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TRES —Mejor
hablá cuanto antes, no dejés que te destruyan. A mí al principio me
hicieron pedazos, ¿y para qué sirvió? Unos dientes menos, eso es todo
lo que me queda de tanto heroísmo. Un día no aguanté más y canté
todo lo que sabía. Les sirvió, eso es lo bueno, no sé si sabés
que yo tenía las claves para las citas. Y bueno, les sirvió, creo que cayeron
como moscas, ¿y qué?, igual van a caer. Los que tengan que caer van a caer
porque si no cantás vos va a cantar otro, esa es toda la filosofía. Sólo
los de arriba saben cómo escaparse, yo sé por qué te lo digo, a mí
me cuentan ciertas cosas. Pero los de arriba se están salvando solos, ni se
acuerdan de minas como yo. Mejor colaborar con estos, no son mala gente, hay que
conocerlos, como a todo el mundo, a mí me dijeron que si hago todo lo que me
dicen, cuando nazca mi hijo capaz que no me lo sacan, estoy embarazada, ¿ya
te dije?, el médico de acá se dio cuenta, ese que te reanima, espero para
junio y ya me prometieron que si no les fallo voy a poder... bah, acá más
bien no lo voy a poder criar pero si no les fallo capaz que se lo dan a mis viejos,
no son mala gente, una vez que te hacés su amiga son mucho más educados
que unos cuantos que yo conocí. Es así, como con cualquiera: si les sos
útil, seguro que sobrevivís; si no, te matan en seguida. Yo tuve suerte,
ya ves; les sirvo para esto. Y para algunas otras cosas. Vos no le des más vueltas;
lo que tengas que decir, decilo rápido, yo sé por qué te lo digo —ha
pronunciado la muchacha de labios pintados. [...] Fragmento de la novela "El fin de la historia" de Liliana Heker ©1995 Alfaguara.
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[Liliana Heker] [Literatura Argentina]