HOMENAJE A C.E.FEILING

HUGO PADELETTI

 

Charlie Feiling   

C.E.Feiling

 


 

   Conocí a Charlie Feiling en la presentación de mi libro Poemas 60/80, en la librería Gandhi, hacia mil novecientos ochenta y pico. Me lo presentaron el pintor Juan Pablo Renzi, con el que habíamos compartido el mismo maestro, Juan Grela, a su vez discípulo de Antonio Berni -a pesar de que ninguno de los tres adoptamos el "realismo socialista"-, y María Teresa Gramuglio, que hizo la presentación del libro. Fue una presentación muy refinada. Eligió el quizá más peculiar de los poemas del libro -"Desentendida"- en el que descompongo esa palabra sílaba por sílaba, y ella a su vez, como quien saca una cajita china de otra cajita china de otra cajita china, fue abriendo litúrgicamente el poema en una suerte de ceremonia del te cuyo objeto centra fuera ese poema. Logró crear un clima tan propicio que mi lectura posterior y el destino mismo del libro se convirtieron, por arte de magia, en un pequeño acontecimiento literario.
Charlie, que participó de la ceremonia, escribió poco después una crítica en la revista Babel. Se atrevió a decir que el libro no contenía ningún poema malo, ni siquiera uno mediocre, y a enumerar las principales características del "estilo Padeletti" -grata sorpresa para mí, que nunca me había imaginado ni propuesto tener estilo propio-, características que la crítica posterior no desmintió sino que desarrolló y completó. Para valorar su seguridad crítica y su generosidad, téngase en cuenta que yo era un poeta prácticamente desconocido en Buenos Aires.
   Ese fue el comienzo de una amistad no cotidiana pero nunca interrumpida. Nos unía, entre otras cosas, nuestro común gusto por el sonido de las palabras y por los juegos de palabras. A veces nos reuníamos a comer en el Club del Retiro, de la calle Juncal; yo le llevaba dos o tres poemas ingleses de mi preferencia para que él me los leyera en su perfecto inglés inglés. No trastabillaba. Desde el primer verso se metía adentro como si supiera el poema de memoria, y hacía relucir el sentido en el sonido. Recuerdo su lectura de "Sailing to Bizantium", de Yeats, de "Grapes", de D.H. Lawrence y de "Most Lovely Shade", de Edith Sitwell.
   Aunque él no faltó a ninguna de mis exposiciones, y me acompañó en muchas lecturas de poemas, me siento un poco en deuda porque en estos últimos años, en que él conmovió los círculos literarios con su obra propia, yo tuve una larga racha de mala salud y problemas varios y no lo acompañé como hubiera debido.
   Dicen que lo que hago mejor -de vez en cuando y con suerte- es escribir un poema. Pero en este momento no me acuerdo de ninguno que pueda cerrar con suficiente dignidad este homenaje mínimo y anecdótico. Lo voy a hacer con uno de los tres -o quizás siete- mejores poemas de Ricardo Molinari (cito, abreviando, de memoria):
No es la paciencia de la sangre lo que llega a morir
ni el sueño ni el mármol de Delfor, sino el polvo
que se calienta entre las uñas.

Qué haces allí, tronchado sin
con tu dicha sin aliento, con tu muerte tendida a los pies,
con tu espuma llena de ceniza, desdeñoso.

Todos te habrán estrechado la mano alguna vez,
y tú habrás bebido la cicuta en la soledad,
como un vaso de leche.

La sangre metida en su canal de hielo
-fuego sin aire- perdido. Si el tiempo hubiera sentido
como el sol y la luna presos;
si fuera útil vivir,
si fuera necesario,
qué hermoso espanto: tengo la voluntad avergonzada.

Yo soy menos feliz que tú. Me quedo combatiendo sin honor
con un haz de ramas en las manos.
Duerme, hijo triste, en tu desierto solo.

¡Esta palabra inútil!

Hugo Paledetti

 

 

 

OTROS TEXTOS EN HOMENAJE A C.E.FEILING:

 

 


| Luis Chitarroni | Fogwill | Germán García | Eduardo Grüner | Luis Gusman | Daniel Guebel |
| Hugo Padeletti | Mirta Rosenberg | Miguel Russo | Guillermo Saavedra | Guillermo Saccomano |


 

[C.E.FEILING] [LITERATURA ARGENTINA]