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Clarin | Domingo 24 de octubre de 1999 | Cultura

 

LA ELEGANCIA DE UN ESTILO
Ironías del azar

Los peligros de la dicha
Por RODOLFO RABANAL
(Adriana Hidalgo Editora)-198 páginas

Una trampa inocente y a la vez maliciosa hace guiños en los libros de Rodolfo Rabanal. Sus historias parecen regidas casi siempre por el imperio del azar, que unos personajes se encuen tren bajo ciertas circunstancias en determinados lugares y que ese contacto tuerza definitivamente el rumbo de sus vidas son presentados como resultado de la buena o de la mala fortuna. Pero nada está más distante de ese acto fortuito que el cuidado casi obsesivo del autor de Cita en Marruecos a la hora de escribir. De ese esmero hablan estos cuentos a los que Rabanal les niega esa denominación prefiriendo, en cambio, la de narraciones o relatos de ficción. Según dice en el prólogo, "el gusto por rodear a mis personajes de un clima que acentúe y propicie la definición de su naturaleza suele ser una modalidad que el cuento no tolera sin poner en riesgo su delicada mecánica de tiempos precisos". El mismo cuidado se revela, también, en el lapso que le tomó darles la versión definitiva y decidirse a publicarlos: más de diez años, en algunos casos, y hasta veinte, en otros. Entre todas las del volumen, sólo dos de estas piezas narrativas se perfilan como recientes.

Tampoco puede atribuirse a la casualidad el curso que siguen las historias, por el contrario, el azar siempre opera como la ocasión propicia para que las pasiones o los deseos más profundos se manifiesten y hagan valer su propia e inesperada lógica. Lógica binaria que requiere de la presencia de una pareja, como si el precario equilibrio del mundo dependiera, desde su origen, de la relación de un hombre con una mujer. A veces esa relación pone en evidencia el equívoco sobre el que se sostiene; en esos casos, la aparición de un tercero desencadena el derrumbe de manera trágica, como en el cuento que lleva el irónico título de "Las delicias del Paraíso en la Tierra". Allí el protagonista, obsesionado por la idea del infinito a la que pretende llegar a través de operaciones numéricas, descubre que "dos es el infinito, pero siempre resulta inabordable". En "Un bosque en Alemania", en cambio, la aparición de una mujer basta para trastornar la existencia racionalmente pautada de un hombre que decide entregarse sin reservas al hechizo de su pasión. Más sutil en su planteamiento tanto como en su desarrollo, el relato que da título al volumen juega con la reiterada presencia de una pareja conflictiva e inquietante para sacudir hasta los cimientos la solidez del matrimonio de Blanca y Adrián. Por la manera progresiva e implacable con la que se narra la proximidad del peligro y el desmoronamiento de la relación, tanto como por el tipo de imágenes que se utilizan para describir el proceso -"el costoso vaso de cristales nobles estaba a salvo pero fisurado, ya no tenía necesidad de conservarlo y entonces lo dejó caer"-, la historia evoca pasajes de la obra de Scott Fitzgerald.uena parte de los textos se construye en torno a la idea de búsqueda. Se trata siempre de perseguir una imagen preconcebida situada en otro lugar al que los personajes se dirigen, como si la llegada al sitio elegido coincidiera con la concreción de un deseo. Desde luego, tanto el lugar como el anhelo constituyen situaciones utópicas, pues ellos arriban al infierno de los deseos insatisfechos al que una fatalidad los conduce o, en el mejor de los casos, advierten que han obtenido aquello que no buscaban. Esto último es lo que les sucede a los protagonistas de "Sarah", quienes intentan seguir los pasos de Nathaniel Hawthorne cuando proyectan completar aquellas historias que el escritor norteamericano dejó inconclusas. Juntos parten hacia un pueblito en las afueras de París en donde esperan encontrar la tranquilidad necesaria para llevar adelante su propósito pero, por el contrario, cuando una celebración inesperada los sorprende y parece desviarlos de su objetivo, aquélla hace que se reencuentren con su destino original.

La inclusión en este volumen de "No vayas a Génova en invierno", una historia tomada de un libro de cuentos homónimo de Rabanal, responde, en cambio, a la primera posibilidad. Similar es la fatalidad que ata a Lucas, el viajero de "La sombra del vuelo del cóndor", a una sórdida pensión de Bogotá regenteada por una mujer de la que no puede separarse. Como dice Cecilio Madranza, un lustrabotas del barrio del Abasto, porteño de ley y personaje central de "Tánger o la vida simple" -último relato del libro-, "hay cosas que escapan del entendimiento". Madranza llevaba una vida sencilla y coherente pero un último detalle fue suficiente para desbaratarla por completo. Ese detalle -apunta el narrador- es "el deslizamiento singular que toda regla exige para su cabal cumplimiento y, en un orden acaso más hondo y enigmático, el justo epílogo de una manera de ser". De modo que, llámese búsqueda, lugar o pasión, no hay azar que no conduzca, en definitiva, hacia un orden cuya profundidad y consecuencias son ajenas a las voluntades humanas.

Porque conjuga de manera inextricable las oscuras motivaciones que perturban a sus personajes, "Aguas negras" es, probablemente, la historia más lograda del libro. Nuevamente la atracción ejercida por un determinado lugar altera los planes previstos por los protagonistas; a medida que se encaminan hacia él van cayendo, como envolturas superpuestas, las barreras y los prejuicios que los alejaban de su ser más íntimo. Una intimidad que está secretamente ligada con el "corazón de la selva" que termina por devorarlos. Este relato, que despliega una intensidad creciente, nunca desborda cierto límite pudoroso, como si la indudable elegancia que Rabanal le impone a su prosa sacara partido de lo no dicho para potenciar su capacidad de sugestión.

Más alejadas del conjunto, los textos que componen "Conversación a la diez", "Manuel Saurat: un diario íntimo" y "Recordando a Boby" proponen cada uno su propio código de lectura: el primero, próximo al tono de la poesía dramática; el segundo, siguiendo brevemente el esquema del diario para demostrar que lo cotidiano es lo más difícil de modificar, y el último, que juega con la ironía para contrarrestar cualquier atisbo de tragedia "con el aire balsámico de la comedia, de la ligera y soportable comedia".

JORGELINA NUÑEZ

 

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