Datos Biográficos

Me sacaron la tierra
de debajo
-a eso llaman destierro-
o sea que, de pronto,
me faltó el suelo
y me sobró distancia.

Pero un día,
antes de aquello,
me habían arrancado
la libertad de cuajo,
y entonces,
cuando me faltaba el aire
y me sobraban rejas,
me sentía
un poco mejor que antes,
que cuando me quitaron
a mi hija de los brazos:
en ese entonces
me faltaba todo -el futuro-
(podría decir que me sobró la vida).

Y sin embargo
todavía me acordaba
del día que los milicos
metieron a mi patria entre barrotes,
ese día me sobró la fuerza
y me faltó el miedo.

Allí empezó la cosa.


Comunicación

Yo te hablo de poesía
y vos me preguntás
a qué hora comemos.
Lo peor es que
yo también tengo hambre.

****

...si yo no lloro...

...si yo no lloro,no,
no estoy llorando.
Es sólo un grito de agua
que se escapa
por entre las fisuras
de mi cuerpo...

Cuatro Postales

I.

La muerte, mi vecina,
lo convenció a mi hermano
de que tomara
unas vacaciones de la vida.
Y él, una mañana,
apagó la luz con el gatillo.
En donde está no hay postales
para mandar a los amigos...


II.

La muerte, mi vecina,
me golpeó la puerta un mediodía;
venía a pedirme
"una tacita de arrepentimiento"
y una pizca
"sólo una pizca" de cobardía.
"Vuelva mañana" le dije.
Y esa noche me mudé.


III.

La muerte, mi vecina,
me descubrió una tarde
con los ojos vendados,
cubierta de frazadas
que olían
a cuerpos sucios y aterrados.
No la ahuyentó el olor, estoy segura,
porque ese mismo día
llevó a ZulmaMaríaElenaBenjayBraco
que portaban idénticas frazadas.
La muerte calzaba botas militares.


IV.

La muerte, mi vecina,
harta ya de que la ande esquivando,
vendrá descalza un día
a llevarse mis huesos
a un país de lluvias sin futuro.
¡Ojalá que se ahogue en mis cenizas!


Confesión

...A falta de otros bienes
llevo a cuestas mis más viejos poemas.
Ellos suplen las cosas
y las gentes
que me arrancó la lucha despareja.
Maltrechos y arrugados,
yo los aliso sobre las hojas nuevas...
y vienen a contarme unas historias
que no tiene siquiera moraleja.
Hoy quiero confesarte, amigo mío,
que ya no soy poeta:
soy embalsamadora de poesías.
A falta de otros vienes
ando con mis cadáveres a cuestas.

Venganza de la manzana

Me arrojaron
como piedra,
yuyo, yerba mala;
separada,
la manzana podrida,
subversiva...
Pero ahora
fermentan
las manzanas
restantes,
es decir,
vienen fermentando
desde antes
de que a mí
me sacaran del cajón.

Pero ahora,
caterva de milicos
y oligarcas,
prepárense
para morir borrachos,
empachados,
incurablemente intoxicados,
sumergidos
hasta las orejas
en el dulce jugo
de la Gran Sidra Nacional.


del libro "Venganza de la manzana" de Alicia Partnoy. © Alicia Partnoy
ilustraciones de Raquel Partnoy