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FRAGMENTO DE
EL TESTAMENTO DE O'JARAL
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O'Jaral un día intuyó que
alguna vez haría un descubrimiento deslumbrante; y desde entonces convirtió
su vida en una febril preparación para merecerlo. Como una sociedad deleznable
necesita su aporte, O'Jaral se ha convertido en una máquina de percepción
y réplica letal; porque sabe que Ellos, "los de Arriba de Todo", viven
acechándolo desde siempre.
Un día aparecen dos intrusos. Están
preocupados porque en el país prolifera la acedia, la economía necesita
conflicto, y el único foco de conflicto es un difuso grupo disidente que se
caracteriza por sus acciones disparatadas y una falta total de objetivos. Creen que
detrás de esa gente está cierto Galgo Ravinkel. Si O'Jaral lleva a los
intrusos hasta Ravinkel, ellos no les contarán a "los de Arriba de Todo"
la mentira de que O'Jaral ya ha hecho su extraordinario descubrimiento.
Hay dos problemas: que Ravinkel es su hermanastro
y que la obsesiva percepción de O'Jaral irá insertando todo encuentro fortuito
en una gigantesca, devoradora trama de implicaciones.
"El Estado –dice una voz– sabía que
la duración de la democracia concentracionaria dependía de los consumidores,
y con los que no podía incorporar al consumo nunca sabía bien qué
hacer, y en el fondo soñaba con exterminarlos." Obnubilado por la fidelidad
a un principio superior que desconoce, guardián de sí mismo, el inflexible
O'Jaral actuará siempre sin vacilar, contribuyendo así a que las instituciones,
no menos ciegas, ejerzan sobre él su eficaz función trituradora. Pero quizá
la matanza no sea del todo perniciosa; quizá, desmenuzado el amplio futuro,
O'Jaral pueda encontrar un hueco donde, con peso también demoledor, caiga sobre
él un prodigio...
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