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DE Ma.GUADALUPE CUENCA A MARIANO MORENO |
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Cartas que nunca llegaron
Buenos Aires, julio 29 de 1811. Mi amado Moreno, dueño de mi
corazón: me alegraré que estés bueno,
gordo, buen mozo, y divertido, pero no con ninguna mujer,
porque entonces ya no tendré yo el lugar que debo
tener en tu corazón por tantos motivos; con fecha de
26 de éste te escribo, pero con todo lo vuelvo a
hacer por no perder ocasión de darte el gusto de
saber de tu familia, y tener yo el consuelo de escribirte ya
que no te veo; me parece que ya con ésta llevo
escritas trece o catorce cartas, la primera fue por mano de
Larrea, la segunda por mano de un inglés que se fue,
otras por la de doña Mercedes Lasala que me manda
avisar siempre que hay proporción, otras por mano de
don Alejandro, el inglés viejo que te visitaba, otras
por la del inglés que vive en lo de tu abuela; tu
madre se las entrega, ten el cuidado de recogerlas, en todas
te aviso novedades; a Larrea le han embargado todos sus
bienes, con de que debía de derechos ciento y tantos
mil pesos, han hecho mil picardías, han querido que
Campana sea depositario de todo, ha llegado a tal extremo
que han mandado orden a los pueblos de arriba para que los
apoderados de Larrea entreguen a las cajas todo cuanto
pertenezca a Larrea, y el pobre sigue desterrado en San
Juan. El mes pasado se embarcó para
Norteamérica el hijo de Saavedra, con Aguirre, de
diputados a pedir armas; corre muy viva que los portugueses
han declarado la guerra a Buenos Aires; la expedición
de la otra banda tiene cercado a Montevideo y tiran a la
plaza muchas granadas, y por vengarse han venido los marinos
a bombear; desde el 15 a la noche no se mueven de
Martín Chico, esperamos todas las noches que siga el
bombeo, se sabe, por dos franceses desertores, que traen mil
y tantas bombas; con las cartas ten mucho cuidado no las
abran éstos, mandámelas todas a mi bajo la
cubierta de algún inglés de tu
satisfacción, nadie mejor que yo las entregará
seguras, porque tus pocos amigos el que está libre
está por caer, todo el empeño de estos hombres
es sacarte reo, las prisiones del 6 de abril, fueron con ese
fin , todas las declaraciones que han tomado han sido para
eso, lo sé por boca de una persona que no conviene
por ahora decirte quien es, tomá tus medidas,
según va esto, pronto seremos portugueses y no
podrás volver, por lo que será mejor me mandes
buscar; no dejes de escribirme todo lo que te pasa,
ábreme tu corazón como a tu mujer e interesada
en todas tus cosas; basta de guardar secretos a mí,
cumple con tus obligaciones de cristiano, no te olvides de
mí, ve modo de que nos veamos pronto allá o
aquí, porque sin vos no puedo vivir; tengo pronto los
ciento y cincuenta para el censo, que se cumplió el
27 y aún no me han cobrado, he enterrado los treinta
y ocho, que he recibido de tres meses que hace que
está alquilado el cuarto; los sesenta que me
pagó Giménez, doce de las sillas de paja
viejas, las botellas de sidra, otros doce y lo demás
que he ahorrado de mi mesada; no me falta nada gracias a
Dios y Dios te dé cuanto deseas y a mí me
vuelva a mi Moreno que es lo único que quiero y debo
desear.
Las cartas aparecieron publicadas en "Cartas que nunca llegaron", de Enrique Williams Álzaga, publicado en 1967 por Emecé Editores. ©1967
Comienzo: Carta del 14 de marzo de 1811
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