa y ese suave cabalgar iba frotando nuestros sexos.
Y por cierto que no se pod’a disimular, la respiraci—n ya se parec’a m‡s a un jadeo que a una necesidad inconsciente de vivir. ComencŽ a besarla en el cuello y cay— rendida ante mi virilidad. Ya en la playa nos revolcamos, nos amamos, nos descubrimos, nos perdimos el respeto por completo. 59

Y ahí estaba yo, ilusionándome con Rosario. La penetraba despacio y al momento me perguntaba: ¿cómo es posible que tenga yo tanta virilidad y sex appeal a mis 57 años? 60

Una vez más los locales me jugaron una broma. Las páginas anteriores son totalmente apócrifas, pero ya están entintas en mi diario. ¿Qué hacer? ¿Las arranco y destruyo para que alcancen su merecido final, o las dejo como un cabal testimonio de mi vida en este confín de la tierra?. Qué más da, nadie en England creerá lo que ellas dicen, además su caligrafía es por demás rudimentaria. No, las dejo. De arrancarlas, mis pares creerán que he adulterado la historia.
Pero...¿quién habrá sido?. Tengo mis sospechas, después de todo Juan Manuel de Rosas habla perfecto inglés, y he notado desde el primer día que mi presencia al bordo del Beagle le incomoda grandemente.

Hice mucho trabajo de campo esta tarde y mis dolores lumbares han regresado. He visto al menos dos tipos de mulitas en tierra. Curioso, en Brazil he visto otros 2 o 3 tipos diferentes, más grandes y más pequeñas. ¿Porqué habrá tantas variaciones sobre un mismo tema, pero sólo existentes en este continente americano? ¿Porqué no existen las mulitas en Europa u Oceanía, y hay tantas variedades aquí? Si Dios creó las especies, como mis pares Owen y Agassiz sostienen, porqué se entusiasmó tanto con las mulitas sólo en las Américas?. ¿Porqué no puso mulitas en nuestra Europa?. ¿Será que Dios no es responsable de ésto, o seré yo un blasfemo? 61

Pero que barbaridades digo. Yo, Sir Charles Darwin, soy ATEO, desde hace años. Este clima me afecta.
— Chambón!. Tráeme un vaso de agua. 62

No me alcanza un vaso de agua para saciar mi sed. Ya es primero de Diciembre y mi cuerpo no da más. Han sido dos largos años en esta sudamérica, pulmón del planeta.
I'll go back to England. Sí, volveré a Londres, le presentaré a mi reina todos los estudios taxonómicos y ordenaré estas mis memorias. Sólo uds fueron testigos de mis aventuras y desventuras. Haré creer que aun soy virgen; sí, así me quiere mi reina: virgen, respetuoso y trabajador. Ah y sobre todo científico.
Pero que me quiten lo bailado. Que me quiten mis amores con la ona o con Rosario. No podrán. Eso no podrán quitarme nunca jamás.
FIN 63

Postscript

2 de diciembre
Antes voy a borrar algunas cosas que no cuajan demasiado. Su Majestad se sentiría molesta si descubriera que miento. No hay mexicanas en estas tierras, ni debe de tener antropólogas la "Nueva España", donde las mujeres son tan sumisas. Les faltará un siglo, no menos, para que las cosas empiecen a cambiar. El opio es la religión de algunos hombres, y a nosotros ya nos está afectando: he fantaseado con más aventuras que las realmente vividas.
¿Se me habrá contagiado el verseo delirante de los payadores locales?
¿Tendrán razón los neurobiólogos que han identificado en el cerebro ciertas vías neuronales responsables de los sentimientos de placer o de dolor? ¿Hubo una sinapsis del placer provocada por alguna sustancia propia de estos suelos? Sé que el lóbulo límbico del encéfalo regula las emociones, que la circunvalación llamada del hipocampo se relaciona directamente con nuestras emociones y que la hormona LHRT nos permite hacer el amor. Como alguna vez dijo un científico --o dirá, ya no lo sé, porque en este lugar plano y continuo estoy fuera del tiempo-- habrá que establecer la cartografía neuroquímica de nuestro sistema afectivo.
¿Que será de Miss Charlton? ¿Habrá vuelto ya de Dublin? Hoy me ha atrapado la nostalgia... En esta llanura inmensa mi razón salió por un rato de su jaula. Pero soy injusto, aun encarcelado, mi entendimiento lógico vuela al punto de rozar lo artístico. Ciencia y arte, una misma realidad que el profano ve escindida. ¿Me habrá esperado o seguirá empeñada en mantener esa relación absurda? No sé por qué el recuerdo trae a mi mente palabras que supongo ajenas, pero tengo necesidad de dejarlas grabadas en este diario. "He cometido el peor de los pecados: no fui feliz". 64


FIN

 

colaboradores:

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2. Palo (pcandau@yahoo.com) desde IP el 23/09/99.
3. Andres Basantes (jvillao@telconet.net) desde IP el 23/09/99.
4. Marvin Duran (marvin_duran@hotmail.com) desde IP el 23/09/99.
5. Macarena Moreno Zaragoza (lilibeth@teleline.es) desde IP el 24/09/99.
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7. Palo (pcandau@yahoo.com) desde IP el 24/09/99.
8. Marvin Durán (marvin_duran@hotmail.com) desde IP el 24/09/99.
9. Javier Palacios Neri (panj4441@cueyatl.uam.mx) desde IP el 24/09/99.
10. nancy (inacpren@rcc.com.ar) desde IP line178.comsat.net.ar el 24/09/99.
11. jose luis maestrojuan (maestro@sinectis.com.ar) desde IP thor.sinectis.com.ar el 25/09/99.
12. Andrés Basantes (jvillao@telconet.net) desde IP el 26/09/99.
13. Macarena Moreno Zaragoza (lilibeth@teleline.es) desde IP el 27/09/99.
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50. jose luis maestrojuan (maestro@sinectis.com.ar) desde IP arwen.sinectis.com.ar el 17/10/99.
51. Marvin Durán, conquistado en México (marvin_duran@hotmail.com) desde IP el 18/10/99.
52. Andrés (andres@learnlink.emory.edu) desde IP anx57-138.dialup.emory.edu el 20/10/99.
53. jose luis maestrojuan (maestro@sinectis.com.ar) desde IP thor.sinectis.com.ar el 21/10/99.
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56. Su An (anainesu@yahoo.com) desde IP ppp36.interprov.com el 23/10/99.
57. marvin duran (marvin_duran@hotmail.com) desde IP el 27/10/99.
58. alejandro (alex1964@infovia.com.ar) desde IP ave2ppp-1767.uc.infovia.com.ar el 27/10/99.
59. jose luis maestrojuan (maestro@sinectis.com.ar) desde IP thor.sinectis.com.ar el 28/10/99.
60. marvin duran (marvin_duran@hotmail.com) desde IP el 28/10/99.
61. Palo (pcandau@yahoo.com) desde IP x153.28.345.100 el 29/10/99.
62. marvin durán (marvin_duran@hotmail.com) desde IP el 29/10/99.
63. jose luis maestrojuan (maestro@sinectis.com.ar) desde IP turgon.sinectis.com.ar el 30/10/99.
64. Su An (anainesu@yahoo.com) desde IP ppp68.interprov.com el 30/10/99.

 


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