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Tierra Negra

Sobre
El libro de la Tierra Negra
de Carlos Gardini

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Carlos Antognazzi, El Día, 1994.
Daniel Celis, La Nación, 27-3-1994


Carlos Antognazzi, El Día, 1994.

Después de un silencio que los amantes de la buena literatura comenzábamos a sufrir, Carlos Gardini lanzó al mercado una nueva novela, de considerable extensión si se compara con sus libros anteriores, que promete constituirse en una saga de envergadura. Esta primera novela (el autor ha sugerido la posibilidad de una trilogía) es El Libro de la Tierra Negra.
Quien comienza a leerla se lleva una sorpresa: este Gardini no es el conocido anteriormente, es decir aquel autor de los excelentes cuentos de Primera línea (1983) o Sinfonía Cero (1984). Pero a poco de adentrarse en la compleja trama aparecen esos destellos de luz sombría que caracterizan el estilo, particularísimo del autor por sobre anécdotas y situaciones: una suerte de fusión de surrealismo y desbordante imaginación, de frases breves que estallan como chicotazos, de cierta actitud lúdicra para con la palabra y la literatura. Gardini juega con las ideas, hace algunos guiños al lector (aparece citada la generación de los "wudstocs", es nombrado más de una vez el "Testamento de Lennon", el símbolo de la nueva estratificación eclesiástica es la unión de la cruz y el martillo, etc.) y curiosamente elabora una historia post era espacial, en donde los viajes interplanetarios han quedado en desuso frente al "infierno del espacio".
En este contexto hay quienes recuerdan otras épocas en donde las colonias de terrícolas en otros planetas eran algo común, y en la que algunos experimentos científicos habían provocado la adaptación de los seres humanos a esos medios insalubres. Derivado de uno de esos experimentos es el fenómeno Rastova, que metamorfosea a un grupo de humanos en "otra cosa", viva también, pero mucho más poderosa que la especie originante. La explicación pormenorizada se da en el capítulo 7 (posiblemente el mejor del libro, y aquel en donde aparece el Gardini de antaño, con todo su bagaje de teoría y fantasía a pleno).
Pero hay además otro dato a tener en cuenta: El libro de la Tierra Negra es, casi con seguridad, la primera novela auténtica de ciencia ficción ­en su concepción clásica­ que se ha escrito en la Argentina, que, además, no le rinde tributo a estas pampas sino a lo más sagrado de la tradición de la ciencia ficción y a la literatura en general. La imagen del héroe como elemento aglutinante de la tensión narrativa de la novela; la historia de un libro (el que da título al volumen, justamente), que comienza a ser escrito por un humano, se sigue escribiendo a sí mismo al cobrar conciencia de sí dentro del diskette de una computadora y se transforma en un personaje­narrador más; los muertos vivos que son utilizados como esclavos y que se alzan contra sus amos al serles revelada la historia de la entidad Nova Rastova; la presencia insondable de una misión a realizar, que sólo puede efectuar el elegido por los dioses ­y cuyo comienzo se sugiere en este libro­, son todos aspectos anecdóticos, pero que fortalecen la idea de saga, de continuo en el tiempo y el espacio, en donde los elementos primigenios de la historia humana ­los miedos de nuestros ancestros, las viejas narraciones que una y otra vez cobran vida junto al fuego­ continúan cumpliendo sus papeles de siempre, pero enfocados ahora con otra luz, tangencial, diferente, y fundamentalmente novedosa en nuestras letras.
Desde la contratapa el especialista Pablo Capanna indica la presencia subyacente de Cordwainer Smith, cuya obra completa fue traducida por Gardini. Sin negar la aseveración, es bueno agregar que Gardini le brinda a la Tierra Negra su impronta personal, su toque, su imaginativa y desbordante cuota de fantasía y calidad.
Daniel Celis, La Nación, 27-3-1994

En 1982, un jurado que incluía a Jorge Luis Borges y a José Donoso otorgó a Carlos Gardini un importante premio por un cuento de su autoría. Ese hecho marcó el comienzo de su carrera literaria que ya comprende, con esta novela, seis obras de ficción publicadas, además de su extenso trabajo como traductor.
Este último libro también se inscribe dentro del género de la ciencia ficción, situándose en un mundo que ha avanzado unos veinte siglos más en su historia y ha retrocedido varios grados en sus condiciones de vida. La descripción de un universo casi dantesco, con lugares vedados, masas de personas condenadas a una vida inhumana y poderes repartidos de manera arbitraria por autoridades de características ambiguas, señalan el marco en que se desarrolla la acción.
La novela cuenta la historia de una redención, un sacrificio, habla de un encumbrado funcionario del gobierno obsesionado por explorar territorios prohibidos y de una extraña alianza que le permitirá a su hijo internarse en las misteriosas tierras donde residen criaturas condenadas.
La aventura, el suspenso y la curiosidad por un mundo peculiar le agregan atractivo a la novela, que se lee sin tropiezos hasta el final. El libro, además de ser interesante y entretenido, pone de relieve a un autor sólido que desarrolla con talento y oficio su relato, y logra construir una historia donde la imaginación y la inteligencia se dan la mano.


fragmento de "El libro de la Tierra Negra"