1967

El Diario del Che en Bolivia

 

 

Septiembre 22


Al llegar nosotros, el centro, a Alto Seco, nos encontramos con que el corregidor, al parecer, había salido ayer para avisar que nosotros estábamos cerca; en represalia, le cogimos toda la pulpería. Alto Seco es un villorrio de 50 casas, situado a 1900 ms. de altura que nos recibió con una bien sazonada mezcla de miedo y curiosidad. La máquina del aprovisionamiento comenzó a funcionar y pronto teníamos en nuestro campamento, una casa abandonada cerca de la aguada, una respetable cantidad de comestibles. La camioneta que debía llegar de Valle Grande no lo hizo, lo que confirmaría la versión de que el corregidor fue a avisar, no obstante, debí aguantar el llanto de su mujer que en nombre de Dios y de sus hijos pedía el pago, cosa a la que no accedí. Por la noche Inti dio una charla en el local de la escuela (1 y 2 grados) a un grupo de 15 asombrados y callados campesinos explicándoles el alcance de nuestra revolución, el maestro fue el único que intervino para preguntar si nosotros combatíamos en los pueblos. Es una mezcla de zorro campesino, letrado e ingenuidad de niño; preguntó un montón de cosas, sobre el socialismo. Un muchachón se ofreció a servirnos de guía pero previno contra el maestro al que califican de zorro. Salimos a la 1.30 rumbo Santa Elena adonde llegamos a las 10.
h-1300 ms.
  Barrientos y Ovando dieron una conferencia de prensa en la que sacaron todos los datos de los documentos y dieron como liquidado al grupo de Joaquín.


Septiembre 23


El lugar era un naranjal lindísimo que todavía conservaba una buena cantidad de frutas. El día se pasó descansando y durmiendo pero hubo que hacer mucha posta. A la 1 nos levantamos y salimos a las 2 rumbo a Loma Larga, adonde llegamos al amanecer. Pasamos alturas de 1800 ms. La gente va muy cargada y la marcha es lenta. Yo me empaché con la comida de Benigno.


Septiembre 24


Llegamos al rancho denominado Loma Larga, yo con un ataque al hígado, vomitando, y la gente muy agotada por caminatas que no rinden nada. Decidí pasar la noche en el entronque del camino a Pujio y se mató un chancho vendido por el único campesino que quedó en su casa: Sóstenes Vargas; el resto huye al vernos.
h-14,00 ms.

 

 

 

Septiembre 25


Temprano llegamos a Pujio pero allí había gente que nos había visto abajo el día anterior; vale decir estamos siendo previstos por radio Bemba. Pujio es un ranchito situado en un alto y la gente que huyó al vernos, luego se fue acercando y nos trató bien. Por la madrugada se había ido un carabinero que vino a tomar preso a un deudor desde Serrano en Chuquisaca, estamos en un punto donde convergen los 3 departamentos. El caminar con mulas se hace peligroso, pero trato de que el Médico siga lo mejor posible, pues viene muy débil. Los campesinos dicen ignorar de Ejército en toda esta zona. Caminamos a retazos hasta llegar a Tranca Mayo donde dormimos a la vera del camino, pues Miguel no tomó las precauciones exigidas por mí. El corregidor de Higueras está por la zona y le dimos orden a la posta de detenerlo.
h-1800 ms.

  Hablamos, Inti y yo, con el Camba y éste quedó en acompañarnos hasta vista la Higuera, punto situado cerca de Pucará y allí tratar de salir hasta S. Cruz.


Septiembre 26


Derrota. Llegamos al alba a Picacho donde todo el mundo estaba de fiesta y es el punto más alto que alcanzamos, 2280 ms.; Los campesinos nos trataron muy bien y seguimos sin demasiados temores, a pesar de que Ovando había asegurado mi captura de un momento a otro. Al llegar a la Higuera, todo cambió: habían desaparecido los hombres y sólo alguna que otra mujer había. Coco fue a casa del telegrafista, pues hay teléfono y trajo una comunicación del día 22 en el que el Subprefecto de Valle Grande comunica al corregidor que se tienen noticias de la presencia guerrillera en la zona y cualquier noticia debe comunicarse a V.G. donde pagarán los gastos; el hombre había huido, pero la mujer aseguró que hoy no se había hablado porque en el próximo pueblo, Jaguey, están de fiesta.
A las 13 salió la vanguardia para tratar de llegar a Jaguey y allí tomar una decisión sobre las mulas y el Médico; poco después estaba hablando con el único hombre del pueblo, muy asustado, cuando llegó un comerciante de coca, que decía venir de V.G. y Pucará y no había visto nada. También estaba nervioso pero lo atribuía a nuestra presencia y dejé ir a los dos, a pesar de las mentiras que nos dijeron. Cuando salí hacia la cima de la loma, 13.30 aproximadamente, los disparos desde todo el firme anunciaron que los nuestros habían caído en una emboscada. Organicé la defensa en el pobladito, para esperar a los sobrevivientes y di como salida un camino que sale al Río Grande. A los pocos momentos llegaba Benigno herido y luego Aniceto y Pablito, con un pie en malas condiciones; Miguel, Coco y Julio habían caído y Camba desapareció dejando su mochila. Rápidamente la retaguardia avanzo por el camino y yo la seguí, llevando aún las dos mulas; los de atrás recibieron el fuego muy cerca y se retrasaron e Inti perdió contacto. Luego de esperarlo media hora en una emboscadita y de haber recibido más fuego desde la loma, decidimos dejarlo, pero al poco rato nos alcanzó. En ese momento vimos que León había desaparecido e Inti comunicó que había visto su mochila por el cañado por donde tuvo que salir; nosotros vimos un hombre que caminaba aceleradamente por un cañón y sacamos la conclusión de que era él. Para tratar de despistar, soltamos las mulas cañón abajo y nosotros seguimos por un cañoncito que luego tenía agua amarga, durmiendo a las 12, pues era imposible avanzar.


Septiembre 27


A las 4 reiniciamos la marcha tratando de encontrar un lugar para subir, cosa que se logró a las 7, pero para el lado contrario al que pretendíamos; enfrente había una loma pelada, de apariencia inofensiva. Subimos un poco más para encontrarnos a salvo de la aviación, en un bosquecillo muy ralo y allí descubrimos que la loma tenía un camino, aunque por él no transitó nadie en todo el día. Al atardecer un campesino y un soldado subieron la loma hasta la mediación y jugaron un rato allí, sin vernos. Aniceto acababa de hacer una exploración y vio en una casa cercana un buen grupo de soldados, ése era el camino más fácil para nosotros y está cortado ahora. Por la mañana vimos subir en una loma cercana una columna cuyos objetos brillaban al sol y luego, a medio día, se escucharon tiros aislados y algunas ráfagas y más tarde los gritos de: "allí está"; "sale de ahí"; "vas a salir o no", acompañado de disparos. No sabemos la suerte del hombre y presumimos que podía ser Camba. Nosotros salimos al atardecer para tratar de bajar al agua por otro lado y nos quedamos en un matorral un poco más tupido que el anterior; hubo que buscar agua por el mismo cañón pues una faralla no deja hacerlo aquí.
  La radio trajo la noticia de que habíamos chocado con la compañía Galindo dejando 3 muertos que iban a trasladarse a V.G. para su identificación. No han apresado, al parecer, a Camba y León. Nuestras bajas han sido muy grandes esta vez, la pérdida más sensible es la de Coco, pero Miguel y Julio eran magníficos luchadores y el valor humano de los tres es imponderable. León pintaba bien. h 1400 ms.

 

 

 

Septiembre 28


Día de angustias que, en algún momento pareció ser el último nuestro. Por la madrugada se trajo agua y casi en seguida salieron Inti y Willy a explorar otra posible bajada al cañón, pero volvieron en seguida, pues toda la loma de enfrente está marcada por un camino y un campesino a caballo lo transitaba. A las 10 pasaron enfrente nuestro 46 soldados con sus mochilas puestas, tardando siglos en alejarse. A las 12 hizo su aparición otro grupo, esta vez de 77 hombres y, para colmo, se oyó un tiro en ese momento y los soldados tomaron posición; el oficial ordenó bajar a la quebrada, que parecía ser la nuestra, de todas maneras, pero, al fin, se comunicaron por radio y pareció quedar satisfecho reiniciando ia marcha. Nuestro refugio no tiene defensa contra un ataque desde el alto y las posibilidades de escapar eran remotas si nos descubrían. Más tarde pasó un soldado retrasado con un perro cansado, pues lo tironeaban para que caminara y más tarde aún, un campesino guiando otro soldadito retrasado; el campesino retornó al rato y no hubo novedad ya, pero la angustia del momento del tiro fue grande. Todos los soldados pasaron con mochila, lo que da la impresión de que están de retirada y no se vieron fuegos en la casita por la noche, amén de no oírse los disparos con que habitualmente saludan el atardecer. Mañana haremos una exploración de todo el día sobre el rancho. Una lluvia ligera nos mojó pero me parece que no fue suficiente para borrar huellas.
  La radio trajo la identificación de Coco y una noticia confusa sobre Julio; a Miguel lo confunden con Antonio, cuyos cargos en Manila dieron. En un principio hicieron correr la noticia de mi muerte, luego la desmintieron.


Septiembre 29


Otro día tenso. La exploración, Inti y Aniceto, salió temprano para vigilar la casa durante todo el día. Desde temprano comenzaron a transitar el camino y a media mañana lo hicieron soldados sin mochila en ambas direcciones, además de otros conduciendo burros vacíos desde abajo, que luego retornaron cargados. Inti llegó a las 18.15 informando que los 16 soldados que bajaron se metieron en el chaco y no se vieron más y los burros parecen haber sido cargados allí. Dadas esas noticias, era difícil tomar la decisión de hacer ese camino, el más fácil y lógico, dado que es fácil que haya soldados emboscados y, en todo caso, hay perros en la casa que delatarían nuestra presencia. Mañana saldrán dos exploraciones: una al mismo lugar y otra a tratar de caminar firme arriba lo más posible para ver si hay salida por allí, probablemente atravesando el camino que hacen los soldados.
  La radio no trajo ninguna noticia.



Septiembre 30


Otro día de tensión. Por la mañana, radio Balmaceda de Chile anunció que altas fuentes del Ejército manifestaron tener acorralado al Che Guevara en un cañón selvático. Las emisoras locales, en silencio, parece que puede ser una infidencia y tienen la certeza de nuestra presencia en la zona. Al poco rato comenzó el trasiego de soldados de uno a otro lado. A las 12 pasaron 40 en columnas separadas y arma en tistre y fueron a parar a la casita donde hicieron campamento y establecieron una vigilancia nerviosa. Aniceto y Pacho informaron de esto. Inti y Willy volvieron con la noticia de que el Río Grande estaba a unos 2 kms. en línea recta, hay tres casas por el cañón para arriba y se puede acampar en higares donde no seríamos vistos de ningún lado. Se buscó agua y a las 22 iniciamos una fatigosa marcha nocturna demorada por el Chino que camina muy mal en la oscuridad. Benigno está muy bien, pero el Médico no se acaba de recuperar.



Resumen del mes


Debiera ser un mes de recuperación y estuvo a punto de serlo, pero la emboscada en que cayeron Miguel, Coco y Julio malogró todo y luego hemos quedado en una posición peligrosa, perdiendo además a León; lo de Camba es ganancia neta.
  Tuvimos pequeños encuentros en que matamos un caballo, matamos y herimos un soldado y Urbano se tiroteó con una patrulla y la nefasta emboscada de la Higuera. Ya dejamos las mulas y creo que en mucho tiempo no tendremos animales de ese tipo, salvo que vuelva a caer en un estado de mal asmático.
  Por otra parte, parecen ser ciertas varias de las noticias sobre muertos del otro grupo al que se debe dar como liquidado, aunque es posible que deambule un grupito, rehuyendo contacto con el Ejército, pues la noticia de la muerte conjunta de los 7 puede ser falsa o, por lo menos, exagerada.
  Las características son las mismas del mes pasado, salvo que ahora sí el Ejército está mostrando más efectividad en su acción y la masa campesina no nos ayuda en nada y se convierten en delatores.
  La tarea más importante es zafar y buscar zonas más propicias; luego los contactos, a pesar de que todo el aparato está desquiciado en La Paz donde también nos dieron duros golpes. La moral del resto de la gente se ha mantenido bastante bien, y sólo me quedan dudas de Willy, que tal vez aproveche algún zafarrancho para tratar de escapar solo si no se habla con él.
       
   

 
     

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