Borges
tuvo una educación muy limitada, a cargo de gobernantas inglesas
y francesas. Su visión sobre la vida nacional fue muy rudimentaria...
[...]
Bueno,
volvamos a la literatura. Algunos temas que nos quedaron pendientes.
Recién nombró a Borges. ¿No le parece que haya
sido un gran escritor? [...] Retomando
la pregunta sobre la literatura argentina. Nada rescatable últimamente,
según usted. El año pasado, sin embargo, hubo una suerte
de movida literaria en Buenos Aires; junto a autores ya conocidos, gente
joven, que escribe y vende su obra. [...]
MÓNICA AMBORT Más
del reportaje:
[SU OBRA] [LITERATURA
ARGENTINA]
LA
LITERATURA ARGENTINA
Borges, Hernández... y uno de nombre turco
Volvamos
a la literatura latinoamericana. Dice que ve obras que continúen
la tradición del boom.
Desgraciadamente, la literatura que enraíza
en la virtud creadora está en plena decadencia, a nivel mundial.
Ahora hay una literatura que obedece a la industria cultural de los
bestsellers. Un oportunista le dice, "escríbase un libro
sobre la mula de seis patas" y el tipo le escribe un libro de 400
páginas sobre la mula de seis patas que es un éxito editorial.
Pero usted mire... en la literatura francesa de hoy, por ejemplo, no
existe un literato que valga la pena leer. Los temas ya fueron agotados.
La literatura universal está en crisis. No
hay autores que hagan un cultivo virtuoso de la lengua. Dígame
en qué país hay actualmente un escritor de la talla de
Gide. En Argentina, después de 1960, ¿qué autor
se ha destacado? Borges fue muy hábil en reimprimir sus libros
publicados veinte años antes; intercalaba poesías y relatos
de otros volúmenes añejos y aparecía un libro en
el que solamente una fracción era original. Lo demás,
recopilación de realizaciones anteriores.
Evidentemente, evidentemente. Eso es indiscutible.
Pero ha escrito poco. No tiene una novela. Tampoco la tiene Lugones.
Sobre novelística argentina Borges jamás opinó;
prefirió identificarse con el tango... Esto, y su devoción
al suburbio y sus malevos, encarnan inclinaciones sin mayor importancia,
porque no son sinceras. El no se ha dedicado, ni remotamente, a investigar
la literatura nacional con la fruición con que lo ha hecho respecto
de la inglesa.
¿Usted dijo alguna vez que Borges era
un escritor de laboratorio, al que le había faltado vida?
Claro, ésa es su falla básica
porque tuvo una educación muy limitada, a cargo de gobernantas
inglesas y francesas. Su visión sobre la vida nacional fue muy
rudimentaria; le faltó contaminación con la realidad y
el paisaje, con la tradición popular argentina. Así como
escribió con tenacidad literatura inglesa, tuvo un criterio despectivo
sobre el Martín Fierro.
Ya que estamos, ¿cuál es su opinión
acerca del Martín Fierro?
Creo que es una obra fundamental que nos representa
y que permanecerá firme. Para toda la muchachada que lo leímos,
Martín Fierro fue una figura rebelde que coincidió plenamente
con nuestras vehemencias juveniles; que participó en la gestación
del espíritu nacional porque iluminó una época
en la que h nación no estaba aún consolidada.
Es un poema épico, realizado con una gran
habilidad, con versos netamente argentinos, sin alusión ni semejanza
con el romancero español. Está escrito en quintillas o
sextinas típicamente suyas, con una combinación métrica
perfecta. Tiene sus incorrecciones y licencias, por cierto, pero en
general son versos muy correctos. Todo esto con una magnífica
inspiración y acopio de experiencias para describir los caracteres
humanos...
Borges equiparaba a Fierro con Juan Moreira. Error
flagrante. Son arquetipos distintos. Martín Fierro es un personaje
discutible pero simbólico. Moreira, un matón de comité.
Aquél prevalecerá porque tuvo rebeldías valiosas
y ciertos impulsos cuestionadores. Por lo demás, amén
de la genialidad condensada en su Martín Fierro, José
Hernández fue un escritor que hizo todo lo posible por exaltar
las industrias agrarias del país. Ambos afanes son deudas que
no caducan.
¿Qué sabía Hernández
de los hombres que encarnó en su personaje? ¿No pertenecía
a una clase social acomodada?
Todo lo contrario. Fue hombre de estancia y
posteriormente funcionario público. Estuvo en Entre Ríos
y después, perseguido por cuestiones políticas, vivió
en Brasil Se cree que allí escribió la mayor parte del
Martín Fierro. Conocía el campo. Y pensaba que
el gaucho, el pueblo argentino, debían evolucionar, mejorar su
idiosincrasia.
¿Y Don
Segundo Sombra qué tal?
Bueno, ahí lo tiene. Es una obra sumamente
literaturizada No se deben bañar y engominar gauchos y paisanos
todos los días. Güiraldes lo ha hecho, descaracterizándolos.
A don Segundo solo le falta hablar francés... Para mí,
su libro más bello es Xamaica: allí está
él. Solo. Sin la criollidad castrada de aquel espécimen
tan distinto al de Hernández y al Viejo Vizcacha, por ejemplo...
Los temas nativos hay que abordarlos con autenticidad. Como en el Martín
Fierro, hecho con un criterio aleccionador. Una obra, literariamente,
de gran volumen, de una integración bien mantenida. Pero además,
con la preocupación de mejorar las condiciones de vida del hombre
de campo cuando en la Argentina todavía no se había obrado
sobre el gaucho para convertirlo en ciudadano.
Para su Elvirus de
L'Ambigú...
... L'Ambigú, una novela dialogada
de punta a punta, única en el mundo... Disculpe, ¿qué
me decía?
Que para Elvirus, el crítico
literario de L 'Ambigú, Sarmiento y Hernández
son lo más significativo de la literatura argentina del Siglo
XIX. ¿Quiénes, para usted, en el Siglo XX?
Lugones y Almafuerte son notas capitales, pilares.
Borges también. Y después tiene una cantidad de elementos
satélites, de real mérito, como Pedro Miguel Obligado,
Canal Feijóo, el viejo Korn... Otros que valen son el sanjuanino
Juan Pablo Echagüe, Ángel Estrada hijo...
¿Roberto Arlt?
No, no me agrada, lo he leído poco.
¿Julio Cortázar?
Ah, Cortázar, claro, claro. Le gustaba
mucho mi Caterva, sus atorrantes personajes. Me nombra en La
vuelta al día en ochenta mundos, pero a pesar de la admiración
que tenía por mi libro, nunca me mandó nada. No nos conocimos.
Sólo lo vi en París cuando coincidimos en una conferencia
de Borges.
¿Está de acuerdo con quienes opinan
que la cuentística argentina debe considerarse antes y después
de Cortázar?
No, no... es un buen escritor pero no tanto...
no tanto. No es una piedra liminar como Lugones, ni como Payró
o Benito Lynch. Horacio Quiroga sigue en punta.
¿De la literatura argentina más
reciente, realmente no rescata nada?
Los libros que he leído de la gente joven
que está surgiendo son muy deficientes. Cuando usted lee a los
que le menciono, a Mallea... los saborea. Lee los libros del autor de
Rayuela y los saborea, pero las últimas producciones argentinas
no le dejan memoria, a la semana se olvidan.
Además, ahora está lleno de futurólogos,
politicólogos, gente que escribe literatura periodística.
Prevalecen una cantidad de artículos que tienen una actualidad
momentánea, artículos completamente amorfos, sin calidad
literaria; sólo pinceladas, con el facilismo que da el periodismo.
Someta diez revistas a una lectura valorativa sistemática y verá
que tienen semejanza estructural. Además ahora todo el mundo
está capacitado para abordar cualquier tema.
Sí, han aparecido algunos escritores,
a mi criterio de poca monta literaria. En este momento no me acuerdo.
Uno de nombre turco...
Asís... pero yo le hablo de otros más
recientes.
Sí, Asís ha tenido mucho éxito.
También un libro sobre Juan Domingo Perón...
La novela de Perón,
de Tomás Eloy Martínez.
Y las tres novelas de Aguinis que ha publicado
Planeta.
¿Esos no le parecen buenos escritores?
Ah, sí. Lo de Aguinis me parece uno de
los más serios aportes a la literatura nacional.
¿Y Tomás Eloy Martínez,
que usted mismo mencionó?
También.
Le nombro algunos de los que el año
pasado editaron y recibieron críticas muy elogiosas. Bueno, además
de Tomás Eloy Martínez, Belgrano Rawson, Dalmiro Sáenz,
Forn, Fresán, Fogwill...
No conozco ninguna de sus obras.
¿Y Osvaldo Soriano, que es famoso?
Tampoco. Soriano, solamente el actor teatral.
Muy, muy bueno.
Le sigo nombrando. Laiseca,
Futoransky...
No los conozco...
¿Y Abelardo Castillo?
Lo que he leído de él no me gustó.
Como aporte, valoro lo de Marcos Aguinis. También ha aparecido,
en Río Cuarto, un novelista de altos valores, Joaquín
Bustamante. Tiene dos novelas que me parecen muy positivas; realmente
constituyen un aporte a la literatura nacional.
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