JUAN MARTINI

 

Introducción a
La vida entera
por Julio Cortázar


    Leer esta novela ha sido para mi como soñarla. Al igual que en tantos sueños que se inician dentro de un clima y un territorio perfectamente realistas para resbalar poco a poco hacia otras dimensiones donde todo es posible y aceptable, mi lectura me fue llevando de las secuencias habituales a los enlaces insólitos, de la anécdota al vértigo; cuando me di cuenta (como a veces en los sueños, sin poder hacer nada para evitarlo) ya estaba en un mundo donde la verdad y la belleza y sobre todo la humanidad no necesitaban de la lógica para hincarse en el lector como se hincan algunos de esos sueños que ya no olvidaremos nunca.
    Si hiciera falta un solo ejemplo, puedo decir que sólo después de haber terminado el libro, y todavia bajo el efecto de su tremenda fuerza reparé en que su realidad literaria no tenía nada que ver con el aparente realismo de su trama, sus diáogos y sus sucesos. Bruscamente advertí que en la ciudad de Encarnación y sus alrededores habían sucedido dramas casi siempre sangrientos, motines, duelos y asesinatos, y que a lo largo de todo el libro jamás se habia mencionado a la policía. Este perfecto absurdo a la luz de nuestra estructura social era y es una de las pruebas más intensas de su calidad onírica; también en los sueños suelen faltar las articulaciones mas elementales sin que el soñador se sorprenda. ¿Tienen razón quienes siguen pretendiendo que la realidad sólo puede reflejarse en la literatura a través del realismo? Si nunca lo creí, hoy lo creo todavía menos, porque este libro es una de las tranches de vie más intensas que un escritor argentino haya extraído de un sector mayoritario de nuestra realidad nacional, ese sector provinciano, entre urbano y rural, donde una constelación sui generis de valores y de fuerzas se libra salvajemente una lucha por el poder en cualquiera de sus planos, las mujeres, los garitos o la propiedad. Ese mundo lo conocí desde adentro en mi lejana juventud pampeana; ese mundo es el de este libro, aunque le falte la policia y las cosas ocurran por imperio de fuerzas a veces mágicas, a veces atávicas que en otros libros serían explicadas inútilmente, aburridamente.

Julio Cortázar

 

de "La vida entera", de Juan Martini. © 1981

        
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