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a Rubén Rodríguez Aragón con tu muerte no importará no será algo vendrá algo sin vínculos no estará en juego el "ángel tuerto" no habrá estaciones no por eso habrá descanso una indescriptible culpa ningún rastro con tu muerte puedo ir para un lado puedo dar con lugares apacibles puedo llegar a tener suerte en el juego y en la vida puedo sorprender puedo como antaño volver a enamorarme hoy te he recordado vagamente puedo reír y cantar puedo envejecer y enmudecer para siempre eras alta antes de conocerte puedo tener rasgos bondadosos puedo ambicionar una amplia fortuna puedo hacer viajes exóticos morder la espesura de un follaje puedo emborracharme aquí o en el extranjero puedo investigar o escribir luminosos párrafos puedo ser adorado puedo rechazar la ternura puedo elegir mi destino puedo imaginar el tiempo que desconozco hoy no he podido recordar tu nombre de la memoria puedo imaginar las interminables apuestas
algo vendrá
algo que jamás sacudió
tu conciencia
la tierra que te rodea
el árbol que te soporta
el agua que admitió tu pereza
que ahora retumba en tu memoria
ni las resonancias que prefirió olvidar
una lluvia sin pasado
sin gestos censurables
o bondadosos
tu salvación
tampoco el olvido
ni el arrepentimiento
no vendrá a consolarte
no será necesario
y olvidarás también el consuelo
para tu corazón
no habrá consuelo el día en que caigas
ni pájaros
ni trenes
ni alcohol
ni sangre penosa que aguantar
el día en que llegue algo que no suponías
algo que vendrá a reclamar
el lugar en el mundo
que supiste negarle
haciendo estallar las huellas
que minuciosamente lograbas distribuir
vendrá una nueva
y desconocida vergüenza
puedo ir para otro lado
encontrar estuarios pálidos cisnes quietos
buques mansos que como a las nubes
me llevan de un lado para otro lado
o sombras excitantes
la primera piel de una mujer
el aroma de una mujer el sonido de una fiesta
puedo beber de cierto cuidado y enfermarme levemente
y sentir en las sábanas el olor del sol
puedo cambiar de vida y de nombre
puedo peinarme de otra manera
y vestir como nunca lo hice
ser irascible o piadoso
comprensivo con las mujeres
o despiadado con sus increíbles sentimientos
puedo padecer por un vago recuerdo
o tirar todo por la borda
o no soportar la memoria
divertir a la gente
y esperar a que todos estén completamente locos
y ya no parezca tan divertido
y decir palabras sin mayor fundamento
puedo gozar de placeres fáciles y complicados
y hoy no he recordado tu nombre
y pienso que otro día podré humillarlo
arranques de conmovedora caridad
puedo echarme a perder
o tener más hijos como si ofreciera
el más estupendo y bonito de los mundos posibles
hasta puedo trabajar o pensar en el as de oro
o seducir a una adolescente frágil-como-un-pétalo-de-agosto
jugar mi vida por unos diamantes impuros
o por lánguidos ojos saturados de sabiduría
y caer exhausto en la turgencia de un muslo
o en el filo de una dudosa alcantarilla
que abrirían por sí el futuro
puedo ser un intelectual responsable o desaprensivo
firmar o no firmar traicionar o jugar a la lealtad
puedo ser odiado
tener amantes
distintas en su belleza singulares en sus caprichos
o no tener a nadie
y no guardar un solo recuerdo
o mendigarla como hace unas horas
puedo vivir alternativas viejas o recientes
fáciles y peligrosas
aunque no sepa darle forma adecuada
ni por dónde empezar
luchar por esa o por otra dulce aspiración
puedo olvidar
y sus mañas de vieja tramposa
puedo no pensar en que distribuye los signos
de ese futuro tangible y ajeno