2 Desde Amalia hasta Roberto Arlt puede trazarse una línea evolutiva ininterrumpida.
3 Tal vez como excepción, véase Campo Guacho, del puntano Polo Godoy Rojo.
4 Las Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira, de Roberto Payró, es un buen ejemplo de esta relación entre política y estructura agraria. Véase también Fin de fiesta, de Beatriz Guido, dentro de esta línea.
5 Hay dos perspectivas para considerar este problema: la fuerza estética desborda las contradicciones y abre planos de significación que dejan atrás lo ambiental y aun lo que el autor se ha propuesto, o bien el público es víctima de la trampa idealista por la cual lo conflictivo cultural cede el lugar a una presunta esencialidad que se lleva todo en el ánimo del lector, haciéndole sentir que de la derrota que suele acompañar las historias campesinas se incorporan valores eternamente apreciables. Para hacer crítica a los autores rurales, ambas perspectivas se funden y proporcionan una buena base.
6 Enrique Williams Alzaga, La pampa en la novela argentina, Buenos Aires, Kraft, 1958.
7 Adolfo Prieto, La literatura autobiográfica argentina, Rosario, Facultad de Filosofía y Letras, 1962; David Viñas, Literatura argentina y realidad política, Buenos Aires, Jorge Alvarez, 1964, Oscar Massotta, Roberto Arlt, sexo y traición, Buenos Aires, Jorge Alvarez, 1965. Hacia 1970 podrían agregarse trabajos de Gladys Onega, el volumen preparado por Jorge Lafforgue, Novela Hispanoamericana 1, Paidós, 1969, el Grupo Buenos Aires, etcétera.
8 Ezequiel Martínez Estrada, Muerte y Transfiguración de Martín Fierro (Lo gauchesco), México, F.C.E., 1948.
9 Esteban
Echeverría, Primera Lectura, en el Salón Literario:
"Os he bosquejado, señores, el carácter de nuestra época
y el estado de nuestras cultura intelectual. Ahora bien: en vista de esos antecedentes,
¿qué debemos hacer? ¿Cuál será nuestra marcha?
¿Se cree acaso poder con escombros y ripio echar los cimientos de un
grande y sólido monumento? ¿Se piensa con vagas e incompletas
ideas, con teorías exóticas, con fragmentos de doctrinas ajenas,
echar la base de nuestra renovación social?"
"Al conocimiento exacto de la ciencia del 19¼ siglo deben ligarse nuestros
trabajos sucesivos. Ellos deben ser la preparación, la base, el instrumento,
en suma, de una cultura nacional verdaderamente grande, fecunda, original, digna
del pueblo argentino, la cual iniciará con el tiempo la completa palingenesia
y civilización de las naciones americanas."
10 Véase David Viñas, op. cit., Los dos ojos del romanticismo.
11 Juan Bautista Alberdi, fundamenta con vehemencia esta inclinación por lo francés en su Fragmento Preliminar al estudio del derecho (Conclusión), Buenos Aires, Hachette.
12 Pero el ejemplo más flagrante de voluntarismo, es decir la legitimidad, lo proporciona la literatura neoclásica de Mayo, que no lo codificó. Esta literatura, sensible sin duda al hecho político exterior, estaba incapacitada, en virtud de una cultura dada que sobrevolaba la magra realidad, para interpretar el hecho histórico que sus hombres estaban viviendo. La superposiclón de cultura sobre realidad está documentada: La lira argentina (1824), La abeja argentina (1825).
13 Carlos Alberto Leumann, La literatura gauchesca y la poesía gaucha Buenos Aires Raigal, 1953.
14 A Bartolomé Hidalgo se le ocurre alentar a los soldados gauchos de los ejércitos de la independencia hablándoles en un lenguaje que ellos podían entender y no en la jerga inflada de los neoclásicos.
15 El solitario Macedonio Fernández, el sencillista Fernández Moreno, son ejemplos de esta integración
16 El escritor no profesional ponía su literatura al servicio de una causa que sentía superior: la de su clase; el escritor profesional, que aunque expresa su clase y aun a veces la que cree combatir, se consagra a la literatura y rechaza toda sumisión, cree que realizándose él la conciencia de la colectividad se objetivará.
17 Véase Raúl Orgaz, Sociología argentina, t.II, Córdoba, Assandri, 1950.
18 Véase Esteban Echeverría, op. cit.
19 Véase Dardo Cúneo, El romanticismo político, Buenos Aires, Editorial Transición, 1955.
20 Véase Roland Barthes, Le dégré zéro de l'écriture, París de Seuil, 1953. "El horizonte de la lengua y la verticalidad dei estilo esbozan, pues, para el escritor, una naturaleza, ya que no elige ni a una ni al otro." Y más adelante: "Lengua y estilo son fuerzas ciegas; la escritura es un acto de solidaridad histórica". Es decir, aquello por lo que se opta.
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Referencias
asociadas al texto
"Bipolaridad en la Historia", de Noé Jitrik |