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FIN
DE SIGLO es un lugar incierto, que podría tanto ser Amsterdam
como el Delta del Paraná. Un viejo alemán llamado
Strauss atiende un pequeño bar en las cercanías
de una estación fluvial, cuyo primer dueño ha sido
otro alemán, un tal Friedrich Hein, amigo del filósofo
Martin Heidegger. Opiniones
sobre "La máquina de escribir" "Esta
es la mejor novela de Juan Martini, no sólo porque resuma
e intensifica las obsesiones de todas sus obras, sino también
porque se arriesga a romper el género y a crear algo tan
indefinible como sorprendente. Cada página de La
máquina de escribir es una sorpresa por la que
hay que dejarse llevar hasta el final, donde se acumulan, en un
sutil destilado, las miserias y el humor de los tiempos presentes.
Borges postulaba que la imaginación argentina debía
apropiarse de las tradiciones culturales de todo el universo.
Martini acata ese desafío y lo convierte en una novela
excepcional". Tomás
Eloy Martínez "Creo
que cuanto ha publicado Martini antes tenía como secreta
e involuntaria finalidad este libro. En La máquina
de escribir el novelista adopta sin reservas la retórica
del sueño, en el cual, contrariamente a lo que ocurre en
la vigilia, nada puede ser considerado imaginario: todo imágenes,
hechos, escenas, reflexiones... es igualmente real. Martini
tiene el don de captar las sensaciones adormecidas que yacen en
el fondo del cuerpo y del alma entremezcladas, y de hacer remontar
a la superficie los fantasmas y los deseos de perderse en un goce
físico sin término, deseos próximos de aquellos
que conducen al crimen o al suicidio." Héctor
Bianciotti

En el bar alterna un extraño grupo de parroquianos, integrado
por contrabandistas, bolcheviques, fascistas, prostitutas, intelectuales,
jugadores de fútbol y desocupados, que discurren interminablemente
sobre los más diversos temas: la película Casablanca,
el Che Guevara, Eva Perón, Picasso, los mitos de hollywood
y el próximo partido del F.C.Muñeca Juniors.
Un día llega un hombre cuarentón, pide un café
y una máquina de escribir. Dice investigar la desaparición
de Catherine Polignac, discípula del ingeniero Eiffel que,
a principios del siglo veinte, habría tenido a su cargo
la edificación de un lujoso hotel en la zona. Sentado al
fondo del salón, el escritor habla con la gente, sigue
pistas, hace conjeturas, funde y refunde las historias que escucha.
Novela de madurez, La máquina de escribir establece
un diálogo con la cultura de este siglo y construye una
sátira implacable, que busca cerrar el escepticismo de
este fin de milenio y abrirse a un futuro todavía no pensado
en el que tal vez sea posible una reinterpretación de la
utopía.