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Recopilación de artículos
LA
COSTA BARBARA
Por
RODOLFO RABANAL
(Adriana Hidalgo Editora)-124 páginas
LIBRO para leer gustosamente y meditar en silencio, éste de Rodolfo Rabanal es una recopilación de ensayos y artículos aparecidos en distintos medios, entre ellos La Nación, donde actualmente el autor de El apartado publica los jueves una imperdible columna.
En las primeras páginas, sus "Treinta y dos consideraciones a propósito de un oficio" recorren momentos de una reflexión centrada en la invención literaria, la soledad del autor, el reconocimiento de la sociedad y el éxito efímero de los que denomina "libros del ruido", así como la cultura light, que relaciona con "el eclipse de nuestra herencia humanista".
Algunos temas reaparecen en otros capítulos donde Rabanal analiza la actitud estética del arte moderno o la lectura y los viajes como actos de libertad; confiesa sus devociones literarias (Stendhal, Flaubert, Eliot, Lowry, Borges, Cortázar) y divaga sutilmente sobre la influencia del clima en la literatura, señalando por ejemplo la presencia del calor en El extranjero, de Camus. Son también interesantes sus observaciones sobre la gravitación del cine en los nuevos enfoques narrativos y los vínculos entre ese arte y la televisión, así como sus reflexiones acerca del mundo virtual o ilusorio en el que nos introducen los modernos medios electrónicos.
En uno de los mejores capítulos, Rabanal narra su experiencia de escritor recluido en una casa al borde del mar, sin televisión ni radio, solo con "unos pocos pero doctos libros juntos", como quería Quevedo. Otras páginas incluyen revelaciones sobre la ejecución de sus propias novelas en las que la búsqueda del sentido de la realidad se vio enriquecida por la conjetura y la fabulación. Hay un emotivo recuerdo de su amigo Osvaldo Soriano y, en la parte final, "Travesías", inteligentes y deliciosas crónicas de viaje, entreveradas siempre de literatura, como la historia de la cortesana japonesa Murasaki Shikibu, del siglo X, autora de una novela de más de 1000 páginas que el autor compara con la obra cumbre de Proust; la evocación de Nietzche, D. H. Lawrence y Malcom Lowry en Niza o el encuentro con Jorge Amado y la memoria de Pessoa durante un congreso literario en Lisboa. En la amplia cultura y la exactitud de los juicios de Rabanal encontramos un pequeño lunar: Giacomo Leopardi no nació en Nápoles sino en Recanati, cerca del Adriático.
Cada uno de los capítulos de La costa bárbara es una pieza independiente pero todas ellas están unidas por el hilo invisible de un estilo hecho de tersura y lucidez. La felicidad del adjetivo y de la palabra justa enaltecen una prosa que apela simultáneamente al intelecto y a la sensibilidad. Es éste el primer libro en el que Rodolfo Rabanal se aparta de su obra narrativa pero, tanto como en sus novelas y cuentos, ofrece aquí el testimonio de una calidad literaria que ha hecho del suyo un nombre ya indiscutible en el panorama actual de nuestras letras.
Antonio Requeni
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