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(Perdón Ernesto) Una más. Y otra.
Uno dos tres Ches. Para los hombres cansados de la
imagen de Che, pero cansados en realidad del propio Che.
Hombres que se quejan de la comercialización
del Che para esconder la propia. ¿Marketing?,
¿merchandising, dijeron? Aquí va una
más. El Che aquí y allá. El Che en las
canchas de fútbol. El Che en estampillas. El Che en
los colectivos reemplazando a Ceferino. Siempre joven y
siempre rebelde. Y siempre pateando las sillas en las que el
resto nos fuimos sentando. (Perdonalos Ernesto)
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