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Julio Cortázar
Introducción a
La vida entera
por Julio Cortázar
Leer esta novela ha sido para mi como soñarla. Al igual que
en tantos sueños que se inician dentro de un clima y un territorio
perfectamente realistas para resbalar poco a poco hacia otras
dimensiones donde todo es posible y aceptable, mi lectura me fue
llevando de las secuencias habituales a los enlaces insólitos,
de la anécdota al vértigo; cuando me di cuenta (como a veces en
los sueños, sin poder hacer nada para evitarlo) ya estaba en un
mundo donde la verdad y la belleza y sobre todo la humanidad no
necesitaban de la lógica para hincarse en el lector como se hincan
algunos de esos sueños que ya no olvidaremos nunca.
Si hiciera falta un solo ejemplo, puedo decir que sólo después
de haber terminado el libro, y todavia bajo el efecto de su tremenda
fuerza reparé en que su realidad literaria no tenía nada que ver
con el aparente realismo de su trama, sus diáogos y sus sucesos.
Bruscamente advertí que en la ciudad de Encarnación y sus alrededores
habían sucedido dramas casi siempre sangrientos, motines, duelos
y asesinatos, y que a lo largo de todo el libro jamás se habia
mencionado a la policía. Este perfecto absurdo a la luz de nuestra
estructura social era y es una de las pruebas más intensas de
su calidad onírica; también en los sueños suelen faltar las articulaciones
mas elementales sin que el soñador se sorprenda. ¿Tienen razón
quienes siguen pretendiendo que la realidad sólo puede reflejarse
en la literatura a través del realismo? Si nunca lo creí, hoy
lo creo todavía menos, porque este libro es una de las tranches
de vie más intensas que un escritor argentino haya extraído de
un sector mayoritario de nuestra realidad nacional, ese sector
provinciano, entre urbano y rural, donde una constelación sui
generis de valores y de fuerzas se libra salvajemente una lucha
por el poder en cualquiera de sus planos, las mujeres, los garitos
o la propiedad. Ese mundo lo conocí desde adentro en mi lejana
juventud pampeana; ese mundo es el de este libro, aunque le falte
la policia y las cosas ocurran por imperio de fuerzas a veces
mágicas, a veces atávicas que en otros libros serían explicadas
inútilmente, aburridamente.