...
el
auge de la droga, el alcohol y la degeneración homosexual
trajo aparejado esa especie de maldición bíblica.
[...]
MÓNICA AMBORT Más
del reportaje:
[SU OBRA] [LITERATURA
ARGENTINA]
POLÉMICO
FILLOY
Sodoma, Gomorra y Homofobia
¿Y el SIDA? Hervé
Guibert, poco antes de morir de SIDA ha escrito una obra considerada
trascendente en la literatura francesa actual, El amigo que no me
salvó la vida, donde habla de su enfermedad y la cercanía
de la muerte.
Claro, es un tema importante. Yo también
lo toco.
Efectivamente, he visto
que en algunos relatos de Gentuza usted lo incorpora.
Sí, y ahora en Sex Amor hay una
especie de apéndice dedicado al SIDA. El libro fue terminado
de escribir precisamente el día en que se descubrió el
virus. Sex Amor, cuya primera parte es la historia de un amor
blanco, completamente limpio de toda escoria viciosa o pornográfica,
concluye con esta contrafigura del avance del SIDA, precisamente a pocos
días de haberse celebrado en los Estados Unidos la glorificación
del gay, el 23 de junio. La enfermedad aparece casi simultáneamente,
y ensombrece todo el destino norteamericano. En Norteamérica
hay 20 millones de putos, hablando rápido y bien.
Entonces cuando usted dice que no hay temas
nuevos, debo entender que se trata de ausencia de formas nuevas de escribir
temas de siempre.
La existencia de temas, es algo que corresponde
al continuum de la vida, a la continuidad de la vida. Todos los
días, hay un tema nuevo para explotar. Pero los temas que irrogan
grandes preocupaciones sociales, aparecen de vez en cuando. Tienen su
manifestación en grandes eclosiones humanas a lo largo de la
historia. Hasta finales del siglo pasado, se explotaron casi exhaustivamente
todos los problemas de índole revolucionario, político,
económico, industrial, científico... Con las dos guerras
mundiales de este siglo y las guerras civiles en diversos países,
evidentemente se reavivó el tema bélico, pero terminadas,
se agotaron los temas que fueron clásicos, amén del más
clásico de todos, el amor. Al margen de esto, aparecen a lo largo
de la vida una sucesión de cuestiones que preocupan a la humanidad
Entre ellos, el SIDA. Su historia se remonta a 1957, cuando fue detectado
en Uganda, hasta hacerse patética su instalación en otros
países, especialmente en Estados Unidos, donde el auge de la
droga, el alcohol y la degeneración homosexual trajo aparejado
esa especie de maldición bíblica. El dios bíblico,
un dios arcaico, irascible, punía las maldades de los pueblos,
con grandes maldiciones. La primera, la del agua: los diluvios, los
cataclismos. Cataclismo, en griego quiere decir inundaciones. Si no,
por medio del fuego, quemando ciudades enteras como quemó Jehová,
ciudades de la Pentápolis antigua en la cual estaban Sodoma,
Gomorra y otras más. Lo que los griegos llaman un verdadero holocausto.
Fueron calcinados sus habitantes y las ciudades desmanteladas por el
fuego.
¿Por qué
habla de la degeneración homosexual? La Organización Mundial
de la Salud ha dicho que la homosexualidad es uno de los modos de la
sexualidad.
Esa es la disculpa de los homosexuales norteamericanos.
Ellos se absuelven de culpa y cargo, diciendo que no son culpables de
ninguna degeneración. Que la homosexualidad es una cosa que está
en los orígenes mismos de la especie humana.
¿Y no es así?
Yo creo que no. Y tenemos la experiencia de
10.000 años de civilización.
Siempre hubo homosexuales. Célebres por
sus bondades, muchos de ellos.
Sí, pero con características muy
distintas a las actuales. Incluso la pederastia griega tenía
rasgos de amor hacia los efebos. Mientras que ahora la homosexualidad
norteamericana proviene del abuso de la droga, del alcohol, y del vicio
de la concupiscencia, vale decir, de todas las utilizaciones del organismo
humano ajenas a la procreación. En Norteamérica la homosexualidad
es una plaga. Se presume que sobre una población de 250 millones,
hay 20 millones de homosexuales. Parece que con esa enfermedad misteriosa
en el organismo humano, se cumpliera la maldición bíblica.
En la última década han muerto 80.000 personas de SIDA
en Norteamérica. Se calcula que muere un gay cada diez minutos.
¿Entonces hay que marginarlos?
No. Curarlos. Usted ve que toda la investigación
mundial está orientada a encontrar una solución para esa
enfermedad y para el cáncer.
El SIDA no es una enfermedad exclusiva de homosexuales.
Claro que no. Actualmente la vida está
muy circunscripta por el riesgo que apareja; obliga a la gente a desusados
esfuerzos de prevención del mal, pero no obstante, como es una
maldición misteriosa, casi simbólica, un virus tan insidioso,
la amenaza acrece; el mundo actual está indefenso.
La Corte Suprema de Justicia, finalmente le
dio la personería a la Comunidad Homosexual Argentina, pero en
un primer momento se la había negado. ¿Estaba de acuerdo
con esa decisión?
Totalmente.
El primer fallo había sido muy criticado;
como una decisión fascista de la Corte...
Ah, no. Con ese argumento podría presentarse
la sociedad de consumidores de ácido lisérgico... y de
otras anomalías que sin tener las características de la
homosexualidad, son punibles para los códigos morales de la Nación.
¿Nunca tuvo amigos homosexuales? Excelentes
escritores lo fueron.
Nunca. Nunca.
Algunos homosexuales sufren mucho don Juan.
Su condición y su marginalidad. La homosexualidad no depende
de la voluntad.
Sí, y van a sufrir más todavía.
Imagínese en Estados Unidos, un profesor de un liceo de señoritas.
¿Usted mandaría su hija allí? La adolescencia es
un estado transitorio, sumamente peligroso. El sexo no está definido.
Ni bien se sale de la pubertad, no se sabe si va a ser hombre o mujer.
Es muy susceptible a todas las influencias. Por eso los profesores gay
en Estados Unidos están permanentemente en pugna con las autoridades.
[PALINDROMOS] [HOMOSEXUALIDAD]