Clarín Cultura, Domingo 22 de noviembre de 1998 MARGARA AVERBACH
EXCEPCIONAL NOVELA HISTORICA
Tierra de sombras largas
NOVELA
Noticias secretas de América
De Eduardo Belgrano Rawson
Un rompecabezas sorprendente que reconstruye con agudeza 150 años
del continente.
Planeta. 449 páginas
$ 20
La novela histórica, un género de moda en este momento, aprovecha
el límite entre ficción e historia, un límite cada vez más conflictivo
e impreciso a medida que se acerca el fin de siglo y aumenta la
conciencia de que la llamda "historia" cambia según quién la cuente.
Noticias secretas de América es una novela histórica, sí, pero tan novedosa y excepcional
que podría decirse que está fuera del género, que lo crea de nuevo.
La novela de Belgrano Rawson no cuenta la historia de un personaje
famoso ni presenta una tesis sobre un período en particular. No
tiene protagonistas, sólo un narrador irónico, profundo, lleno
de humor y de tristeza y un "vos", un interlocutor que al principio
cuesta ubicar y que después de unas páginas, se construye como
cualquier habitante de la Argentina, a veces, hombre, a veces,
mujer, a veces las dos cosas. Ya con este detalle, Noticias secretas de América pasa a ser un libro especial, diferente, como lo fue Fuegia, la novela anterior de Belgrano Rawson: no era fácil que una
novela haga tan explícito el hecho de que la literatura es un
momento de comunicación entre un autor que escribe y un "vos"
que pertenece a la misma cultura de origen.
Pero esto no es lo único novedoso. Aquí, la Historia es un universo
de pequeños hechos, pero no hechos heroicos o increíbles sino
acontecimientos humanos, apasionantes, tremendos y maravillosos.
En conjunto, forman un rompecabezas infinito e incompleto, multicolor
y trágico, que podría llamarse país o cultura. La "historia" de
esta novela histórica en particular abarca tanto episodios "consagrados"
que todos los argentinos conocemos (la Batalla de San Lorenzo,
el Cruce de los Andes, las Invasiones Inglesas, el gobierno de
Rosas, la muerte de Dorrego, para nombrar algunos), como lo que
ahora se llama "historia de la vida cotidiana", los dramas, costumbres,
detalles diarios que construyen una forma de vida.
Belgrano Rawson cuenta infinidad de episodios de ambos tipos y
para conectarlos unos con otros no utiliza ni la cronología ni
los personajes que los protagonizan sino la asociación de ideas
en el sentido más libre que pueda dársele a esa expresión. Por
ejemplo, todo el primer capítulo, "Un águila guerrera", gira alrededor
de la escuela. El tema es amplio e incluye una serie de reflexiones
sobre los castigos que aplicaban los maestros, la rigidez de la
educación o la diferencia entre la historia "escolar" oficial
y la historia real, por ejemplo.
Lo que hace de este método un hallazgo es el hecho de que a través
de la asociación libre se puede ir desde cualquier punto hasta
cualquier otro, se puede saltar de un universo a otro, como en
el hiperespacio de la ciencia ficción. Noticias secretas de América lo hace constantemente.
En cada capítulo hay un tema central y Belgrano Rawson elige la
guerra para su segundo capítulo; los viajes por las grandes distancias
de América, en el tercero; la Justicia y los jueces, en el cuarto;
y finalmente, la vejez y la derrota, para el último; pero cada
uno de esos temas incluye a los otros y a muchas otras facetas
de la historia; cada uno podría ser infinito. Su narrador maneja
siempre el mismo lenguaje irónico, totalmente informal y sin acartonamientos,
un lenguaje que, en lugar de convertir la historia en intocable
como en los colegios, la vuelve cercana, terrible, inevitable.
El anacronismo es parte de ese manejo y sirve para que el "vos",
es decir, los lectores, comprenda hasta qué punto el pasado sigue
en el presente, se continúa y se refleja en él, hasta qué punto
la historia toca la vida de todos y la modifica.
La primera reacción frente a este aluvión de narraciones y de
hechos es múltiple: asombro, dolor, reconocimiento. Se reconocen
algunos hechos apenas los nombra el narrador, ¿quién no reconocería
el Cruce de los Andes? Pero, al mismo tiempo, existe la sensación
de que lo que nos contaron no era exactamente así, de que, en
realidad, nos contaron otra historia. De que esta que nos cuentan
ahora es desmesurada, pero infinitamente más real, más nuestra. Lo que levanta Belgrano
Rawson frente a nosotros, lectores argentinos, es un espejo tan
claro que es intolerable. Nos reconocemos y eso nos duele porque
lo que vemos es terrible.
Tanto esa sensación como la forma de presentar el material hacen
de Noticias secretas de América un libro que exige mucho de quienes se acercan a él. Además del
hilo de la asociación, variable y caprichoso, hay que reconocer
a los personajes conocidos a los que Rawson suele llamar por sobrenombres
o títulos como el Zorro, el Generalísimo, el Indio. Y, una vez
que se los reconoce, queda el dolor de haberlos visto de otra
forma. Pero la exigencia está compensada por la belleza del libro,
por la construcción cuidadosa y exquisita de Rawson y el enorme
paso adelante que da dentro del género de la novela histórica.
Lo que surge de Noticias secretas de América es una visión desesperada, terrible y necesaria del pasado de
toda una comunidad, semejante a la de la gran novela de E.L. Doctorow,
Ragtime. Como Ragtime y como toda visión del pasado, esta novela es, al mismo tiempo,
un comentario sardónico sobre el presente del país, de todo el
país, desde los generales hasta los soldados, desde los condenados
hasta los jueces, desde los maestros hasta los presidentes, sacudidos
todos por el dolor tremendo de un continente cuya historia, en
realidad, no puede contarse. Y ahí está la cuestión: en una visión
final, es posible que la ironía, el humor, la informalidad del narrador sean en el fondo la única manera posible de contar
lo que pasó con tantos en la historia argentina: los indios, los
niños, los abandonados, los exiliados, los que no quisieron corromperse.
La crueldad de Noticias secretas de América es tan enorme que, probablemente, el humor que elige Rawson para
decirla sea absolutamente necesario. Sin ese humor, sin ese dejo
de tristeza profunda y comprensiva, la materia de la novela sería
inenarrable, imposible de poner en palabras, lo cual hace de ella
toda una hazaña literaria.