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Cartas que nunca
llegaron
Buenos Aires, junio 21 de 1811.
Mi querido Moreno de mi corazón: me
alegraré que ésta te halle con perfecta salud
como mi amor lo desea, nosotras quedamos buenas, a Dios
gracias, pero con la pesadumbre de no saber de vos en cinco
meses que se cumplen mañana. Ya te puedes hacer cargo
cómo estaré sin saber de vos en tantos meses
que cada uno me parece un año, cada día te
extraño más, todas las noches sueño con
vos, ah, mi querido Moreno, cuántas veces
sueño que te tengo abrazado pero luego me despierto y
me hallo sola en mi triste cama, la riego con mis
lágrimas, de verme sola, y que no solo no te tengo a
mi lado sino que no sé si te volveré a ver, y
quién sabe si mientras esta ausencia no nos moriremos
alguno de los dos, pero en caso de que llegue la hora sea a
mí Dios mío, y no a mi Moreno, pero Dios no lo
permita que muramos sin volvernos a ver.
El 16 de éste llegó un chasqui de Castelli,
con oficio a la Junta calentándoles las orejas por lo
acaecido el 6 de abril, diciéndoles que en qué
piensan, que todos los Cabildos del Perú han tenido a
mal su proceder con los vocales porque conocían el
verdadero de estos señores que les niegan la
obediencia mientras no repongan en sus empleos a los
desterrados de ese día, que el Ejército
está descontento con este Gobierno si no se reforma;
y dicen que tienen firmada todos los Jefes de la
Expedición, una carta a Funes de Castelli, en que le
dice las verdades y se la mostró a un amigo suyo,
llorando. El día que llegó el chasqui hubo un
convite que les hicieron a los chilenos que han venido, y lo
que leyó el oficio Saavedra dicen que empezó a
patear tratando de pícaro a Castelli y quiso mandar
al instante a uno de los Balcarce para que lo trajera preso
a Castelli, pero Funes y Molina dicen que lo sosegaron
diciendo que no es tiempo de atropellar sino de pensarlo
bien.
Madera escribe a su hermana, he visto la carta, le dice que
todo el Perú está descontento y por eso no
vienen los diputados de Charcas, Potosí, Cochabamba,
Oruro, Paz, y demás pueblos; que el Ejército
ha resuelto aniquilarse que obedecer a este Gobierno;
Balbastro y Viamonte escriben lo mismo y dicen que dice
Viamonte en su carta que ha hecho un estrépito grande
en el Ejército que no ha podido contener a los
oficiales. El Gobierno trata de que no se trasluzca esto, y
ha encargado al Tribunal de Vigilancia que ponga mucho
cuidado en este asunto, pero no lo sabe más que uno
de cada casa, y copias de la carta de Madera, que andan en
mucho secreto. Acaba de entrar tu tío don
Martín a darme una noticia favorable, aunque yo
hubiera querido que viniera acompañada de carta, pero
como ha de ser tendré paciencia y me
contentaré por ahora con saber que estás bueno
y cerca de tu destino. El inglés que vive en lo de tu
abuela les ha dicho que ayer entró un barco, y que
dice el capitán que los encontró ocho o diez
días de camino que te faltaba para llegar a Londres,
que iban buenos, y que aquel gobierno reconocía el de
Buenos Aires; yo me alegro muchísimo de saber que
estás bueno, he tenido este enorme consuelo aunque no
entero. También me ha dicho tu tío que
llegó anoche chasqui de Castelli dando parte que han
llegado dos diputados de Lima diciendo que suspendan las
armas por cuarenta días y que no se entiendan en
cosas de la patria con Goyeneche porque lo tienen por
sospechoso, si sale en "Gaceta" mañana te la
mandaré. El inglés don Alejandro vino a
avisarme que el 23 salía barco; ahora días
estuvo Pérez y hablando sobre a quien vendrían
dirigidas tus cartas, por no estar Larrea, me dijo que lo
viera a don Alejandro y le dijera que si venían las
cartas bajo de su cubierta, me las mandara, esto me dijo
Pérez para librarlas de que caigan en manos de
nuestros contrarios, se lo dije al inglés y
escribió ese papelito y me dijo que lo pusiera dentro
de mi carta; me parece que será para que sepas su
nombre y mandes tus cartas a él pero eso vos
sabrás a quien las has de dirigir, yo lo hice por
asegurar las primeras que como no está Larrea
pudieran caer en manos de éstos, porque tantas ganas
te tienen a vos como a Larrea y a tus amigos y hacen lo
posible para imputarles delitos, y no tengo más que
decirte sino que no te olvides que sos cristiano, procura
cumplir con tus obligaciones de cristiano; recibe memories
de tu madre, nuestro hijo, las muchachas y demás
familia, y dáselas a Manuel en nombre de todas, y
seamos buenos para que Dios nos ayude, tu mujer que verte
desea. Maria Guadalupe Moreno
Las cartas aparecieron publicadas en
"Cartas que nunca llegaron", de Enrique Williams
Álzaga, publicado en 1967 por Emecé Editores.
©1967
Carta del 23 de
junio de 1811
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