Sucesos Argentinos
de Vicente Battista
Planeta
239 páginas
El Premio Planeta 1995 recayó en esta novela que, ambientada en nuestro país en la época del Proceso, relata los manejos de un argentino exiliado en España, donde se ha convertido en un mercenario. Regresa al país por cuenta de una poderosa y anónima compañía internacional, involucrada en una licitación poco clara. El objetivo es lograr que la empresa obtenga la concesión de las autopistas porteñas, y para ello el protagonista deberá moverse en el filo de la legalidad. El personaje principal es tan anónimo como la corporación -en ninguna parte se lo nombra- y este detalle es revelador de su misma personalidad: carente de principios, de identidad y de ideas propias. Su ideología es el dinero y sus móviles pasan casi exclusivamente por el hedonismo. Deja entrever desde su lugar de narrador algún indicio acerca de su idealismo perdido, mientras exhibe todas las características del héroe cínico y bohemio que aparece en innumerables historias de espionaje y que es caracterítico de la denominada "novela negra".
Sin embargo, la fluidez de la narración, su constante apelación al humor y la habilidad con que se expone la trama permiten que el personaje sea tan verosímil como la historia. Desde varios ángulos, esta novela está emparentada con obras anteriores del autor, pero particularmente con la primera novela publicada por Battista, El libro de todos los engaños (1984), donde la acción se desarrolla en nuestro país en un momento difícil (aquella vez se trataba de la década del cuarenta). También en ese caso existía un ente poderoso y maligno que manejaba los destinos de los personajes en aquella ocasión, una secta que muy poco tenía que envidarle a la compañía; asimismo, la presencia de Europa era importante donde vivía el protagonista. Europa es concebida como refugio, fuente de respuestas ocultas y clave para entender asuntos que nos afectan. La elaboración textual sí ha cambiado notoriamente: más ágil y con mayor dominio del sentido narrativo, esta ligereza también parece haberse trasladado al argumento, construido de manera más lineal, sin las complejidades que se observaban en aquella obra.
El excelente dominio de la técnica, sumado al interés del argumento y a la precisión con que se desenvuelven las situaciones, hacen que el libro se lea sin pausas, y el buen manejo del suspenso le permite al lector adentrarse en las aventuras de ese protagonista sin nombre que recorre los meandros mas oscuros de una operación en la que el riesgo es un ingrediente fundamental.
En la persecución de su objetivo, el personaje se verá involucrado en sórdidas transacciones, buscará desentrañar secretos originados al otro lado del océano, vivirá una pasión y sentirá de manera constante la presencia del pasado, que lo acecha peligrosamente. Oscilando entre la ironía y el desencanto, la mirada del protagonista refleja un paisaje oprimente y desolador, mientras va envolviéndose en una trama delictiva que atrapa casi con la misma intensidad al personaje y al lector.